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CAPÍTULO OCHO: EL RECOGIMIENTO EN OHIO
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CAPÍTULO OCHO

EL RECOGIMIENTO EN OHIO

A principios de 1831, la mayoría de los miembros de la Iglesia pensaban congregarse en Ohio. En diciembre de 1830, el Señor les había mandado mudarse para ese estado (véase D. y C. 37:3), y por ese motivo, el Profeta y su escriba, Sidney Rigdon, se habían detenido momentáneamente en la traducción. El día de Año Nuevo, José Smith y los otros hermanos en Fayette terminaron los preparativos para realizar la tercera conferencia general de la Iglesia, en la cual se iba a considerar la mudanza a Ohio.

SE MANDA A LOS SANTOS CONGREGARSE

El 2 de enero de 1831, los santos de las diversas ramas de Nueva York se reunieron en la casa de Peter Whitmer y, luego de tratar algunos otros asuntos de la Iglesia, José Smith “habló a los de la congregación y los exhortó a mantenerse firmes considerando que su fin era la salvación”. Después de su discurso, varios miembros de la Iglesia preguntaron sobre el mandato de mudarse a Ohio. En “presencia de la congregación”, José Smith oró al Señor y recibió una revelación (véase D. y C. 38) en la que se les prometía: “…riquezas más grandes, sí, una tierra de promisión, una tierra que fluye leche y miel, sobre la que no habrá maldición cuando el Señor venga;

“y os la daré como tierra de vuestra herencia, si es que la procuráis con todo vuestro corazón” (D. y C. 38:18–19). No se les reveló la ubicación exacta de Sión, pero por el momento, los santos debían ir a Ohio, en donde el Señor les prometía que les revelaría Su “ley”, los investiría “con poder de lo alto” y les daría otras instrucciones con respecto al progreso de la Iglesia (véase D. y C. 38:32-33).

No todos los que asistieron a la conferencia estuvieron de acuerdo con esta revelación; algunos acusaron a José Smith de haberla inventado para engañar a la gente y enriquecerse. En su historia, John Whitmer escribió que la acusación surgió porque el corazón de los santos “no era justo ante la vista del Señor, pues querían servir a Dios y al hombre” al mismo tiempo. Además, había personas que no estaban dispuestas “a abandonar sus prósperas granjas y su situación cómoda por un futuro incierto” en la Reserva del Oeste (Ohio)2. Había posibilidades de que perdieran dinero y que algunos no pudieran vender sus propiedades (véase D. y C. 38:37). De todos modos, la mayoría de los miembros de Nueva York aceptaron el mandamiento y se prepararon para partir.

Después de la conferencia, José Smith y Sidney Rigdon fueron a Colesville para fortalecer a los miembros de esa rama y predicar por última vez el Evangelio a los habitantes del lugar; sin embargo, debido a amenazas que recibieron no les fue posible predicar mucho. Una vez que regresaron a Fayette, el Profeta envió a John Whitmer a Ohio, con copias de varias de las revelaciones, para alentar y fortalecer a los santos y con la asignación de ser el élder que presidiera allí hasta que el Profeta llegara. Cuando José Smith llegó a Kirtland, el número de miembros había aumentado ya a trescientos en los condados de Geauga y Cuyahoga, Ohio, que era más del doble de los que había dos meses antes3. Cuando los misioneros se fueron a predicar a los lamanitas, el proselitismo en esa región continuó con entusiasmo. Uno de los mejores misioneros era John Murdock, que antes de ser miembro de la Iglesia había andado predicando que era necesario que se restaurara el verdadero Evangelio de Jesucristo. De noviembre de 1830 a marzo de 1831, bautizó a más de setenta colonos que vivían en el condado de Cuyahoga4. También hubo otros misioneros que tuvieron igual éxito en el estado de Ohio.

COMIENZA EL RECOGIMIENTO EN OHIO

La mudanza a Ohio fue beneficiosa para la nueva Iglesia. Al salir de Nueva York, los santos esperaban dejar atrás la persecución religiosa, particularmente en la zona de Colesville; además, había más miembros de la Iglesia en Ohio que en cualquier otra parte, y encontrarse congregados en un lugar hacía más fácil que todos recibieran instrucciones del Profeta y que se mantuviera así la uniformidad tanto de doctrina como de organización. Las vías fluviales del estado también abrían el camino para realizar la obra misional en otras partes del país, pero lo más importante era que al estar allí, se hallaban más próximos a “las fronteras cerca de los lamanitas”, que era el lugar donde se iba a establecer Sión (véase D. y C. 28:9). En Ohio podrían ponerse en práctica muchos principios relacionados con el establecimiento de Sión.

José Smith estaba ansioso por reunirse con los miembros de Ohio, y John Whitmer le escribió animándolo a que fuera inmediatamente. Él procuró saber la voluntad del Señor, quien le dijo que partiera en seguida; pero a Emma, su esposa, la perspectiva de otra mudanza le resultaba penosa; se habían mudado siete veces en los primeros cuatro años de matrimonio, y ella estaba recuperándose de una enfermedad que la había afligido durante un mes, además de estar embarazada de seis meses. En esas condiciones, el viaje de casi quinientos kilómetros a Ohio, en lo crudo del invierno, parecía arduo en extremo. Para facilitarle un poco el viaje, Joseph Knight les prestó amablemente un trineo. A fines de enero de 1831, José y Emma Smith, con Sidney Rigdon y Edward Partridge, partieron con destino a Kirtland.

