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CAPÍTULO TREINTA Y DOS: LA ÚLTIMA DÉCADA DE LA PRESIDENCIA DE BRIGHAM YOUNG
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CAPÍTULO TREINTA Y DOS

LA ÚLTIMA DÉCADA DE LA PRESIDENCIA DE BRIGHAM YOUNG

Desde su llegada a la Gran Cuenca, en 1847, los miembros de la Iglesia habían organizado diversos grupos, en muchos casos de poca duración, para hacer estudios teológicos, científicos y literarios. Durante la última década de la vida de Brigham Young, por inspiración de Dios, él estableció organizaciones auxiliares religiosas que sirvieran para llenar las necesidades de los santos en el siglo siguiente. También se esforzó por expandir a Sión y aumentar la espiritualidad de los miembros, según lo demuestran la colonización del norte de Arizona, la reorganización de líderes del sacerdocio de la Iglesia, la edificación y dedicación del Templo de Saint George, Utah, y el establecimiento de la Academia Brigham Young.

LA EXPANSIÓN DE LAS ORGANIZACIONES AUXILIARES

Como ya se ha mencionado, la primera de las organizaciones auxiliares de la Iglesia en recibir nuevo incentivo y consolidación de los líderes generales de la Iglesia fue la Sociedad de Socorro. Desde su arribo a Deseret, las hermanas de la Iglesia habían ejemplificado los ideales de trabajo y de servicio compasivo que habían aprendido del profeta José Smith en sus reuniones de la Sociedad en Nauvoo. Para 1858, había grupos de esta organización funcionando en diez barrios de Salt Lake City, así como en Ogden, Provo, Spanish Fork y Nephi. Pero el traslado hacia el sur, causado por la inminente llegada del ejército de Johnston, interrumpió la labor de la Sociedad de Socorro.

En diciembre de 1867, el presidente Brigham Young autorizó a la hermana Eliza R. Snow para restablecer los grupos de la Sociedad de Socorro en Salt Lake City. Durante los dos años siguientes el Profeta promovió oficialmente este programa e instruyó a todos los obispos a cooperar con la hermana Snow y sus consejeras, Zina Diantha Huntington Young y Elizabeth Ann Whitney, mientras éstas viajaban por todo el territorio estableciendo ramas de la organización. Las hermanas que vivían en las colonias recorrían varios kilómetros —a veces en carruaje o carreta, a veces a caballo o en mula, e incluso a pie— con el fin de asistir a las reuniones de la Sociedad de Socorro que se hacían dos veces por mes; una de dichas reuniones era para coser y atender a las necesidades de los pobres; en la otra se trataban formas de elevar los temas educativos y espirituales y se expresaba el testimonio.

En los últimos años de su vida, Brigham Young encomendó a la Sociedad de Socorro varias “misiones” especiales. En 1873 dio instrucciones a todas las presidentas de Sociedad de Socorro de que eligieran a tres jóvenes para estudiar higiene y enfermería; en 1875 llamó a Zina Young para establecer la sericultura (cultivo de gusanos de seda y producción del género) entre las hermanas de todas las colonias. El “Evangelio de la seda” fue durante muchos años una actividad de mayor importancia entre las hermanas de la Iglesia, que se afanaban por producir la seda necesaria para su propia ropa y para los templos y las casas de reuniones de la Iglesia. En 1876, el Profeta llamó a Emmeline B. Wells para encargarse de dirigir un programa para ahorrar grano; debían ahorrar trigo y almacenarlo para tiempos de escasez. El presidente Young también estaba constantemente animando a las hermanas a apoyar todas las industrias caseras que fomentaban el movimiento cooperativo y el de la orden unida, y a participar en ellas.

Un grupo de hermanas estrechamente relacionadas con la Sociedad de Socorro promovió, además, la publicación de un periódico femenino; el emprendedor periódico bimensual Woman’s Exponent comenzó a aparecer en 1872, y Louisa Lula Greene Richards fue su primera editora. “El objeto de este periódico será tratar todo tema que sea interesante y de valor para la mujer. Contendrá un breve pero detallado resumen de las noticias de actualidad, tanto locales como generales, ideas para el hogar, asuntos relativos a la educación, artículos sobre la salud y la moda, correspondencia, editoriales sobre temas de interés que se consideren apropiados y otros tipos de material de lectura”1. El Woman’s Exponent contribuyó a la unidad entre las hermanas de todas las colonias fomentando diversas causas2.

La última organización tuvo lugar cuando en julio de 1877, un mes antes de morir, el presidente Young viajó a Ogden, acompañado de Eliza R. Snow, y organizó allí la primera Sociedad de Socorro de estaca; llamó a Jane S. Richards, esposa del élder Franklin D. Richards, para que fuera la presidenta. Los miembros de la Iglesia, tanto mujeres como hombres, tuvieron una agradable sorpresa con la creación inesperada de una organización de Sociedad de Socorro de estaca. El Woman’s Exponent describió la ocasión diciendo que había sido un día de regocijo3.

Las reuniones de la Sociedad de Socorro se realizaban al principio en las casas particulares, pero, con la ayuda de los hermanos de las colonias, las hermanas pudieron hacer construir sus propias salas para reunirse; muchas veces, la planta baja de esos edificios estaba ocupada por una tienda cooperativa de la Sociedad.

La segunda organización auxiliar a la que se dio un carácter permanente fue la Escuela Dominical. El concepto de una Escuela Dominical lo introdujeron en 1780 los protestantes en las Islas Británicas, y para 1790 ya se había dado a conocer en los Estados Unidos. En 1824 se creó en este país una “Unión americana de Escuela Dominical”; esas clases por lo general precedían o acompañaban la instrucción pública y en ellas se enseñaba lectura y temas de la Biblia a estudiantes muy jóvenes. Los Santos de los Últimos Días habían tenido de vez en cuando una Escuela Dominical, como las de los protestantes, en las que muchos miembros habían participado en Kirtland, Nauvoo, Winter Quarters y en Gran Bretaña, antes de llegar a la Gran Cuenca.

Con permiso del obispo, Richard Ballantyne organizó la primera Escuela Dominical en el Valle del Lago Salado, durante el invierno de 1849; a ella asistían cincuenta niños y jovencitos, de entre ocho y catorce años, que se reunían en un anexo especialmente construido en la casa de los Ballantyne. Más adelante, empezaron a reunirse en el centro de reuniones del Barrio Catorce. En otros barrios también se establecieron clases de Escuela Dominical, pero con la llegada del ejército de Johnston, en 1857, y el subsiguiente traslado al sur al año siguiente, se disolvieron.

En 1864, el élder George Q. Cannon, al regresar después de servir en la presidencia de la Misión Europea, se dio cuenta de la importancia de enseñar el Evangelio en Sión. Después, comentó lo siguiente: “Cuando me puse a pensar en la cantidad de niños que hay acá, sentí el ardiente deseo de dedicar todo el tiempo que pudiera a enseñarles los principios del Evangelio”5. Reorganizó el programa de la Escuela Dominical en el Barrio Catorce, y al poco tiempo, otros barrios de Salt Lake City siguieron su ejemplo.

