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Isaías 48–54: El recogimiento de Israel y la venida del Mesías
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El recogimiento de Israel y la venida del Mesías

Isaías 48–54

(17-1) Introducción

A Nefi le encantaba citar a Isaías. De los cincuenta y cinco capítulos de sus libros, diecinueve se han tomado del libro de Isaías y también citó partes de otros capítulos de la obra de aquel profeta. De los sesenta y seis capítulos de Isaías, casi una tercera parte recibe atención, en una u otra forma, en el libro de Mormón. No es de sorprender, entonces, que Nefi, en lugar de siempre mencionar a Isaías por su nombre, sencillamente se refiriera a él como "el profeta" (véase 1 Nefi 19:24; 22:1-2; 2 Nefi 6:12; 14). Explicó que leía de Isaías a su pueblo para "convencerlos más plenamente a que creyeran en el Señor su Redentor" (1 Nefi 19:23).

Los capítulos de Isaías del 48 al 54 incluyen parte de su obra más grandiosa. Seis de los siete capítulos, ligeramente cambiados en algunos casos, se encuentran también en el Libro de Mormón; el otro capítulo, el capítulo 52, está esparcido en diferentes partes del registro sagrado. El Libro de Mormón es, por lo tanto, nuestra mejor ayuda para comprender esta parte de la obra escrita por Isaías.

COMENTARIOS SOBRE ISAIAS 48-54

(17-2) Isaías 48:1-11. "Oíd esto, casa de Jacob"

Isaías 48 es el primer capítulo de este libro citado en el Libro de Mormón y se encuentra en ese libro como 1 Nefi 20. Cada versículo que aparece en el Libro de Mormón difiere de las versiones bíblicas actuales, y muchas de las diferencias son significativas. Se puede dar por sentado que el texto del Libro de Mormón es más correcto que las versiones bíblicas actuales porque Nefi vivió unos cien años después de la época de Isaías y es más probable que dispusiera de un texto más puro que el que tenían los traductores de la Biblia. Compare detenidamente los versículos 1-2, 6-7, 11, 14, 16-17 y el 22 en ambas versiones para ver estos importantes cambios.

(17-3) Isaías 48:1-8. La apostasía de Judá

Los versículos 1 y 2 de Isaías, capítulo 48, describen la apostasía de Israel cuando se apartó de las sendas reveladas de Dios. Aunque los de este pueblo elegido del Señor eran personas que habían "salido de las aguas… del bautismo" (1 Nefi 20:1; comparar Isaías 48:1-2 con 1 Nefi 20:1-2), no se apoyaban "en el Señor" (1 Nefi 20:2). En otras palabras, habían apostatado. Por esta razón el Señor decidió demostrar sus poderes de omnisciencia. Les dijo que había declarado "las cosas…desde el principio", esto es, que les había hablado de ellas antes de que ocurrieran, y luego de improviso dice "lo hice", haciéndolas realidad (véase Isaías 48:3), para que los apóstatas no dijeran: "Mi ídolo lo hizo" (vers. 5), o "He aquí que yo lo sabía" (vers. 7). El Señor entonces prometió desviar su ira pero rehusó totalmente dar su gloria a dioses falsos o permitir que su nombre fuera contaminado (comparar verso 11 con 1 Nefi 20:11). Así el propósito que tiene el Señor cuando revela el futuro al hombre se explica en parte: Es una prueba irrefutable de que El es ciertamente Dios, pues ningún ídolo mudo podría siquiera hacer algo igual.

(17-4) Isaías 49. Israel esparcido en las islas del mar

Monte S. Nyman destacó que "el capítulo 49 es uno de los más importantes de todo el libro de Isaías, porque claramente predice la misión de los Santos de los Ultimos Días y también el destino de la tierra de América con relación a la casa de Israel. Nefi interpretó el capítulo como una predicción de que la tierra de América recibiría parte de los esparcidos de Israel, mientras que su hermano Jacob lo aplicó a los judíos en Jerusalén y a los gentiles. El capítulo 49 es de tal importancia que todo miembro de la Iglesia debería estudiarlo diligentemente" ("Great Are the Words of Isaiah", págs. 173-74).

(17-5) Isaías 49:1-3. "Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré"

Se cita el capítulo 49 en 1 Nefi 21, pero la mitad del versículo uno falta en la Biblia. Lo que se perdió en la versión bíblica es la declaración de que el esparcimiento de Israel fue resultado directo de la maldad de los líderes religiosos. Los que están en las islas y son invitados a escuchar son las ramas esparcidas de la casa de Israel. Nefi escribió que en ese entonces "la mayor parte de todas las tribus" de Israel habían sido "esparcidas acá y allá sobre las islas del mar" (1 Nefi 22:4). Además se aclara que quien habla en estos versículos, o sea, el que habla en primera persona en Isaías 49:1-2, es Israel mismo. Su boca era "como espada aguda" (vers. 2) porque poseía la palabra de Dios para darla a las naciones. En muchos pasajes el mensaje de Dios es comparado a una espada con un filo agudo (véase Efésios 6:17; Apocalipsis 1:16; 2:12; D. y C. 6:2; 33:1). Es de doble filo porque corta en cualquier dirección que sea dirigida.

