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Temas suplementarios: La batalla de Armagedón, una visión profética
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I

La batalla de Armagedón, una visión profética

Temas suplementarios

(I-1) Introducción

¡Armagedón! El nombre ha servido de inspiración para libros, películas y un casi interminable cúmulo de comentarios. El nombre mismo produce imágenes mentales de grandes ejércitos, terribles sufrimientos y de una devastación general. Ha creado incontables especulaciones que no tienen base en las Escrituras. ¿Cuánto se sabe de este gran acontecimiento en la historia del mundo? ¿Cuánto de lo que se oye podemos creer? ¿Realmente han hablado tanto los profetas con respecto al mismo? ¿Y han hablado también los profetas modernos de ese acontecimiento? ¿Por qué tiene ese nombre?

No causa sorpresa, considerando su gran importancia en las escenas finales de la existencia telestial de la tierra, que los profetas, antiguos y modernos, hayan hablado extensamente y en detalle respecto a esta guerra final que dará inicio al Milenio. Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Zacarías, Juan, José Smith y otros profetas han hablado con respecto a la batalla y a los acontecimientos relacionados con la misma. El élder Joseph Fielding Smith, después de citar a varios de los profetas mencionados, dijo: "Ahora he leído estos pasajes de Escritura, de varios profetas. Aquí encontraréis que Isaías dijo que el Señor desataría la guerra sobre todo el mundo; Jeremías dijo lo mismo y habló de las mismas cosas y también mencionó cosas terribles; tal es el caso de Daniel y Ezequiel. Encontramos que Joel, Sofonías y Zacarías también proclamaron que en los últimos días, época en la que el sol se oscurecerá y la luna se tornará en sangre y todas las estrellas caerán del cielo, las naciones de la tierra se juntarán contra Jerusalén. Todos ellos hablaron de esto; y cuando llegue ese día, el Señor saldrá de su escondite." (The Signs of the Times, pág. 170.)

Examinemos ahora lo que revelan las profecías, sin tomar en cuenta todas las especulaciones y discusiones infundadas. La información que tenemos en las Escrituras fue dada por los profetas quienes hablan claramente; este resumen se proporciona solamente como guía de estudio de las Escrituras y no para ser el tema mismo del estudio.

(I-2) Significado del nombre Armagedón

En la región sur de Galilea, en el Israel de la actualidad, unos cien kilómetros al norte de Jerusalén, encontramos una llanura amplia y fértil. Hoy día es una de las zonas agrícolas más ricas del estado de Israel y a menudo se la tilda la "despensa" de Israel. Se extiende desde la bahía de Jaifa en la costa noroeste del Mediterráneo, hacia el sur, hasta el Río Jordán. El Valle de Esdraelón (nombre griego con el que aún hoy en día se le designa) mide 25 kilómetros en su parte más ancha, y está flanqueado al norte por la cadena de Nazaret y al sur por el Monte Carmelo, el Monte Gilboa y los cerros de Samaría.

Uno de los caminos más importantes de la antigüedad pasaban a través del valle. La Vía Maris, o "Camino del Mar", pasaba por la costa desde Egipto, se introducía tierra adentro un poco al sur de la actual Jaifa y del Monte Carmelo, seguía por un importante paso a través de los montes y luego entraba en la llanura de Esdraelón. Por la importancia estratégica del paso, había una ciudad fortificada en la entrada al valle. Esta ciudad era Meguido, nombre hebreo que significa "lugar de tropas" (véase Samuel Fallows, ed., The Popular and Critical Bible Encyclopedia and Scriptural Dictionary, s. v. "Megiddo"). Por motivo de que estaba en la ladera de un cerro, también era conocida como Har-Meguido o el "Monte de Meguido". En muchas versiones bíblicas el nombre aparece como Armagedón (véase Apocalipsis 16:16).

