Ezra Booth e Isaac Morley
    Notas al pie de página

    Ezra Booth e Isaac Morley

    D. y C. 57, 58, 60, 61, 62, 63, 64, 71, 73

    Para los primeros miembros de la Iglesia, el verano de 1831 comenzó con grandes expectativas. Durante la primera semana de junio se celebró una importante conferencia en la escuela de la granja de Isaac Morley, cercana a Kirtland. El cuarto estaba abarrotado y muchas personas se sentaron fuera, junto a las ventanas abiertas, esforzándose por oír. La brisa estival transportaba el aroma de la menta, recién cosechada, plantada en hectáreas de los campos cercanos. José Smith comenzó la conferencia con una oración.

    En esa reunión se llevaron a cabo las primeras ordenaciones al “sumo sacerdocio”1. Algunos de los élderes tuvieron manifestaciones espirituales, incluyendo la expulsión de espíritus malignos. Posteriormente, casi al final de la conferencia, que había durado cuatro días, José Smith recibió una revelación que hablaba de los anhelos de los fieles.

    Desde que habían leído por primera vez el Libro de Mormón, los creyentes se habían preguntado cómo, dónde y cuándo se cumplirían las profecías del libro. ¿Cuándo se convertirían los lamanitas (considerados entonces los indios de Norteamérica) y se unirían a los miembros de la Iglesia en la edificación de una Nueva Jerusalén en América? Esos primeros miembros sabían que la ubicación de la ciudad se encontraría “entre los lamanitas”2. Incluso habían enviado a Oliver Cowdery y a tres misioneros más a los límites del lejano oeste de los Estados Unidos para que predicaran a los indios norteamericanos que se encontraban cerca de Misuri.

    Ahora bien, en esta nueva revelación el Señor declaró que Misuri era, de hecho, “la tierra que consagraré a los de mi pueblo”. Al hablar de la Nueva Jerusalén, Él prometió que “[apresuraría] la fundación de la ciudad en su tiempo”. La revelación también llamaba a José Smith, Sidney Rigdon y otras trece parejas de misioneros a viajar de dos en dos hasta Misuri, donde se debía celebrar la siguiente conferencia. También les indicaba que, si eran fieles, el Señor les revelaría “la tierra de [su] herencia”3.

    Las parejas de misioneros se marcharon a Misuri con una gran esperanza. Creían que el día del regreso de Jesús a la tierra estaba muy cerca y que se marchaban allí para localizar y construir una ciudad con un templo, en la que se congregarían para recibir al Señor cuando Él viniera. Se habían extendido rumores de que Oliver Cowdery y sus compañeros misioneros estaban a punto de convertir a muchos indios norteamericanos4. Los misioneros creían que, en Misuri, “los objetos de fe y esperanza se convertirían en objetos de conocimiento y fruición”5.

    El viaje a Misuri

    Isaac Morley y Ezra Booth se encontraban entre los misioneros que habían sido llamados. Ambos habían asistido a la conferencia y habían sido ordenados, y ahora se les había designado para que viajaran como compañeros.

    Isaac Morley había sido uno de los primeros conversos de la Iglesia en Ohio. Cuando se convirtió, Morley, su esposa, Lucy, la familia de Isaac y varios de sus amigos vivían en su granja, donde seguían un estilo de vida comunal. Intentaban hacer todo lo posible por vivir como los primeros cristianos mencionados en el libro de Hechos, que “tenían todas las cosas en común” (Hechos 4:32).

    Ezra Booth había sido un respetado predicador metodista en el noreste de Ohio6. Su conversión generó polémica entre sus amigos y conocidos, que se lamentaban de que se hubiera unido a los “mormonitas”7. Booth tuvo una fuerte impresión de que debía unirse a la nueva fe. “Las impresiones de mi mente eran profundas y potentes”, recordaba, “y me sentía apasionado hasta un punto que me resultaba extraño”8.

    Pero cuando llegó el momento de marcharse en junio de 1831, Booth había empezado a dudar. Las manifestaciones espirituales recibidas durante la conferencia no cumplieron sus expectativas, y se sintió molesto porque José Smith y Sidney Rigdon se habían marchado a Misuri en un carromato, mientras que él e Isaac tenían que recorrer a pie todo el trayecto con el calor veraniego, predicando por el camino.

    El viaje también resultó incómodo para otras personas. José Smith se marchó solo unas semanas después de que él y Emma perdieran a sus hijos gemelos poco después de nacer. José dejó a su esposa que estaba triste por lo ocurrido, y que tenía que ocuparse de ella misma y de los mellizos Murdock, a los que acababan de adoptar (su madre, Julia, había muerto a finales de abril, y su padre, John, también tenía que viajar a Misuri).