A principios de febrero, el trineo se detuvo en Kirtland, frente al negocio de Newel K. Whitney. El Profeta se bajó de un salto y entró en la tienda, exclamando: “‘Newel Whitney. ¡Usted es el hombre indicado!’, extendiendo la mano cordialmente como a un viejo amigo. ‘Usted parece tener una ventaja sobre mí’, le respondió el comerciante… ‘No me es posible llamarlo por su nombre, como usted lo ha hecho conmigo’. ‘Soy José, el Profeta’, le dijo el forastero sonriendo. ‘Usted ha orado para que viniera, ¿qué desea de mí?’ “A continuación, el Profeta le explicó al asombrado mercader que cuando estaba todavía en Nueva York, había tenido una visión en la que lo había visto en oración pidiendo que él fuera a Kirtland5. Los Whitney recibieron a los Smith con bondad y los invitaron a vivir un tiempo con ellos. Durante las semanas siguientes los Smith recibieron “todas las bondades y atenciones que se podrían esperar, especialmente de la hermana Whitney”6.

Desde fines de enero hasta mediados de mayo de 1831, la mayoría de los santos de Nueva York vendieron sus posesiones, empacaron sus bienes más preciados y emigraron a Kirtland y los alrededores. José Smith y otros pocos fueron de los primeros en llegar, seguidos por tres compañías separadas: los santos de Colesville, los de Fayette y las tierras circunvecinas del condado de Seneca, y los de Palmyra y Manchester. Hubo otros que llegaron más tarde ese mismo año.

Los primeros en partir fueron los miembros de la Rama de Colesville, que llegaron a Buffalo, Nueva York, el 1º de mayo, y se encontraron con que los vientos helados del lago habían hecho acumularse el hielo en el puerto de Buffalo, lo cual los detuvo allí durante once días que fueron muy deprimentes; por fin llegaron a Fairport, Ohio, el 14 de mayo. Hubo más de doscientas personas que se trasladaron a Ohio, algunas en trineo y en diligencia, pero la mayoría en barcazas de canal hasta Buffalo y de allí en barcos de vapor y de vela por el Lago Erie.

Mientras eso ocurría, los miembros de los alrededores de Fayette también se preparaban para la emigración. Lucy Smith, cuyo marido e hijos mayores ya habían partido, poseyendo ella misma grandes cualidades de líder, organizó un grupo de unas cincuenta personas (veinte adultos y treinta niños) que se trasladó en una barcaza por el canal de Cayuga y Seneca. Otro grupo, formado por unas treinta personas y organizado por Thomas B. Marsh, compró boletos en otra barcaza y las dos embarcaciones navegaron juntas hasta Buffalo.

En la travesía, la hermana Smith reunió “a los hermanos y les recordé que viajábamos por mandamiento del Señor, igual que el patriarca Lehi lo había hecho al salir de Jerusalén; y que, si éramos fieles tendríamos las mismas razones que ellos para esperar las bendiciones de Dios”7. Aunque pasaron hambre, pues algunos habían llevado ropa en lugar de alimentos, cantaron y oraron durante el viaje; el capitán se quedó con una buena impresión de ellos. Lucy Smith se hizo cargo de todo y evitó mayores sufrimientos.

Cuando este grupo llegó a Buffalo, se encontró allí con los santos de Colesville que habían quedado detenidos en ese lugar por la acumulación de hielo en el puerto; después de unos cuantos días de angustia, varios niños enfermaron y muchos de los hermanos tenían hambre y estaban desalentados; por fin, compraron boletos para viajar en la cubierta de un barco, cargaron sus cosas a bordo y buscaron un refugio donde las mujeres y los niños pudieran pasar la noche. A la mañana siguiente, una vez que todos hubieron abordado, Lucy Smith convenció a los del grupo, que todavía se quejaban, de orar para pedirle al Señor que rompiera los trozos de hielo de seis metros de longitud que obstruían el puerto. Este es su relato de lo que sucedió: “…Oímos un estruendo, como si fuera de truenos, y el capitán exclamó: ‘¡Todos a sus puestos!’ El hielo se abrió, dejando un pasaje para que apenas pasara el barco y tan angosto que arrancó con un fuerte ruido las paletas de la rueda hidráulica… No bien habíamos pasado cuando el hielo volvió a cerrarse”. El grupo de Colesville partió unos días más tarde8.

Al mismo tiempo que estos miembros de la Iglesia iban llegando a Ohio, otro grupo de unas cincuenta personas, dirigido por Martin Harris, salía de Palmyra, Nueva York. Su llegada a Ohio dio fin a esa primera fase del movimiento de los santos hacia el Oeste. En contraste con muchos otros estadounidenses de esa época, que emigraban hacia el Oeste en busca de tierras gratuitas o baratas, de aventuras o tratando de librarse de sus acreedores, estas humildes personas se trasladaron obedeciendo un mandato de Dios9.

LOS PRIMEROS PROBLEMAS EN OHIO

Durante los tres meses en que José Smith estuvo en Kirtland antes del arribo de los miembros de Nueva York, tuvo que enfrentar muchas dificultades que surgieron debido al rápido progreso de la Iglesia en la región. El primer problema fue la manifestación de “ideas extrañas y espíritus falsos” entre los miembros de la rama10. Por faltarles la guía de las autoridades de la Iglesia en el norte de Ohio, hubo miembros nuevos a quienes se les ocurrieron “entusiastas ideas disparatadas” sobre los efectos que tenía el Espíritu Santo en los conversos. AJohn Corrill, que había sido uno de los primeros conversos de Ohio, le causó gran inquietud observar las insólitas acciones de algunos jóvenes que proclamaban haber tenido visiones y que él describió con estas palabras: “Se comportaban de manera extraña, a veces imitando a los indios en sus movimientos, otras corriendo por los campos o subiéndose a troncos secos desde los que predicaban, como si estuvieran rodeados de una congregación, y como si las visiones que tenían los absorbieran de tal modo que eran totalmente insensibles a todo lo que les rodeara”11. Los ataques de Satanás a la Iglesia tenían efecto debido a la credulidad e ingenuidad de aquellos miembros nuevos, que todavía tenían muchas de sus costumbres anteriores y que habían estado sin dirección del sacerdocio durante unos meses.