A principios de 1866, el élder Cannon empezó a publicar la revista Juvenile Instructor, y lo hizo como labor personal. En sus páginas se destacaban las conferencias para los niños, las reuniones dominicales semanales, la lectura de las Escrituras y otras enseñanzas religiosas. El élder Cannon se daba cuenta de que sería de gran valor tener una publicación periódica dedicada a los intereses de la Escuela Dominical, particularmente por el hecho de que había disponibles muy pocos cursos de estudio. La Juvenile Instructor “era un medio de fortalecer las manos de aquellos que estaban dedicados a la causa de la Escuela Dominical”6. Aun cuando la revista quincenal estaba dedicada enteramente a la Escuela Dominical, continuó bajo la dirección personal del élder Cannon hasta 1900, año en que pasó a quedar bajo los auspicios de la Iglesia.

En noviembre de 1867, se tomaron ciertas medidas para establecer permanentemente una organización de la Escuela Dominical. El presidente Young habló con varios líderes locales explicándoles sus deseos de educar a los niños y jóvenes de Sión. Se llamó al élder George Q. Cannon como presidente de la nueva organización, con el fin de unir los programas ya existentes de la Escuela Dominical y promover el establecimiento de otros en toda la Iglesia. En 1872 se adoptó oficialmente el nombre de Unión Deseret de la Escuela Dominical, y el primer lunes de cada mes se juntaban sus oficiales en “reuniones de la unión”. Año tras año, la organización fue aumentando el número de jóvenes alumnos (en esa época no tenía cursos para adultos). Se logró la uniformidad en los métodos de enseñanza y en el sistema para llevar a cabo las clases; en esos primeros años de la Escuela Dominical de la Iglesia se ponían de relieve especialmente la puntualidad, la memorización de conceptos del Evangelio y el canto entusiasta de los himnos.

En el verano de 1874, la Unión Deseret de la Escuela Dominical organizó y promovió una gran conmemoración en todo el territorio. El 15 de junio se reunieron en Provo cinco mil personas, las tres cuartas partes de las cuales eran niños, para recibir instrucción del presidente Young y de sus consejeros; también hubo cantos, recitaciones y discursos cómicos, todos realizados por los niños de la zona. En la celebración que tuvo lugar en Salt Lake City, se recaudaron mil doscientos dólares, que se utilizaron para comprar libros de canciones y otros materiales para las clases de la Escuela Dominical.

Con la terminación de la vía férrea, el presidente Young hizo planes para proteger a los santos del mundo gentil y como parte de esos planes se creó una organización para las mujeres jóvenes de la Iglesia. El 28 de noviembre de 1869, Brigham Young llamó a sus hijas a una reunión y les habló de las responsabilidades de las mujeres de Sión, organizándolas en una “Sociedad de moderación”; las jóvenes se comprometieron a evitar toda práctica extravagante, a moderarse en la vestimenta, la comida y la conversación. La sociedad también iba a recibir instrucción en los principios del Evangelio, similar a la que recibían los jóvenes en sus actividades del sacerdocio7.

A fines de 1870, la Asociación de Moderación estaba en pleno funcionamiento en casi todos los barrios de Salt Lake City. Después, las hermanas Eliza R. Snow y Mary Isabella Horne fueron de colonia en colonia estableciendo grupos que al poco tiempo participaban en toda clase de actividades prácticas, tanto económicas como culturales. Después que se organizó la Asociación de Mejoramiento Mutuo de Hombres Jóvenes, el presidente Young expresó el deseo de cambiar el nombre de la Asociación de Moderación al de Asociación de Mejoramiento Mutuo de Señoritas, pero este cambio no fue permanente hasta 1878.

A pesar de que en Utah habían existido algunas sociedades literarias y de debate para hombres jóvenes, en 1875 Brigham Young manifestó que se debía establecer en la Iglesia una organización unificada para los jóvenes; el Profeta deseaba que los muchachos se desarrollaran intelectual y espiritualmente y tuvieran el esparcimiento que necesitaban pero con la supervisión apropiada. Por ese motivo, llamó a Junius F. Wells, que tenía veintiún años y era hijo de su consejero Daniel H. Wells, para que estableciera organizaciones de la Asociación de Mejoramiento Mutuo de Hombres Jóvenes (AMMHJ), primero en Salt Lake City y luego por todo el territorio. La primera reunión tuvo lugar en el centro de reuniones del Barrio Trece, donde Henry A. Woolley, hijo del obispo Edwin D. Woolley, fue elegido presidente; a su vez, él eligió como primer consejero a B. Morris Young, hijo del presidente Young, y como segundo consejero a Heber J. Grant, hijo de Jedediah M. Grant. Alos pocos meses, ya funcionaban más de cien organizaciones de hombres jóvenes8.

En 1876 se formó una mesa directiva para la AMMHJ, la cual se encargó de dirigir un programa recreativo y un curso de estudios unificados. Esta organización tuvo una enorme influencia en la vida de miles de jóvenes de la Iglesia. En 1879 comenzó su propia publicación, el Contributor (“Contribuyente”), que, como su nombre lo indica, contenía en cada número varios artículos escritos por los jóvenes mismos.

En 1877, el obispo John W. Hess del Barrio Farmington reunió a las madres del barrio y les habló de la responsabilidad que tenían de capacitar debidamente a sus hijos. Les dijo que “la responsabilidad de guiar sus tiernos intelectos” la tenía “casi exclusivamente la madre”9.

Aurelia Spencer Rogers, miembro de la Iglesia devota y bondadosa, tomó muy en serio las palabras del obispo. Después de mucho orar, oyó una voz que le decía “que había organizaciones auxiliares para todas las edades, excepto para los niños, en las cuales los miembros se capacitaban y aprendían a utilizar el tiempo provechosamente”. Cuando la hermana Rogers fue a hablar con el obispo Hess, éste quedó entusiasmado con la idea de tener una organización para los niños y le prometió que presentaría su proyecto y su inspiración a la Primera Presidencia para ver qué podían hacer al respecto. La Primera Presidencia pidió a Eliza R. Snow que fuera a hablar del asunto con la hermana Rogers cuando le tocara ir a una conferencia de las organizaciones auxiliares en Farmington10.

En el verano de 1878, Aurelia Rogers habló con la hermana Snow, a quien el presidente Young había encargado la supervisión de las organizaciones auxiliares de la Iglesia para las mujeres y que había ido a Farmington para las conferencias de la Sociedad de Socorro y de las Mujeres Jóvenes. La hermana Rogers le “expresó el deseo de que se hiciera algo más para cultivar y mejorar a los niños tanto moral como espiritualmente”11.

Una vez que regresó a Salt Lake City, Eliza R. Snow se reunió con el presidente John Taylor y consiguió la aprobación de él para crear una organización para los niños que se reuniera semanalmente, cualquier día excepto el domingo. A continuación, la hermana Snow le escribió al obispo Hess diciéndole que el presidente Taylor había dado la aprobación para que la hermana Rogers organizara y presidiera una Primaria en Farmington, Utah.