    Cuando Ezra Booth llegó por fin a Misuri, se sintió desanimado. Él y otras personas “esperaban encontrar una tierra abundante con las cosas necesarias y las comodidades para la vida”. En su lugar, miró alrededor y observó que “las posibilidades parecían algo desalentadoras”9. Booth recordó cómo José había declarado con firmeza, antes del viaje, que la Iglesia en Misuri sería grande y crecería, pero cuando llegaron solo encontraron a siete miembros nuevos.

    Es posible que hasta José Smith se sintiera decepcionado al principio cuando llegó a Misuri. El área que se encontraba alrededor de Independence era básicamente una pradera abierta con unos cuantos árboles dispersos. Lejos de las inspiradoras visiones de una capital milenaria, aquella población de la frontera se encontraba “un siglo por detrás de su época”10. Para la mayoría de los élderes, la realidad que encontraron en Misuri resultó decepcionante, pero cada uno de ellos abordaría su decepción de distintas formas.

    Una oración para obtener guía

    ¿Era este realmente el lugar y había llegado el momento de edificar Sion? El 20 de julio, deseoso de entender el tiempo y las intenciones de Dios, José acudió al Señor. “¿Cuándo florecerá el desierto como la rosa?”, oró. “¿Cuándo será edificada Sion en su gloria, y en dónde estará Tu templo?”11. Estas preguntas desembocaron en una revelación, conocida actualmente como Doctrina y Convenios 57, que por fin indicó el lugar de la ciudad y del templo.

    Otra revelación recibida el 1 de agosto (Doctrina y Convenios 58) indicaba a los misioneros que debían dedicar el terreno, pero señalaba que Sion sería edificada únicamente “después de mucha tribulación”. La revelación reprendía a aquellos que, como Ezra Booth, habían murmurado quejándose. “Dicen en su corazón: Esta no es la obra del Señor, porque sus promesas no se cumplen”. Les advertía que “su recompensa yace abajo, y no es de arriba”12.

    A pesar de la desilusión y de la magnitud del proyecto de edificación de la ciudad, José estaba resuelto a empezar. Junto con Sidney Rigdon y otras personas, se puso a trabajar. Consagraron el terreno cercano a Independence como lugar de recogimiento, pusieron el primer tronco de una casa en Sion y colocaron la piedra angular de un templo en el noreste.

    Algunos de los élderes, como Reynols Cahoon, vio posibilidades apasionantes en esos comienzos simbólicos. “Allí mis ojos mortales contemplaron cosas grandes y prodigiosas”, escribió, “cosas que mis ojos nunca habrían creído poder llegar a ver en este mundo”13. Pero Ezra Booth no estaba nada impresionado con aquel escaso comienzo. Era “algo curioso”, declaró, “pero que no valía la pena ir hasta Misuri para verlo”14.

    El regreso a Ohio

    Aunque algunos de los misioneros habían sido escogidos para que permanecieran en Misuri, el 1 de agosto una revelación mandó al resto de misioneros que regresaran a casa, y les indicaba que “no llegará en muchos años todavía la hora en que han de recibir su heredad en esta tierra”15.

    Otra revelación, actualmente Doctrina y Convenios 60, indicó a los misioneros que regresaban que viajaran por el río Misuri hacia el este, hasta Saint Louis16. Desde allí, José y Sidney Rigdon debían dirigirse rápidamente a Cincinnati, Ohio, para predicar, mientras que el resto debía viajar “de dos en dos, y [predicar] la palabra, no con prisa, entre las congregaciones de los impíos”17.

    El 8 de agosto se subieron a canoas en dirección a Saint Louis. El río Misuri era muy conocido por la dificultad de navegar por él. Los capitanes de los barcos de vapor temían los troncos de los aserraderos, o los árboles caídos al río que, con frecuencia, hundían sus barcos. Los élderes contarían posteriormente a Elizabeth Marsh que la agitada corriente del río “parecía estar rabiosa, como si la hubieran maldecido”18.

    El viaje estuvo lleno de contención para los élderes. El agotamiento, el calor y el traicionero río Misuri los tenían con los nervios crispados. En su tercer día de navegación, algunas de las canoas se quedaron atrapadas entre los troncos de los aserraderos, que amenazaban con hundir las canoas y poner en peligro la vida de quienes no sabían nadar.