Pero eran pocos los miembros que se comportaban de ese modo. “Los que eran mentalmente más maduros se quedaban azorados ante esos despliegues y suponían que tenían un origen maligno”12. José Smith se quedó muy preocupado por lo que veía y estaba convencido de que aquellos excesos “tenían como fin acarrear ignominia sobre la Iglesia de Dios, hacer que el Espíritu de Dios se apartara, y arrancar y destruir los gloriosos principios que se habían desarrollado para la salvación de la familia humana”13. “Con cierta cautela y un poco de sabiduría”, y con la guía que recibió de varias revelaciones, el Profeta logró vencer esas dificultades14.

No obstante, a fines de febrero de 1831 todavía había personas que afirmaban haber recibido revelaciones; el problema no era nuevo, pues ya en el otoño del año anterior Hiram Page había hecho lo mismo en Fayette (véase D. y C. 28). Entre los que se daban en llamar “reveladores” había una seudo profetisa llamada Hubble que reclamaba que la nombraran maestra de la Iglesia. De acuerdo con el relato de John Whitmer, “parecía muy beata y engañó a algunos que no percibieron su hipocresía”; pero hubo muchos que no se dejaron embaucar con sus afirmaciones falsas, y “sus necedades y abominaciones se pusieron de manifiesto”15. El Profeta le preguntó al Señor qué hacer sobre sus estratagemas y, en una revelación para los élderes de la Iglesia, el Señor dijo “que no se os ha nombrado a ningún otro para que reciba mandamientos y revelaciones, hasta que él [José Smith] sea llevado, si persevera en mí” (D. y C. 43:3). Las supuestas “revelaciones” que otros recibieran para guiar a la Iglesia no eran de Dios (véase D. y C. 43:4–6).

Poco después, en una revelación se llamó a los élderes para ir de dos en dos, en todas direcciones, a predicar el Evangelio (véase D. y C. 42:6–7; 44:1–3). Muy pronto se veía a muchos élderes que iban a las aldeas y los pueblos por todo Ohio. Por ejemplo, John Corrill relató que él y Solomon Hancock fueron “a New London, a unos ciento sesenta kilómetros de Kirtland, donde en aproximadamente tres semanas organizamos una rama con treinta y seis miembros, a pesar de la encarnizada oposición de otros predicadores”16. En esa primavera, el número de miembros de la Iglesia en Ohio aumentó con varios cientos de conversos más.

La Iglesia en crecimiento no pasó inadvertida en el norte del estado. José Smith escribió que, en la primavera de 1831, “se publicaban y se hacían circular muchas noticias falsas y disparates en los periódicos, para impedir que la gente investigara la obra y abrazara la fe”17. Por ejemplo, hubo un terremoto devastador cerca de Pekín, China, que una jovencita mormona había predicho seis semanas antes de que ocurriera; el hecho había convencido a Symonds Ryder, un conocido predicador campbellita en quien el mormonismo había despertado gran curiosidad, de unirse a la Iglesia; su conversión causó mucha controversia en la vecindad, y la noticia del terremoto se publicaba en los periódicos con grandes titulares de “Mormonismo en China”. “Pero, para la alegría de los santos que tenían que luchar contra todo lo que el prejuicio y la iniquidad hubieran podido inventar”, el Profeta recibió una revelación en la que se indicaban numerosas señales que precederían la segunda venida del Señor18. En ella se mandaba a los discípulos que estuvieran “en lugares santos” y tomaran “al Santo Espíritu por guía”, y se les prometió que si lo hacían, su recompensa sería el establecimiento de “la nueva Jerusalén” (D. y C. 45:32, 57, 66).

En esa misma primavera, un predicador metodista de nombre Ezra Booth llevó a Kirtland a un grupo en el que iban un próspero granjero llamado John Johnson y la esposa, Alice, que eran de Hiram, Ohio. La señora de Johnson tenía un brazo casi paralizado por el reumatismo y no lo podía levantar más allá de la altura de su cabeza. Un día, mientras hablaban con José Smith, uno de los presentes preguntó si habría sobre la tierra alguien que tuviera el poder de curar el brazo inválido de la señora de Johnson; después que había cambiado el tema de la conversación, el Profeta se acercó a la dama, la tomó de la mano y con serena firmeza le dijo: “Mujer, en el nombre del Señor Jesucristo te mando que sanes”; y, mientras él salía del cuarto dejando a todos atónitos y sin habla, la mujer levantó el brazo. Al día siguiente, por primera vez en seis años, pudo colgar la ropa recién lavada sin sentir dolor. Ezra Booth y algunos miembros de la familia Johnson se unieron a la Iglesia como resultado de aquella sanidad. Ese milagro también atrajo mucho la atención pública en el norte del estado de Ohio19.

