Instituto
Amós: El Señor Dios revela sus secretos a sus siervos los profetas
anterior siguiente

8

El Señor Dios revela sus secretos a sus siervos los profetas

Amós

(8-1) Introducción

Amós era un pastor de Tecoa, pequeño poblado en el territorio de Judá, pero el mensaje que dio fue para toda la casa de Israel y para las demás naciones del mundo. En ese entonces no era un mensaje nuevo, y aún hoy día conserva su valor. Aunque Amós habló acerca de los juicios que estaban por ser derramados sobre las naciones que rodeaban a Israel y sobre los dos reinos de la casa de Israel, su mensaje es el mismo que Dios ha dado desde las primeras etapas de la historia del mundo. Es un mensaje sencillo pero profundo, que lleva en sí una advertencia: hay una forma de gozar de la gracia de Dios y obtener la vida eterna. Ese camino siempre está abierto para el penitente y obediente, pero para el que no se arrepiente, para quien endurece su corazón contra el Señor, el camino está cerrado. En lugar de vida hay muerte; en lugar de gozo hay pesar; los castigos reemplazan a las bendiciones; los juicios y la destrucción reemplazan a la protección y al poder.

Estudie cuidadosamente el libro de Amós, pues su mensaje es tal que puede ayudarnos a encontrar el camino de la vida y de la paz.

COMENTARIOS SOBRE AMOS

(8-2) Amós 1:1. ¿Quién era Amós y en qué época ejerció su ministerio?

El nombre hebreo Amós significa "portador" o "carga" y se refiere a la pesada responsabilidad que el Señor le había dado a Amós de advertir al reino de Israel. Amós era un pastor que vivía en un pueblo llamado Tecoa, que está actualmente en ruinas, a unos diez kilómetros al sur de Belén, apartado de las rutas normales de comercio. Aunque pequeño y sin fama, Tecoa era un punto estratégico de tal importancia que Roboam la fortificó como ciudad sureña defensora de Jerusalén (véase 2 Crónicas 11:6). Amós era un observador perspicaz que se fijaba en el pueblo y las naciones, y los eruditos concuerdan en que estaba lejos de ser ignorante o inculto, aunque se describe a sí mismo como a un sencillo pastor (véase 1:1; 7:14-15).

Tekoa

Amós era de Tecoa

Puesto que los reinos contemporáneos de Uzías, en Judá, y de Jeroboam II, en Israel, son mencionados específicamente en las Escrituras, el ministerio de Amós debe de haber transcurrido aproximadamente alrededor del año 750 a. C. Si es así, fue contemporáneo de Isaías y de Oseas.

(8-3) Amós 1:2. "Jehová rugirá desde Sión"

"Esta introducción fue natural en la boca de un pastor que estaba familiarizado con el rugido de los leones y con el mugido de los toros y de las vacas. El rugido del león en la selva es uno de los sonidos más terribles en la naturaleza; cuando está cercano, produce terror en el corazón del hombre y de los animales." (Adam Clarke, The Holy Bible… with a Commentary and Critical Notes, 4:672.)

El vocablo Sión a veces se refiere a Jerusalén, donde hay un cerro que lleva ese nombre, pero no siempre es así, tal como lo indican las referencias siguientes: Joel 3:16-17; Isaías 40:9; Isaías 64:10; 2:3. La última referencia habla de una Sión de los últimos tiempos. Esta Sión se levantará en el continente americano (véase el décimo Artículo de Fe). Véase Comentarios sobre Joel 2:1.