Pero el antiguo Israel no esparció la palabra de Dios tal como debió haberlo hecho. Encargado por el Señor bajo convenio para bendecir a todas las naciones con el evangelio y el poder del sacerdocio (véase Abraham 2:11), la mayor parte de Israel aun rehusó vivir las enseñanzas del Señor. Por lo tanto, los versículos 2 y 3 de Isaías 49 tal vez se refieren al Israel de los últimos días. La explicación dada por Nyman en cuanto a esta posibilidad es importante:

"Que el Señor escondiera a Israel en 'la sombra de su mano' queda aclarado en Doctrina y Convenios, donde el Señor declara que los poseedores del sacerdocio de esta última dispensación son 'herederos legales, según la carne' y han 'sido escondidos del mundo con Cristo en Dios' (D. y C. 86:8-9). Esta descripción de los poseedores del sacerdocio como 'herederos legales, según la carne' es una referencia al convenio que el Señor hizo con Abraham de que todas las naciones de la tierra serían bendecidas mediante sus descendientes, quienes les llevarían el ministerio y el sacerdocio (véase Abraham 2:9-11). Doctrina y Convenios también identifica al Israel de los últimos días como la 'simiente de Abraham' (D. y C. 103:17). El mundo no sabía dónde estaba el pueblo esparcido, pero el Señor lo sabía y lo había escondido en su mano protectora.

"La 'saeta bruñida' escondida en la aljaba del Señor puede ser una referencia a José Smith. Como el 'vidente escogido' de los últimos días, iba a ser siervo del Señor en un sentido especial (véase 2 Nefi 3:6; 3 Nefi 21:10). La descripción que José Smith el Profeta hizo de sí mismo es interesante considerando lo anterior:

" 'Soy como una enorme piedra áspera que viene rodando desde lo alto de la montaña; y la única manera en que puedo pulirme es cuando una de las orillas de la piedra se alisa al frotarse con otra cosa, como cuando pega fuertemente contra la intolerancia religiosa, se topa con las supercherías de los sacerdotes, abogados, doctores, editores mentirosos, jueces y jurados sobornados, y choca contra la autoridad de oficiales perjuros, respaldados por los populachos, por los blasfemos y por hombres y mujeres licenciosos y corruptos; todo este corro infernal le allana esta aspereza acá y esta otra más allá. Y así llegaré a ser dardo pulido y terso en la aljaba del Todopoderoso, el cual me dará dominio sobre todos ellos sin excepción, cuando les falle un asilo de mentiras y les sea destruido su escondite, mientras que estas palabras lisas contra las que voy chocando se harán ásperas." (Enseñanzas, pág. 370.)

"La saeta se pule para que pueda volar con más certeza y rapidez… Generalmente se reserva esa flecha para el tiro más importante del arquero. La última dispensación, cuando todas las cosas serán reunidas en una, es el 'tiro' más importante del Señor, de manera que El guardó su 'saeta bruñida' para esta obra de los últimos días. José fue llamado para dar a esta generación la palabra de Dios (véase D. y C. 5:10), lo que hace pensar en la espada afilada mencionada en el versículo 2." ("Great Are the Words of Isaiah", págs. 176-77.)

(17-6) Isaías 49:4-12. ¿Olvidó el Señor a Israel, su pueblo elegido?

La Restauración demoró en llegar. Durante los años de espera, el despojado Israel sin duda se sintió solo y olvidado del Señor. Los versículos 4 al 12 del capítulo 49 de Isaías describen esa soledad. El versículo 4 expresa la actitud de quien está algo desanimado, aunque no completamente: "Por demás he trabajado en vano… pero mi causa está delante de Jehová" (Isaías 49:4).

Nefi habló de los judíos en su estado caído, diciendo: "Serán un escarnio y un oprobio… aborrecidos entre todas las naciones" (1 Nefi 19:14). Isaías 49:7 describe esa condición así: Los hombres desprecian y aborrecen al pueblo del convenio del Señor. Pero Israel todavía tiene esperanza "porque estimado seré [Israel] en los ojos de Jehová" (vers. 5). Jacob será levantado y restaurado y será como una luz para los gentiles y como un rayo de luz de "salvación hasta lo postrero de la tierra" (vers. 6). "En tiempo aceptable" Dios escuchará su lamento y le dará a su siervo (véase 1 Nefi 21:8) "por pacto al pueblo" (Isaías 49:8). Esto comenzó con el llamamiento de José Smith. Desde entonces, el llamado se ha extendido a otros individuos: a los presos (espirituales): "Salid; y a los que están en tinieblas [espirituales]: Mostraos" (vers. 9). Serán alimentados con los frutos del evangelio (no tendrán "hambre ni sed") y serán reunidos en la red del evangelio "de lejos… los conducirá… del norte y del occidente" (vers. 10, 12).

Nefi interpretó los versículos anteriores de 1 Nefi 22. Sus hermanos habían preguntado si las palabras de Isaías tenían que ser interpretadas espiritual o temporalmente. Y Nefi respondió que tenían que ser interpretadas en ambos sentidos (véase 1 Nefi 22:1-3). Luego describió el esparcimiento y la congregación de Israel mediante los gentiles. 1 Nefi 22:8-12 da una clara interpretación del capítulo 49 del libro de Isaías.

(17-7) Isaías 49:13-17. Dios recuerda todos sus pactos y promesas

Por medio de la restauración en los últimos días, Dios demostraría que tiene presente el convenio que hizo con Abraham.

Nefi introdujo un cambio importante en el versículo 1 de su cita de Isaías (véase 1 Nefi 21:1). La promesa dice claramente que Sión será restaurada y que no se la castigará más. Aun así, Sión, en su condición desamparada, se considerará a sí misma "olvidada" por el Señor (Isaías 49:14), pero El mostrará que no la ha olvidado. ¿Puede una madre olvidarse de alimentar a su hijo cuando llora pidiendo comida? El Señor respondió enfáticamente a esa pregunta: "Aun cuando ella se olvidare, yo nunca me olvidaré de ti, oh casa de Israel" (1 Nefi 21:15, cursiva agregada). Todo lo que el Señor ha prometido será cumplido, pues su pueblo del convenio es parte de El mismo; es como si el nombre de su pueblo hubiera sido tallado en Sus manos o que sus paredes estuvieran continuamente delante de sus ojos (véase Isaías 49:16). Por esta razón los hijos de Israel (o sus descendientes) "se apresurarán contra [sus] destructores; y los que [lo] asolaron se apartarán" (1 Nefi 21:17; nótese el agregado hecho en el Libro de Mormón). La versión que encontramos en Nefi sugiere que aunque el pueblo antiguo de Dios fue "asolado" por sus enemigos, las cosas se invertirán en los últimos días. Al hablar de esta verdad, el presidente Wilford Woodruff dijo:

"Esta Sión del Señor, en toda su belleza, poder y gloria, está tallada en las manos del Todopoderoso, y delante de su faz continuamente; sus decretos se han expedido y ningún hombre puede desviarlos.

