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CAPÍTULO VEINTICUATRO: NAUVOO BAJO LA DIRECCIÓN DE LOS APÓSTOLES
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CAPÍTULO VEINTICUATRO

NAUVOO BAJO LA DIRECCIÓN DE LOS APÓSTOLES

Una vez resuelto el asunto de la sucesión, el Quórum de los Doce Apóstoles empezó de inmediato a ejercer autoridad para dirigir a la Iglesia. El 15 de agosto de 1844, en el Times and Seasons, los Apóstoles aseguraron a los miembros que estaban preparados para presidir la Iglesia y para promover su progreso; también destacaban la importancia de congregarse en Nauvoo y de terminar el templo. Todos anhelaban por igual poder seguir los pasos del profeta José Smith en hacer llegar el Evangelio “a todo rincón de este extendido país y a todo el mundo”1. A pesar de ese optimismo, tenían por delante nuevos problemas y dificultades que enfrentar, los cuales amenazaron la existencia de la ciudad y pusieron a prueba su capacidad como líderes religiosos.

SE PONE ORDEN EN LA IGLESIA

Al día siguiente de haber sido sostenidos como autoridad presidente de la Iglesia, los Doce se reunieron en consejo. En esa reunión y las otras que tuvieron durante las semanas siguientes, empezaron a poner en orden la organización y los asuntos de la Iglesia. Lo primero que hicieron fue librarse de los deberes de administración económica nombrando fideicomisarios a los obispos Newel K. Whitney y George Miller. Se llamó a Amasa Lyman para formar parte del quórum, y William Smith, por ser el mayor de los hijos de Joseph Smith padre, que todavía estaba con vida, fue nombrado Patriarca de la Iglesia; se envió a Wilford Woodruff a Inglaterra para presidir la Iglesia en Europa, y se llamó a Parley P. Pratt para que fuera a Nueva York como presidente, publicista y agente de inmigración para los estados y las provincias del este; Lyman Wight fue al estado de Texas, de acuerdo con una asignación que había recibido de José Smith, con el fin de buscar posibles lugares donde pudieran establecerse; John Taylor fue nombrado otra vez para editar el periódico Times and Seasons, y Willard Richards continuó en su posición de registrador e historiador de la Iglesia.

La organización de la Iglesia en los Estados Unidos y en Canadá se expandió, dividiendo a ambos países en distritos, cada uno de éstos presidido por un sumo sacerdote; con eso se proveyó la debida administración a cientos de ramas esparcidas acá y allá. Brigham Young, Heber C. Kimball y Willard Richards supervisaron esa organización, y para el mes de octubre ya se había llamado a ochenta y cinco sumos sacerdotes para presidir, encomendándoseles la tarea de preparar estacas que fueran tan grandes como la de Nauvoo2. En Nauvoo y las colonias vecinas se exhortó a los maestros del Sacerdocio Aarónico a que visitaran a los santos regularmente, y se asignó a los diáconos ayudar al obispo en el cuidado de los pobres. (Hasta la década de 1850, la mayoría de los que tenían estos oficios del Sacerdocio Aarónico eran adultos.)

Otro cambio que tuvo largo alcance fue el de la expansión de los quórumes de setentas. El 18 de agosto, el presidente Young dijo: “De entre el primer quórum se elegirá una presidencia formada por siete hombres para presidir a los diez primeros quórumes”3. En la conferencia general siguiente, en el mes de octubre, el número de los quórumes aumentó a doce y se ordenó a cuatrocientos treinta setentas asignándolos al quórum que les correspondía. Cuando habló en la conferencia, Brigham Young dijo que si un hombre deseaba predicar el Evangelio, se le llamaría para ser setenta. En enero de 1846 ya había más de treinta quórumes de setentas cumpliendo sus funciones. Se apresuró la construcción del “salón de los setenta”, un hermoso edificio de dos pisos, hecho de ladrillos, que se utilizó como sede de una escuela preparatoria para los numerosos misioneros nuevos4.

Los Apóstoles continuaron también desarraigando a los elementos apóstatas que había en la Iglesia. Brigham Young relató un sueño que había tenido con un árbol frutal que tenía ramas secas en la copa, las cuales había que podar a fin de que el árbol pudiera prosperar. E hizo esta amonestación: “Cortemos las ramas secas de la Iglesia para que se pueda producir buen fruto, y pronto oiremos una voz que dirá: ‘Id a edificar Sión y el Templo del Señor’ ”5.

LA CIUDAD DE JOSÉ

En 1844 Nauvoo era una de las ciudades más florecientes de Illinois. Con su perseverancia, industriosidad y unidad, en sólo cinco años los santos habían logrado convertir los pantanos de la región en una ciudad atractiva y progresista; situada en un ventajoso punto junto al río Misisipí, prometía llegar a ser un gran centro comercial. Lamentablemente, muchos de los habitantes de las comunidades vecinas temían a los Santos de los Últimos Días y su religión y estaban determinados a obstaculizar el desarrollo y el progreso de Nauvoo.