La hermana Rogers organizó la primera Primaria de la Iglesia. El 11 de agosto de 1878, reunió a los padres para explicarles la importancia de la nueva organización; el domingo 25 de agosto, empezó la obra de la Primaria en su Barrio Farmington; organizó a los niños en grupos según la edad, y en cada grupo puso al mayor de los niños como monitor; luego, les aconsejó que obedecieran a sus padres y maestros y que fueran bondadosos unos con otros.

Al continuar extendiéndose el programa de la Primaria en las diversas colonias, Eliza R. Snow asistía a las reuniones de organización y hablaba a los niños explicándoles la función vital que cada uno de ellos tenía en el gran movimiento iniciado por el Profeta José Smith; les mostraba el reloj que había pertenecido a José Smith y dejaba que cada uno lo tuviera en la mano, diciéndoles después que no olvidaran jamás que habían tenido en la mano el reloj del Profeta12.

SE RESUELVEN LOS PROBLEMAS DE LA ENSEÑANZA

El conflicto que surgió entre los “gentiles” y los miembros de la Iglesia en Utah13 contribuyó a una crisis en la enseñanza que llevó a la Iglesia a hacer una evaluación de la función que le correspondía en la educación de sus jóvenes. En los primeros tiempos de la colonización, los santos se empeñaron en establecer escuelas de enseñanza primaria en todos los barrios; eran escuelas privadas, y el sueldo de los maestros se pagaba con la matrícula que se cobraba a los alumnos. Al aumentar la cantidad de gentiles que llegaban al estado, como consecuencia de haberse terminado la vía férrea, surgieron problemas entre la Iglesia y los funcionarios del gobierno con respecto a la administración de las “escuelas de distrito”. Los gentiles objetaban a la enseñanza de principios mormones en la escuela, exigiendo que todas las escuelas se mantuvieran por medio de impuestos y que la Iglesia no tuviera ningún control sobre ellas.

En la década de 1870, hizo crisis otro aspecto del conflicto: Igual que muchas otras escuelas en diversas partes del país, las de Utah también utilizaban la Biblia como libro de lectura; los funcionarios federales insistieron en que no se enseñara la Biblia ni ningún otro tema religioso en las escuelas públicas. Pero el presidente Young declaró con firmeza que los mormones no iban a sacar la Biblia de sus escuelas, aun cuando el resto del mundo cristiano lo hiciera; esa decisión contaba con el apoyo de otros líderes religiosos de Utah que tampoco querían eliminar en las escuelas el uso de este libro, al cual consideraban la piedra angular de la formación del carácter.

La Iglesia reconoció que la influencia del mundo era muy fuerte en la nación, y, en consecuencia, los líderes fortalecieron la Universidad de Deseret y empezaron a pensar en establecer dependencias de ésta en otras poblaciones. En Provo había una escuela dirigida por dos hermanos, Warren y Wilson Dusenberry, que habían organizado en 1869. En 1870, los funcionarios de enseñanza de la Iglesia y del territorio les aconsejaron convertir la escuela de Provo en una dependencia de la universidad; en abril, la Escuela Dusenberry pasó a ser la Dependencia Timpanogos de la Universidad de Deseret, y sus alumnos empezaron a recibir en ella capacitación secular y religiosa.

El alcalde de Salt Lake City, Abraham O. Smoot, por ser una persona dedicada a la enseñanza, recibió de Brigham Young la asignación de mudarse a Provo, donde prestó servicio como presidente de estaca, líder de la comunidad y patrocinador de la dependencia universitaria de Provo. A pesar del apoyo del presidente Smoot, la institución fracasó por motivos económicos. Más adelante, en 1875, el presidente Young nombró al hermano Smoot y otros cinco hombre prominentes del condado de Utah, y a una mujer, Martha Jane Knowlton Coray —escritora y maestra—, como miembros del directorio de la escuela, y se preparó un título que se puso en efecto. La nueva escuela se llamó Academia Brigham Young. A fin de asegurarse de que hubiera en ella instrucción religiosa, “Brigham Young estipuló específicamente que ‘en la Academia se leerán el Antiguo y el Nuevo Testamentos, el Libro de Mormón y el libro de Doctrina y Convenios, y se inculcarán las doctrinas contenidas en ellos’ ”. A las pocas semanas, se nombró a Warren N. Dusenberry para ser el primer director de la institución14.

En 1876, el talentoso educador alemán Karl G. Maeser se hizo cargo de la dirección de la Academia Brigham Young y comenzó así una carrera brillante en el sistema educativo de la Iglesia, que más tarde incluyó el nombramiento como superintendente de las escuelas de la Iglesia. Al llegar el siglo veinte, la pequeña institución había progresado y pasado a ser la Universidad Brigham Young.

En 1877 se abrió en Logan otra academia, llamada Colegio Brigham Young, que continuó funcionando hasta 1926, año en que se hizo entrega de los edificios a la ciudad de Logan. También se proyectó abrir una tercera academia, la de la Estaca de Salt Lake, en Salt Lake City, pero ésta no comenzó a funcionar hasta 1886; cambió de nombre varias veces y al fin se le llamó Colegio de los Santos de los Últimos Días. El colegio se cerró en 1831, durante la depresión económica. Después, algunos de sus profesores organizaron un colegio de negocios privado que más adelante fue adquirido por la Iglesia y recibió el nombre de “LDS Business College” (Instituto Superior de Comercio SUD).

Estas tres instituciones eran un ejemplo de los ideales de enseñanza que tenía Brigham Young, haciendo hincapié en un amplio programa de letras, en elevados principios morales y en la capacitación religiosa por medio de las Escrituras; también se establecieron en ellas escuelas normales para la capacitación de maestros. Estas academias fueron precursoras de más de veinte instituciones de varias comunidades, que iban a representar la enseñanza académica en la Iglesia durante el resto del siglo diecinueve y principios del siglo veinte.

UNA VISIÓN AMPLIA HACIA EL EXTERIOR

Durante la última década de su vida, Brigham Young continuó colonizando para extender los límites de la comunidad de los Santos de los Últimos Días y dirigiendo la expansión de la obra misional y de la inmigración. Hacia el final de sus días, se habían establecido colonias de mormones en Arizona y se había extendido la obra misional a la República de México.

Debido a que los misioneros continuaban haciendo conversos que después inmigraban al territorio de Utah, los líderes se ocupaban regularmente de buscar nuevas regiones para colonizar. Ya en la década de 1850 llegaron a Arizona exploradores de la Iglesia, pero la aridez de los desiertos, la falta de conocimiento con respecto a la zona al sur del caudaloso río Colorado y las incursiones de los indios hicieron difícil cualquier intento de colonización en las décadas de 1850 y 1860. En 1870, el gobierno pacificó a los indios navajos, que habían estado atacando las colonias del sur de Utah desde 1865. Esto contribuyó a que se estableciera una serie de poblaciones desde Kanab, Utah, hasta Lee’s Ferry sobre el río Colorado en Arizona, lo que dio origen a colonizaciones posteriores.

A principios del invierno de 1872 a 1873, Brigham Young invitó al buen amigo de los miembros de la Iglesia, Thomas L. Kane, y su esposa, Elizabeth, a acompañarlo a Saint George. Durante el viaje, el presidente Young hizo planes de preparar un lugar de recogimiento para los santos en el valle de Sonora, México; algunas colonias que se proyectaba tener en Arizona iban a ser la conexión entre Utah y México.