Desde las épocas más tempranas, el valle de Armagedón, o la Llanura de Esdraelón, ha sido escenario de grandes batallas. Ha soportado el paso de los soldados egipcios, ha escuchado las voces de mando en los batallones asirios, ha sido testigo de la marcha de las tropas de Nabucodonosor, ha contemplado a los guerrilleros judíos luchar contra los legionarios romanos, ha oído los gritos de los cruzados y de los musulmanes en sus fieras batallas, y ha sentido el choque de las tropas israelíes maniobrando contra las fuerzas árabes. Meguido: "el lugar de tropas"; sería difícil encontrar un nombre más apropiado para esta pequeña zona geográfica de la tierra.

Y difícil también resultaría encontrar un nombre más apropiado para la gran batalla final del mundo antes de la venida del Salvador. Fue Juan quien le dio el nombre al decir: "Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón" (Apocalipsis 16:16). De esa declaración el nombre se ha aplicado a toda la gran guerra, aunque la frase "batalla de Armagedón" no se encuentra en las Escrituras. Algunos han llegado a concluir, erróneamente, que la batalla final de la guerra tendrá lugar allí, pero, como ha indicado el élder Bruce R. McConkie, las luchas finales serán en los alrededores de Jerusalén, aunque tal vez se extiendan hasta Meguido.

"A unos cien kilómetros al norte de Jerusalén se encuentra la antigua ciudad de Meguido (hoy llamada Tell el-Muteselín). En su ubicación en la parte central y norteña de Palestina, Meguido domina la gran Llanura de Esdraelón, zona de unos treinta kilómetros por unos veinticinco de ancho, en la que en la antigüedad tuvieron lugar muchas batallas importantes. Meguido es la antigua forma del vocablo Armagedón o Har-Magedón, nombre que se refiere al Monte o Cerro de Meguido, o Cerro de las Batallas, el cual es "el valle de Meguido" mencionado en Zacarías. (Zacarías 12:11.)

"En el preciso momento de la Segunda Venida de nuestro Señor, 'todas las naciones' se hallarán congregadas 'contra Jerusalén para la batalla' (Zacarías 11; 12; 13; 14) y la batalla de Armagedón (que aparentemente cubrirá toda la región desde Jerusalén hasta Meguido, y tal vez más) estará en marcha. Como lo expresó Juan: 'los reyes de la tierra en todo el mundo' se reunirán 'a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso… en el lugar que en hebreo se llama Armagedón'. Entonces Cristo vendrá 'como ladrón', o sea que vendrá inesperadamente, y se producirán los cataclismos dramáticos que se ha prometido que acompañarán Su retorno. (Apocalipsis 16:14-21.) La Cena del Gran Dios acompañará esta gran batalla (Apocalipsis 19:11-18) la cual es la misma que describe Ezequiel como la guerra con Gog y Magog. (Ezequiel 38, 39; Doctrina de Salvación, tomo 3, pág. 44.)" (Mormon Doctrine, pág. 74.)

El presidente Joseph Fielding Smith indicó que esta gran guerra será uno de los últimos acontecimientos que se producirán antes de la venida de Cristo en gloria:

"Algo que estos profetas nos dan a entender en forma definitiva es que el último gran conflicto antes que venga Cristo concluirá durante el sitio de Jerusalén…

"De modo que se nos da a entender que cuando los ejércitos se reúnan en Palestina será la ocasión en que el Señor venga en juicio, y tome la trascendental decisión que confundirá a los enemigos de su pueblo y establecerá a éste en su antigua tierra para siempre." (Doctrina de Salvación, págs. 45-46.)

Naturalmente éste es un acontecimiento de gran importancia para el mundo, y el Señor ha dado muchos detalles para que quienes escuchen puedan estar preparados y fortalecidos cuando la guerra más grande de la historia del mundo comience a producirse.

(I-3) Armagedón: escenario de la batalla

Según los profetas, algunos acontecimientos importantes deben transcurrir antes de que la batalla realmente comience:

  1. La casa de Israel será recogida de entre los paganos (los gentiles) y devuelta a su propia tierra (véase Ezequiel 36:24; 37:21).