Les molestaba particularmente el hecho de que la ciudad había recibido lo que ellos consideraban privilegios especiales en su Carta Constitutiva, por lo que exigieron que ésta se anulara y que se disolviera la Legión de Nauvoo. En enero de 1845, cuando se reunió la legislatura del estado, se aceptaron dichas demandas y se revocó la Carta Constitucional de Nauvoo. Esta decisión les parecía justificada en vista de que mucha gente pensaba que Nauvoo ofrecía refugio a traidores, bandidos, falsificadores de dinero y otros fugitivos de la justicia. En esa época, algunas zonas de las tierras colonizadas de Illinois estaban infestadas de bandoleros que con su poder político ejercían control sobre los tribunales y escapaban así a la justicia; algunos de esos bandidos afirmaban ser miembros de la Iglesia y contar con la aprobación de ésta para cometer crímenes en contra de los gentiles. En realidad, la Iglesia excomulgaba siempre a cualquiera que hubiera cometido un acto criminal grave6.

Debido a varios artículos que salieron en los periódicos del oeste de Illinois mencionando la presencia de malhechores mormones, los ciudadanos de Nauvoo convocaron una reunión pública en la que se resolvió lo siguiente:

“En ocasiones, han huido a nuestra ciudad ladrones y falsificadores, ya sea con la equivocada idea de que íbamos a protegerlos o con el maligno propósito de achacarnos sus propios crímenes, y colocarnos de esa manera bajo el látigo de la persecución; y, considerando que es posible probar que algunas personas, con el fin de aumentar falsamente la lista de los crímenes mormones, han denunciado que se les han robado posesiones, las cuales en otra época reconocieron tener y haber vendido y recibido pago por ellas…

Por lo tanto, se resuelve unánimemente que utilizaremos todos los medios legales que tengamos al alcance para ayudar al público a evitar el robo y la falsificación de moneda y para llevar a los culpables ante la justicia”7.

No obstante esos esfuerzos, ya se había hecho un daño irreparable a la reputación de los mormones, y con la anulación de la Carta Constitucional, los miembros quedaron sin un gobierno legal y sin la protección de su propia milicia. Las Autoridades Generales decidieron continuar con la legión “por su cuenta, como un medio de control interno y al mismo tiempo de defensa; se colocó una guardia para impedir que la gente saliera de la ciudad o entrara en ella sin permiso de las autoridades”8. Brigham Young dio a Nauvoo el nombre de “Ciudad de José”, nombre que los miembros aprobaron en la conferencia general de abril. Aunque la legislatura había reincorporado parte de la ciudad como pueblo oficial, todavía hacía falta imponer medidas de protección. Un grupo que se organizó con hombres jóvenes y muchachos, conocido como “la brigada de los silbadores y talladores”, mantuvo a la ciudad relativamente libre de personajes despreciables; esos jóvenes seguían a los indeseables silbando y tallando un trozo de madera hasta que la persona, fastidiada y alarmada, se iba del pueblo9.

A pesar de las dificultades, Nauvoo seguía progresando. Las empresas de construcción en particular florecieron y sobrepasaron a todas las demás industrias; se levantaron casas nuevas de madera y de ladrillo, se hicieron jardines, se establecieron granjas. Muchos de los primeros colonos construyeron una vivienda nueva, pues la primera que habían tenido era por lo general una choza de troncos o tablones, construida muy a la ligera. En 1845 Heber C. Kimball y Willard Richards reemplazaron sus cabañas de troncos con hermosas casas de dos pisos hechas de ladrillo. En esa misma época, la Iglesia construyó también una vivienda para Lucy Mack Smith. Además, hubo edificios públicos, como el salón de los setenta y la sala de conciertos, que contribuyeron al progreso de la ciudad. También se comenzó la construcción de un dique de piedras en el río Misisipí, con el fin de proveer fuerza hidráulica a los talleres y la maquinaria. Con todo, el proyecto principal de construcción continuaba siendo el Templo de Nauvoo10.

En junio de 1845, Brigham Young le envió una carta a Wilford Woodruff, que era entonces el Presidente de la Misión Británica, contándole sobre el progreso de Nauvoo. Le hacía esta descripción: “[La ciudad] tiene el aspecto de un paraíso. Todos los terrenos y las parcelas que estaban desocupados y vacíos se cercaron en la primavera, y en ellos se han sembrado granos y verduras, lo que la hace parecerse más a un jardín que a una ciudad… Muchas hectáreas de praderas también se han cercado y se han dedicado en el presente al cultivo del maíz, del trigo, la papa y otros productos necesarios para la alimentación. Continuamente llegan forasteros para contemplar el templo y la ciudad y expresan asombro y sorpresa de ver su rápido progreso”11. No hay duda de que progresaba rápidamente: a fines de 1845, Nauvoo tenía aproximadamente once mil habitantes. Era un modelo, y muchos visitantes provenientes del Este y de Inglaterra escribieron artículos halagadores sobre la metrópolis mormona12.

AUMENTA EL ANTAGONISMO EN EL CONDADO DE HANCOCK

El crecimiento espectacular de Nauvoo sólo hizo que aumentara el antagonismo entre los enemigos de la Iglesia, pues se hizo evidente que la muerte de José Smith no había hecho disminuir la fuerza y el entusiasmo de los miembros. Sus enemigos habían supuesto que la Iglesia no permanecería al faltarle su fascinante líder, y cuando vieron que no sólo seguía en pie sino que continuaba floreciente, renovaron e intensificaron sus intentos por echar a los santos del estado.