Esa primavera, asimismo, Parley P. Pratt regresó a Kirtland con un informe sobre la misión entre los lamanitas, y se quedó muy complacido de ver cuánto había crecido la Iglesia. Tuvo gran alegría también al saber que José Smith se había mudado a Ohio. Al poco tiempo, el hermano Pratt fue enviado en una misión para predicar a un grupo religioso llamado “los tembladores”, que estaba en la parte norte del estado.

La secta de los tembladores (que se llamaba Sociedad Unida de creyentes en la segunda venida de Cristo) se originó en Inglaterra y el grupo emigró a América del Norte en 1774 huyendo de la persecución. “El nombre [tembladores] derivaba de su modo de adorar, que incluía cantos, danzas y palmoteo” al ritmo de la música; pero “la manera de vestir y el comportamiento eran similares a los de los cuáqueros, por lo que se les solía llamar cuáqueros tembladores”. Desde 1754 hasta 1784, el grupo había sido dirigido por una mujer de nombre Ann Lee, que afirmaba ser el Mesías vuelto a la tierra en un cuerpo femenino; enseñaba que había igualdad entre el hombre y la mujer y que no debía existir el matrimonio entre los creyentes20. Un temblador que se llamaba Leman Copley se convirtió al mormonismo, pero seguía convencido de la veracidad de muchas de las doctrinas de su previo grupo religioso; por ese motivo, consultó a José Smith para que le aconsejara21. En la revelación que recibió el Profeta se repudiaba la doctrina del celibato de los tembladores, la abstención de la carne y la idea de que Dios pudiera tomar la forma de una mujer. Poco después, Sidney Rigdon, Parley P. Pratt y Leman Copley recibieron el llamamiento de ir a predicar el Evangelio a esa secta (véase D. y C. 49). Los tres visitaron la colonia de tembladores que había cerca de Cleveland, Ohio, pero, según las palabras del hermano Pratt, “rehusaron por completo escuchar u obedecer el Evangelio”22.

Después, el élder Pratt visitó unas cuantas ramas de la Iglesia en la Reserva del Oeste, donde encontró entre los miembros el mismo fanatismo espiritual que había hallado José Smith en Kirtland, al llegar allí en el mes de febrero. Hubo otros élderes también descorazonados por lo que veían. John Whitmer relató lo siguiente: “Algunos se imaginaban que tenían la espada de Labán y la blandían en el aire como expertos soldados; había quienes hacían los movimientos de un indio arrancando un cuero cabelludo; otros se deslizaban por el suelo como una rápida serpiente diciendo que iban en bote a ver a los lamanitas o que estaban predicando el Evangelio u otras acciones vanas e insensatas que ni siquiera vale la pena mencionar. Así fue como Satanás cegó a algunos discípulos excelentes y honestos”23. Parley P. Pratt reconoció que “un espíritu falso y mentiroso parecía estar invadiendo la Iglesia”24.

Sin saber exactamente cómo enfrentar esos fenómenos espirituales, los hermanos se reunieron con el Profeta para orar en la sala donde él traducía, en Kirtland. En esos momentos, José Smith dictó una revelación mientras la recibía (véase D. y C. 50). El élder Pratt comentó después lo siguiente sobre la experiencia sublime de observar ese proceso: “Pronunciaba cada oración lentamente y con mucha claridad, haciendo una pausa entre una y otra, con el tiempo suficiente para que un escriba corriente la escribiera con letra manuscrita”25.

El Señor comenzó reconociendo que existen “muchos espíritus que son falsos, los cuales se han esparcido por la tierra, engañando al mundo”, y que Satanás procuraba engañarlos con el fin de destruirlos (D. y C. 50:2–3). Por consiguiente, les dio a los hermanos una clave para que pudieran descubrir cuáles eran los espíritus malignos y supieran cómo tratarlos:

“Por tanto, acontecerá que si veis manifestado un espíritu que no podéis comprender, y no recibís a ese espíritu, pediréis al Padre en el nombre de Jesús; y si él no os da a conocer ese espíritu, entonces sabréis que no es de Dios.

“Y os será dado poder sobre ese espíritu; y proclamaréis contra dicho espíritu en voz alta, que no es de Dios” (D. y C. 50:31–32).

LA LEY DE CONSAGRACIÓN

Una vez que se instalaron en Kirtland, el Profeta anhelaba saber la voluntad del Señor en cuanto a la solución económica de los santos, muchos de los cuales se habían empobrecido, en particular los que habían abandonado sus hogares en Nueva York. Su interés en algún programa económico del Señor se despertó al llegar a Ohio y encontrarse con un grupo de unas cincuenta personas que habían establecido un sistema cooperativo basado en su propia interpretación de algunos versículos del libro de los Hechos, en los que se describe la forma en que los santos de esa época tenían todo en común (véase Hechos 2:44–45; 4:32). Los del grupo, al que se denominaba “la familia”, que habían sido seguidores de Sidney Rigdon y eran miembros de la Iglesia, vivían en la granja de Isaac Morley, cerca de Kirtland. Cuando John Whitmer llegó allí a mediados de enero, se dio cuenta de que lo que hacían creaba muchos problemas; por ejemplo, Heman Bassett tomó un reloj de bolsillo, que pertenecía a Levi Hancock, y lo vendió; al preguntarle por qué lo había hecho, dijo: “Bueno, pensé que era propiedad de la familia”; Hancock respondió que no le agradaban esos “hechos familiares” y que no los toleraría más26.