No obstante, seguía siendo muy difícil establecer colonias en Arizona. A principios de la primavera de 1873, el presidente Young mandó otro grupo de exploradores, la Compañía Exploradora de Arizona, formado por catorce hombres, a visitar la zona del Colorado Chico, las tierras de Río Verde y la región de las montañas San Francisco, todo lo cual estaba al sur del río Colorado. Estos exploradores también se decepcionaron porque la aridez de las tierras y las quebradas hacían muy difícil la travesía. Sin embargo, la determinación de Brigham Young de colonizar Arizona no dejaba lugar a dudas, y entre 1874 y 1875 mandó otras expediciones a estudiar esas regiones.

A principios de 1876, la Primera Presidencia llamó a doscientos “misioneros” que formarían parte de cuatro compañías, que estarían respectivamente bajo la dirección de Lot Smith, Jessie O. Ballenger, George Lake y William C. Allen; a fines de ese año, había cuatro colonias establecidas en las tierras bajas del valle del Colorado Chico, luchando por salir adelante. Durante muchos años esas personas se esforzaron en Arizona por utilizar las aguas del río construyendo represas. Alrededor de 1880 otros grupos colonizadores se establecieron junto al Silver Creek, afluente importante del Little Colorado, un poco más adelante, río arriba, y cerca de Mesa, en la parte central de Arizona. Una de las poblaciones que progresó fue Snowflake, llamada así en honor del élder Erastus Snow, del Quórum de los Doce Apóstoles, que promovió el establecimiento de la colonia, y del líder de ésta, William J. Flake.

Debido a que las colonias de Arizona tenían que hacer grandes esfuerzos para mantenerse, no hubo intentos inmediatos de seguir hasta México. No obstante, Brigham Young quería enviar misioneros a ese país y, en 1875, llamó a Daniel Webster Jones, que había prestado servicio militar durante la guerra entre México y los Estados Unidos, para que dirigiera una misión y tradujera el Libro de Mormón al español; inesperadamente, al poco tiempo el élder Jones recibió para el proyecto la asistencia de Melitón G. Trejo, un español que acababa de convertirse a la Iglesia diciendo que había sido inspirado a buscar al pueblo del Señor en las Montañas Rocosas. A fines de ese año, los élderes Jones y Trejo, acompañados de otros cuatro, partieron para México cruzando la frontera en enero de 1876. Aunque se encontraron con mucha oposición del clero, los misioneros realizaron algunas reuniones públicas y enviaron por correo quinientas copias de “Pasajes seleccionados del Libro de Mormón” a los líderes de más de cien comunidades en todo México.

Además, encontraron en el estado de Chihuahua una localidad que consideraron apropiada para futura colonización de la Iglesia. En el otoño de 1876, los élderes Trejo y Helaman Pratt predicaron el Evangelio en el estado de Sonora. En 1879, el élder Moses Thatcher, del Quórum de los Doce Apóstoles, encabezó una delegación de misioneros a la ciudad de México y estableció con éxito en esa tierra un cimiento sólido para la Iglesia15.

Durante toda la década de 1870 el mayor número de conversos continuaba procediendo de las Islas Británicas y de Escandinavia. Todos los años se seguía el mismo plan, establecido largo tiempo atrás: la Compañía del Fondo Perpetuo para la Emigración contrataba el transporte para llevar a los santos europeos a Sión. En 1869, la Iglesia empezó a utilizar los vapores, en lugar de los veleros, para atravesar el océano. Más o menos en la misma época, la finalización de la vía férrea permitió que los Santos viajaran con más rapidez por los Estados Unidos para llegar a Utah. En vez de llevarles casi cinco meses la larga travesía, los emigrantes la hacían entonces en menos de tres semanas. El costo del pasaje era aproximadamente el mismo.

Entre 1872 y 1873, George A. Smith, primer consejero en la Primera Presidencia, dirigió una delegación de líderes de la Iglesia que fue a Europa y Palestina a examinar las condiciones de esos lugares para la prédica del Evangelio y a volver a dedicar la Tierra Santa para el retorno de los judíos. Orson Hyde había ido en una misión similar en 1840 y 1841, pero había tenido que viajar solo. Las Autoridades Generales consideraron que había llegado el momento de reafirmar el gran interés que la Iglesia tenía en que los judíos se congregaran nuevamente en Palestina, al mismo tiempo que los santos se congregaban en una nueva Sión en el Oeste. El grupo visitó varias regiones de Europa, y el 2 de marzo de 1873, el presidente Smith y el entonces apóstol Lorenzo Snow ofrecieron oraciones dedicatorias en el monte de los Olivos16.

EL TEMPLO DE SAINT GEORGE, UTAH

En los últimos años de su vida, el presidente Brigham Young persistió en sus esfuerzos por cumplir el deseo que tenía de levantar templos en las montañas donde los santos habían establecido su hogar. Desde 1855, la Casa de Investiduras de la Manzana del Templo en Salt Lake City había cumplido las funciones de un lugar santo pero temporario, y aunque muchos Santos de los Últimos Días habían recibido allí las ordenanzas del templo, todavía no contaban con un edificio permanente. A pesar de que Brigham Young señaló en 1847 el sitio para el Templo de Salt Lake, la construcción de éste no comenzó hasta 1853, y la obra se retrasó considerablemente con la aproximación del ejército de los Estados Unidos y la consecuente mudanza al sur en los años de 1857 y 1858; en las décadas de 1860 y 1870 el progreso de la construcción fue lento. Durante ese período, había más de cien canteros en la Manzana del Templo cortando bloques del granito que se acarreaba desde el Cañón Little Cottonwood.

Sin embargo, el primer templo que se terminó en el Oeste fue el de Saint George, población que había llegado a ser una segunda sede de la Iglesia porque el presidente Young pasó allí la mayoría de los últimos inviernos de su vida. En noviembre de 1871, él dedicó el sitio para el sagrado edificio. Animados por el Profeta, los miembros locales, con la ayuda de obreros a quienes se había llamado del norte del estado, se esforzaron con denuedo por apresurar la construcción; se abrieron canteras de piedra arenisca y se llevó madera de Pine Valley, en el sur de Utah, y de Kaibab Forest, en el norte de Arizona; aunque la mayor parte de la madera procedía de un lugar de Arizona llamado Mount Trumbull, que estaba a ciento treinta kilómetros de distancia. Muchos santos donaban alimentos y ropa para los trabajadores y otros donaban un día de trabajo, de cada diez, como “diezmo de labor”.

Tanto el edificio mismo como su interior se hicieron casi enteramente con materiales del territorio, lo cual era un reflejo del interés del presidente Young en el desarrollo de las industrias locales. Por ejemplo, la fábrica de lanas de Provo [”Provo Woolen Factory”] hizo las alfombras para el templo; y la cenefa para los altares y los púlpitos se hizo de la seda producida por las organizaciones de la Sociedad de Socorro. El edificio se terminó en 1877, y en enero se dedicaron algunas salas del templo. Ese año se había tomado la decisión de llevar a cabo la conferencia general anual en Saint George y, como parte de ella, el 6 de abril de 1877 se dedicó todo el templo. El élder Daniel H. Wells, leyó la oración dedicatoria17.