  2. La nación de Israel será reconstruida y la tierra será habitada otra vez por el pueblo del convenio (véase Ezequiel 36:10-12, 33-36).

  3. La tierra se tornará muy productiva y llegará a ser como un Jardín de Edén (véase Ezequiel 36:8, 29-30, 34-35).

  4. Nuevamente habrá en Israel una sola nación (véase Ezequiel 37:22).

  5. Jerusalén será nuevamente la capital de los israelitas (véase Zacarías 1:16-17; 2:12; 12:6; 3 Nefi 20-46).

  6. Judá llegará a ser poderosa en política y en la ciencia de la guerra (véase Isaías 19:16-17; Zacarías 10:3, 5-6).

  7. En los últimos días surgirá una gran alianza de organizaciones al servicio de Satanás, la cual llevará nombres diferentes: la "bestia" del mar (Apocalipsis 13:1), que representa a los reinos de la tierra (véase Bruce R. McConkie, Doctrinal New Testament Commentary 3:520); "la gran ramera"; "madre… de abominaciones" (Apocalipsis 17:1, 5).

    El élder George Q. Morris del Quorum de los Doce declaró que una parte importante de la alianza maligna en los últimos días sería el comunismo moderno:

    "Otra señal de gran importancia sería el surgimiento de un poder maligno, al cual el hermano [Ezra Taft Benson]en forma muy elocuente le ha dado el nombre de comunismo…

    "Ese es el punto que considero muy significativo. El Salvador reconoció el dominio de Satanás sobre el mundo y lo llamó príncipe del mundo, pero en una forma especial —en la forma a la que el hermano Benson ha hecho referencia— se ha metido en la política del mundo entre las naciones y ya ha subyugado a casi mil millones de personas y, mediante medidas siniestras y sanguinarias y basándose en una filosofía mortífera, ha llevado a la muerte a millones y acarreado esclavitud a casi mil millones de personas." (En Conference Report, abril de 1960, pág. 100.)

(I-4) Armagedón: Los participantes

Ezequiel y Jeremías nombraron regiones en las que se llevaría a cabo la guerra y explícitamente indicaron a Israel como blanco de la misma.

  1. Ezequiel menciona a Gog de la tierra de Magog, el príncipe de Mesec y Tubal, como líder de las fuerzas que lucharían contra Israel (véase Ezequiel 38:1-3). Magog, Mesec y Tubal eran antiguas naciones que ocupaban territorios que actualmente se encuentran en su mayoría en las URSS o en sus satélites (véase Comentarios sobre Ezequiel 38:2-6). Gog es el nombre simbólico del líder o grupo de líderes de esta gran potencia que surgirá en los últimos días.

  2. Ezequiel mencionó a Persia, Etiopía, Libia, Gomer y Togarma como aliadas con Gog (véase Ezequiel 38:2-6; véase también Comentarios sobre Ezequiel 38:2-6 donde aparecen los nombres modernos equivalentes a estos nombres antiguos.) Jeremías mencionó a varios países antiguos en el Medio Oriente como los que lucharán contra Israel (véase Jeremías 25:15-25).

    Estas designaciones no se refieren a naciones en particular sino que más bien designan regiones generales del mundo antiguo, de manera que, en base a estos informes, no puede hacerse una lista de naciones modernas que lucharán en Armagedón. El élder Bruce R. McConkie dijo: "Las profecías no mencionan a las naciones modernas que lucharán en favor o en contra de Israel, mas la designación de Gog y Magog es dada en referencia a la combinación de naciones que buscan derrocar y destruir al resto de la simiente escogida del Señor." (Mormón Doctrine, págs. 298.)

  3. Los profetas concuerdan en que todas las naciones deben juntarse en esta alianza de un lado o del otro (véase Jeremías 25:26; Joel 3:1-2; Zacarías 14:2; Apocalipsis 16:14).