No obstante, el Profeta veía la necesidad de establecer un sistema mejor para atender a las carencias económicas de la Iglesia, que iban en aumento. Era preciso contar con los fondos para costear varios proyectos de la Iglesia, como la publicación de las revelaciones y de los folletos misionales. Él mismo carecía de una casa para albergar a su familia; Sidney Rigdon había perdido el derecho a ocupar la vivienda para el pastor de su religión anterior y el sostén económico que antes había recibido de su congregación. Se necesitaban dinero, bienes y propiedades para ayudar a los pobres y a los inmigrantes que lo sacrificaban todo para congregarse en Ohio; por ese motivo, José Smith consultó al Señor.

El 4 de febrero de 1831, recibió una revelación en la que se llamaba a Edward Partridge a ser el primer Obispo de la Iglesia, dándole instrucciones de dedicar todo su tiempo a ese llamamiento (véase D. y C. 41:9). Cinco días después se recibió otra revelación importante, que abarcaba la ley de la Iglesia, dando al obispo Partridge más instrucciones con respecto a sus responsabilidades y un bosquejo de un nuevo sistema económico (véase D. y C. 42).

Uno de los principios fundamentales de ese nuevo sistema económico era que la tierra y todo lo que está en ella pertenecen al Señor, y que el hombre es mayordomo de todo (véase Salmos 24:1; D. y C. 104:13–14). Por la ley de consagración, los miembros de la Iglesia debían consagrar, o escriturar, todas sus propiedades, tanto muebles como inmuebles, al obispo de la Iglesia; él, a su vez, tenía que concederle a la persona una “herencia” o mayordomía de parte de la propiedad recibida. La dimensión de la mayordomía dependía de las circunstancias, los deseos y las necesidades de la familia, según lo que el obispo y el futuro mayordomo determinaran juntos (véase D. y C. 42:32–33; 51:3). Luego, la familia administraba esa mayordomía de la mejor manera posible; si eran industriosos y tenían éxito, a fin de año recibían una ganancia neta llamada “sobrante”. Toda parte del sobrante que fuera más de lo que la familia necesitara, se debía entregar al almacén para que el obispo la utilizara “para suministrarse a los pobres y a los necesitados” (D. y C. 42:34). La ley de consagración tenía por objeto crear una relativa igualdad económica y eliminar la codicia y la pobreza27.

Poco a poco, la Iglesia fue aprendiendo más sobre la ley de consagración al ir recibiendo más revelaciones. Por ejemplo, cuando el Profeta le preguntó al Señor qué debía hacer la Iglesia a fin de adquirir más tierras para que se establecieran los santos que fueran llegando, se les mandó a los que vivían en Kirtland y tenían propiedades que donaran generosamente parte de su tierra; también se consagrarían otros fondos para la adquisición de terrenos (véase D. y C. 48:2–3). Los miembros de Nueva York, en harapos, sucios y fatigados, comenzaron a llegar en mayo y era necesario ayudarles a establecerse; esta responsabilidad recaía en el obispo Partridge, y él buscó el consejo del Profeta. Entonces, recibió instrucciones de empezar a asignar mayordomías a los inmigrantes (véase D. y C. 51:3). “Y trátense honradamente todos los hombres, y sean iguales entre este pueblo, y reciban lo mismo, para que seáis uno, tal como os he mandado” (vers. 9).

José Smith indicó a los miembros de Colesville que se instalaran en Thompson, Ohio, a pocos kilómetros de Kirtland, en tierras de propiedad de Leman Copley; a los del condado de Seneca se les asignó vivir en la granja de Isaac Morley, donde levantaron cabañas de troncos y sembraron semillas. Pese a que el obispo Partridge quiso que se viviera de acuerdo con la ley de consagración en Thompson, los conflictos que surgieron impidieron que se pusiera en práctica completamente. Debido al fracaso que había tenido en su misión entre los tembladores, Leman Copley violó el contrato que había hecho de permitir que los miembros usufructuaran su granja y les ordenó salir de su propiedad. Cuando se enteró de esas dificultades, el Profeta procuró y obtuvo una revelación del Señor en la que se mandaba a Newel Knight, presidente de la rama de Colesville, y a otros que vivían en la granja de Copley: “…arrepiéntanse de todos sus pecados… Y así iréis a las regiones del Oeste, a la tierra de Misuri, hasta las fronteras de los lamanitas” (D. y C. 54:3, 8). Poco después, por lo menos catorce familias dirigidas por Newel Knight partieron en dirección al límite con Misuri28.

En la revelación que se había recibido en febrero, llamando a Edward Partridge a ser obispo, el Señor les había mandado a José Smith y Sidney Rigdon que reanudaran la traducción inspirada de la Biblia. “Y además, conviene que se le edifique a mi siervo José Smith, hijo, una casa en donde vivir y traducir” (D. y C. 41:7). Cinco días más tarde el Profeta recibió estas instrucciones:

“Pedirás, y se darán mis Escrituras según lo que yo he indicado, y serán preservadas y protegidas;

“y es menester que calles en cuanto a ellas, y que no las enseñes hasta que las hayas recibido en su plenitud” (D. y C. 42:56–57). Los dos hombres continuaron sus labores diligentemente, casi a diario, durante toda la primavera, en una casita que se había construido para José y Emma Smith en la granja de Isaac Morley.