"Nunca hubo una dispensación en la que los profetas y apóstoles, la inspiración, la revelación, el poder de Dios, el santo sacerdocio y las llaves del reino fueran más necesarios que en ésta. Nunca hubo una dispensación en la que los amigos de Dios y la justicia entre los hijos de los hombres hayan requerido más fe en las promesas y profecías que hoy día; y nunca hubo una generación en la tierra que tuviera una mayor obra que realizar que los habitantes del mundo en estos los últimos días. Hay una razón por la que esta Iglesia y reino han progresado desde su comienzo hasta el día de hoy, en medio de toda la oposición, opresión y luchas que se han desatado en contra de ella por hombres inspirados por el maligno. Si ésta no fuera la dispensación del cumplimiento de los tiempos, la dispensación en la que Dios ha declarado que establecerá su reino en la tierra para que nunca más sea derribado, los habitantes de la tierra podrían vencer al reino y a la Sión de Dios en esta dispensación como en cualquiera de las anteriores. Pero el tiempo fijado ha llegado para favorecer a Sión, y el Señor Todopoderoso ha decretado en los cielos que toda arma forjada contra ella será destruida." (En Journal of Discourses, 15:8-9.)

(17-8) Isaías 49:18-21. El recogimiento de Israel en los últimos días será rápido y constante

En Isaías 49:18-21 se menciona el recogimiento de Israel en los últimos días. En la misma forma en la que una novia se adorna para el día de su boda, así la Sión de los últimos días adornará espiritualmente a los que vengan a ella para recibir sus bendiciones. Esta figura literaria o metáfora en la que Cristo es el novio y el pueblo de su convenio es la novia aparece en otros lugares de las Escrituras (véase lsaías 54:5; Jeremías 3:14; Mateo 25:1-13; Apocalipsis 19:7; D. y C. 33:17; 133:10, 19). Y así como la novia se pone sus mejores ropas para el casamiento, así Israel se vestirá de justicia en preparación para su próximo "casamiento" (véase Apocalipsis 19:8, donde se describe el "ropaje" de la novia).

Vendrán tantas personas, tanto a Sión como a la antigua Jerusalén, que se quejarán de lo estrechos que son para ellas esos lugares y dirán: "Apártate, para que yo more" (Isaías 49:20). Esta gran concentración de gente ha ocurrido dondequiera que se ha congregado la casa de Israel espiritual o temporalmente. La Iglesia apenas se da abasto para construir con suficiente rapidez las capillas necesarias y preparar suficientes líderes para satisfacer las necesidades de sus muchos conversos; el Israel moderno ha recibido tantos inmigrantes que el lugar literalmente es estrecho "por la multitud de los moradores" (vers. 19). Por esta razón tenemos la reacción proclamada en el versículo 21: "¿Quién me engendró éstos?… ¿dónde estaban éstos?" En otras palabras, ¿de dónde provienen todas estas personas (israelitas)?

(17-9) Isaías 49:22-26. ¿En qué forma los gentiles serán los ayos y nodrizas de Israel?

Isaías 49:22-26 habla del día en el que las promesasde Dios se cumplirán y de la forma en que ello acontecerá. La manera en que se hará queda aclarado en los versículos 22 y 23. Dios levantará su "pendón": el evangelio o el nuevo y sempiterno convenio (véase D. y C. 66:2), y [los gentiles] "traerán en brazos a tus hijos [la casa de Israel], y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos y sus reinas tus nodrizas" (Isaías 49:22-23). Esta profecía tiene, como Nefi dijo, cumplimiento temporal y espiritual (véase 1 Nefi 22:3).

La época en que se cumplirá la profecía es hoy día. Los conversos provenientes de todas partes del mundo se han unido a la Iglesia y luego han ido por todo el mundo para reclamar la casa de Israel a fin de traerla de nuevo al Señor. El presidente Spencer W. Kimball vio un cumplimiento parcial de estos versículos en los esfuerzos misionales de la Iglesia en esta época, específicamente entre los lamanitas:

"Esta época de los lamanitas trae consigo oportunidades. Millones de ellos cultivan la tierra en las laderas de la cordillera de los Andes, y usando sus llamas, caballos y burros llevan sus productos al mercado. Ellos deben recibir el evangelio emancipador. Millones sirven en labores domésticas, y a duras penas y con gran trabajo sacan el sustento necesario para vivir. Ellos tienen que escuchar las verdades del evangelio. Millones tienen que vivir en reservaciones, privados de oportunidades, sin instrucción y sin llegar a alcanzar su potencial. Ellos también tienen que recibir el evangelio iluminador. Ese evangelio eliminará los obstáculos que retrasan su progreso y educación, aumentará su ambición y su capacidad para comprender y abrirá nuevos mundos de oportunidades para ellos. Su cautiverio de falsos conceptos, de analfabetismo, de superstición y temor llegará a su fin.