En 1877, el presidente Young se ocupó también de distintos aspectos importantes de la obra del templo. Junto con otros líderes de la Iglesia, el Profeta supervisó la redacción de la investidura del Santo Sacerdocio en una forma más correcta, de manera que la obra por los muertos pudiese llevarse a cabo con mayor eficacia. En un ferviente discurso que pronunció en el templo mismo, el Presidente dijo: “¿Qué suponen que dirían nuestros antepasados si pudieran hablar con la voz de los muertos? ¿No dirían: ‘Hemos yacido aquí miles de años, en esta prisión, en espera del arribo de esta dispensación. Aquí estamos, cautivos y encadenados, cerca de aquellos que son inmundos’. ¿Qué nos murmurarían al oído? ¡Yo digo que si tuvieran el poder, el tronar mismo de los cielos resonaría en nuestros oídos!”18.

El presidente Young llamó a Wilford Woodruff, del Quórum de los Doce Apóstoles, para ser el presidente del Templo de Saint George y le aconsejó comenzar seriamente y sin tardanza la obra de ordenanzas por los muertos. En este templo se efectuaron las primeras investiduras por los muertos. Y ese mismo año el presidente Young dedicó otros dos sitios para la edificación de dos nuevos templos en Utah, el de Logan y el de Manti.

El entonces élder Woodruff puso inmediatamente manos a la obra. “Toda su alma estaba dedicada a la obra del templo, tanto por los vivos como por los muertos”19. Dirigió a varios miembros que recibieron las ordenanzas por personas que habían fallecido, entre ellas muchos de los familiares de él. En septiembre de 1877, en Salt Lake City, al dar un informe de sus labores, el élder Woodruff dijo: “En los últimos mil ochocientos años, la gente que ha vivido en la tierra y ha muerto jamás oyó la voz de un hombre inspirado, jamás oyó un discurso sobre el Evangelio hasta entrar en el mundo de los espíritus. Es necesario que alguien los redima efectuando por ellos las ordenanzas en la carne que ellos mismos no pueden efectuar en el espíritu”. Y agregó: “El Señor nos ha hecho sentir inquietudes y se nos han revelado muchos conceptos con respecto a los que han muerto… Los muertos irán tras de vosotros, os buscarán como nos han buscado a nosotros en Saint George. Nos visitaron, sabiendo que poseíamos las llaves y el poder para redimirlos”.

A continuación, anunció que los firmantes de la Declaración de la Independencia [de los Estados Unidos] se le habían aparecido dos días y dos noches preguntándole por qué no se había efectuado la obra de ordenanzas por ellos, puesto que ellos habían establecido el gobierno de los Estados Unidos y se habían mantenido fieles a Dios. El élder Woodruff fue inmediatamente bautizado por J.D.T. McAllister en nombre de esos hombres y de otras cincuenta personas prominentes, entre ellas John Wesley (1703–1791, teólogo y reformador inglés, fundador del metodismo) y Cristóbal Colón. Después, él bautizó al hermano McAllister “por todos los presidentes de los Estados Unidos, excepto tres [Martin Van Buren, James Buchanan y Ulyses S. Grant]; cuando su causa sea justa, alguien hará la obra por ellos”20. La obra por los tres hombres se hizo finalmente durante la administración del presidente Heber J. Grant.

LA REORGANIZACIÓN DEL SACERDOCIO

Brigham Young, comprendiendo que su edad avanzada iba haciéndole perder la habilidad de trabajar y sabiendo que no viviría mucho tiempo más, llevó a cabo unos cuantos cambios importantes en la dirección y la organización del sacerdocio. En 1873 renunció a varias de las posiciones administrativas de negocios de la Iglesia que ocupaba, incluso la de fideicomisario principal, y nombró a otras doce personas para ocuparse de esos asuntos bajo la dirección de su primer consejero, el presidente George A. Smith. Además, llamó cinco consejeros más para trabajar con él en la Primera Presidencia: Lorenzo Snow; Brigham Young, hijo; Albert Carrington; John W. Young y George Q. Cannon.

También había corregido la cuestión de la antigüedad en el Quórum de los Doce Apóstoles: Wilford Woodruff, que durante muchos años había sido sostenido antes de John Taylor por ser mayor, fue sostenido después de éste en la conferencia general de octubre de 1861. El presidente Young determinó que la antigüedad entre los Doce debía basarse en la fecha de la ordenación; por lo tanto, John Taylor, que había sido ordenado primero, tenía más antigüedad que Wilford Woodruff en el quórum. En la conferencia general de abril de 1875, el sistema se perfeccionó más al colocar a John Taylor y Wilford Woodruff delante de Orson Hyde y de Orson Pratt. Tanto el hermano Hyde como el hermano Pratt habían estado suspendidos del Quórum de los Doce Apóstoles a causa de la desobediencia; durante el tiempo en que ellos estuvieron separados de la Iglesia, John Taylor, Wilford Woodruff y George A. Smith (que en 1875 formaba parte de la Primera Presidencia y por ese motivo no fue sostenido en esa oportunidad como miembro del Consejo de los Doce) fueron ordenados al Apostolado. Cuando se reintegró a Orson Hyde y Orson Pratt, se les dio el lugar que tenían al principio en el quórum. Debido a ello, el presidente Young corrigió la situación explicando que el servicio continuo en el quórum era otro elemento que determinaba la antigüedad21.

En 1876 el Presidente explicó más claramente la relación que tenían entre sí las estacas de Sión, anunciando que la Estaca de Salt Lake no tenía superioridad sobre las otras como “estaca central”, que todas las estacas eran iguales y cada una poseía autonomía con relación a las demás estacas. En 1877, más de la mitad de los Apóstoles eran presidentes de estaca, pero fueron relevados de dicha responsabilidad con el fin de que pudieran retornar a funciones más generales de liderazgo22.

En 1877, Brigham Young dirigió una importante reorganización y reforma del sacerdocio en todas las estacas. En casi todas se llamó una nueva presidencia y el número de estacas aumentó de trece a veinte23. A fin de aclarar mejor las responsabilidades de los líderes locales, se emitió la “Circular de la Primera Presidencia, julio 11 de 1877“, y más tarde otros mensajes, en los que se explicaba que todo obispado debía estar compuesto de tres sumos sacerdotes y que el obispo debía ser el sumo sacerdote presidente en su barrio además de cumplir su deber de atender a las necesidades temporales de los miembros; el obispo debía empezar a encargarse también de las donaciones para el templo, y se puso de relieve otra vez su responsabilidad de presidir los quórumes del Sacerdocio Aarónico.

Se debía llamar a más jóvenes para formar parte de los quórumes del Sacerdocio Aarónico y capacitarlos. Se debían organizar quórumes de élderes, con noventa y seis integrantes cada uno, aun cuando fuera necesario juntar a los élderes de varios barrios para formar un quórum. Los setenta debían reunirse sólo para tratar asuntos misionales. Los sumos sacerdotes pasaban a formar parte de un quórum de estaca y no tenían que reunirse en sus respectivos barrios. Los presidentes de estaca debían hacer conferencias trimestrales y una reunión mensual del sacerdocio. Los líderes del sacerdocio tenían el deber de asegurarse de que en todo barrio se llevaran a cabo las reuniones dominicales, la Escuela Dominical y las reuniones de la AMMHJ y de la AMMMJ24. La reorganización del sacerdocio es un monumento a Brigham Young y se considera su último logro importante como Profeta del Señor en la tierra.

