Ezra Thayer: de escéptico a creyente
    Notas al pie de página

    Ezra Thayer: de escéptico a creyente

    D. y C. 33

    casa de la familia Smith en Manchester

    En otoño de 1830, Ezra Thayer vivía en el municipio de Farmington, Nueva York, con su esposa, Elizabeth1, y sus hijos2. Tenía cerca de cuarenta años y había dedicado varios años a la construcción de puentes, diques y molinos en la región3.

    El escéptico

    Anteriormente, ese mismo año, algunos obreros que trabajaban para él le hablaron de los rumores que circulaban sobre José Smith y su traducción del Libro de Mormón. Thayer rechazó la historia como blasfemia y “se sintió indignado al respecto”.

    Su brusca reacción se debió, en parte, al hecho de que conocía a la familia Smith, ya que anteriormente había contratado a José, a su padre y a sus hermanos para trabajar en proyectos cerca de Palmyra. La idea de que José tradujera y publicara un libro de Escrituras era totalmente incongruente con lo que Thayer sabía de aquel joven sin educación.

    Thayer se preocupó al descubrir que varios de sus familiares estaban empezando a interesarse por el Libro de Mormón. Mientras se encontraba fuera durante unos días, su hermanastro y su sobrino fueron a caballo a escuchar la prédica de Hyrum Smith. Cuando Thayer regresó, los reprendió y les exigió que “no volvieran a llevarse mis caballos para escuchar predicar a esos miserables blasfemos”. Ellos sostuvieron “que había algo interesante en ello y que yo tenía que ir a escucharlo”4.

    Thayer seguía sin convencerse, pero su hermano vino a visitarlo poco después desde Auburn, Nueva York, a unos sesenta kilómetros al este. Él también deseaba obtener más información acerca del Libro de Mormón y pidió a Thayer que fuera con él a escuchar la prédica de los Smith. “No se me hallará en pos de tan falsa ilusión”, replicó Thayer. Su hermano insistió en que no tenía nada de malo ir a escuchar; después de todo, Ezra conocía a la familia Smith. Thayer accedió a ir a regañadientes.

    El creyente

    Un domingo, a principios de octubre5, los dos hermanos recorrieron unos veinte kilómetros hasta la granja de los Smith en Manchester, al sur de Palmyra. Al llegar, encontraron “una gran cantidad de personas” que llenaban la parcela donde se encontraba la casa de troncos de Joseph Smith, padre, y se extendían hasta el camino.

    Decidido a escuchar lo que se decía, Thayer se abrió paso entre la gente para colocarse cerca del estrado, en la parte del frente. Cuando Hyrum Smith empezó a predicar, la renuencia de Thayer desapareció. Posteriormente escribió acerca de la experiencia que vivió ese día: “Cada palabra me llegó a lo más profundo del alma. Pensé que cada palabra iba dirigida a mí… Las lágrimas me corrían por las mejillas; yo era muy orgulloso y testarudo. Muchos de quienes estaban allí me conocían… Me senté para recuperarme antes de atreverme a levantar la mirada”6.

    Después del sermón, Hyrum le mostró a Thayer una copia del Libro de Mormón. Cuando lo tomó y lo abrió, de inmediato lo embargó un “gozo exquisito”. Cerró la portada y preguntó: “¿Cuánto cuesta?”. Pagó los catorce chelines y tomó el libro. Cuando Martin Harris, que se encontraba cerca, afirmó que el libro era verdadero, Thayer contestó: “No necesitaba decírmelo, porque yo sabía que era verdadero tan bien como él”7.

    Al llegar a casa, Thayer se dio cuenta de que, aunque él estaba totalmente convencido, otra cosa era que sus familiares, amigos y vecinos lo entendieran, y más aún que creyeran como creía él. Entre sus vecinos se corrió la voz de que Ezra Thayer, respetable hombre de negocios, era ahora Ezra Thayer, creyente en José Smith y en su “Biblia de oro”.

    La casa de Thayer no tardó en rebosar de vecinos deseosos de disuadirlo. Él lo relató así: “Estuvieron en mi casa todo el día e hicieron creer a mi esposa que yo estaba loco y que iba a perder a mis amigos y todas mis propiedades”. Cuando Thayer intentó razonar con una pareja metodista acerca de su nueva fe, ellos rechazaron bruscamente sus argumentos, lo que llevó a la esposa de Thayer, Elizabeth, a desesperarse. “Mi esposa comenzó a llorar”, escribió, “y dijo que yo estaba loco, que eso me arruinaría y que ella me iba a abandonar”8. Él consiguió aplacar sus temores, pero su nueva fe pronto sufriría más ataques.