"Un día más brillante ha comenzado. El esparcimiento se ha cumplido; el recogimiento está en marcha. Que el Señor nos bendiga al tornarnos ayos y nodrizas (véase Isaías 49:23 y 1 Nefi 21:23) de nuestros hermanos lamanitas y apresure el cumplimiento de las grandes promesas hechas a ellos." (En Conference Report, oct. de 1965, pág. 72.)

Pero hay otro punto de vista que debemos considerar. Después de terminada la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña recibió el mando sobre Palestina e inmediatamente comenzó a facilitar el recogimiento de los judíos que estaban esparcidos por todo el mundo. Otras naciones de los gentiles, como los Estados Unidos, también se aprestaron a ayudar.

El presidente Joseph Fielding Smith habló del papel de la Gran Bretaña en el establecimiento de la nación de Israel:

"Desde la época de la destrucción de Jerusalén por el emperador romano Tito, hasta el año 1917, Jerusalén fue hollada por los gentiles. Después que el general Allenby, al frente de las fuerzas británicas, conquistó Palestina, dicho país quedó libre de la tiranía y opresión del imperio turco. Después que se declaró la paz, Inglaterra envió como gobernador a Palestina un judio, el doctor Herbert Samuel, y fue, por lo tanto, la primera vez, en todos esos años, que un judío haya gobernado en Palestina.

"…Actualmente vemos que se está realizando un milagro ante nuestros propios ojos. A raíz de la guerra, la cual nos complacemos en llamar la Primera Guerra Mundial, el primer ministro británico expidió una proclamación a los judíos, diciéndoles que podían congregarse y que tendrían en Palestina una patria, un hogar judio. Empezaron a congregarse allí en grandes números. Al principio de este siglo las cosas en Palestina se hallaban en condiciones deplorables. Estaban usando arados de madera, molinos antiguos para sacar agua de riego; tenían norias y arroyos infectados; portaban el agua en cueros como en los tiempos antiguos; y las condiciones sanitarias eran terriblemente deplorables.

"El gobierno británico cambió todo esto cuando se le dio el mandato. Esta nación, así como otras, gastaron millones de libras esterlinas en la rehabilitación de esa tierra. El Mar de Galilea es ahora un gran embalse, y las aguas sobrantes de varios arroyos se están encauzando para que desemboquen en él.

"Se han construido canales para riego, y el Jordán ha sido alterado de su cauce natural en canales a ambos lados del lecho original. Estas aguas riegan unos tres millones de hectáreas que de lo contrario no se podrían cultivar. Sobre estas corrientes se han construido plantas hidroeléctricas…" (Véase Doctrina de salvación, 3:244-45.)

Las Naciones Unidas, incluyendo a Rusia y a muchos otros países ahora hostiles a Israel, votaron en favor de dividir a Palestina y crear un estado judío en aquel territorio por primera vez en dos mil años. Así, los gentiles participaron en el cumplimiento de esta profecía, aunque puede tener mayor cumplimiento en el futuro.

El "botín" mencionado en Isaías 49:24 es la casa de Israel en su condición de pueblo esparcido. Ese pueblo es el "botín" o "cautivo" porque durante siglos no ha podido regresar a su hogar prometido ni reclamar las bendiciones del evangelio. Aun en el presente algunos países gentiles no permiten que los residentes judíos salgan de allí para congregarse en la tierra de su herencia ni permiten la predicación del evangelio dentro de sus fronteras. Todo eso cambiará, pues "el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano" (vers. 25). Cuando Jacob citó este versículo en el Libro de Mormón, añadió estas significativas palabras: "El Dios Fuerte salvará a su pueblo del convenio" (2 Nefi 6:17) y así "conocerá toda carne que yo, el Señor, soy tu Salvador y tu Redentor, el Fuerte de Jacob" (vers. 18). Primero el Señor lo predice, luego lo lleva a cabo; solamente un "fuerte" podría efectuar tal tarea. Nefi aclaró muy bien que todos los que buscan frustrar al Señor en la realización de esto serán destruidos porque "caerán en la fosa que cavaron para entrampar al pueblo del Señor" (1 Nefi 22:14).

(17-10) Isaías 49:26. Un agregado a Isaías tomado del Libro de Mormón

En su obra sobre Isaías, Nyman destacó un agregado importante: "Al comentar sobre el capítulo 49 de Isaías en 1 Nefi 22, Nefi citó tres versículos del 'profeta', claramente Isaías. No tenemos estos versículos en nuestro texto bíblico actual, pero encajan muy bien en el contexto de Isaías 49 y 50. Podemos ilustrarlo colocando [1 Nefi 22:15-17] entre el último versículo del capítulo 49 y el primero del 50." ("Great Are the Words of Isaiah", pág. 191.)

(17-11) Isaías 50. "¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre?"

El Señor empleó la metáfora de un divorcio y la venta de un esclavo para enseñar que aunque la apostasía de Israel los esparció entre las naciones, el Señor no había anulado el convenio original establecido con su pueblo. El capítulo 50 continúa con el tema iniciado en los capítulos 48 y 49 de que en los últimos días Israel sería recogido y nuevamente establecido.

Bajo la ley mosaica, el hombre que se divorciaba tenía que dar a la mujer carta escrita de divorcio. Entonces ella tenía libertad para volver a casarse (véase Deuteronomio 24:1-4). Del mismo modo, bajo las leyes antiguas, el hombre podía venderse como esclavo o vender a sus hijos para satisfacer las deudas ante sus acreedores. Pero el Señor no tenía acreedores, ni se había divorciado de su "esposa", Israel. Al contrario, Israel se había separado del Señor por sus pecados y estaba en deuda con sus inicuos acreedores. "Por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre" (Isaías 50:1).