LAS PERDURABLES CONTRIBUCIONES DE BRIGHAM YOUNG

Brigham Young mantuvo estrecho contacto con los asuntos de la Iglesia hasta lo último25; como de costumbre, constantemente estaba recibiendo visitantes. El 23 de agosto de 1877, con setenta y siete años de edad, se reunió con un grupo de obispos en la Casa del Consejo, para darles instrucciones. Después de la reunión se sintió mal y cayó enfermo con fuertes cólicos y vómitos. A pesar de los esfuerzos de cuatro médicos y de los ayunos y oraciones de los santos por toda la Iglesia, el 29 de agosto falleció. Según lo que relató su hija Zina, sus últimas palabras fueron: “ ‘¡José! ¡José! ¡José!’, y la expresión beatífica de su rostro daba a entender que estaba en comunicación con su querido amigo, el profeta José Smith”26.

El cuerpo del Presidente se mostró al público en el Tabernáculo, donde se calcula que unas veinticinco mil personas pasaron a verlo. Entre los discursantes del funeral estaban John Taylor, Wilford Woodruff, Daniel H. Wells y George Q. Cannon. Las siguientes palabras del presidente Cannon ofrecen un buen resumen de las contribuciones de este extraordinario Profeta del Señor:

“Él ha sido el cerebro, los ojos, los oídos, la boca y las manos de todo el pueblo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Desde los mayores problemas que surgieron con la organización de la Iglesia hasta el más mínimo detalle relacionado con esta obra, él ha dejado grabada en cada uno la impresión de su grandiosa inteligencia. Desde la organización de la Iglesia, la construcción de templos y de tabernáculos, la formación del gobierno de un Estado Provisional y del gobierno territorial, hasta el pequeño detalle de la forma de estos asientos en los que hoy nos encontramos sentados, en todo ello, así como en todas las colonias del territorio, se evidencia la marca de su genio. Nada era demasiado insignificante para él, nada demasiado grande”27.

Brigham Young prestó servicio como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante más tiempo que cualquier otros presidentes de la Iglesia. Sus contribuciones fueron numerosas y de aspectos variados. Todo lo que en la Iglesia se atesora, se venera e incluso aquello que se toma con naturalidad, sin pensar mucho en ello, tiene su origen en las contribuciones y la dirección del presidente Young. Él pensaba que sólo estaba siguiendo la guía de su maestro y amigo, el Profeta José Smith. Y dijo al respecto: “Siento el deseo de exclamar continuamente ¡Aleluya! al pensar en que llegué a conocer a José Smith, el Profeta al que el Señor levantó y ordenó, y a quien le dio las llaves y el poder para edificar el Reino de Dios en la tierra y sostenerlo”28. En otra ocasión, mencionó lo siguiente: “Lo que he recibido del Señor lo he recibido por medio de José Smith; él fue el instrumento. Si yo lo abandonara, tendría que abandonar estos principios, que ningún otro hombre ha revelado, declarado ni explicado desde los días de los Apóstoles”29.

Uno de los más grandes legados de Brigham Young fue la dirección que dio a la Iglesia para mantenerla relativamente independiente del mundo gentil en lo que se refería a recreación, comercio, gobierno y educación. Los historiadores reconocen que la inmensa comunidad de los santos en las Montañas Rocosas es un tributo a este gran hombre. Todo ello se logró a pesar de grandes obstáculos, como la intervención de las tropas y de los funcionarios del gobierno federal, el clima desértico y el terreno áspero, los negociantes forasteros, las modas de “Babilonia”, la terminación de la vía férrea transcontinental y el descubrimiento de metales preciosos en Utah.

Brigham Young dirigió a su gente en varias empresas cooperativas, una tras otra. De 1838 a 1839, siendo uno de los miembros dirigentes de los Doce Apóstoles, organizó a los perseguidos santos en el éxodo de Misuri y el establecimiento de un lugar de refugio en Illinois; más adelante, los condujo desde Nauvoo, atravesando las planicies de Iowa hacia Winter Quarters, y luego hasta el Valle del Lago Salado; entre 1848 y 1852, dirigió la congregación de miles de personas que iban desde los campamentos de Iowa al naciente refugio en el Oeste. Después, concentrando la atención en las decenas de miles de conversos de Gran Bretaña y del resto de Europa, fundó la Compañía del Fondo Perpetuo para la Emigración, por la cual se estableció el mejor sistema de inmigración organizada en la historia de los Estados Unidos. También formó grupos de colonización que establecieron poblaciones agrícolas en unas trescientas cincuenta localidades en Utah y en partes de Idaho, Wyoming, Nevada, Arizona y Colorado.

El presidente Young enseñó a la gente la importancia de la cooperación a fin de conquistar las tierras agrestes y deshabitadas; ese mismo espíritu continúa actualmente predominando en la Iglesia por todo el mundo. Él organizó y dirigió la divulgación del Evangelio por muchas naciones y la edificación de templos al Dios Altísimo. Recibió la inspiración para formar empresas en cooperativa e instituyó la orden unida entre los miembros. Él dio a los Santos de los Últimos Días toda clase de enseñanzas doctrinales y prácticas; sus discursos, que han quedado registrados y que suman más de ochocientos, tratan una vasta gama de temas; habló sobre la naturaleza de Dios, el poder del mal, la importancia de ocuparse de la propia salvación, los principios del sacerdocio, la conducta en el seno familiar y en el matrimonio, las modas femeninas, y la responsabilidad de mantener las posesiones terrenales limpias y en orden. En el siglo veinte, el élder John A. Widtsoe recopiló muchas de sus enseñanzas en la obra clásica Discourses of Brigham Young. El presidente Young instó a los miembros de la Iglesia a procurar la educación secular y espiritual, y dejó en ese aspecto un legado que continúa bendiciendo a los santos.

Brigham Young ha dejado una marca perdurable en todos los miembros de la Iglesia que han vivido desde su época. Al mismo tiempo que era bondadoso con los mansos y humildes, era inflexible con los altaneros, los fanáticos y los orgullosos; lloraba cuando veía el sufrimiento de los indefensos y tomó bajo su protección a muchos desamparados; era paciente con los que violaban las normas de la Iglesia, sabía escuchar a los demás, tenía un buen sentido del humor y disfrutaba de las representaciones teatrales y de las danzas. Como dirigente político, tenía mucha astucia. Era una persona de fuerte determinación, resuelta y firme. Su espiritualidad se ponía de manifiesto en las oraciones, en la obra que realizaba en el templo y en la bendición de los enfermos. Através de su larga e interesante trayectoria, ejerció de diferentes maneras el liderazgo con el fin de llevar a cabo aquello que el Señor le había encomendado.

NOTAS

  1. “Woman’s Exponent: A Utah Ladies’ Journal”, Woman’s Exponent, 1º de junio de 1872, pág. 8.