    Se llevó su ejemplar del Libro de Mormón a la población cercana de Canandaigua, donde sus amigos, nada impresionados con el libro, se turnaron para darle su opinión. Cuando le preguntaron si todavía seguía creyendo, les contestó: “No podía decir que lo creía; lo sabía”. El editor de un periódico local “dijo que él podía decirme que yo no sabía nada en cuanto a Dios si no había recibido una educación liberal”9. Thayer demostró su sencilla fe y dio testimonio de Dios y del Libro de Mormón.

    La revelación

    A raíz de esos encuentros, Thayer tuvo una visión o un sueño en el que “apareció un hombre que me trajo un pergamino y me lo mostró, y también una trompeta, y me dijo que la soplara. Le dije que yo nunca había tocado una trompeta y me dijo: ‘Puedes soplar, inténtalo’. Me la puse en la boca y soplé, y emitió el sonido más hermoso que jamás he escuchado”10. El significado del sueño pronto llegaría a ser evidente para Thayer.

    El domingo siguiente, Thayer volvió a Manchester para reunirse con otros creyentes. En esta ocasión conoció a José Smith y le relató su experiencia con el Libro de Mormón. Aceptó la invitación de José de ser bautizado y se desplazó a unos cuantos kilómetros hasta el estanque de un molino donde Parley P. Pratt lo bautizó a él y a otras personas, entre las que se encontraba un hombre llamado Northrop Sweet. José Smith los confirmó.

    Poco después de su bautismo, Thayer y Sweet fueron llamados al ministerio en una revelación (actualmente Doctrina y Convenios 33) dictada por José Smith cerca de Fayette, Nueva York. En ella, la voz de Dios les mandó: “…[alzad] vuestras voces como con el son de trompeta, para declarar mi evangelio a una generación corrupta y perversa”11. Ese pasaje le recordó a Thayer su sueño. Concluyó así: “El pergamino era la revelación acerca de mí y Northrop Sweet. Oliver [Cowdery] era el hombre que llevaba el pergamino y la trompeta”12.

    El misionero

    “Abrid vuestra boca”, entonaba la revelación, exhortando a los misioneros recién llamados a hacerlo “sin cesar”. Pero Ezra Thayer y Northrop Sweet respondieron de manera muy diferente a este mandato. Sweet pronto se separó de José Smith para fundar lo que denominó “la Iglesia Pura de Cristo”. Él y otras cinco personas comenzaron a celebrar reuniones, pero este precoz cisma no siguió creciendo13.

    Thayer, por el contrario, inmediatamente comenzó a ayudar a difundir su nueva fe. Hizo los arreglos necesarios para que José Smith fuera a predicar a su granero y animó a su familia, amigos y vecinos para que asistieran. En el día en cuestión, su granero, que medía unos quince por cinco metros, estaba lleno a rebosar, y los asistentes escucharon sermones de José y Hyrum Smith, así como de otros cuatro misioneros llamados recientemente: Cowdery, Pratt, Peter Whitmer, hijo, y Ziba Peterson.

    En diciembre14, Thayer organizó otra reunión, esta vez en Canandaigua. Al principio intentó conseguir un centro de reuniones metodista para celebrar la reunión, pero le denegaron el permiso, así que reservó el tribunal. Esa noche, Sidney Rigdon y otras personas fueron hasta la casa de Thayer, y él los acompañó a Canandaigua y “se encargó de la puerta” mientras Rigdon predicaba.

    Debido a las profundas experiencias espirituales que le llevaron a convertirse, Thayer actuó de acuerdo con el llamamiento que la revelación le hizo a que compartiera sus creencias, a pesar de los riesgos para su reputación y su forma de ganarse la vida. Posteriormente escribió: “Cuando Dios muestra a un hombre algo así, por el poder del Espíritu Santo, él sabe que es verdad. No puede dudarlo”15.

    Para obtener más información sobre las secciones mencionadas en este artículo, véase el tomo de próxima publicación, Michael Hubbard MacKay, Gerrit J. Dirkmaat, Grant Underwood, Robert J. Woodford, William G. Hartley, eds. Documents, Volume 1: July 1828–June 1831. Tomo I de la serie Documents de The Joseph Smith Papers, edición de Dean C. Jessee, Ronald K. Esplin y Richard Lyman Bushman. Salt Lake City: Prensa del historiador de la Iglesia, 2013.