Ya al iniciarse el mes de septiembre de 1844, el coronel Levi Williams, de Warsaw, uno de los participantes en los asesinatos de Carthage, había organizado una gran campaña militar para expulsar de Illinois a los Santos de los Últimos Días; en la publicidad que se le hizo, se le dio el nombre de “la gran cacería de lobos en el condado de Hancock”. Cuando el gobernador Ford se enteró de lo que pasaba, ordenó al general John Hardin, de la milicia del estado, que fuera al condado para aplastar el movimiento; el general Hardin se quedó en Hancock durante todo el invierno con el objeto de mantener la paz13.

En mayo de 1845, cuando por fin se llevó a juicio a nueve hombres en Carthage, acusados del asesinato de José Smith, la tensión en el condado de Hancock aumentó considerablemente. Entre esos hombres había cinco ciudadanos prominentes: Mark Aldrich, agente de tierras; Jacob C. Davis, senador del estado; William A. Grover, capitán de la milicia de Warsaw; Thomas C. Sharp, editor de periódico; y Levi Williams, coronel del Regimiento Nº 59 de la milicia estatal. El juicio duró dos semanas, que era un tiempo bastante largo para la época. Los testigos de cargo proveyeron evidencias contradictorias, mientras que los abogados defensores alegaron persuasivamente ante un jurado en el que no había mormones que el asesinato de José Smith había sido una manifestación de la voluntad del pueblo, afirmando que, por lo tanto, no se podía hacer responsable a una persona ni a un grupo determinado de personas. Los acusados salieron absueltos. Se había fijado la fecha del 24 de junio para un juicio separado por el asesinato de Hyrum Smith, pero éste no pudo llevarse a cabo porque los fiscales no se presentaron.

Al haber quedado evidentemente libre de represalias legales, Thomas Sharp desató en el verano de 1845 otro ataque a los mormones en el periódico Warsaw Signal; se oponía a que los Santos de los Últimos Días fueran funcionarios del condado y reabrió el debate sobre la actividad política de los mormones. Estas acciones fueron como una cortina de humo para disimular una serie de vandalismos para perjudicar a los miembros de la Iglesia. A principios de septiembre, un populacho de trescientos hombres dirigidos por Levi Williams fueron sistemáticamente quemando granjas y casas de mormones en los alrededores de la ciudad; empezaron por atacar la colonia de Morley donde incendiaron varias casas, edificios de granjas, molinos y parvas de grano que no estaban protegidos. A mediados de septiembre, Brigham Young pidió voluntarios para ir a rescatar a los miembros acosados. Se prepararon ciento treinta y cuatro yuntas que fueron de inmediato a conducir a las familias de las colonias vecinas que había en el sur del condado de Hancock y el norte del condado de Adams, y llevarlas sanas y salvas a Nauvoo.

El alguacil del condado de Hancock, Jacob Backenstos, que era amigo de los Santos de los Últimos Días, se esforzó por preservar el orden; pero los habitantes de Warsaw se negaron a formar parte de una cuadrilla que él quiso organizar. Después que expulsó al populacho con la ayuda de una cuadrilla formada por ex miembros de la Legión de Nauvoo, los habitantes del condado lo amenazaron de muerte y se vio obligado a huir. Frank Worrell, que había supervisado a la guardia en Carthage el día de los asesinatos, dirigió la persecución del señor Backenstos. Cerca de unas cabañas que había junto a las vías del ferrocarril en el norte de Warsaw, Jacob Backenstos juntó a varios miembros de la Iglesia y les dio inmediatamente autoridad policial. Cuando Worrell levantó el arma para disparar al alguacil, Porter Rockwell, que era uno de los comisionados, lo hirió mortalmente con un disparo de rifle; esto hizo que se intensificaran las hostilidades en el condado y, al parecer inminente una guerra civil, los ciudadanos de Quincy, Illinois, y del condado de Lee, en Iowa, pidieron a los miembros de la Iglesia que salieran de Illinois. El 24 de septiembre de 1845, el Quórum de los Doce Apóstoles prometió que la Iglesia partiría en la primavera siguiente.

El gobernador Ford despachó tropas de la milicia compuestas de cuatrocientos hombres, bajo la dirección del general Hardin y de otros tres conocidos ciudadanos entre los que estaba el diputado Stephen A. Douglas, para servir como fuerza policial independiente durante ese período de disturbios civiles. Con eso terminaron los ataques y se restauró temporariamente la paz. Los cuatro dirigentes, sirviendo como comité asesor del gobernador en el lugar, investigaron las circunstancias y se enteraron de que habían sido los antimormones quienes habían iniciado el conflicto con sus ataques. Pero también se dieron cuenta de que, mientras los mormones no abandonaran Illinois, no habría paz en el condado de Hancock14.