(8-4) Amós 1:3-2:16. El Señor desatará sus juicios

Aquí el profeta Amós predice en cuanto a los juicios del Señor sobre los sirios (véase Amós 1:3-5), sobre los filisteos (véase Amós 1:6-8), sobre los de Tiro (véase Amós 1:9-10), sobre los edomitas (véase Amós 1:11-12), sobre los amonitas (véase Amós 1:13-15) y sobre los moabitas (véase Amós 2:1-3). Todas estas naciones eran vecinas de los israelitas y en la mayoría de los casos habían sido enemigas del pueblo del convenio. Una vez que esos juicios fueron pronunciados, Amós bosquejó los juicios venideros sobre el reino de Judá (véase Amós 2:4-5) y sobre el reino de Israel (véase Amós 2:6-16). El hecho de relacionar a los dos reinos de los israelitas con otras naciones nos da a entender que Israel ya no era un "pueblo único" (véase Exodo 19:5; Deuteronomio 14:2) sino que había llegado a ser como las naciones gentiles que los rodeaban.

Aunque Amós fue enviado especialmente a Israel, habló por Dios contra los males de todas las naciones. Algunos han calificado a Amós como el profeta de la condena, pero él solamente advirtió a los pueblos en cuanto a las desgracias hacia donde se encaminaban. Todos estos territorios o reinos al final fueron derrotados.

(8-5) Amós 1:3, 6, 11. "Por tres pecados… y por cuatro…"

La expresión "por tres pecados… y por cuatro" indica que los pecados mencionados fueron muy abundantes. El mismo estilo es usado en Proverbios 6:16, "seis cosas… sí, siete" y en Mateo 18:21-22, "setenta veces siete" refiriéndose a un número infinito. Una expresión moderna, equivalente, sería "mil y una vez". La implicación de esa expresión es que las transgresiones eran muchas y que se había excedido aun la cantidad máxima. O como C. F. Keil y F. Delitzsch explicaron: "La expresión, por lo tanto, denota no una cifra pequeña de delitos sino un sinfín de impiedades en su peor forma…" (Commentary on the Old Testament, 10:1:242.)

(8-6) Amós 1-2. ¿Por qué iban a ser castigadas estas naciones?

Las razones que da Amós para respaldar sus declaraciones de los juicios sobre las naciones pueden parecer sorprendentes. Podríamos preguntarnos si una sola mala acción, cualquiera sea su gravedad, normalmente trae los juicios de Dios sobre una nación. Amós fue inspirado a emplear expresiones poéticas y para esto escogió el rasgo particular de cada nación a fin de ilustrar en forma impresionante la magnitud de su iniquidad. El acto que se menciona es prueba de hasta qué punto la nación se había hundido en la maldad. El esquema siguiente es un resumen de los puntos mencionados y su significado.

Nación

Razón mencionada

Significado

Damasco

(Siria)

"Trillaron a Galaad con trillos de hierro" (Amós 1:3).

Galaad era parte del territorio sobre el lado oriental del Río Jordán, heredada por las tribus de Gad, Rubén y Manasés (véase Deuteronomio 3:10-13). Cuando los sirios conquistaron ese territorio bajo el mando de Hazael (2 Reyes 10:32-33), parece que trataron a sus cautivos con una crueldad excepcional, aplastándolos bajo trillos de hierro. (Un incidente semejante se relata en 2 Samuel 12:31.)

Gaza

(Filisteos)

Llevó "cautivo a todo un pueblo" a Edom (Amós 1:6).

Este pasaje parece referirse a la ocasión en la que los filisteos arrasaron Judá durante el reinado de Joram (véase 2 Crónicas 21:16-17). Vendieron a todos los cautivos a los edomitas, encarnizados enemigos de Israel.

Tiro

(Fenicia)

Entregaron a los cautivos israelitas a Edom (Amós 1:9).

Al igual que Gaza, Fenicia también vendió a los cautivos israelitas aunque puede ser que Fenicia comprara de otras naciones (tales como Siria) a los cautivos para luego venderlos a Edom, siendo que no hay registro de que Tiro tomara cautivos directamente a los israelitas.

Edom

(Idumea)

Persiguió a su "hermano" con la espada y guardó rencor (Amós 1:11).