  4. El objetivo de esta gran e inicua alianza es, claramente, destruir a la nación de Israel (véase Ezequiel 38:8, 15-16; Joel 2:1; 3:1-2; Zacarías 14:2).

(I-5) Armagedón: El ejército de Gog

Varios de los profetas vividamente describieron- en lenguaje figurado, el poder y tamaño de este ejército.

Ezequiel lo describió como una gran multitud "equipados… con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas" (Ezequiel 38:4) que se acercaba "como tempestad; como nublado para cubrir la tierra" (vers. 9), trayendo consigo "muchos pueblos… todos ellos a caballo (un símbolo de poder y guerra), gran multitud y poderoso ejército" (vers. 15).

Daniel dijo que el "rey del norte" vendría con un "gran ejército" y que no habría "fuerzas para" resistirlo (Daniel 11:13, 15); y que vendría como "tempestad, con carros y gente a caballo, y muchas naves" y que entraría "por las tierras", e inundaría y pasaría (vers. 40). El élder Joseph Fielding Smith dijo que específicamente los pasajes de Daniel 11-12 se referían a los últimos días (véase Signs of the Times, pág. 156).

Joel declaró que el ejército sería el más grande en la historia del mundo (Joel 2:2). Lo describió como "fuego" que devora la tierra, dejando lo que se parecía a Edén, antes de su venida, como un yermo (véase Joel 2:3; véase también Joel 2:2, 4—5). Joel también dijo que el ejército sería altamente disciplinado en asuntos de guerra y casi invencible: "cayendo sobre la espada no se herirán" (Joel 2:8; véase también 2:7, 9).

Juan el Revelador empleó la figura de la nube de langostas (un sinfín de guerreros que acarrean la devastación) y describió al ejército con dientes de leones, con "corazas como corazas de hierro" y "alas" que sonaban con "estruendo de muchos carros… corriendo a la batalla" (Apocalipsis 9:8-9). El ejército estaba integrado por "doscientos millones" (Apocalipsis 9:16), teniendo "corazas de fuego, de zafiro y azufre" y "de su boca salían fuego, humo y azufre" (Apocalipsis 9:17). El élder Bruce R. McConkie, refiriéndose a la imagen descrita por Juan y Joel, sugirió lo siguiente: "No es improbable que estos antiguos profetas estuvieran viendo… hombres protegidos por armaduras, tropas de caballería y compañías de tanques y lanzallamas, aeroplanos y cohetes que explotan y tiran granadas y bombas, y también otras armas que todavía han de ser inventadas en una época en la que la guerra es el deseo y el amor de los hombres malvados" (Doctrinal New Testament Commentary, 3:503).

En parte sucederá debido a la ayuda de los falsos religiosos que obrarán milagros para que tanta gente se una a esa impía alianza (véase Apocalipsis 13:11-15; 19:20). Hablando de esto, el élder Orson Pratt enseñó que "tan grande será la obscuridad que caerá sobre el cristianismo, y tan grandes las ataduras de las supercherías con las que serán atados, que no entenderán y serán entregados a la dureza de su propio corazón. Entonces se cumplirá lo dicho, que vendrá el día cuando el Señor tendrá poder sobre sus santos, y el diablo tendrá poder sobre su propio dominio. Serán entregados al poder del diablo, y éste tendrá poder sobre ellos y los empujará como la paja delante del torbellino. Reunirá a millones y millones de personas en los valles cercanos a Jerusalén a fin de destruir a los judíos después de que se hayan congregado allí. ¿Cómo hará esto el diablo? Para lograrlo efectuará milagros. La Biblia dice que los reyes de la tierra y los grandes serán engañados por estos falsos milagros. Dice que habrá tres espíritus impuros que andarán obrando milagros. Estos serán espíritus de demonios. ¿A dónde irán? A los reyes de la tierra; ¿y qué harán? Los reunirán para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. ¿Dónde? En el valle de Armagedón." (En Journal of Discourses, 7:189.)