Pero el Señor tiene poder tanto para redimir a Israel de sus acreedores como para perdonar las transgresiones cometidas contra El. Y les aseguró que lo haría. Entonces, hablando del futuro como si fuera en pasado, les recordó que había tratado de hacerlo una vez antes cuando El, Jehová, vino a la tierra como Jesucristo. Esta declaración es un pasaje referente al Mesías, ya que Jesús es el redentor de pecados y libertador del que anda en sendas inicuas. Sin embargo, cuando se apareció en la tierra, no había nadie preparado para recibirlo; cuando llamó al arrepentimiento, no hubo quien respondiera (véase verso 2). Dio su espalda "a los heridores" (fue azotado) y no escondió su rostro "de injurias y de esputos" (vers. 6; comparar con Mateo 26:67; 27:26). Pero a pesar de tal rechazo y mal trato, no se divorció de Israel ni la vendió como esclava. El convenio seguía en pie, e Israel sería restaurada al estado de esposa libre y fiel a Jehová.

La metáfora anterior también puede referirse a Israel esparcida, pues la nación ha sido azotada y escupida durante siglos. Aun asi, se representa a Israel diciendo: "El Señor me ayudará,… por tanto no seré avergonzado" (vers. 7). La confianza de Israel en Dios parece ilimitada. "Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo?" (vers. 8). El artículo "el" de este versículo claramente representa "el Señor", como se explica en un versículo paralelo en 2 Nefi 7:8. "He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene?" (Isaías 50:9). Luego Israel hace una pregunta como si la experiencia le hubiera enseñado algo. "¿Quién hay entre vosotros… que anda en tinieblas y carece de luz?" (vers. 10). Los hombres confían en sí mismos; no apoyan a Dios ni confían en El. En cambio, andan "a la luz de vuestro [su] fuego, y de las teas que" encendieron (vers. 11). Los que rechazan las revelaciones de Dios y ponen su confianza en su propia razón "en dolor [serán] sepultados" (vers. 11).

(17-12) Isaías 51:1-3. ¿Qué quiere decir el "hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados"?

Las promesas de Dios a Israel fueron anunciados en forma directa en el convenio con Abraham. La mayoría de los Santos de los Ultimos Días tienen bendiciones patriarcales que los asignan al linaje de Abraham a través de una de las doce tribus, sus descendientes. Abraham, por lo tanto, es la "roca" de la cual Israel fue cortada y la "cantera" de donde fue arrancada. Se le ha dado a Israel el siguiente mandamiento tanto en días antiguos y modernos: "Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz" (Isaías 51:2). Ellos son aquellos por cuyo medio los santos reclaman las bendiciones prometidas. Mediante el convenio establecido con Abraham y Sara, "consolará Jehová a Sión" y "cambiará… su soledad en huerto" (vers. 3). Este pasaje es una clara aseveración de que Dios cumplirá para Abraham y sus descendientes todo lo que ha prometido en el convenio.

(17-13) Isaías 51:4. ¿Qué ley procederá de Dios?

Isaías 51:4 contiene una profecía de la restauración de la ley del evangelio y del convenio en los últimos días. Esa ley y convenio incluyen las Escrituras modernas y los profetas vivientes para revelar de nuevo la voluntad de Dios.

(17-14) Isaías 51:4-16. ¿Quién habla en estos versículos?

En Isaías 51:4-16 se hace gran hincapié en el pronombre mi: "mi pueblo", "mi nación", "mi juicio", "mi justicia", "mi salvación", "mi brazo", "mi ley" (vers. 4-8). El Señor recalcó estas cosas para destacar su relación con los hombres. El es su Creador, su Juez, su Salvador y su Ejemplo Perfecto. Y aunque la tierra misma "se envejecerá como ropa de vestir" (vers. 6), las cualidades que reclama para Sí mismo perdurarán para siempre. Dios, entonces, es permanente, estable, recto y digno de confianza. Los que confían en El no tienen por qué temer la "afrenta de hombre" (vers. 7), sino que deben despertar y vestirse "de poder… como en el antiguo tiempo" (vers. 9). Este es un llamado de Dios a sus hijos de los últimos días para que vuelvan a El y "a Sión cantando" donde "el dolor y el gemido huirán" (vers. 11).

Tal como en otros pasajes del Antiguo Testamento, estos versículos dan firme testimonio de que Jehová, el Dios del Antiguo Testamento, es la misma persona que Jesucristo del Nuevo Testamento.

(17-15) Isaías 51:17-23. ¿Quiénes eran los hijos que desmayaron?

Durante siglos el pueblo del convenio del Señor había bebido "de la mano de Jehová el cáliz de su ira" o, en otras palabras, había recogido el resultado de haber rechazado sus palabras; y esto le produjo "aturdimiento" (Isaías 51:17). Los días de juicio para Ismel no han acabado todavía. En la batalla de Armagedón, la nación judía nuevamente soportará gran opresión y sufrimiento (véase Temas suplementarios, sección I).

El pasaje de 2 Nefi 8:19-20, tomado de las planchas de bronce, sugiere que los dos hijos pueden ser los dos testigos de los cuales se habla en Apocalipsis 11:1-6 quienes impedirán que los ejércitos derroten a los judíos (véase también D. y C. 77:15). Se hace un comentario detallado de los dos testigos en el encabezamiento I-6.

Mediante estos dos siervos de Dios y los milagros que efectúen, Dios quitará de la mano de Israel "el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cális de mi ira". La promesa es: "Nunca más lo beberás" (Isaías 51:22). En cambio, la copa de ira será dada a los que han pisoteado y pasado por encima del pueblo del convenio. Entonces les tocará su turno de sufrir (véase vers. 23).