  2. Los párrafos anteriores se tomaron de la obra de Ann Vest Lobb y Jill Mulvay Derr, “Women in Early Utah”, citado por Richard D. Poll y otros ed. en Utah’s History, 2a. ed. Logan, Utah: Utah State University Press, 1989, págs. 343, 347–348.

  3. “Home Affairs”, Woman’s Exponent, 1º de agosto de 1877, págs. 36–37.

  4. Citado por Andrew Jenson, en Latter-day Saint Biographical Encyclopedia, 4 tomos; Salt Lake City: Publishers Press, 1901–1936, 1:705.

  5. En “Conference Report”, octubre de 1899, pág. 88.

  6. Jubilee History of Latter-day Saints Sunday Schools, 1849–1899, Salt Lake City: Deseret Sunday School Union, 1900, pág. 14.

  7. Tomado de la obra de James B. Allen y Glen M. Leonard, The Story of the Latter-day Saints. Salt Lake City: Deseret Book Co., 1976, pág. 336.

  8. Tomado de la obra de Leonard J. Arrington, Brigham Young: American Moses. Nueva York: Alfred A. Knopf, 1985, pág. 370.

  9. Aurelia Spencer Rogers, Life Sketches of Orson Spencer and Others, and History of Primary Work, Salt Lake City: George Q. Cannon and Sons Co., 1898, págs. 206–207.

  10. Clara Richards, Insights of Early Farmington History, Bountiful, Utah: Horizon Publishers, sin fecha, pág. 15.

  11. Eliza R. Snow, an Immortal, Salt Lake City: Nicholas G. Morgan, Sr., Foundation, 1957, pág. 40.

  12. Véase, de Aurelia S. Rogers, Life Sketches…, Salt Lake City: George Q. Cannon and Sons, 1898, págs. 205–217, 221–222; Primary Minute Book [Libro de actas de la Primaria] del Barrio Farmington, Estaca Davis, 1878–1888, 11 de agosto de 1878, págs1–4; 25 de agosto de 1878, pág. 5, Departamento Histórico de la Iglesia SUD, Salt Lake City; Eliza R. Snow Smith, “Sketch of My Life”, microfilme de holografía, Departamento Histórico de la Iglesia SUD, Salt Lake City, págs. 38–39; Carol Cornwall Madsen y Susan Staker Oman, Sisters and Little Saints, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1979, págs. 1–13.

  13. Sección tomada de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 350–353.

  14. Ernest L. Wilkinson y W. Cleon Skousen, Brigham Young University: A School of Destiny, Provo: Brigham Young University Press, 1976, págs. 48–49.

  15. Los seis párrafos anteriores se tomaron de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 366–369, 386, 388.

  16. Véase, de B. H. Roberts, A Comprehensive History of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, Century One, 6 tomos, Salt Lake City: The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 1930, 5:474–475.

  17. Los tres párrafos anteriores se tomaron de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 370, 372.

  18. En Journal of Discourses, 18:304.

  19. Matthias F. Cowley, Wilford Woodruff: History of His Life and Labors, Salt Lake City: Bookcraft, 1964, pág. 495.

  20. En Journal of Discourses, 19:228–229; véase también “Conference Report”, abril de 1898, págs. 89–90.

  21. John Taylor, Succession in the Priesthood, reunión del sacerdocio, 7 de octubre de1881, Departamento Histórico de la Iglesia, Salt Lake City, págs. 16–17; véase también Deseret News, 14 de abril de 1875, pág. 168.

  22. Véase, de William G. Hartley, “The Priesthood Reorganization of 1877: Brigham Young’s Last Achievement”, Brigham Young University Studies, otoño de 1979, pág. 5.

  23. Véase, Hartley, “The Priesthood Reorganization of 1877…”, págs. 3, 34–35.

  24. Véase, Hartley, “The Priesthood Reorganization of 1877…”, págs. 20–21.

  25. Sección tomada de la obra de Arrington, Brigham Young: American Moses, págs. 398–408.

  26. Citado por Susa Young Gates y Leah D. Widstsoe, en The Life Story of Brigham Young, Nueva York: Macmillan Co., 1930, pág. 362.

  27. Citado por Gates y Widstsoe, en The Life Story of Brigham Young, pág. 364.

  28. En Journal of Discourses, 3:51.

  29. En Journal of Discourses, 6:279.

Historia

Fecha

 

Acontecimientos importantes

1867

Se autoriza a Eliza R. Snow a establecer otra vez la Sociedad de Socorro.

1867

Se establece la primera Unión de la Escuela Dominical de la Iglesia.

1869

Se organiza la “Sociedad de Moderación para Mujeres Jóvenes”.

1872

Comienza a publicarse el Woman’s Exponent.

1875

Se funda la Asociación de Mejoramiento Mutuo de Hombres Jóvenes.

1875

Se inaugura en Provo la Academia Brigham Young.

1876

Se establecen las primeras colonias a lo largo del río Little Colorado, en Arizona.

1876

Se da comienzo a la obra misional en México.

6 de abril de 1877

Se dedica el Templo de Saint George, Utah.

1877

Brigham Young dirige la reorganización del liderazgo del sacerdocio en las estacas.

29 de agosto de 1877

Fallece el presidente Brigham Young

1878

Se organiza en Farmington, Utah, la primera Primaria.

Brigham Young

Retrato de Brigham Young, por Seal Van Sickle. En este retrato, el presidente Young tiene en la mano derecha un libro titulado La ley del Señor. Sobre la mesa están el Libro de Mormón y la Biblia.

Cortesía de la organización “Hijas de los Pioneros de Utah”, Salt Lake City, Utah.

Weber Stake Relief Society building

El edificio de la Sociedad de Socorro de la Estaca Weber, que se halla en Ogden, Utah. Fue construido en 1902, y en 1926 se traspasó legalmente a la organización “Hijas de los Pioneros de Utah” y se le empezó a llamar “Salón pionero del condado de Weber”. En la actualidad se utiliza como museo de artefactos de la época.

En 1877, Brigham Young llamó a Jane Snyder Richards para ser la primera presidenta de la Sociedad de Socorro de la Estaca Weber, posición que ocupó durante treinta y un años. Cuando este edificio fue dedicado, el 19 de julio de 1902, la hermana Richards dirigió los servicios de dedicación.

Cortesía de la organización “Hijas de los Pioneros de Utah”, Ogden, Utah.

Richard Ballantyne

Richard Ballantyne (1817–1898) nació y se crió en Escocia, donde, cuando era todavía un muchacho, fue maestro de la Escuela Dominical de la Iglesia Presbiteriana. A los veinticinco años se bautizó en la Iglesia, y en 1843 se trasladó a Nauvoo con su madre.