(I-6) Por el poder de dos testigos Gog fracasará

Una pregunta que surge al estudiarse estas profecías es la siguiente: ¿Cómo podrá una nación tan pequeña como el Israel moderno enfrentarse a los ejércitos combinados del mundo? La respuesta se encuentra al comprender el papel de dos participantes muy importantes en estos acontecimientos.

Juan el Revelador dio la descripción más detallada que tenemos en cuanto a ellos. Se les menciona como los "dos testigos", "los dos olivos" y los "dos candeleras" (Apocalipsis 11:3-4). La revelación moderna enseña lo siguiente: "Dos profetas… serán levantados a la nación judía en los postreros días", que profetizarán "a los judíos, después que éstos se hayan congregado y edificado la ciudad de Jerusalén" (D. y C. 77:15).

El élder Bruce R. McConkie escribió:

"Estos dos serán seguidores de aquel hombre humilde, José Smith, mediante quien el Señor del cielo restauró la plenitud de su evangelio sempiterno en esta dispensación final de gracia. Sin duda serán miembros del Consejo de los Doce o de la Primera Presidencia de la Iglesia. Su ministerio profético para el judaismo rebelde será en duración igual que el ministerio personal de nuestro Señor entre sus antepasados también rebeldes.

"Los dos olivos y los dos candeleros [son] símbolos de los dos testigos; lo que significa posiblemente, que como olivos, proporcionarán aceite para las lámparas de quienes irán a encontrar al Esposo… y que como las lámparas ellos irradiarán ante los hombres aquella luz que proviene de El y que es la Luz del Mundo." (Doctrinal New Testament Commentary, 3:510.)

Estos profetas tendrán poder para pronunciar grandes juicios sobre la tierra (véase Apocalipsis 11:5-6).

"Tendrán poder como Elias el profeta que llamó fuego del cielo para consumir a sus enemigos y que selló los cielos para que no lloviera en todo Israel por espacio de tres años y medio (1 Reyes 17 y 18; 2 Reyes 1) y como Moisés por cuya palabra la sangre y las plagas descendieron pesadamente sobre los egipcios. (Exodo 7, 8, 9 y 10.)" (McConkie, Doctrinal New Testament Commentary, 3:510.)

El milagroso poder de estos profetas parece ser la fuerza que evitará que Gog y su ejército tengan éxito en su intento de aniquilar a Israel. El élder Parley P. Pratt publicó un folleto, aprobado por José Smith el Profeta, en el cual decía: "Juan, en el capítulo undécimo de Apocalipsis, nos da muchos detalles más concernientes a este mismo acontecimiento. Nos informa que después que la ciudad y el templo sean reconstruidos por los judíos, los gentiles lo pisotearán durante cuarenta y dos meses, lapso en el que habrá dos profetas que continuamente profetizarán y obrarán grandes milagros. Y parece que el ejército de los gentiles se verá impedido de destruir totalmente la ciudad y de echarla abajo mientras que los dos profetas prevalezcan." (A Voice of Warning, pág. 33.)

Isaías llamó a estos dos profetas "dos hijos" y dijo que eran la única esperanza de liberación para Israel porque estarían llenos de la ira del Señor, según el texto que encontramos en la versión inspirada de la Biblia traducida por José Smith.

(I-7) Armagedón: El final

Juan dijo que finalmente los dos profetas serían muertos, y su muerte pondría a Israel en una situación sumamente crítica. Los dos testigos serían tomados prisioneros y ejecutados por el ejército enemigo, y sus cuerpos quedarían en las calles de Jerusalén durante tres días y medio mientras las fuerzas del mal se daban a una gran celebración por ello (véase Apocalipsis 11:9; también 11:7-8, 10).