El diputado Douglas era promotor de la filosofía que propugnaba la expansión territorial de los Estados Unidos de costa a costa del continente, y aconsejó a los líderes de la Iglesia que buscaran en el Oeste un lugar donde establecerse, prometiéndoles emplear su influencia para ayudarles en su marcha. Como desde hacía un tiempo los líderes estaban planeando trasladarse a las Montañas Rocosas, no surgieron dificultades en estas negociaciones. Finalmente, los santos accedieron a abandonar Nauvoo en la primavera, tan pronto como hubiera bastante pasto en las praderas para alimentar al ganado. Los fideicomisarios de la Iglesia se iban a quedar en Nauvoo a fin de vender el resto de las propiedades.

LA FINALIZACIÓN DEL TEMPLO

Durante todo ese período, Brigham Young y los demás Apóstoles continuaron con la obra de construcción del templo. Se reunían a menudo con el arquitecto y con el comité del templo y seguían invitando a los miembros a “congregarse en Nauvoo con sus bienes” a fin de ayudar a edificar la Casa del Señor15. En la conferencia general de octubre de 1844, Brigham Young les dijo lo siguiente: “Creo que esta gente es la mejor gente que ha vivido sobre la tierra, incluso los de la iglesia de Enoch. Os pedimos que vengáis con vuestros diezmos y ofrendas para edificar este templo”16. Como respuesta a esas palabras, “las hermanas de la Sociedad de Socorro se comprometieron otra vez a donar un centavo por semana cada una para la compra de los vidrios y los clavos17; los que tenían dinero contribuyeron grandes sumas sin las cuales la obra no habría podido progresar. Un hermano llamado Joseph Toronto entregó a Brigham Young dos mil quinientos dólares en oro, diciéndole que “quería entregarse él mismo y todo lo que tenía” para edificar el Reino de Dios18. Se llamó a muchos artesanos para trabajar en el proyecto. En la primavera de 1845 ya estaba el coronamiento listo, y los obreros armaron el techo y terminaron el interior. Se hicieron planes para dedicar oficialmente el edificio en abril de 1846.

Las salas se dedicaban a medida que se iban terminando, a fin de poder empezar la obra de ordenanzas tan pronto como fuera posible. En octubre de 1845, los asistentes a la conferencia general se congregaron en el edificio todavía sin terminar. Brigham Young “dio comienzo a los servicios del día con una oración dedicatoria, presentando lo que ya se había terminado del templo como un monumento a la generosidad, la fidelidad y la fe de los santos, y concluyó con estas palabras: ‘Señor, dedicamos a ti esta casa y nuestras personas’. El día se empleó agradablemente en escuchar instrucciones y enseñanzas, en ofrecer la gratitud de los de corazón íntegro por el privilegio tan grande de adorar a Dios dentro y no fuera de un edificio, cuya belleza y artesanía se comparan con cualquier otro centro de adoración del país y cuyo lema es ‘SANTIDAD AL SEÑOR’ ”19.

El piso alto del templo se dedicó para la obra de ordenanzas el 30 de noviembre de 1845. El presidente Young suplicó al Señor que sostuviera y liberara a Sus siervos hasta que hubieran cumplido Su voluntad con respecto al templo; se prepararon los cuartos para las ordenanzas y, al atardecer del 10 de diciembre, Brigham Young y Heber C. Kimball comenzaron a conferir la investidura a los miembros fieles. Al día siguiente, el 11, se continuó con las sesiones de la investidura hasta las tres de la mañana.

Cuando los enemigos de la Iglesia se dieron cuenta de que la actividad en el templo había aumentado, renovaron sus ataques. Muy pronto surgió una nueva amenaza para los líderes al recibirse una acusación del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos imputando a Brigham Young y a otros ocho Apóstoles los cargos de instigar y llevar a cabo una operación de falsificación de moneda en Nauvoo. El 23 de diciembre algunos funcionarios gubernamentales se dirigieron al templo, esperando encontrar allí a Brigham Young y arrestarlo; enterado de ello, el presidente Young se arrodilló para pedir al Señor guía y protección a fin de que él “quedara con vida para el bien de los santos”20. Después, vio en el vestíbulo a William Miller, que consintió en servir de señuelo. El hermano Miller, que era de la misma estatura de Brigham Young, salió del templo vestido como el hermano Young y subió al carruaje de éste. Los oficiales de policía que estaban esperando lo arrestaron y lo llevaron a la “Mansión”, donde los amigos y parientes del presidente Young se prestaron para la estratagema. De ahí condujeron al hermano Miller a Carthage, y sólo después que alguien lo identificó se enteraron sus captores que tenían a un impostor. Entretanto, Brigham Young y los otros Apóstoles se habían ocultado en un lugar seguro.

Antes de que comenzara la evacuación de la ciudad, las Autoridades Generales redoblaron los esfuerzos por dar la investidura al mayor número posible de miembros; para fines de 1845, ya la habían recibido más de mil personas. En enero de 1846, Brigham Young escribió lo siguiente: “Ha sido tal el anhelo de los santos de recibir las ordenanzas del templo, y tal el nuestro de administrárselas, que me he dedicado por completo a la obra del Señor en el templo día y noche, no durmiendo generalmente más de cuatro horas por día y yendo a mi casa sólo una vez por semana”21. Hubo muchos otros entre los hermanos y hermanas que también dedicaron tiempo a lavar la ropa del templo todas las noches, de manera que la obra pudiera continuar ininterrumpida a la mañana siguiente22.

