El apoyo que recibió José Smith en el hogar
    Notas al pie de página

    El apoyo que recibió José Smith en el hogar

    D. y C. 4, 11, 23

    La casa de Joseph Smith, padre, imagen recortada

    El año 1829 empezó lleno de incertidumbre para José Smith, pero resultó ser un notable período de crecimiento personal y preparación para acontecimientos futuros. Después de que Martin Harris perdió la traducción del “libro de Lehi” en junio de 1828, José había estado seis meses sin trabajar en la traducción del Libro de Mormón. Pasó el invierno en Harmony, Pensilvania, “trabajando con las manos en una pequeña granja que le había comprado al padre de mi esposa, con el fin de proveer para mi familia”1. En febrero, él y su esposa, Emma, recibieron la grata visita de su padre y su hermano2.

    El apoyo familiar fue crucial para José; durante años había compartido sus experiencias con sus padres y hermanos. El día después de que José recibió la visita del ángel Moroni en 1823, le relató la experiencia a su padre3. Su madre escribió más tarde que, después de esa visita, “José siguió recibiendo instrucciones del Señor, y continuamos reuniendo a los niños cada noche, con el fin de escuchar mientras él nos daba un resumen de las mismas. Supongo que nuestra familia presentaba un aspecto tan singular como el de cualquier otra familia que hubiese vivido sobre la faz de la tierra: todos sentados en un círculo, padre, madre, hijos e hijas prestando suma atención a un muchacho de dieciocho años de edad, que nunca había leído la Biblia por completo en su vida”4.

    Después de que José recibió las planchas, sus familiares lo ayudaron a protegerlas de las personas cuyos intereses variaban desde lo curioso hasta lo delictivo5.

    Revelación para Joseph Smith, padre

    Durante su visita a su hijo en Harmony, Joseph Smith, padre, pidió una revelación en cuanto a su propia función en la Restauración; por consiguiente, el joven profeta recibió una de sus primeras revelaciones para otra persona. Cuando más tarde se copió la revelación a fin de prepararla para su publicación, se agregó el siguiente encabezado: “Una revelación a Joseph, el padre del Profeta, que deseaba saber lo que el Señor tenía para que él hiciera, y esto es lo que él recibió como sigue”6. La corta revelación, que actualmente es Doctrina y Convenios 4, está llena del rico lenguaje de las Escrituras de la Biblia y el Libro de Mormón, anticipando una “obra maravillosa” y enumerando los atributos de aquellos que deciden “[embarcarse] en el servicio de Dios”7.

    Poco después de regresar a Manchester, Joseph, padre, accedió a recibir como huésped en su casa a un maestro de escuela llamado Oliver Cowdery. Joseph, padre, vaciló cuando Cowdery, que había escuchado los rumores sobre las visiones y las planchas de José, comenzó a bombardearlo con preguntas. Tal vez fuera reacio debido a los agravios que su familia había recibido por parte de los vecinos y del clero local. Sea cual sea la razón de su vacilación inicial, cedió al mandato de la revelación y sirvió como testigo fiel de las primeras visiones que tuvo José Smith.

    Aproximadamente en esa misma época, José Smith reanudó su trabajo de traducción, con la ayuda de Emma, su hermano Samuel y Martin Harris, actuando cada uno de ellos como escriba. A principios de abril, Oliver Cowdery, con renovado interés a raíz de las conversaciones que había tenido con Joseph, padre, viajó a Harmony. Samuel Smith lo acompañó en el viaje y se lo presentó a José8. Oliver sentía “hasta la médula de los huesos” que “es la voluntad del Señor que yo vaya y hay una obra para mí en esto”9. Rápidamente se convirtió en escriba de tiempo completo de José. Con esta ayuda tan necesaria, el trabajo de traducción siguió adelante a un ritmo significativamente acelerado.

    La conversión de Samuel Smith

    Al mes siguiente, en mayo de 1829, José Smith y Oliver Cowdery recibieron la autoridad para bautizar de un mensajero angelical, Juan el Bautista, y se bautizaron el uno al otro. Poco después de ese acontecimiento, José recibió primeramente la visita de su hermano Samuel y después la de otro hermano, Hyrum. Durante la visita de Samuel, José se esforzó para convertir a su hermano. Él escribió en su historia:

    En la época en que mi hermano Samuel H. Smith nos visitó, le informamos de lo que el Señor estaba a punto de hacer por los hijos de los hombres y razonamos con él, esforzándonos para convencerlo de la veracidad del Evangelio que ahora estaba a punto de ser revelado en su plenitud, procurando la Santa Biblia en busca de la veracidad de las doctrinas que promovíamos. Al no estar plenamente convencido de estas cosas, se retiró al bosque a fin de que, mediante secreta y ferviente oración, pudiese obtener [sabiduría] de un Dios benevolente para poder juzgar por sí mismo. Como resultado, llegó a convencerse, por revelación, de la verdad de las doctrinas que le presentamos. De acuerdo con los mandamientos del Evangelio fue bautizado por O. Cowdery y regresó a casa grandemente bendecido, alabando a Dios y estando lleno del Espíritu Santo10.