En aquellos días le llegó a Emma Smith el momento de dar a luz; todavía no se había recuperado de la enfermedad que había sufrido ni del arduo viaje que había hecho en mitad del invierno desde Nueva York. El 30 de abril tuvo gemelos, pero los niños vivieron sólo tres horas; con estos dos, los esposos Smith habían perdido ya a los tres hijos que habían tenido. Casualmente, el 1º de mayo, también la hermana Julia Murdock había dado a luz gemelos, pero murió a consecuencia del parto. El élder John Murdock, su esposo, se aprestaba para ir en una misión y, cuando José Smith le preguntó si les permitiría a ellos adoptar a sus hijitos, el hermano Murdock aceptó agradecido. Esto fue un consuelo para el dolor de los Smith, que acogieron de buen agrado a los pequeños —una niñita llamada Julia y un varón llamado Joseph— y los criaron como hijos propios.

CONFERENCIA GENERAL EN OHIO

La cuarta conferencia general de la Iglesia tuvo lugar en una escuela del municipio de Kirtland, el viernes 3 de junio de 1831; muchos de los que eran misioneros en Ohio volvieron para asistir a las reuniones y, de acuerdo con las actas, hubo presentes sesenta y tres poseedores del sacerdocio29. Según las palabras de José Smith, en la conferencia “el Señor manifestó Su poder al máximo de la satisfacción de los santos”30. Después de tratar algunos asuntos, el Profeta anunció que el Señor deseaba “que se ordenara al sumo sacerdocio” a élderes dignos31. Aquellas fueron las primeras ordenaciones al oficio de sumo sacerdote que se hicieron en esta dispensación; el Profeta ordenó a cinco hermanos, y uno de ellos, Lyman Wight, ordenó a varios otros en la misma reunión. John Corrill e Isaac Morley fueron llamados como consejeros del obispo Edward Partridge y apartados para sus respectivos cargos por Lyman Wight32.

Durante la conferencia, el Espíritu estuvo con el Profeta de una “manera peculiar. Y [él] profetizó que Juan el Revelador se hallaba entonces entre las diez tribus [perdidas] de Israel… a fin de prepararlas para el retorno después de su larga dispersión”33. El espíritu de profecía también estuvo sobre Lyman Wight: “Él dijo que la venida del Salvador sería como el sol saliendo en el este, y que cubriría toda la tierra”. Predijo que algunos hermanos sufrirían martirio por sus creencias religiosas y que sellarían su testimonio de Cristo con su sangre34. El Profeta, Harvey Whitlock y Lyman Wight vieron los cielos abiertos y a Jesucristo sentado a la diestra del Padre. Wight testificó que había visto al Hijo de Dios intercediendo ante el Padre por los santos35.

No todo lo que sucedió en la conferencia fue bueno, sino que, como ya había pasado durante los meses anteriores, hubo también una manifestación de espíritus malignos. John Whitmer, que era entonces el historiador de la Iglesia, comentó que “el diablo se dispuso a hacer sentir su poder”36. En el transcurso de la reunión se oyeron horrendos ruidos y varios de los hombres cayeron al suelo sacudidos violentamente por los malos espíritus; Harvey Green fue lanzado al suelo con convulsiones, y el Profeta le impuso las manos e hizo salir a un espíritu malo; Harvey Whitlock y John Murdock perdieron la voz y no podían hablar. José Smith dijo que todo eso ocurría para cumplimiento de la profecía de que habría de manifestarse “el hombre de pecado” (véase 2 Tesalonicenses 2:3), y, viendo cuáles eran las intenciones de Satanás, le mandó en el nombre de Jesucristo que se fuera, lo cual hizo para “el gozo y la tranquilidad” de los presentes37. Esas experiencias en los primeros tiempos de Kirtland sirvieron de advertencia a los miembros de la Iglesia para que rehuyeran todo trato con espíritus malignos y evitaran un celo espiritual excesivo.

De esa manera llegaron a su fin los primeros y extremadamente importantes meses en que se llevó a cabo el recogimiento de los santos de Nueva York y el establecimiento de la cabecera de la Iglesia en Ohio. Aunque tuvieron varios encuentros con espíritus malignos, también recibieron valiosas instrucciones y vieron cómo el poder de Dios superaba el del demonio. José Smith y Sidney Rigdon reanudaron la labor de la traducción inspirada de la Biblia; se revelaron los principios eternos de la ley de consagración y se establecieron nuevas bases para la gran obra misional de los últimos días.

NOTAS

  1. En An Early Latter Day Saint History: The Book of John Whitmer, editores F. Mark McKiernan y Roger D. Launius, Independence, Mo.: Herald Publishing House, 1980, págs. 32–33.

  2. En la obra de F. Mark McKiernan y Roger D. Launius, An Early Latter Day Saint History…, pág. 35.

  3. Véase de F. Mark McKiernan y Roger D. Launius, An Early Latter Day Saint History…, pág. 36.

  4. Véase “Journal of John Murdock”, nov. de 1830 a julio de 1859; Departamento Histórico de la Iglesia, Salt Lake City.

  5. History of the Church, 1:146.

  6. History of the Church, 1:146; este párrafo se ha tomado de la obra de Milton V. Backman, hijo, The Heavens Resound: a History of the Latter-day Saints in Ohio, 1830–1838; Salt Lake City: Deseret Book Co., 1983, págs. 43–45.

  7. Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, ed. por Preston Nibley, Salt Lake City: Bookcraft, 1958, pág. 196.

  8. Smith, History of Joseph Smith, págs. 200–205.

  9. Los dos párrafos anteriores fueron tomados de la obra de Backman, Heavens Resound…, págs. 47, 49.

  10. History of the Church, 1:146.

  11. John Corrill, Brief History of the Church of Christ of Latter Day Saints, Saint Louis: John Corrill, 1839, pág. 13; véase también, de José Smith, “Try the Spirits”, Times and Seasons, abr. 1º, 1842, pág. 747.