(17-16) Isaías 52:1-6. "Vístete de poder, oh Sión"

Tal como se muestra en los Comentarios sobre Isaías 2:3, habrá dos centros o lugares de recogimiento para el Señor y su pueblo durante el Milenio: Sión, la Nueva Jerusalén, sobre el Continente Americano, y Sión, la Antigua Jerusalén, en la Tierra Santa.

Los versículos uno y dos de Isaías 52 son citados en tres pasajes del Libro de Mormón (véase 2 Nefi 8:24-25; 3 Nefi 20:36-37; Moroni 10:31) y una vez en Doctrina y Convenios. En este último libro, en la sección 113, versículos 7 y 8, José Smith respondió a algunas preguntas con respecto al significado de las palabras de Isaías 52:1-2. Mostró que los ropajes hermosos simbolizaban el poder del sacerdocio restaurado a la casa de Israel en los últimos días; y que el soltar las ataduras de su cuello significaba quitarle las maldiciones de Dios. Si Israel se volvía a Dios, se darían nuevas revelaciones.

Al citar pasajes de Isaías 52, el Salvador omitió los versículos 4 y 5 tal vez porque éstos tienen que ver específicamente con los israelitas de la época de Isaías, y no con los nefitas (véase 3 Nefi 20:36-40).

(17-17) Isaías 52:7. "¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas"

Isaías 52:7 es un versículo muy significativo para la obra misional. Su interpretación se da en el Libro de Mormón cuando los sacerdotes del rey Noé le preguntaron a Abinadí (véase Mosíah 12:20-24) su significado. El que trae "alegres nuevas" es Jesucristo, que es el fundador de la paz. Los que publican esa paz son los siervos del Señor que esparcen su palabra.

(17-18) Isaías 52:8-10. Un pasaje que se cita a menudo

Nyman hizo notar que "estos versículos se citan cuatro veces en el Libro de Mormón, y siempre como una unidad, aunque el Salvador una vez intercaló un comentario entre los versículos 8 y 9 al citarlos (véase 3 Nefi 20:33). Aunque el versículo 8 habla de Sión y el 9 de Jerusalén, el Salvador citó dos veces los tres versículos al dirigirse a los nefitas y dijo que se cumplirían mediante los nefitas y judíos. Esto nuevamente muestra el dualismo de las profecías de Isaías. El Salvador citó por primera vez este pasaje luego de declarar que la tierra de América sería dada a los descendientes de Lehi después que los gentiles rechazaran la plenitud del evangelio y fueran hollados por la casa de Israel; dijo que esto daría cumplimiento a las palabras de Isaías (véase 3 Nefi 16:10-20). Posteriormente cambió la frase 'tus centinelas' por 'sus centinelas', pues se refería a las atalayas de Jerusalén en este caso y no a los de Sión (véase 3 Nefi 20:29-35). Abinadí también reconoció la aplicación universal de este pasaje al enseñar que 'la salvación del Señor será declarada a toda nación, tribu, lengua y pueblo' y al citar estos tres versículos como evidencia (véase Mosíah 15:28-31). José Smith señaló que el Condado de Jackson, Misurí, era la Sión mencionada en el versículo 8 (véase Enseñanzas, pág. 90). Los 'atalayas' mencionados en el versículo 7 son los que predican el evangelio. El cántico que se entonará en Sión será un canto nuevo, elevado cuando todos conozcan a Cristo, es decir, durante el Milenio. Las palabras del cántico, que incluirá partes del versículo 8, aparecen en Doctrina y Convenios 84:99-102." ("Great Are the Words of Isaiah," pág. 199.)

(17-19) Isaías 52:11-12. ¿Por qué el Señor aconseja que la partida de Babilonia no se haga con prisa?

En lenguaje paralelo al de Isaías, Doctrina y Convenios 133:5 explica que los siervos del Señor, aquellos que llevan "los vasos del Señor", deben huir de Babilonia, la cual se define como la "iniquidad… la Babilonia espiritual" (D. y C. 133:14). Luego sigue lo que es casi una cita directa de Isaías 52:12, a la que se ha agregado la siguiente amonestación: "Prepárense todas las cosas delante de vosotros" y "no mire hacia atrás el que salga, no sea que le sobrevenga una destrucción repentina" (D. y C. 133:15). Este agregado aclara el mandamiento de Isaías. El amonestó a Israel a congregarse (apartarse de la maldad) pero en forma ordenada, bajo la dirección del Señor. Si los santos de los primeros días de esta dispensación hubieran seguido este consejo al pie de la letra, su huida a Sión en Misurí y los acontecimientos que transcurrieron después podrían haber tenido un resultado diferente (véase D. y C. 58:56; 63:24; 101:67-68, 70, 74). Los élderes presidentes en Misurí emitieron la siguiente advertencia en julio de 1833:

"Que los discípulos supongan que pueden venir a esta tierra sin tener qué comer, o beber, o con qué vestirse, o sin algo con qué comprar estas cosas tan esenciales, es una suposición vana. Suponer que el Señor abrirá las ventanas de los cielos y hará llover comida de ángeles para ellos por el camino, cuando estén viajando a través de un territorio fértil, repleto de bendiciones para el sostén de la vida dado por su mano para subsistir, también es vano. Suponer que sus ropas y su calzado no se gastarán en el viaje, cuando el recorrido lo hacen a través de un territorio donde hay miles de ovejas de las que pueden obtener lana en abundancia para hacer sus vestidos, y miles de cabezas de ganado sobre los cerros que les pueden proporcionar cuero para el calzado, es igualmente vano…

"…No creáis que estas palabras, hermanos, indican que dudamos de que el Señor proporcionará lo necesario para sus santos en estos últimos días; no penséis que estamos tratando de extender la mano para sostener el arca (véase 1 Crónicas 13:9-10), pues este no es el caso. Sabemos que los santos tienen las promesas de Dios de que se les proporcionará lo que necesiten. Sin embargo, sabemos que si alguno es gastador, negligente o indolente en enfrentar ese cuidado apropiado, y en emplear adecuadamente lo que el Señor le ha entregado a él como mayordomo, es considerado como imprudente; pues se requiere estricta responsabilidad de la mayordomía que se otorga a cada uno, no solamente en esta vida sino también en la eternidad. Ni pretendemos que se piense que estamos extendiendo las manos para sujetar el arca de Dios dando consejo a nuestros hermanos sobre importantes puntos relativos a la venida de ellos a Sión, cuando la experiencia de casi dos años de recogimiento nos ha enseñado a reverenciar la palabra sagrada que viene del cielo: 'no sea vuestra huida con precipitación, sino prepárense todas las cosas delante de vosotros'." (History of the Church, 1:382-82.)