Las Autoridades Generales tenían la intención de detener la obra de ordenanzas el 3 de febrero, y Brigham Young salió del templo con el objeto de terminar sus preparativos para partir hacia el Oeste al día siguiente; pero al salir y ver la multitud de miembros que se habían reunido para recibir la investidura, sintió compasión de ellos y regresó a fin de continuar rindiéndoles servicio. Esto demoró la partida por otras dos semanas. De acuerdo con los registros del templo, 5.615 santos recibieron la investidura antes de partir, con lo que se cumplió uno de los más fervientes deseos de José Smith.

LA IGLESIA EN OTRAS PARTES

Después del asesinato de los hermanos Smith, tuvieron lugar muchos acontecimientos importantes en otras partes de la Iglesia, particularmente en Gran Bretaña y en el este de los Estados Unidos. Wilford Woodruff, que había llegado a Inglaterra a principios de 1845, recorrió toda Gran Bretaña realizando conferencias, atendiendo a los asuntos de las misiones y abriendo zonas nuevas para la obra misional. En Manchester, en un vasto centro manufacturero, se reunió en conferencia con una multitud de Santos de los Últimos Días ansiosos de escucharlo. Con respecto a esa ocasión, escribió esto en su diario: “El Espíritu del Señor estaba con nosotros; predominaban en la congregación el amor y la unidad. Me sentí feliz pudiendo contemplar esa escena de tantos miembros unidos en el nuevo y sempiterno convenio. Muchas veces pensé en cuánto me gustaría ver al presidente José Smith reunido en una conferencia con los santos de Inglaterra, pero él ya no estaba. Y es posible que nosotros vayamos adonde él está, pero no esperamos que él pueda venir a nosotros”23.

A fines de 1845, el élder Woodruff fue relevado de su corta pero fructífera misión. Aunque la emigración de Inglaterra a Nauvoo continuó, la Iglesia en ese país siguió prosperando y creciendo rápidamente llegando a tener más de once mil miembros. Al finalizar el año, los fieles santos ingleses habían contribuido monedas de plata por un valor de más de trescientas libras para el Templo de Nauvoo. El élder Woodruff, al partir de esa tierra en la que había llevado a cabo labores tan extraordinarias durante sus dos misiones, comentó sobre lo felices y llenos de paz que estaban los santos británicos.

La misión del élder Parley P. Pratt en los estados del Este fue similar en muchos aspectos a la de Wilford Woodruff en Gran Bretaña. Llevaba el objeto de poner en orden los asuntos de la Iglesia en el Este antes de que los miembros empezaran su largamente esperado éxodo hacia el Oeste. Pero allí el élder Pratt encontró problemas mayores que los que tuvo el hermano Woodruff en Inglaterra.

Al investigar la situación, el hermano Pratt y sus dos compañeros descubrieron que William Smith, George Adams, Samuel Brannan y otros estaban enseñando “toda clase de doctrina falsa y prácticas inmorales, debido a las cuales muchas personas habían tropezado y se habían dejado seducir apartándose de la verdad y la virtud. Otros miembros, atraídos por sus iniquidades, se habían alejado de la Iglesia y unido a diversos grupos de disidentes”24. De acuerdo con las instrucciones que habían recibido previamente de Brigham Young, los Apóstoles mandaron a los culpables a Nauvoo para que recibieran la sanción correspondiente del Consejo de los Doce. Por otra parte, el hermano Pratt tomó la dirección del Prophet, periódico de la Iglesia que se publicaba en Nueva York; sus escritos instruyeron e inspiraron a muchos lectores. Uno de los artículos importantes que publicó fue una proclamación para todos los jefes de gobierno del mundo, cumpliendo así la asignación que la Iglesia había recibido por revelación en 1841 (véase D. y C. 124:2–7).

El élder Jedediah M. Grant fue uno de los que ayudó aptamente al hermano Pratt “a poner en orden a las iglesias y restablecer los principios puros del Evangelio”25. Durante muchos años el élder Grant había hecho importantes contribuciones como misionero, y en diciembre de 1845 se le llamó como uno de los siete presidentes del Primer Quórum de los Setenta.

En agosto de 1845 el élder Pratt regresó a Nauvoo; allí apoyó a sus hermanos en la defensa de la Iglesia al enfrentarse ésta con los ultrajes que le infligieron sus enemigos en el condado de Hancock. También ayudó en la construcción del templo y trabajó en él día y noche durante los meses de diciembre y enero administrando la ordenanza de la investidura a los Santos de los Últimos Días fieles.

LOS PREPARATIVOS PARA TRASLADARSE AL OESTE

Mucho antes de su muerte el profeta José Smith había hablado de la posibilidad de que los santos se trasladaran al Oeste; en 1842 había profetizado que los miembros de la Iglesia continuarían sufriendo muchas aflicciones, diciendo: “Algunos de vosotros viviréis para ir y ayudar a establecer colonias y edificar ciudades, y para ver a los santos convertirse en un pueblo poderoso en medio de las Montañas Rocosas”26. En la primavera de 1844 comenzaron los planes para la colonización del Oeste; se organizó una partida de exploración con el objeto de “investigar las regiones de California y Oregon, y buscar una buena ubicación adonde podamos trasladarnos después de terminar el templo, donde podamos edificar una ciudad en un día, tener un gobierno propio; ir a las montañas, donde el diablo no pueda encontrarnos, y vivir en un clima sano hasta la edad avanzada que deseemos alcanzar”27. Después de la muerte del Profeta, se hicieron más preparativos para el éxodo.