  12. Corrill, Brief History of the Church…, pág. 13.

  13. En Times and Seasons, abr. 1º, 1842, pág. 747.

  14. History of the Church, 1:146.

  15. En An Early Latter Day Saint History, pág. 42.

  16. Corrill, Brief History of the Church, pág. 13.

  17. History of the Church, 1:158.

  18. En History of the Church, 1:158.

  19. En History of the Church, 1:215–216; véase también Millennial Star, dic. 31 de 1864, pág. 834.

  20. John Hayward, The Book of All Religions; Concord, N. H.: I. S. Boyd y E. W. Buswell, 1843, págs. 83–84.

  21. Véase History of the Church, 1:167.

  22. De Parley P. Prat, hijo, editor, Autobiography of Parley P. Pratt, Classics in Mormon Literature series, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1985, pág. 47.

  23. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History pág. 62.

  24. Pratt, Autobiography of Parley P. Pratt, pág. 48.

  25. Pratt, Autobiography of Parley P. Pratt, pág. 48.

  26. Levi W. Hancock, “Levi Hancock Journal”, Departamento Histórico de la Iglesia, Salt Lake City, pág. 81.

  27. Los tres párrafos anteriores tomados de la obra de Backman, Heavens Resound…, pág. 65.

  28. Tomado de la obra de Backman, Heavens Resound…, pág. 66. Véase también de Larry C. Porter, “A Study of the Origins of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints in the States of New York and Pennsylvania”, dis. para el doctorado, Brigham Young University, 1971, págs. 299–303.

  29. Véase Far West Record: Minutes of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 1830–1844, ed. por Donald Q. Cannon y Lyndon W. Cook, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1983, págs. 6–7.

  30. History of the Church, 1:175.

  31. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History, pág. 66.

  32. Véase de Cannon y Cook, Far West Record…, pág. 7.

  33. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History, pág. 66.

  34. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History, pág. 67.

  35. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History, pág. 67; véase también “Levi Hancock Journal”, Departamento Histórico de la Iglesia, Salt Lake City, págs. 91–92.

  36. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History, pág. 71.

  37. En la obra de McKiernan y Launius, An Early Latter Day Saint History, pág. 71; véase también History of the Church, 1:175.

Historia

Fecha

 

Acontecimientos importantes

2 de enero de 1831

Se lleva a cabo la tercera conferencia general de la Iglesia, en Fayette, Nueva York.

Principios de febrero de 1831

José Smith llega a Ohio.

Febrero de 1831

Se revela la ley de consagración.

Mayo–junio de 1831

Llegan a Ohio los miembros de Nueva York.

Mayo 1831

Se recibe la revelación sobre los espíritus falsos.

3 de junio de 1831

Se realiza en Kirtland, Ohio, la cuarta conferencia general de la Iglesia.

7 de junio de 1831

Se recibe el mandamiento de ir a Misuri (véase D. y C. 52).

John Whitmer

John Whitmer (1802–1878) fue el primer élder presidente de los santos de Kirtland hasta el arribo de José Smith, en febrero de 1831.

Newel K. Whitney

Newel K. Whitney (1795–1850) era un próspero hombre de negocios así como ciudadano prominente en asuntos civiles. En 1844 fue sostenido como segundo obispo en la Iglesia, y en 1847 como el primer Obispo Presidente.

Newel K. Whitney store

La tienda de Newel K. Whitney, que se hallaba en Kirtland, se construyó entre 1826 y 1827. En ese edificio ocurrieron varios acontecimientos importantes, entre ellos los siguientes:

  1. José y Emma Smith vivieron allí un tiempo, a partir del otoño de 1832.

  2. La tienda fue la sede de la cabecera de la Iglesia.

  3. Joseph Smith III nació ahí, el 6 de noviembre de 1832.

  4. Las reuniones de la Escuela de los profetas, que comenzó el 24 de enero de 1833 y llegó a su término en abril del mismo año, se realizaron en ese edificio.

  5. El profeta José Smith recibió allí varias revelaciones, incluso las secciones 84, 87–89, 95 y 98 de Doctrina y Convenios.

  6. Durante un tiempo, la tienda se utilizó como almacén del obispo.

  7. Fue allí que José Smith terminó gran parte de su traducción de la Biblia.

En 1979 la Iglesia adquirió esta propiedad y en seguida empezó a restaurarla. El 25 de agosto de 1984, el presidente Gordon B. Hinckley dedicó este edificio.

Lucy Mack Smith

Lucy Mack Smith (1776–1856).

map of Kirtland (closeup)

En 1831 la Iglesia compró la granja de Peter French, que llegó a ser el centro de la Iglesia en Kirtland. Los mapas que aparecen aquí, uno general y otro ampliado, muestran los detalles de esa zona en particular.

Camino Willoughby

Camino Mentor

Camino Chillicothe

Camino Chardon

Granja de Frederick G. Williams

Imprenta

Tienda de Whitney

Granja de Peter French

Curtiduría

Fábrica de potasa

Templo

Río Chagrin

Granja de Isaac Morley

map of Kirtland (enlarged)

Brigham Young

Llanos de Kirtland a Willoughby

Llanos de Kirtland a Mentor

Ramal Este del río Chagrin

Casa de Newel K. Whitney

Tienda de Whitney

Curtiduría de Orson Hyde

Llanos de Kirtland

a Painesville

a Chardon

Arroyo

Fábrica de potasa

Posada de John Johnson

Tienda de José Smith

José Smith

Sidney Rigdon

Camino Chillicothe (Smith)

Hyrum Smith

Joseph Smith, padre

Iglesia Metodista

Cementerio

John Johnson

Imprenta

Templo

Banco

Calle José

Calle Cowdery

Calle Whitney

Parley P. Pratt

consecration deed

Una escritura de consagración fechada en octubre de 1832

Revelaciones importantes sobre la ley de consagración y la Orden Unida

Fecha

Donde se recibió

Registrada en:

Contenido

4 de febrero de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 41:9

Edward Partridge es nombrado primer obispo.