(17-20) Isaías 52:13-15. ¿Quién es el siervo?

Isaías 52:13-15 es una profecía dual. Por un lado se refiere a Jesucristo. Estos versículos acompañan a Isaías 53 como introducción al capítulo más grandioso del Antiguo Testamento referentes a la venida del Mesías. "De tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer "(el Salvador) (Isaías 52:14), más que la de cualquier otro hombre cuando sufrió por los pecados de la humanidad y fue crucificado en el Calvario. Algunos clavos —más bien puntas de metal— atravesaron sus manos y pies, y una lanza abrió su costado para asegurar su muerte (véase Juan 19:17-18, 32-34).

Por otra parte, el Salvador mismo aclaró que Isaías 52:13 también se refería a un siervo que llevaría a cabo "una obra grande y maravillosa" del Padre en los últimos días (3 Nefi 21:9). Este versículo del Libro de Mormón, sin duda, se refiere a José Smith y a la restauración. Los hombres lo "desfiguraron", persiguiéndolo durante toda su vida hasta que lograron darle muerte. Sin embargo, le fue dado poder por el Padre para llevar "a los gentiles" el Libro de Mormón, así como otras revelaciones (veáse 3 Nefi 21:10-11; véase también D. y C. 3:10). Como resultado, los reyes y gobernantes de la tierra ven y consideran cosas que "jamás habían oído" (Isaías 52:15).

(17-21) Isaías 53:1-2. ¿En qué forma pudo Isaías ver anticipadamente a Cristo entre los hombres?

Cuando Isaías habló del Salvador y dijo que era como "renuevo" sin parecer o hermosura, quiso decir que Jesús nacería y sería un niño indefenso como todos los recién nacidos, ya que el Salvador creció de la misma manera que cualquier otro ser humano.

El presidente Joseph Fielding Smith escribió: "¿No creció Cristo como una planta tierna? No había en El nada que sirviese para que la gente lo notase especialmente. En su aspecto era como los demás hombres; y así está expresado aquí por el profeta, que no tenía parecer ni hermosura, esto es, que no se distinguía, no era tan diferente de los demás como para que la gente lo reconociese como el Hijo de Dios. El se mostró como un ser mortal." (Doctrina de salvación, 1:22.)

(17-22) Isaías 53:3. ¿En qué forma era Jesús un "varón de dolores, experimentado en quebranto"?

Jesús sufrió pesares y tragedia durante su vida. Sus propios hermanos no lo aceptaron como el Mesías cuando comenzó su ministerio (véase Juan 7:5). La gente de su pueblo intentó matarlo (véase Lucas 4:16-30). Sus compatriotas, los judíos, rechazaron su llamamiento mesiánico (véase Juan 1:11). Un amigo lo traicionó; otro negó conocerlo (véase Lucas 22:48, 54-62). Al final "los discípulos, dejándole, huyeron" (Mateo 26:56), y sus enemigos exigieron su crucifixión (véase Mateo 27:22-23).

El presidente Joseph Fielding Smith preguntó: "No fue Cristo un varón de dolores? ¿No fue rechazado por los hombres? ¿No fue experimentado en quebranto? ¿Acaso la gente no escondió (figuradamente) de El su rostro? Ciertamente que El conoció nuestras enfermedades y llevó nuestros pesares, pero se le consideró herido de Dios y abandonado por El. ¿No fue eso lo que dijo la gente? ¡Cuán verdaderas son todas estas cosas!" (Doctrina de salvación, 1:22.)

Cristo en Getsemani

(17-23) Isaías 53:4-9. "Herido fue por nuestras rebeliones"

Jesús sufrió y fue crucificado por las transgresiones de los hombres. "Son bien pocos los detalles que tenemos de la crucifixión. Sin embargo, sabemos que nuestro Señor fue clavado sobre la cruz, y que los clavos traspasaron sus manos y sus pies de acuerdo con el método romano, y no atado solamente con cuerdas como se acostumbraba infligir esta forma de castigo entre otras naciones. La crucifixión era a la vez la más prolongada y dolorosa de todas las formas de ejecución. La víctima vivía en un tormento cada vez mayor que generalmente duraba muchas horas, a veces días. Los clavos tan cruelmente hincados en las manos y en los pies penetraban y desgarraban nervios sensibles y delicados tendones, y sin embargo, no producían una herida mortal. El anhelado alivio de la muerte resultaba del agotamiento causado por el intenso e incesante dolor y la consiguiente inflamación y congestión local de los órganos, debido a la postura tirante e innatural del cuerpo." (James E. Talmage, Jesús el Cristo, pág. 689.)