"El nivel de libertinaje espiritual se demuestra por el hecho de que los malvados no solamente matan a los profetas de Dios, sino que alardean por su conducta y se glorían en ella. Tales personas, así como los jareditas y nefitas antes que ellos, han madurado en la iniquidad y están listas para la destrucción y la quema final que limpiará la viña de toda corrupción cuando Jesús descienda con sus carros de fuego." (McConkie, Doctrinal New Testament Commentary, 3:510.)

Durante los "tres días y medio" que los profetas estarán muertos en la calle, el ejército asolará la ciudad de Jerusalén y lo que quede de la población de Israel (Apocalipsis 11:9). El élder Pratt explicó: "Pero después de una lucha de tres años y medio, ellos (el ejército de Gog) tendrán éxito en destruir a estos dos profetas y luego en asolar mucho de la ciudad; se enviarán presentes unos a otros por causa de la muerte de los dos profetas y entre tanto no permitirán que sus cadáveres sean sepultados, sino que harán que queden en las calles de Jerusalén tres días y medio, tiempo en el que el ejército de los gentiles, compuesto de muchos reinos, lenguas y naciones, al pasar por la ciudad, despojando a los judíos, verán los cuerpos tirados en la calle." (Voice of Warning, pág. 33.)

Zacarías dice que solamente una tercera parte de la nación de Israel sobrevivirá esta crisis final cuando "la ciudad [de Jerusalén] será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio" (Zacarías 14:2; véase también 13:8-9; 14:1).

(I-8) Armagedón: La liberación

En lo que parecerá ser uno de los momentos más tenebrosos de la historia de Israel, en el momento mismo en que parezca que están para ser aniquilados, la furia del Señor se desatará contra los reinos del mundo (véase Ezequiel 38:18), y el Señor saldrá y "peleará con aquellas naciones" (Zacarías 14:3).

  1. Los dos profetas, muertos en las calles de Jerusalén, resucitarán a la vista del pueblo (véase Apocalipsis 11:11-12): "Después de tres días y medio, el espíritu de vida, venido de Dios, repentinamente entrará en ellos. Se levantarán, se pondrán de pie y un gran temor se apoderará de todos cuantos los vieren. Y entonces oirán una voz del cielo que les dirá: 'Subid acá'. Y subirán al cielo en una nube, viéndolos sus enemigos." (Pratt, Voz de amonestación, pág. 46.)

  2. Un gran terremoto sacudirá la tierra, el cual afectará a todo el mundo— el terremoto más grande que el mundo haya conocido (véase Apocalipsis 11:13; 16:18; Ezequiel 38:19-20; Hageo 2:6-7).

    El élder McConkie enseñó lo siguiente:

    "Aquí se mencionan tres cambios naturales en la tierra, todos aparentemente partiendo de un suceso trascendental (Apocalipsis 16:17-21) y que se producirán durante la Segunda Venida de nuestro Señor. Estos cambios son:

    "1. Las masas continentales se unirán; las islas y los continentes serán una sola tierra.

    "2. Todos los valles serán levantados y las montañas se aplanarán; el terreno escarpado de hoy será nivelado para convertirse en un jardín milenario.

    "3. Un terremoto tal como no se ha conocido desde que el hombre puso su planta en este planeta acompañará estos grandes cambios en la superficie y aspecto de la tierra.

    "Y en cuarto lugar, tal como se dice en otros pasajes, el gran abismo —probablemente el océano Atlántico— retornará a su lugar en el norte 'y la tierra será como en los días antes de ser dividida' (D. y C. 133:21-24)" (Doctrinal New Testament Commentary, 3:543.)

    Este sacudimiento de tierra evidentemente creará un gran manantial en Jerusalén, el cual alimentará a un nuevo río que correrá en dirección al oeste hasta el Mediterráneo y al este hasta el Mar Muerto (véase Zacarías 14:8-9; Joel 3:18; Ezequiel 47:1-5). Por las aguas de este río, el Mar Muerto verá la sanidad de sus aguas; esto es, se convertirá en un lago rodeado de vegetación, y los peces se multiplicarán en sus aguas (véase Ezequiel 47: 6-12; José Smith, Enseñanzas del profeta José Smith, pág. 347.)