Los edomitas eran los descendientes de Esaú, cuyo nombre también era Edom (véase Génesis 25:30). De manera que fueron pueblos emparentados ("hermanos") Edom e Israel, pero solamente mostraron amargo rencor y hostilidad. Los edomitas eran algunos de los enemigos más decididos de Israel.

Amón

(Amonitas: Rabá era la capital del reino)

"Abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encinta" (Amós 1:13).

El incidente mencionado aquí no está registrado en el Antiguo Testamento, pero los amonitas eran un pueblo feroz del desierto que a menudo conquistó partes del territorio de Israel. Matar a las mujeres encinta muestra una naturaleza particularmente cruel.

Moab

(Moabitas)

El rey de Moab quemó los huesos del rey de Edom (véase Amós 2:1).

Keil y Delitzsch destacaron: "La quema de los huesos del rey de Edom no consistió en quemarlo en vivo sino en quemar el cadáver, al punto de que los huesos quedaran hechos polvo… En los libros históricos del Antiguo Testamento no hay registro de este hecho; pero sin duda se relacionó con la guerra mencionada en 2 Reyes 3, en la que Joram de Israel y Josafat de Judá, junto con el rey de Edom, atacaron a los moabitas; de manera que la tradición judía de… que después de esta guerra los moabitas desenterraron los huesos del rey de Edom y los insultaron aún más quemándolos hasta dejarlos hechos cenizas, sí tiene fundamento." (Commentary, 10:1:250.)

(8-7) Amós 2:4-16. Los castigos de Judá e Israel

La razón por la que Judá e Israel recibieron castigo es diferente a aquella por la cual las naciones gentiles fueron castigadas. No se menciona ningún hecho en particular excepto el abandono de las vías del Señor y la inclinación a la maldad. Israel había recibido la ley de Dios; por lo tanto, de este pueblo se esperaba mucho más.

Pisotear "el polvo de la tierra sobre las cabezas de los desvalidos" (vers. 7) se refiere al pueblo, que generalmente era opresor de los pobres, y no mostraba ni justicia ni misericordia. La idea es que la gente anhelaba tanto ver a los pobres en tal estado de miseria que arrojaban polvo sobre la cabeza de ellos (en señal de duelo). Los versículos 11 y 12 se refieren a los nazareos, sujetos a un voto instituido por el Señor para mostrar la naturaleza espiritual de la religión (véase Números 6:2-21). Amós condenó a Israel por contaminar a los nazareos dándoles de beber vino. También los reprendió por ordenar a los profetas que no profetizaran. Aparentemente, Israel hubiera preferido no prestar atención a estos siervos del Señor a fin de que cada individuo viviera como quisiera y se sintiera cómodo al andar por su propio camino.

(8-8) Amós 3:1-8. Dios no hará cosa alguna sin advertir a sus profetas

Amós habló a todo Israel, a cada uno de las doce familias o tribus. Empleando la metáfora del esposo, el Señor hizo recordar a Israel que El no había elegido a nadie más (véase Amós 3:2; Deuteronomio 7:6). Se mencionó a sí mismo como el fiel esposo y le recordó a Israel el pacto que había hecho con El (véase Jeremías 3:19-20). En el versículo 3 le pide a Israel que recuerde que es necesario que haya unidad entre ellos y El; y que si van a andar juntos, tendrán que estar de acuerdo en cumplir con el convenio que han hecho. La metáfora o las imágenes que se utilizan expresan lo mismo: Dios sabe todo por anticipado (véase vers. 2-6), pero nunca envía una calamidad sin antes notificar a sus profetas con respecto a ella (véase vers. 7; véase también 2 Nefi 30:17; Jacob 4:8). La profecía viene mediante la revelación directa. Dios conoce a todos sus hijos y conoce también sus hechos, y con justicia les advierte y amenaza con sus juicios. El hecho de que los profetas profetizan correctamente indica que están en comunión con Dios y que ciertamente ellos andan juntos.