9 de febrero de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 42:30–34

Se explica la ley de consagración.

Febrero de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 44:6

Los santos deben cuidar de los pobres, de acuerdo con la ley.

7 de marzo de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 45:64–75

Llamados a congregar a Sión: la expectativa de la Nueva Jerusalén.

Marzo de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 48

Los santos establecidos en Ohio deben ahorrar dinero para tener una herencia en Sión.

Mayo de 1831

Thompson, Ohio

D. y C. 51:3-18

Se manda al obispo Partridge que señale porciones (mayordomía) a cada familia, según las circunstancias, carencias y necesidades. Se debe establecer un almacén.

Junio de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 56:16–20

Se manda a ricos y pobres que se arrepientan.

20 de julio de 1831

Cond. Jackson, Mis.

D. y C. 57

Se señala y consagra Misuri como tierra de la herencia y lugar central de Sión.

1º de agosto de 1831

Cond. Jackson, Mis.

D. y C. 58:1–9, 50–57

Sión vendría después de mucha tribulación. Los primeros en llegar tendrían el honor de poner su fundamento. Se les manda comprar tierras en Independence.

Agosto de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 63:27–31

Se manda a los santos comprar tierras con dinero y se les prohíbe derramar sangre para obtenerlas.

12 de noviembre de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 70:1–8

Se nombra a los élderes mayordomos de las revelaciones. Los sobrantes se consagrarán a la Iglesia.

4 de diciembre de 1831

Kirtland, Ohio

D. y C. 72

Se nombra a Newel K. Whitney segundo obispo de la Iglesia en Kirtland. Se detallan otras responsabilidades del obispo.

Marzo de 1832

Hiram, Ohio

D. y C. 78

Se manda a los santos establecer almacenes en Sión y organizarse para que la Iglesia sea independiente.

26 de abril de 1832

Cond. Jackson, Mis.

D. y C. 82:11–12

Se manda establecer la Orden Unida para atender a los asuntos de Sión y Kirtland.

30 de abril 1832

Independence, Mis.

D. y C. 83

Se cuidará de las viudas y los huérfanos por medio de la consagración [de bienes] a los almacenes.

27 de noviembre de 1832

Kirtland, Ohio

D. y C. 85

A fin de recibir una herencia en Sión, la persona debe estar dispuesta a vivir la ley de consagración.

25 de junio de 1833

Kirtland, Ohio

History of the Church, 1:364–365

Carta del Profeta al obispo Edward Partridge con respecto a la dimensión de una mayordomía.

2 de agosto de 1833

Kirtland, Ohio

D. y C. 97:10–21

Se manda construir una casa del Señor en Sión (cond.de Jackson). Sión es los puros de corazón.

6 de agosto de 1833

Kirtland, Ohio

D. y C. 98

Se manda a los santos obedecer la constitución de los EE. UU. Se les da la ley de la guerra y la ley del perdón.

12 de octubre de 1833

Perrysburg, N. York

D. y C. 100:13–17

La reprendida Sión será redimida.

10 de diciembre de 1833

Kirtland, Ohio

History of the Church, 1:453–456

Carta del Profeta aconsejando a los santos que retengan las tierras; petición a Dios de devolverlos a las tierras de su herencia.

16 de diciembre de 1833

Kirtland, Ohio

D. y C. 101

Razones de la expulsión de los santos del condado de Jackson. Sión no será quitada de su lugar. Los santos deben recurrir a procesos constitucionales.

24 de febrero de 1834

Kirtland, Ohio

D. y C. 103

La redención de Sión después de la tribulación; será por medio del poder.

23 de abril de 1834

Kirtland, Ohio

D. y C. 104:47–66

Se separan la Orden Unida de Kirtland y la de Sión; se designa la tesorería sagrada.

22 de junio de 1834

Fishing River, Mis.

D. y C. 105

Se pospone la redención de Sión hasta que los santos estén preparados e investidos y sean numerosos. Se disuelve la Orden Unida hasta que se redima a Sión.

1º de septiembre de 1835

Kirtland, Ohio

History of the Church, 2:254

Carta del Profeta a los élderes de la Iglesia relatando su visión de junio de 1831 sobre el traslado al oeste de Misuri.

(Adaptado del artículo de William O. Nelson, Ensign, ene. de 1979, pág. 23.)

Las revelaciones que recibió José Smith en cuanto a la ley de consagración empezaron con la de febrero de 1831, poco después de haber llegado el Profeta a Ohio. Durante los cuatro años y medio siguientes, el Señor reveló muchos principios relacionados con esta ley. Como se ve en el cuadro de la página anterior, la mayoría se recibieron en Kirtland.

cemetery by Kirtland Temple

El cementerio que se encuentra frente al Templo de Kirtland, hacia el norte. Louisa y Thaddeus, los gemelos de José y Emma Smith, están sepultados allí, así como también Jerusha Smith (esposa de Hyrum) y Mary Duty Smith (abuela del Profeta).