Ese plan de trasladarse al Oeste dio a algunas personas la excusa que buscaban para alejar a grupos de miembros de la Iglesia. José Smith había autorizado a Lyman Wight y al obispo George Miller establecer una colonia en el estado de Texas; y el presidente Young los alentó a continuar hasta que se dio cuenta de que era evidente que esos hermanos querían que toda la Iglesia se mudara para allá. A fines de agosto de 1844, se le aconsejó al élder Wight que limitara su compañía con el número de hermanos que trabajaban con él en los aserraderos de Wisconsin, a quienes se llevó a Texas; sin embargo, en lugar de explorar en busca de un lugar para una colonia, estableció allí una población permanente. En noviembre de 1845 se pidió a ese grupo de miembros que regresaran a Nauvoo, pero tanto el líder, que tenía pretensiones de autonomía, como sus seguidores se negaron. En 1848, después de varios intentos de reconciliación, el élder Wight fue excomulgado de la Iglesia.

Brigham Young y sus compañeros querían permanecer en Illinois hasta que se hubiera completado el templo y se hubieran hecho los preparativos adecuados para la partida. Durante el invierno que transcurrió entre fines de 1844 y principios de 1845, a fin de reunir toda la información que pudieran sobre el Oeste, se dedicaron a leer los diarios de los cazadores de pieles, los informes de las partidas de exploración enviadas por el gobierno y los artículos escritos en periódicos por los viajeros que habían estado en esas regiones. Los comités para la nueva colonización consideraron tres grandes territorios occidentales como posibles sitios: Texas, que en ese tiempo era una nación independiente; el norte de California, gran provincia de México que tenía límites mal definidos y poco control gubernamental (de la cual el actual estado de Utah formaba parte entonces); y Oregon, que abarcaba todo el noroeste y a cuya región reclamaban derechos y administraban juntos los Estados Unidos e Inglaterra. Poco a poco, la región de la Gran Cuenca, en Utah, fue atrayendo su atención por tratarse de una zona donde estarían aislados como deseaban y tendrían miles de hectáreas de tierra fértil28.

Los líderes de la Iglesia aseguraron a los santos que el éxodo era un traslado necesario y bien planeado a fin de que la Iglesia contara con el lugar que le hacía falta para poder extenderse; a algunos les sorprendió ese anuncio. La conferencia general de octubre se dedicó en gran parte a la preparación para una partida ordenada y unida29. Después de la conferencia, los Apóstoles publicaron una epístola general en la que explicaban: “…hemos llegado a una crisis de intereses extraordinarios y emocionantes. El éxodo… a una región muy distante del Oeste, donde el fanatismo, la intolerancia y la opresión insaciable pierdan el poder que tienen sobre ellos definirá una nueva época”. Continuaba la carta aconsejando a los miembros que vendieran sus propiedades y se prepararan para el nuevo recogimiento30. A pesar de la proximidad del invierno, Nauvoo parecía una colmena de actividad al empezar los santos a prepararse para el éxodo.

Originalmente, se había planeado la evacuación del oeste de Illinois para abril de 1846, pero dos nuevas amenazas los forzaron a una partida más temprana y apresurada: la primera fue la denuncia acusando a Brigham Young y otros ocho Apóstoles de falsificadores; la segunda fue una advertencia que les hicieron el gobernador Ford y otras personas de que en Saint Louis había tropas federales con la intención de interceptar a los mormones y aniquilarlos. Muchos años después se supo que esto último eran sólo rumores que se habían hecho correr con el fin de obligar a los miembros de la Iglesia a que se fueran antes de lo planeado31.

En enero de 1846, las Autoridades Generales decidieron preparar varias compañías para partir apenas se les diera la orden. Se nombró un comité que se encargaría de todas las propiedades y los bienes que quedaran atrás, incluso del templo y del Mesón de Nauvoo. La primera decisión de partir se tomó el 2 de febrero, y el primer grupo que lo hizo, dirigido por Charles Shumway, cruzó el río Misisipí el 4 de febrero. Al poco tiempo, ya había en el estado de Iowa varios cientos de miembros reunidos en campamentos provisorios. Brigham Young y otros que se habían quedado para continuar administrando la investidura a los santos no salieron de Nauvoo hasta mediados de febrero. Lamentablemente, entre los que partieron había muchos que no contaban con el equipo adecuado, a pesar de lo cual decidieron irse antes de lo prudente.