    La zona circundante a Jerusalén, que ahora es muy escarpada, será aplanada y tendrá el aspecto de una llanura (Zacarías 14:10).

  3. El Monte de los Olivos se abrirá en dos, proporcionando así una avenida de escape para la casa de Israel (véase Zacarías 14:4-5).

    "Todos ellos [los profetas] hablan de este día; y cuando llegue el momento, el Señor saldrá de su escondite. Como podéis ver la condición del mundo será terrible. Los judíos estarán sitiados no solamente en Jerusalén sino en toda Palestina; y cuando estén a punto de sucumbir, entonces vendrá el Señor. En ese momento habrá un gran terremoto, el cual no se sentirá únicamente en Palestina, ni causará solamente la división del Monte de los Olivos para formar el valle a fin de que los judíos puedan escapar, sino que toda la tierra sera sacudida. Ocurrirán cosas terribles y se producirán grandes cambios, y todo ello lo encontraréis escrito en el libro de Ezequiel (38:17-23)." (Smith, Signs of the Times, pág. 170.)

  4. Cuando los judíos huyan por esta senda de escape, verán a su Mesías que ha venido para librarlos. En gratitud y gozo se arrojarán a los pies del Libertador y verán las heridas en sus manos y pies. Repentinamente comprenderán que su Mesías es el mismo que los visitó anteriormente, y la nación judía se convertirá a su Dios. (Véase Zacarías 14:5; 12:9-10; 13:6; D. y C. 45:47-53.)

  5. La furia del Señor sobre el ejército de Gog incluirá otros juicios además del gran terremoto:

    Los ejércitos de Gog se enfrentarán entre sí, tal vez a consecuencia del pánico y la confusión causada por el gran terremoto (véase Ezequiel 38:21; Zacarías 14:13).

    Una lluvia de fuego azotará al ejército (véase Ezequiel 38:22; D. y C. 29:21; Apocalipsis 16:21). Juan dijo que caerán piedras de hielo que pesarán un talento, lo cual equivale a 34,3 kilogramos, o sea, que cada piedra pesará aproximadamente 75 libras. Ezequiel declaró que también enviará fuego contra la tierra de Magog (véase Ezequiel 39:6). El relato de Ezequiel bien podría ser la descripción de una guerra atómica. Isaías explica el efecto del fuego sobre la tierra misma (véase Isaías 34:9-10).

    Una plaga azotará al ejército, produciendo una enfermedad terrible y gran calamidad (véase Zacarías 14:12; compárese con D. y C. 29:18-20).

    El resultado será que solamente una sexta parte de las fuerzas invasoras sobrevivirá los juicios del Señor (véase Ezequiel 39:2) y su capacidad para hacer la guerra se terminará. En Jerusalén misma 7.000 personas morirán, y una décima parte de la ciudad será destruida (véase Apocalipsis 11:13).

    Tan grande será la devastación que durante siete años Israel podrá vivir de los despojos de la guerra (véase Ezequiel 39:8-10). Se requerirán siete meses para sepultar a los muertos, y equipos permanentes de sepultureros luego seguirán buscando cadáveres a fin de limpiar el terreno (véase Ezequiel 39:11-16). Isaías dijo que el Señor 'Tos entregará al matadero… y los montes se disolverán por la sangre de ellos" (Isaías 34:2-3). Jeremías expresó que el Señor "entregará los impíos a la espada… y los muertos de Jehová en aquel día [yacerán] desde un extremo de la tierra hasta el otro" (Jeremías 25:31, 33).