Amós 3:7 es una declaración clara en cuanto al papel de los profetas. El presidente N. Eldon Tanner dijo: "Muchos son los pasajes de las Escrituras que nos aseguran que hoy día Dios se interesa por nosotros así como se ha estado interesando por todos sus hijos desde el comienzo, por lo cual creemos en la revelación continua de Dios a través de sus profetas para guiarnos en éstos los últimos días. El profeta Amós dijo: Torque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas' ". (Véase Discursos de Conferencias Generales, 1973-1975, pág. 273.)

(8-9) Amós 3:9-11. ¿Cuál es el significado de los términos Asdod y Egipto?

"Asdod, una de las capitales filisteas, se menciona a manera de ejemplo como ciudad principal de los incircuncisos, que eran considerados por Israel como paganos ateos; y Egipto se menciona junto con ellos, como la nación cuya injusticia e impiedad Israel había tenido que sufrir hasta el colmo. Si, por lo tanto, tales paganos como ellos son llamados a contemplar la conducta tan injusta y disoluta que se veía por todas partes, ¡cuán grande debe haber sido la misma\" (Keil y Delitzsch, Commentary, 10:1:262-63.)

En Amós 3:11 dice que "un enemigo vendrá", lo que significa que no habrá escape. Dondequiera que el pueblo se dirija encontrará un enemigo, porque los juicios y castigos que vienen de Dios son seguros.

(8-10) Amós 3:12-15. ¿Qué significado tiene el lenguaje figurado empleado por Amós en estos pasajes?

Amós empleó el lenguaje figurado para mostrar que difícilmente alguno escaparía y que quienes lo lograran lo conseguirían con gran dificultad. Es como el caso del pastor que cuando un león le arrebata una oveja, no puede recuperar más que dos de las patas o un pedazo de oreja para demostrar que las mismas pertenecían al animal. Esta profecía se cumplió cuando Sargón tomó Samaría (parte del reino del norte) en el año 721 a. C.

En el Oriente, el rincón es el lugar de más honor y un asiento en el rincón de un cuarto es el lugar de mayor distinción. Estas palabras se emplearon para indicar que ni aun aquellos que vivían en las ciudades más distinguidas del territorio, ya fuera en Samaría de Israel, o en Damasco de Siria, escaparían de los juicios. En ese día el Señor quitaría su poder de Israel; este hecho fue simbolizado al quedar cortados los cuernos del altar (véase El Antiguo Testamento: Génesis—2 Samuel, Religión 301, Manual para el alumno, encabezamiento li-13, para tener una explicación en cuanto a los cuernos como símbolo de poder).

Bet-el (véase vers. 14) era la capital religiosa del reino del norte. El profeta estaba diciendo que no solamente las viviendas de los pobres serían destruidas sino también las de la nobleza, las de aquellos que tenían casas de verano y de invierno adornadas con tallas y vasijas de marfil.

(8-11) Amós 4:1-3. Las maldades de las mujeres de Israel

La calidad de vida de toda comunidad se debe, en gran parte, a la conducta de sus mujeres. Si son crueles y codiciosas, sus hijos también serán así. Aquí Amós comparó a las mujeres de Samaría con las vacas (el ganado) que se alimentaban en los fértiles prados al este del Mar de Galilea, solamente preocupándose por comer y beber. Su pecado consistía en presionar a sus maridos para que les llevaran alimento comprado con el dinero arrebatado a los pobres. Así, de la misma manera en que los peces son atrapados con anzuelos y sacados del agua, estas mujeres y sus hijos serían atrapados por los enemigos de Israel y arrancados con violencia de su opulencia y corrupción. (Véase Keil y Delitzsch, Commentary, 10:1:266-68.)

(8-12) Amós 4:4-5:3. ¿Qué opinaba el Señor del estado espiritual de Israel?