    Después de llegar sanos y salvos a la orilla, siguieron con las quejas. Aunque era muy capaz de crear contención por él mismo, Ezra Booth la toleraba muy poco en los demás. Posteriormente, comentó con sarcasmo: “Estos son los líderes de la Iglesia, la única Iglesia en la tierra que el Señor aprueba”19.

    José Smith recibió otra revelación a la mañana siguiente, a orillas del río (Doctrina y Convenios 61), en la que se les advertía del peligro de las aguas, pero en la que se decía “a mí me es igual que vayan por agua o por tierra”20.

    José continuó por tierra al día siguiente con una parte del grupo. Se encontraron con su hermano Hyrum y otros, que se habían retrasado y todavía tenían que visitar la ubicación de Sion. Una revelación (Doctrina y Convenios 62) les amonestaba así: “… continuad vuestro viaje. Congregaos en la tierra de Sion; y efectuad una reunión y regocijaos juntos, y ofreced un sacramento al Altísimo”21.

    Ezra Booth, por el contrario, decidió volver lo antes posible en lugar de predicar por el camino, de acuerdo con la revelación anterior. Él y algunos de sus compañeros recorrieron el resto del camino hasta Ohio en barco y en carruaje.

    “Confundid a vuestros enemigos”

    Poco después de regresar a Ohio, Ezra Booth se separó de la Iglesia de una manera muy pública. Como su experiencia no cumplió sus expectativas sobre el aspecto de Sion o sobre la forma en que José Smith debía comportarse, primero flaqueó y luego abandonó su fe. A principios de octubre de ese año, el Ohio Star, un periódico de Ravenna, Ohio, empezó a publicar una serie de cartas escritas por Booth, en las que criticaba con dureza a José Smith y a la Iglesia.

    En diciembre, sus cartas habían empezado incluso a perjudicar a la obra misional, y José Smith recibió dos revelaciones en diciembre de 1831 y en enero de 1832, que actualmente constituyen las secciones 71 y 73 de Doctrina y Convenios. Las revelaciones desafiaban a Booth y a otros disidentes, como Symonds Ryder, a “[proponer] sus potentes razonamientos en contra del Señor”. También animaban a José y a Sidney Rigdon a predicar activamente: “Confundid, pues, a vuestros enemigos; invitadlos a discutir con vosotros en público y en privado”22.

    A pesar de que Sidney Rigdon desafió a Booth y a Ryder a un debate en público, ellos se negaron, quizás porque eran conscientes de la reputación que Rigdon tenía de ser muy bueno en los debates. Rigdon predicó en Ravenna, Ohio, y en otros lugares, refutando las afirmaciones de Booth. A pesar de que las cartas de Booth tuvieron un efecto perjudicial para la obra misional, ese efecto no duró mucho tiempo.

    Trágicamente, el cinismo de Booth había creado una brecha, no solamente entre él y la Iglesia restaurada, sino también entre él mismo y sus anteriores experiencias espirituales. Con el tiempo “abandonó el cristianismo y se convirtió en agnóstico”23.

    La prueba de Isaac Morley

    Si las experiencias de Ezra Booth durante el viaje a Misuri le llevaron a apartarse de la Iglesia, las experiencias de Isaac Morley le hicieron acercarse más a ella. Durante el viaje, Morley compartió, evidentemente, y al menos en cierta medida, el cinismo de Ezra Booth. Una revelación recibida el 11 de septiembre (Doctrina y Convenios 64) reprendió tanto a Booth como a Morley: “Condenaron por malo aquello en que no había mal”. Si Morley tuvo alguna duda durante su misión, esas dudas no duraron mucho tiempo. A diferencia de Ezra Booth, Isaac Morley dejó de criticar y cambió su forma de ver las cosas. La revelación continúa con la voz del Señor: “He perdonado a mi siervo Isaac”24.

    Pero el Señor reservaba otros sacrificios para Isaac Morley. Se le pidió que renunciara a sus extensas propiedades en Kirtland y regresara a Misuri con su familia. En una revelación recibida poco después del regreso de José Smith a Kirtland (Doctrina y Convenios 63), el Señor mandó al cuñado de Morley, Titus Billings, que “dispusiera” de la granja de Morley25. En la revelación recibida el 11 de septiembre, el Señor explicó que había ordenado la venta de la granja “para que mi siervo Isaac Morley no sea tentado más de lo que pueda resistir”26.