Si hubieran salido de Nauvoo en el mes de abril, como se había planeado al principio, sin duda el éxodo habría sido más ordenado; los planes originales proponían que hubiera veinticinco compañías, cada una de cien familias y presididas por un capitán, con las provisiones necesarias; las compañías iban a partir a intervalos preestablecidos a fin de que todo se hiciera en orden. Pero esos planes se desbarataron cuando los miembros asustados no quisieron permanecer después de la partida de los Apóstoles. Muchos de los capitanes, que ya habían recibido su asignación, la abandonaron para ir con las compañías de vanguardia y estar con los Doce. No obstante la confusión en que se hallaban, de todos modos reinaba el optimismo entre los santos que estaban en el este de Iowa. Había comenzado una de las migraciones más extraordinarias de la historia de la civilización occidental.

NOTAS

  1. “An Epistle of the Twelve”, Times and Seasons, pág. 619.

  2. Véase History of the Church, 7:305–307.

  3. History of the Church, 7:260.

  4. Los tres párrafos anteriores se tomaron de la obra de James B. Allen y Glen M. Leonard, The Story of the Latter-day Saints. Salt Lake City: Deseret Book Co., 1976, págs. 202–204.

  5. History of the Church, 7:260.

  6. Véase de David E. Miller y Della S. Miller, Nauvoo: The City of Joseph. Salt Lake City: Peregrine Smith, 1974, págs. 132–133.

  7. History of the Church, 7:355–356.

  8. Leonard J. Arrington, Brigham Young: American Moses. Nueva York: Alfred A. Knopf, 1985, pág. 123.

  9. Véase de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, pág. 208.

  10. History of the Church, 7:431.

  11. Tomado de la obra de Arrington, Brigham Young: American Moses, pág. 119; Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, pág. 205.

  12. Tomado de la obra de Arrington, Brigham Young: American Moses, pág. 120.

  13. Párrafo tomado de la obra de Miller y Miller, Nauvoo: The City of Joseph, págs. 185–186.

  14. Los cuatro párrafos anteriores se tomaron de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 198, 208, 211–212.

  15. History of the Church, 7:267.

  16. History of the Church, 7:302.

  17. Allen y Leonard, Story of the Latter-day Saints, pág. 206.

  18. History of the Church, 7:433.

  19. History of the Church, 7:456–457.

  20. En Journal of Discourses, 14:218.

  21. History of the Church, 7:567.

  22. Véase History of the Church, 7:547–548.

  23. Wilford Woodruff Journals, 16 de febrero de 1845, Departamento Histórico de la Iglesia, Salt Lake City.

  24. Parley P. Pratt, ed., Autobiography of Parley P. Pratt, Classics in Mormon Literature Series; Salt Lake City: Deseret Book Co., 1985, pág. 299.

  25. Pratt, Autobiography of Parley P. Pratt, pág. 300.

  26. History of the Church, 5:85.

  27. History of the Church, 6:222.

  28. Tomado de la obra de Arrington, Brigham Young: American Moses, págs. 123–124; Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, pág. 209.

  29. Allen y Leonard, Story of the Latter-day Saints, pág. 211.

  30. Brigham Young y Willard Richards, en History of the Church, 7:478; véase también las págs. 479–480.

  31. Tomado de la obra de Arrington, Brigham Young: American Moses, págs. 126–127; Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, pág. 220.

Historia

Fecha

 

Acontecimientos importantes

Enero de 1845

Se anula la Carta Constitucional de Nauvoo.

Primavera/Verano de 1845

Nauvoo crece y prospera.

Septiembre de 1845

Se renueva el antagonismo hacia los santos en el condado de Hancock.

Octubre de 1845

Los líderes de la Iglesia anuncian la intención de trasladarla al Oeste.

Diciembre de 1845

Comienza la obra de ordenanzas en el Templo de Nauvoo.

Invierno de 1845–1846

Los santos se preparan para el éxodo al Oeste.

Feb. 4, 1846

El primer grupo de miembros cruza el río Misisipí.

Mediados de febrero de 1846

Brigham Young y otros Apóstoles parten de Nauvoo.

Seventies Hall

El Salón de los Setenta fue un edificio importante en la última parte del período de Nauvoo. Lo construyeron por medio de un esfuerzo unido y se terminó y dedicó en diciembre de 1844, con el propósito principal de ser el lugar de reunión de los quórumes de los setenta.

En este edificio había una escuela de capacitación para los misioneros, una pequeña biblioteca y un museo para los artículos que los misioneros traían de diversas partes del mundo. Se utilizaba también para varios tipos de reuniones importantes de la Iglesia. Antes del fin del siglo 19 fue destruido, pero más tarde, en excavaciones arqueológicas, se encontraron los cimientos originales y el edificio se reconstruyó entre 1971 y 1972.

old photo of Nauvoo

En este daguerrotipo de 1846, predominan en Nauvoo los edificios de madera y de ladrillo. La ciudad creció y cambió rápidamente durante los pocos años en que los miembros de la Iglesia la habitaron. A su llegada allí, vivían en tiendas, carromatos, refugios excavados en las colinas, chozas o pequeñas cabañas de troncos; a medida que se esforzaron por mejorar sus condiciones económicas, sociales y culturales, fueron gradualmente reemplazando esas viviendas con casas de madera, y, en los últimos tiempos de su permanencia en Nauvoo, con casas de ladrillo. Al mismo tiempo se construyeron muchos edificios públicos y comercios.