Los sacrificios de Israel se habían degenerado, llegando a ser un ritual sin sentido. No producía ningún bien ir a los centros religiosos, Bet-el o Gilgal, y ofrecer sacrificio en una condición de pecado. Los sacrificios externos debían representar el arrepentimiento, un cambio interno; pero el sacrificio exterior sin un cambio interno era una burla, y Dios no puede ser burlado.

Sidney B. Sperry escribió: "Israel era meticuloso en la ejecución de los requisitos externos de su religión, pero los requisitos internos y menos tangibles como el amor, la misericordia, la justicia y la humildad no se entendían o no se les daba valor. En un esfuerzo para hacer que su pueblo despertara a la realidad, el Señor, dijo Amós, había enviado sobre ellos siete calamidades naturales. Vinieron en sucesión diente limpio (hambre), sequía, viento solano y oruga, la langosta, pestilencias, muerte por la espada y finalmente el fuego, pero de nada sirvieron (4:6-11). El corazón de Amós sangraba por el estado pecaminoso de Israel. No podía hacer nada sino advertir a la nación acerca del golpe final que Dios enviaría y para el cual el pueblo debía prepararse (4:12, 13). No le fue placentero pronunciar juicios sobre sus hermanos." (The Voice of Israel's Prophets, pág. 311.)

Jehová Dios de los ejércitos (véase Amós 4:13) es el Señor Jesucristo, el Creador del cielo y de la tierra. Los primeros tres versículos del capítulo 5 son un lamento por el estado caído de Israel. La virgen pura (Israel) se tornó en una mujer malvada y "no hay quien la levante" (Amós 5:2).

(8-13) Amós 5:4-27. "Aborreced el mal, y amad el bien"

Aquí el Señor invitó a Israel a arrepentirse y a enmendarse: "Buscadme y viviréis" (vers. 4). Este mensaje es el mismo para toda generación y pueblo (véase 2 Nefi 1:20; Mosíah 26:30). El Señor quiere ser un Dios personal para sus hijos obedientes y fieles. No era demasiado tarde para el arrepentimiento de Israel. Si no lo hacían, les pasaría como al hombre que huye del león sólo para encontrarse con el oso (véase vers. 19). Tampoco ayudaría ofrecer sacrificios a menos que fueran acompañados de un arrepentimiento sincero: "¿De qué servían las festividades, las asambleas solemnes, las ofrendas de harina y los holocaustos en la adoración de un Dios justo, si sus corazones y mentes eran malos e injustos con sus hermanos menos afortunados? Todo ese despliegue externo de devoción no servía de nada y Amós habla a favor de la justicia en dos versículos que han llegado a ser famosos: Tero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo' (vers. 24). Este llamado al arrepentimiento es uno de los mejores de todos los tiempos". (Sperry, Voice of Israel's Prophets, pág. 313.)

(8-14) Amós 5:26. ¿Quiénes eran Moloc y Quiún?

Moloc y Quiún eran dioses paganos que las mujeres israelitas habían adoptado. Tan adictas a la idolatría eran las mujeres de Samaría que llevaban pequeñas réplicas de estas divinidades dondequiera que iban. El Señor prometió un cautiverio "más allá de Damasco" (vers. 27) por causa de este pecado.

(8-15) Amós 6. "¡Ay de los reposados en Sión!"

Aquí el Señor amplía lo que profetizó en cuanto al cautiverio del pecador pueblo de Israel. Pero primero lo invitó a visitar otros lugares de destrucción: Calne en Mesopotamia, Hamat en Siria y Gat en Filistia, para que observara lo que había sucedido a los habitan tes de esos lugares. ¿Eran los israelitas mejores que ellos? Ciertamente que no. Estos otros pueblos habían sido castigados y también lo sería Israel. Además, los ricos —aquellos que descansaban en lechos de marfil y comían alimentos suntuosos— serían los primeros en sufrir (véase Amós 6:3-7; 2 Nefi 28:21-25).