    Isaac y Lucy Morley se sacrificaron de buena gana. En octubre de 1831, Titus Billing vendió una gran parte de la granja de los Morley. Morley se llevó a su familia de regreso a Independence, tal como se le había mandado, y se puso a trabajar de nuevo para establecer los cimientos de la ciudad del templo. Después de haber superado sus dudas, sirvió como obispo y patriarca. Falleció en Utah en 1865 27.

    1. Esas ordenaciones al “sumo sacerdocio” que se mencionan fueron conocidas posteriormente como el oficio de sumo sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec.

    2. “Revelación, septiembre de 1830–B [D. y C. 28]”, josephsmithpapers.org.

    3. “Revelación, 6 de junio de 1831 [D. y C. 52]”, josephsmithpapers.org.

    4. Ezra Booth menciona esos rumores. Véase también “Carta de Oliver Cowdery, 8 de abril de 1831”, josephsmithpapers.org.

    5. Ezra Booth, en Eber D. Howe, Mormonism Unvailed, Painesville, Ohio, por el autor, 1834, pág. 192. Las cartas de Ezra Booth se publicaron originalmente entre septiembre y diciembre de 1831 en el Ohio Star, Ravenna, y posteriormente se volvieron a imprimir en el libro de Howe.

    6. “Booth, Ezra”, josephsmithpapers.org.

    7. Este era un término que se utilizaba habitualmente para referirse a los primeros miembros de la Iglesia. Véase Mark Lyman Staker, Hearken, O Ye People: The Historical Setting of Joseph Smith’s Ohio Revelations, Salt Lake City, Greg Kofford Books, 2009, págs. 73–74.

    8. Ezra Booth, en Howe, Mormonism Unvailed, pág. 176.

    9. Ezra Booth, en Howe, Mormonism Unvailed, pág. 199.

    10. “Historia, 1838–1856, tomo A-1, 23 de diciembre de 1805–30 de agosto de 1834”, pág. 127, josephsmithpapers.org.

    11. “Historia, 1838–1856, tomo A-1, 23 de diciembre de 1805–30 de agosto de 1834”, pág. 127, josephsmithpapers.org; puntuación actual.

    12. “Revelación, 1 de agosto de 1831 [D. y C. 58],” josephsmithpapers.org.

    13. Reynolds Cahoon diaries, 1831–1832, imágenes 10–11, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City.

    14. Ezra Booth, en Howe, Mormonism Unvailed, págs. 194–195.

    15. “Revelación, 1 de agosto de 1831 [D. y C. 58],” josephsmithpapers.org.

    16. El grupo, probablemente, estaba formado por José Smith Smith, Sidney Rigdon, Oliver Cowdery, Sidney Gilbert, W. W. Phelps, Reynolds Cahoon, Samuel Smith, Ezra Booth, Frederick G. Williams, Peter Whitmer, hijo, y Joseph Coe.

    17. “Revelación, 8 de agosto de 1831 [D. y C. 60]”, josephsmithpapers.org.

    18. Carta de Elizabeth Godkin Marsh a Lewis Abbott y Ann Abbott, septiembre de 1831, colección de la familia Abbott, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City, según se cita en Matthew C. Godfrey, Mark Ashurst-McGee, Grant Underwood, Robert J. Woodford y William G. Hartley, editores, Documents, Volume 2: July 1831–January 1833. Segundo tomo de la serie de documentos de Los Documentos de José Smith, edición de Dean C. Jessee, Ronald K. Esplin, Richard Lyman Bushman y Matthew J. Grow, Salt Lake City, Editorial del Historiador de la Iglesia, 2013, pág. 39.

    19. Ezra Booth, en Howe, Mormonism Unvailed, pág. 205.

    20. “Revelación, 12 de agosto de 1831 [D. y C. 61]”, josephsmithpapers.org.

    21. “Revelación, 13 de agosto de 1831 [D. y C. 62]”, josephsmithpapers.org; puntuación actual.

    22. “Revelación, 1 de diciembre de 1831 [D. y C. 71]”, josephsmithpapers.org; puntuación actual.

    23. J. N. Fradenburgh, History of Erie Conference, dos tomos, Oil City, Pensilvania, Derrick Publishing Company, 1907, tomo I, pág. 346.

    24. “Revelación, 11 de septiembre de 1831 [D. y C. 64]”, josephsmithpapers.org.

    25. “Revelación, 30 de agosto de 1831 [D. y C. 63]”, josephsmithpapers.org.

    26. “Revelación, 11 de septiembre de 1831 [D. y C. 64]”, josephsmithpapers.org.

    27. “Morley, Isaac”, josephsmithpapers.org.