    Samuel Smith llegaría a prestar servicio como uno de los primeros misioneros proselitistas de la Iglesia cuando, en el verano de 1830, viajó brevemente a la cercana Mendon, Nueva York, para predicar y vender ejemplares del Libro de Mormón.

    Revelación para Hyrum Smith

    Hyrum visitó a José poco después de Samuel. José recordó: “A petición de su ferviente solicitud, pregunté al Señor acerca de él por medio del Urim y Tumim y recibí la siguiente revelación para él11. Esa revelación es actualmente Doctrina y Convenios 11. A pesar de que las primeras frases reflejan texto similar al de varias revelaciones que se dieron en 1829, el texto continúa con consejos, promesas y advertencias personales que dan un indicio de la función de Hyrum en el establecimiento de la obra del Señor.

    Entre otras cosas, el Señor amonesta a Hyrum: “He aquí, te mando que no vayas a suponer que eres llamado a predicar sino hasta que se te llame. Espera un poco más, hasta que tengas mi palabra… No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla, y entonces será desatada tu lengua”12 (véase D. y C. 11:15–16, 21).

    Poco después, en junio de 1829, Joseph Smith, padre, Samuel Smith y Hyrum Smith estarían entre los Ocho Testigos del Libro de Mormón, testificando al mundo que vieron y palparon las planchas, y que sabían “con certeza” que José las tradujo, “Dios da testimonio de ello”13. Una vez más, la lealtad y el apoyo de los miembros de su familia resultaron cruciales para José en sus labores continuas.

    ‘Ansiosos de saber… sus respectivos deberes’

    El Libro de Mormón, ya traducido y preparado para imprimirse, se publicó en marzo de 1830. El 6 de abril de 1830, en Fayette, Nueva York, José Smith organizó formalmente lo que se llamó en ese entonces la Iglesia de Cristo. Poco tiempo después, fueron a verlo Oliver Cowdery, Hyrum Smith, Samuel H. Smith, Joseph Smith, padre, y Joseph Knight, padre, cada uno “deseando saber cuáles serían sus respectivos deberes en relación con esta obra”14. José le proporcionó a cada uno de ellos una revelación breve y personal. Las revelaciones, que tienen contenido, longitud y redacción similar, parece que se dictaron una tras otra. John Whitmer actuando como escriba registró cada una como una revelación separada, pero cuando se publicaron en la edición de 1835 de Doctrina y Convenios, se combinaron en una sola. Actualmente se encuentran en Doctrina y Convenios 2315.

    Aunque eran similares, cada revelación menciona por su nombre al que la recibe y contiene consejos específicos sobre deberes, funciones y expectativas. Una diferencia notable es que en cada una de las cuatro revelaciones se declara que el que la recibe no está “bajo condenación”, ya que Oliver, Hyrum, Samuel y Joseph, padre, habían sido bautizados. El último que la recibió, Joseph Knight, padre, aún no había sido bautizado y en vez de ello se le aconsejó que era su “deber… [unirse] a la iglesia verdadera”16 (véase D. y C. 23:7).

    Las palabras de la revelación para Hyrum dan a entender que en el tiempo desde la revelación anterior, había obtenido la palabra del Señor y que ahora sería “desatada [su] lengua” y él fue llamado a exhortar (véase D. y C. 23:3). Se sabe que predicó el Evangelio restaurado y el Libro de Mormón desde octubre de 1830 en el hogar de su padre en Manchester, Nueva York. Su sermón sobre el día de reposo en esa ocasión conmovió el corazón de Ezra Thayer y condujo a su conversión. Thayer recordó más adelante: “Cada palabra me llegó a lo más profundo de mi alma. Pensé que cada palabra iba dirigida a mí… Las lágrimas me rodaban por las mejillas”17.

    En los años subsiguientes, la familia de José siguió demostrando su apoyo al servir como misioneros, al asumir responsabilidades de liderazgo del sacerdocio y mediante su sacrificio personal. Sus caminos y logros, incluso las dificultades y los fracasos, sucederían con el paso del tiempo, pero en 1830, cuando se organizó la nueva iglesia, estaban deseosos de servir, armados con la voluntad del Señor en cuanto a ellos, tal como le fue revelado a José Smith.