major cities

Muchas grandes ciudades fueron destruidas por causa de la iniquidad

"Luego Amós dirige su reproche contra los ricos despreocupados y derrochadores de Israel, contra los que se divierten a sus anchas, arrogantes y satisfe chos de sí mismos; en una palabra, contra los que teniendo abundancia no piensan en el lamentable estado social y religioso de su país. Estas personas son absolutamente indiferentes a la ruina que se pronostica. El profeta indica (6:1-8, 11-14) que el exilio será su destino, que la nación será destruida porque sus habitantes pervierten la verdad y la rectitud y se confían en su propia fuerza." (Sperry, Voice of Israel's Prophets, pág. 313.)

En esta forma, la destrucción de Israel fue asegurada por elección del pueblo mismo. Los caballos no pueden correr sobre las piedras sin sufrir resbalones, ni el hombre puede arar en la piedra para plantar (véase vers. 12). Por la misma razón, el Israel rebelde no podía esperar prosperar en su estado de maldad. El versículo 13 es una acusación contra Israel, nación que se regocijaba en despreciar el poder del Señor y que se sentía autosuficiente y satisfecha de sí misma. Lo que Amós predijo aconteció en el término de treinta años.

(8-16) Amós 7-9. Las visiones de Amós

Los últimos tres capítulos de Amós versan sobre cinco visiones que tuvo Amós. Cuatro de ellas comienzan con una frase como ésta: "Así me ha mostrado Jehová el Señor" (véase Amós 7:1, 4, 7; 8:1), mientras que la quinta comienza con "Vi al Señor" (Amós 9:1). Las cuatro primeras muestran los distintos juicios del Señor sobre Israel, y la quinta presagia el derrocamiento de su teocracia apóstata y luego, por fin, la restauración de Israel caído. Las visiones son: (1) una invasión de langostas (Amós 7:1-3); (2) un fuego devorador (Amós 7:4-6); (3) el albañil con la plomada (Amós 7:7-9); (4) el canastillo de fruta (Amós 8); y (5) el santuario derribado (Amós 9:1-6). Cada una tenía un significado simbólico, el cual claramente mostraba que el Señor se proponía terminar con el reino de Israel si la gente no se arrepentía. El significado de cada visión se comentará por separado.

La langosta (Amós 7:1-3). "El rey que había segado es Jehová; y la siega denota los juicios que Jehová ya había ejecutado sobre Israel. El crecimiento de la segunda cosecha es una representación figurada de la prosperidad que surge nuevamente después de aquellos juicios; por lo tanto, denota la época en que otro día vuelve a amanecer para Israel, o sea que Israel vuelve a prosperar (cap. iv. 13)." (Keil y Delitzsch, Commentary, 10:1:306-7.)

El fuego que consume (Amós 7:4-6). El fuego que consumió al abismo (o sea el océano) es símbolo de las guerras que más adelante destruirían a Israel en parte. Así como el fuego consumió "una parte" del gran abismo, la tierra de Israel fue saqueada en parte y muchos de sus habitantes fueron llevados cautivos.

El albañil con la plomada (Amós 7:7-9). La plomada se emplea para obtener exactitud en la construcción de un edificio. Aquí parece simbolizar que la justicia de Dios prevalecerá y juzgará a Israel por sus sendas erradas. Toda maldad será descubierta, medida (o sea, juzgada) y destruida.

El canastillo de fruta de verano (Amós 8:1-9). La cosecha de la fruta de verano representa la maduración de Israel. Así como la fruta de verano madura y se debe comer cuando se recoge para evitar que se eche a perder, Israel estaba madura para ser tomada y destruida por sus enemigos.