Cuando se le preguntaba por qué tenía tanto interés en la Escuela Dominical, contestaba: “Siendo muy joven fui llamado a esta obra por la voz del Espíritu, y muchas veces he sentido que fui ordenado para hacerla desde antes de nacer, pues aun antes de unirme a la Iglesia ya sentía la inspiración de trabajar por los jóvenes”4. En 1852 se le llamó a una misión en la India, en la cual permaneció tres años.

the Juvenile Instructor magazine

Con el crecimiento de la Iglesia y de su organización auxiliar, aumentó también la necesidad de mejorar los medios de comunicación. En 1866, George Q. Cannon comenzó en forma privada la edición y publicación del Juvenile Instructor para la Escuela Dominical; más adelante, la Unión Deseret de la Escuela Dominical empezó a publicar la revista. De 1866 a 1929, se publicó con ese nombre, y de 1930 a 1970, con el de Instructor.

Mary Isabella Horne

Mary Isabella Horne (1818–1906), a quien en julio de 1836 Parley P. Pratt convirtió en Canadá, sufrió muchas de las pruebas y tribulaciones que tuvieron que pasar los santos. Primero, la expulsaron de su hogar en Far West, Misuri, y después abandonó su casa en Nauvoo para cruzar las planicies hacia el Valle del Lago Salado.

La hermana Horne era una de las mujeres miembros de la Sociedad de Socorro original organizada en 1842. Después, fue presidenta de la Sociedad de Socorro de la Estaca Salt Lake durante treinta años. En 1880 la llamaron para integrar la mesa central de la organización, que más tarde pasó a ser la mesa directiva general, cargo en el que trabajó hasta su muerte. La hermana Mary Horne tuvo quince hijos.

Junius F. Wells

Junius F. Wells (1854–1930) nació en Salt Lake City. Además de trabajar con la organización de la AMMHJ, y de ser editor del Contributor durante trece años, cumplió también dos misiones para la Iglesia: una de 1872 a 1874, en Gran Bretaña, y otra de 1875 a 1876 en el Este de los Estados Unidos. En 1921 se le sostuvo como historiador auxiliar de la Iglesia.

scene of first Primary

Este mural, que representa la primera reunión de la Primaria, es obra de Lynn Faucett y fue dedicado por el élder Charles A. Callis, del Quórum de los Doce Apóstoles, el 24 de noviembre de 1941. El mural se encuentra en la Capilla Rock de Farmington, Utah.

Aurelia Spencer Rogers

Aurelia Spencer Rogers (1834–1922). Cuando tenía doce años, su madre, Catherine, murió en el campamento de Sugar Creek, Iowa. Pocos meses después, mientras se hallaban en Winter Quarters, donde se habían establecido en forma temporaria, su padre, Orson Spencer, recibió el llamamiento para ser presidente de la Misión Europea. Dos años más tarde, ella y sus cinco hermanos atravesaron las planicies y se establecieron en Salt Lake City, donde el padre se les unió en septiembre de 1849.

A los diecisiete años, la hermana Spencer se casó con Thomas Rogers y se mudó a Farmington, Utah, donde crió diez hijos y llevó una vida muy activa. Fue la fundadora de la Primaria, después de lo cual formó parte de la mesa directiva de esta organización desde 1893 hasta su muerte. En 1895 fue, además, delegada a la Convención por el Sufragio de la Mujer, que se realizó en Georgia, y al Consejo Nacional Femenino en la ciudad de Washington.

Martha Coray

Cuando Brigham Young estableció las academias, exigió que cada una tuviera en su directorio por lo menos una mujer. Martha Jane Knowlton Coray (1821–1881) fue la primera mujer en ocupar esa posición en la Academia Brigham Young, que es actualmente la Universidad Brigham Young.

Martha Coray tenía doce hijos y, además, era experta en el ensayo de metales, herborista, activa trabajadora en la Iglesia, escritora fecunda y maestra de escuela. Entre las materias que le interesaba estudiar estaban la geología, la geografía, la política, la química y los temas bíblicos.

Karl G. Maeser

Karl G. Maeser (1828–1901), uno de los principales educadores de la Iglesia, nació, creció y se educó en Alemania. Mientras se dedicaba a la enseñanza en su país, conoció a los misioneros y, en 1855, fue bautizado por Franklin D. Richards en el río Elba; después del bautismo, los dos hombres se enfrascaron en una conversación por medio de los dones de lenguas y de interpretación de lenguas.

El hermano Maeser fue para los Estados Unidos en 1857, pero no se trasladó a Utah hasta 1860. En 1864 lo contrataron como maestro particular de la familia de Brigham Young, y en 1888 la Primera Presidencia lo llamó para ser el primer superintendente de todas las escuelas de la Iglesia.

map of first missionaries’ travels to Mexico

Este mapa muestra la ruta de la primera partida mormona de exploración y predicación en el norte de México, que se llevó a cabo entre 1875 y 1876. En el siglo diecinueve se establecieron ocho colonias mormonas en ese país. La mayoría de las colonias establecidas en Arizona tenían grandes dificultades y no perduraron.

Utah

Colorado

Arizona

Nuevo México

Texas

Golfo de California

Sonora

Chihuahua

Salt Lake City

Nefi

Río Green

Kanab

Río San Juan

Pipe Springs

Río Colorado

Brigham City

Sunset

Taylor

Concho

Wilford

Adair

Forest Dale

Phoenix

Nefi

Tucson

MacDonald

Río Grande

Colonia Morelos

Colonia Oaxaca

Colonia Díaz

Juárez

Colonia Dublán

Colonia Juárez

Colonia Pacheco

Colonia Garcia

Colonia Chuichupa

El Carmen

Temosachic

Matachic

Tejolocachic

Guerrero

Arisiachic

Chihuahua City

St. George Temple

El Templo de Saint George, Utah, ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia, pues en él se llevaron a cabo, el 11 de enero de 1877, las primeras investiduras por los muertos. Antes, ya se habían efectuado investiduras por los vivos en la Casa de Investiduras de Salt Lake City, pero el presidente Young explicó que para hacer la obra por los muertos se necesitaba un templo; por ese motivo, a causa de su edad avanzada y de su mala salud, tenía grandes anhelos de que los santos terminaran el Templo de Saint George.

Brigham Young mismo dirigió la obra por sus antepasados muertos y el refinamiento de “una forma perfecta de la investidura”, en la cual se instruyó a los obreros del templo. A fines de marzo de 1877, se habían efectuado 3.208 investiduras por los muertos. Esta fotografía del templo antes de ser terminado muestra la parte baja con la piedra arenisca en preparación para que la blanquearan, dándole un aspecto que simbolizaba la pureza y la luz. La torre principal sufrió más adelante daños causados por los rayos y se la reemplazó con una más alta.

St. George Temple book

Uno de los documentos preciados de la Iglesia es este registro del Templo de Saint George, Utah, en el que se detalla la obra realizada a favor de los presidentes de los Estados Unidos y los firmantes de la Declaración de Independencia que habían muerto, así como por otras figuras destacadas de la historia.

statue of Brigham Young

El gobierno de los Estados Unidos sugirió a todos los estados que enviaran estatuas de uno o dos de sus ciudadanos más ilustres para exhibirlas en el Salón Nacional de Escultura de la ciudad de Washington. En 1950, Utah donó la estatua de Brigham Young esculpida por Mahonri M. Young. El presidente George Albert Smith estaba presente en el acto y ofreció la oración dedicatoria. La estatua se encuentra actualmente en el Capitolio de la nación.

Cortesía de la Sociedad Histórica del estado de Utah.