Heber C. Kimball home in Nauvoo

Lo que hizo Heber C. Kimball es quizás un ejemplo de la forma en que los Santos de los Últimos Días trataron de mejorar sus viviendas. En 1839 construyó una choza de madera contra la pared de otra casa para refugio de su familia; a los dos meses, hizo una casa de troncos más grande, y en 1841, después de regresar de Inglaterra, construyó otra casa de troncos en 1843 a la cual le agregó cuartos hechos de ladrillo.

La casa de dos pisos que aparece en la foto no se terminó hasta 1845. Está construida en el estilo “federalista” típico de la época, de ladrillos y con un pintoresco techo escalonado a ambos lados que era característico de la arquitectura inglesa de ese período. Los Kimball vivieron en esta casa menos de cinco meses antes de verse obligados a partir con los pioneros de vanguardia, en febrero de 1846, para enfrentarse a otros seis años de vivir en tiendas, carromatos y cabañas de troncos.

handwritten document

Jacob Backenstos era buen amigo de los mormones, aunque no era miembro de la Iglesia. Era el secretario del tribunal de distrito del condado de Hancock, y en 1844 salió electo para la legislatura del estado. En 1845 lo eligieron alguacil y se vio envuelto en una controversia con respecto a los que habían sido acusados de asesinar a José y a Hyrum Smith. En el texto que aparece en la foto aconseja a los santos que defiendan su vida y propiedades de los ataques del populacho. Más tarde, Backenstos entró como oficial en el ejército, cargo en el que se distinguió durante la guerra con México.

William Miller

William Miller (1814–1875) se bautizó en Kirtland, en 1834, y se mudó allí con su familia por un tiempo antes de trasladarse a Misuri. En 1839 se fueron para Illinois con los demás miembros de la Iglesia. Después del incidente en que se hizo pasar por Brigham Young, los Miller salieron de Nauvoo con los miembros. Por su mala salud, el hermano Miller no pudo construir una cabaña de troncos en Winter Quarters y su familia tuvo que vivir en un refugio excavado en la tierra durante el invierno de 1846 a 1847.

Una vez llegados a Utah, William Miller tuvo una función importante en la colonización de Provo y Springville. En 1856 fue de misionero a Inglaterra; más tarde fue llamado a presidir la Estaca de Utah al mismo tiempo que tenía el cargo de obispo en Provo.

The Prophet newspaper

El periódico The Prophet, en el cual apareció la importante proclamación a los jefes de gobierno, era editado por Samuel Brannan, William Smith y Parley P. Pratt en Nueva York. Se publicó durante poco menos de dos años, desde el 18 de mayo de 1844 hasta el 15 de diciembre de 1845.

Lyman Wight

Lyman Wight (1796–1858) fue bautizado en noviembre de 1830 y fue uno de los primeros hombres ordenados sumos sacerdotes. Cumplió diversas asignaciones de confianza en Ohio y Misuri, y estuvo con el Profeta en la cárcel de Liberty. El 8 de abril de 1841, después de haberse mudado a Illinois, fue ordenado Apóstol.

En el verano de 1843 fue a cortar madera en los bosques de Wisconsin, y mientras se encontraba allí concibió la idea de ir a Texas a establecer una colonia para el recogimiento. Después de la muerte de José Smith, estaba determinado a llevar a cabo ese proyecto, el cual contó al principio con la aprobación de los líderes de la Iglesia. Pero más tarde el señor Wright rechazó la dirección de los Doce y el 3 de diciembre de 1848 fue excomulgado.

George Miller

George Miller (1794–1856) fue bautizado por John Taylor en 1839, en Illinois. En 1841 recibió el llamamiento de obispo (véase D. y C. 124:20–21). De 1842 a 1844 se encargó de transportar por el río Misisipí varias cargas de madera provenientes de los bosques de Wisconsin. Después del asesinato del Profeta, fue nombrado fideicomisario de la Iglesia.

A pesar de todo eso, en 1847 rehusó seguir la dirección de Brigham Young y se reunió con Lyman Wight en Texas. En 1850 se unió a los seguidores de James J. Strang en la Isla Beaver, Michigan; después de la muerte de Strang, ocurrida en 1856, decidió trasladarse a California, pero murió mientras se hallaba en Illinois.

Covered wagons crossing Mississippi River from Nauvoo

El éxodo de Nauvoo, por Lynn Faucett.

Los primeros miembros que partieron de Nauvoo salieron el 4 de febrero de 1846. La dificultad que enfrentaron de inmediato fue cruzar con sus posesiones el río Misisipí. Durante un breve tiempo el río se congeló permitiendo la pasada de algunos a pie, pero la mayoría de la gente tuvo que cruzar en barcaza o embarcaciones pequeñas, y ambos medios de transporte eran peligrosos.

Aunque en esa época no lo comprendieron, la porción más difícil del viaje hacia el Oeste serían las trescientas millas a través de Iowa durante la inclemente primavera de 1846. Fue tan difícil que impidió los planes de alcanzar las Montañas Rocosas esa misma temporada y obligó a los miembros a establecer un sitio donde pudieran pasar el invierno.

Usado con permiso de la esposa de Lynn Faucett.