El sol que bajaba al mediodía (Amós 8:9-14). El sol de un hombre puede ponerse al mediodía si es que le llega en la época mejor de su vida. En sentido figurado, el sol de una nación se pone al mediodía cuando esa nación es destruida en medio de su prosperidad. Pero la profecía de Amós también nos recuerda que antes de la segunda venida del Señor el sol se oscurecerá y se rehusará a dar su luz. En realidad, será una señal para los malvados de los últimos días de que su sol está por ponerse al mediodía. (Véase Keil y Delitzsch, Commentary, 10:1:317.)

El santuario derribado (Amós 9:1-6). Desde su morada en las alturas, el Señor herirá a los malvados. Nadie escapará, no importa dónde se esconda. Esta escena sólo se ajustará a la descripción de la segunda venida del Señor, pues cuando el Señor venga en su gloria se cumplirá toda justicia. Ninguna montaña es suficientemente alta, ni mar tan profundo como para que el pecador que no se haya arrepentido pueda esconderse de los juicios de un Dios justo.

(8-17) Amós 8:11-12. Hambre en la tierra

Aquí se vuelve a encontrar otro caso de profecía con doble sentido. Amós predijo hambre de la palabra del Señor, la cual ciertamente ocurrió durante el período de apostasía en Israel y Judá. La dureza de sus corazones alcanzó tal estado que desde el año 400 a. C. hasta el ministerio de Juan el Bautista, que comenzó en el año 30 de nuestra era, no hubo profetas en Israel (véase Temas suplementarios, sección K).

Pero la profecía de Amós también se cumplió más tarde. Después que Cristo restableció su Iglesia en la tierra, ésta también cayó en la apostasía. Nuevamente cesó la revelación y hubo hambre de la palabra de Dios; y esta vez el hambre duró mil años. El presidente Spencer W. Kimball, después de citar el pasaje de Amós 8:11-12, dijo en cuanto a este hambre espiritual:

"Pasaron muchos siglos y llegó el día en que un manto de incredulidad cubrió la tierra, no un manto de algodón ni lana, sino uno de apostasía. Y muchos tuvieron hambre y sed que no pudieron satisfacer.

"Fue nuestro Señor y Dios quien vino a la tierra y se manifestó y nuevamente trajo la verdad con profecía, revelaciones, autoridad, sacerdocio, una organización y todos los beneficios de la humanidad. Fue el Señor nuestro Dios quien hizo esto por nosotros." (En Conference Report, Conferencia de Area en Nueva Zelanda, 1976, pág. 4.)

El élder Joseph B. Wirthlin, quien en una época fue Administrador Ejecutivo de Area en Europa, habló en cuanto al efecto que este estado de hambre tuvo entre la gente de Europa: "Hemos encontrado que en Europa hay un incansable espíritu de búsqueda. ¿Por qué? Porque en el corazón humano existe una insatisfacción que, si no se puede satisfacer mediante las verdades del evangelio, deja al alma vacía, despojada y sin paz. La mezcolanza de los 'ismos' económicos defendidos por los que se califican de sabios del mundo han resuelto —si es que lo hicieron— pocos problemas y no han aportado un gozo verdadero. Tales panaceas vacías han llevado a la humanidad a buscar lo que son bienes mundanales y símbolos de poder material, cegando a la humanidad ante la verdad de que solamente la vida justa, firmemente establecida en el diario vivir de los mandamientos de Dios, trae la felicidad verdadera. Todo lo que sea menos que esto deja sin satisfacer al corazón, con un hambre interior — hambre que tenemos la misión de identificar y definir para luego ayudar a las personas a tener conciencia de aquello que falta en sus vidas. En Europa he visto el cumplimiento de las palabras de Amós, de que habría hambre en la tierra, 'no hambre de pan… sino de oír la palabra de Jehová' (Amós 8:11)." (En Conference Report, octubre de 1975, págs. 154-55.)