    Los juicios del Señor sobre los ejércitos de Gog se conocen en las Escrituras como el gran día del "sacrificio" del Señor (véase Isaías 34:5-6; Ezequiel 39:17-22), el "juicio contra las naciones" (Jeremías 25:31), la "cena del gran Dios" (Apocalipsis 19:17; véase también Apocalipsis 19:18-21) y "el gran lagar de la ira de Dios" (Apocalipsis 14:19; véase también Apocalipsis 19:15; D. y C. 133:48-51).

  6. La siguiente declaración hecha por Charles W. Penrose resume la lista de acontecimientos anteriormente mencionada: "Las naciones en bancarrota, teniendo envidia de las riquezas de los hijos de Judá, buscarán pretexto para luchar contra ellos e invadirán la Tierra santa' para 'tomar el botín y el despojo'…

    "Su próxima aparición [de Cristo] —después de venir a su templo— será entre los hijos de Judá que entonces se encontrarán afligidos y casi vencidos. En el momento más crítico, cuando las tropas hostiles de varias naciones estén devastando la ciudad y cuando todos los horrores de la guerra estén aplastando al pueblo de Jerusalén, El pondrá su pie sobre el Monte de los Olivos, el cual se partirá en dos. Acompañado por una hueste celestial El rechazará y destruirá a los ejércitos de los gentiles y aparecerá ante los judíos que lo adorarán como el poderoso Libertador y Conquistador por tanto tiempo esperado por su raza; y mientras el amor, la gratitud, la sorpresa y la admiración llenan sus pechos, el Libertador les mostrará las señales de su crucifixión y se mostrará como Jesús de Nazaret al cual ellos habían despreciado y a quien sus padres dieron muerte. Entonces su incredulidad se apartará de sus almas y la ceguera parcial que cayó sobre Israel será quitada." ("The Second Advent", Millenial Star, 10 de septiembre de 1859, págs. 582-83.)

(I-9) Armagedón: ¿El fin o el principio?

Armagedón marca el fin del mundo, el cual se define como la destrucción de los malvados. Pero prepara el camino para iniciar el reinado milenario de Cristo y la era de paz que se prolongará por mil años. La humanidad entrará en un período destacado por la rectitud, la salud, la educación, la prosperidad y la seguridad. (Véase Isaías 65:17-25; Zacarías 14:9, 16-20; D. y C. 84:98-102; 101:23-24; 133:52-56.)

Sin la destrucción total de los malvados no se podría inaugurar la era milenaria. Por lo tanto, aunque la batalla de Armagedón es en sí misma algo horrible para contemplar, es necesaria por causa de la maldad del mundo, y al final desempeñará un papel importante en el plan del Señor para la redención del mundo. El presidente Joseph Fielding Smith hizo la significativa observación:

"Sé que estas son cosas desagradables. No es placentero para mí estar aquí y deciros que las Escrituras explican todo esto. Si el Señor tiene una controversia con las naciones, El las destruirá. Los cuerpos de los hombres quedarán sin sepultura como estiércol sobre la tierra. Eso no es agradable, ¿verdad? pero ¿acaso no debemos saberlo? ¿No es nuestro deber leer estas cosas y comprenderlas? ¿No os parece que el Señor nos ha dado estas cosas para que podamos conocerlas y estar preparados mediante la humildad, el arrepentimiento y la fe, a fin de escapar de estas terribles condiciones que los antiguos profetas han descrito? Es por eso que yo las leo. Tengo los mismos sentimientos que vosotros en cuanto a estas condiciones y ruego que las mismas lleguen a su fin, pero quiero que lleguen a un fin justo…

"De manera que ruego cada día de mi vida que el Señor apresure su obra; y siendo que todo esto tiene que ocurrir, espero que El lo apresure para que pronto llegue a su fin y venga la paz; de manera que repito, como dije en un discurso hace algún tiempo, que estoy orando por el fin del mundo porque quiero un mundo mejor. Quiero la venida de Cristo. Quiero el reino de paz. Quiero que venga el tiempo en el que todo hombre pueda vivir en paz y con un espíritu de fe, humildad y oración." (Signs of the Times, pags. 154-55, 175.)