Con la restauración del evangelio, el hambre llegó a su fin, no para todos a la vez, pero para la tierra en general. Concerniente al fin de este hambre espiritual que Amós anunció, el presidente Spencer W. Kimball dijo: "Después de siglos de obscuridad espiritual… solemnemente anunciamos a todo el mundo que el hambre espiritual ha terminado, la sequía espiritual ha pasado, la palabra del Señor en su pureza y totalidad está al alcance de los hombres. No tenemos que ir de un mar a otro, ni del norte al este buscando el evangelio verdadero, como predijo Amós, pues la verdad sempiterna está al alcance." (En Conference Report, abril de 1964, págs. 93-94.)

(8-18) Amós 9:7-15. "Haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones"

Amós le dijo a Israel que no podía depender de sus méritos de pueblo escogido (véase vers. 7), pues el reino de Israel sería destruido a excepción de un remanente de Jacob, el cual preservaría (vers. 8). El recogimiento del remanente justo será tal que ni una sola alma justa será olvidada (véase vers. 9), y el Señor establecerá su obra hasta la edificación del templo de Jerusalén en el lugar que le corresponde.

Cada alma justa que haya tomado sobre sí el nombre del Señor —sea israelita o gentil— será traída al reino (véase Amós 9:12). Y las naciones de la tierra darán de sus riquezas. Las promesas dadas al Israel esparcido son seguras, pues los de ese pueblo serán recogidos en el reino de Dios, heredando toda bendición prometida a los justos, y no las perderán ya más (véase vers. 14-15).

RESUMEN ANALITICO

(8-19) Amós: ejemplo para el mundo de la actualidad

Amós era un observador perspicaz que escudriñó las condiciones religiosas y sociales de su época. El reino de Israel, al norte, era próspero. La codicia, la corrupción y el vicio eran comunes entre los ricos. Los pobres vivían en forma miserable. La religión había perdido su vitalidad y la buena conducta moral se había olvidado. Cuando fue llamado por el Señor, Amós era pastor, dedicándose no sólo a cuidar rebaños sino al cultivo de la viña. Sin embargo, aceptó sin temor el llamado y trabajó entre el pueblo, profetizando de su futuro como individuos y como nación. Los mismos consejos fueron dados a otras generaciones en términos similares (véase 2 Nefi 1:9-10).

Uno de los beneficios principales de tener las Escrituras y leerlas es que nos ayudan a familiarizarnos con el Señor y sus sendas, y al estudiar las Escrituras podemos aplicar en nuestra vida los principios que aprendemos. Los de la época actual tienen mayor obligación de obedecer los mandamientos, pues se les ha dado mayor luz y conocimiento.

Delante de Amasias, el sacerdote, Amós valientemente declaró que tenía un llamamiento del Señor. En respuesta al intento de Amasias de intimidarlo, casi podemos imaginarlo diciendo, como Pablo: "No me avergüenzo del evangelio de Cristo" (Romanos 1:16). Amasias era uno de los muchos que, en la época del Antiguo Testamento, predicaba por dinero. Enseñaba, como otros, lo que la gente quería oír y menospreciaba a los siervos autorizados del Señor. ¿Existen personas como Amasias en nuestra época? ¿Han cambiado sus métodos? Con toda tranquilidad los siervos del Señor siguen adelante y al transcurrir el tiempo los que a sí mismos se llaman profetas desaparecen en la obscuridad.

Lea otra vez el relato de Amós sobre su llamamiento por el Señor (Amós 7:12-17). ¿Puede relacionar este acontecimiento con otros similares en la vida de algunos de los profetas del Señor hoy día? ¿Qué cualidades debe tener un hombre para ser profeta? (Véase Temas suplementarios, sección B.)

Amós 8:7-10 presenta algunas de las señales relacionadas con la segunda venida de Cristo y con el juicio final. Recuerde que Amós había visto al Señor y había recibido su mensaje. Todos los profetas, en todas las épocas, han tenido un conocimiento del Señor Jesucristo y han testificado de su misión (véase Hela-mán 8:16; Jacob 4:4-5; Hechos 3:21-24).