Pero Cristo no sufrió solamente en la cruz. En el Jardín de Getsemaní comenzó el sufrimiento que le permitiría tomar sobre sí los pecados del mundo, o como dice Isaías, llevar nuestras enfermedades y sufrir nuestros dolores (véase Isaías 53:4). Hablando de este sufrimiento y dolor, el élder Talmage escribió:

"Para la mente finita, la agonía de Cristo en el jardín es insondable, tanto en lo que respecta intensidad como a causa. Carece de fundamento el concepto de que su padecimiento fue provocado por el temor de la muerte. Para El la muerte era el paso preliminar de su resurrección y su triunfante regreso, no sólo al Padre de quien había venido, sino a un estado de gloria superior aún a la que había poseído antes; además, en El se hallaba el poder para entregar su vida voluntariamente. Luchó y gimió bajo el peso de una carga que ningún otro ser que ha vivido sobre la tierra puede siquiera concebir de ser posible. No fue el dolor físico, ni la angustia mental solamente, lo que lo hizo padecer tan intenso tormento que produjo una emanación de sangre de cada poro, sino una agonía espiritual del alma que sólo Dios era capaz de conocer. Ningún otro hombre, no importa cuán poderosa hubiera sido su fuerza de resistencia física o mental, podría haber padecido en tal forma, porque su organismo humano hubiera sucumbido, y un síncope le habría causado la pérdida del conocimiento y ocasionado la muerte anhelada. En esa hora de angustia Cristo resistió y venció todos los horrores que Satanás, 'el príncipe de este mundo', pudo infligirle.

"En alguna forma efectiva y terriblemente real, aun cuando incomprensible para el hombre, el Salvador tomó sobre sí la carga de los pecados de todo el género humano, desde Adán hasta el fin del mundo. La revelación moderna nos ayuda a entender en parte este espantoso trance. En marzo de 1830, Jesucristo, el Señor glorificado, habló en esta forma: 'Porque he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten. Mas si no se arrepienten, tendrán que padecer como yo he padecido; padecimiento que hizo que yo, Dios, el más grande de todos, temblara a causa del dolor, y echara sangre por cada poro, y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar. Sin embargo, gloria sea al Padre, yo bebí, y acabé mis preparativos para con los hijos de los hombres.' " (Jesús el Cristo, págs. 643-45.)

El sufrimiento del Salvador fue un acto vicario llevado a cabo por alguien totalmente inocente que se hizo responsable por innumerables culpables. Por esto es que Isaías dijo: "Llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores", y "herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados" (Isaías 53:4-5).

Cuando Jesús estuvo delante de Pilato, gobernador de Judea, fue "acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos" de muchas cosas malas, pero "nada respondió" (Mateo 27:12). "Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?" Pero Jesús se mantuvo callado y "no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho". (Mateo 27:13-14.) Esto fue en cumplimiento de la profecía de Isaías: "como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció" de manera que "no abrió su boca" (Isaías 53:7).

Siendo todavía muy temprano en la mañana, los soldados encargados de Jesús lo llevaron "de Caifás el sumo sacerdote al pretorio" la residencia de Pilato (Juan 18:28). Más adelante, en el momento de la crucifixión, pusieron la cruz de Jesús entre dos malhechores ladrones (véase Juan 19:18; Lucas 23:32-33). Después de la muerte de Jesús sobre la cruz, José de Arimatea, un hombre rico, fue a Pilato y le pidió permiso para sepultar a Jesús. José puso el cuerpo "en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña" (Mateo 27:60). Un examen del relato de Mateo muestra el sorprendente detalle con que Isaías predijo el arresto, tribunal, muerte y sepultura del Salvador tal como ocurrió.

(17-24) Isaías 53:10. ¿Quiso el Padre Celestial quebrantar a su Hijo?

Es evidente que Dios no estaba complacido con la forma en que los hombres trataron a Jesús, pero sí en que hubiera "puesto su vida en expiación por el pecado" (Isaías 53:10). La expiación satisfizo las demandas más exigentes de la justicia de Dios e hizo posible que el perdón y la misericordia fueran alcanzables bajo ciertos términos.

El élder Melvin J. Ballard explicó por qué Dios estuvo dispuesto a no interceder: "En aquella hora creo que puedo ver a nuestro amado Padre detrás del velo obervando los últimos sufrimientos de su Hijo hasta que no pudo soportarlo más; y, como la madre que se despide de un hijo moribundo y tiene que ser sacada del lugar para que no presencie los últimos momentos, así habrá inclinado su cabeza y se habrá escondido en alguna parte de su universo, con su maravilloso corazón casi destrozado por el amor que tenía por su Hijo. ¡Sí, en ese momento pudo haber salvado a su Hijo, pero yo le agradezco que no lo hiciera, sino que más bien pensó en todos sus hijos, así que elevo mis alabanzas hacia El, pues en ese momento no tuvo solamente el amor que sentía por su Hijo sino también el amor que siente hacia nosotros. Me regocijo de que no haya interferido y de que su amor por nosotros haya hecho posible que soportara contemplar los sufrimientos de su Hijo Unigénito y dárnoslo finalmente como nuestro Salvador y nuestro Redentor. Sin El, sin su sacrificio, habríamos permanecido en el estado en que estábamos y nunca hubiéramos podido llegar a ser glorificados en su presencia. Este en parte fue el precio que pagó nuestro Padre Celestial para dar a su Hijo como un don a los hombres." (Bryant S. Hinckley, Sermons and Missionary Services of Melvin Joseph Ballard, págs. 154-55.)

(17-25) Isaías 53:10. ¿En qué forma Cristo, mediante su justa ofrenda, "verá su linaje"? ¿Quiénes son su linaje?

Abinadí explicó quiénes constituirán la simiente de Cristo (véase Mosíah 15:10-13).

El élder Bruce R. McConkie resumió lo que enseñó Abinadí de la siguiente manera:

"En esta forma la simiente de Cristo son aquellos que son adoptados en su familia, los que mediante la fe han llegado a ser sus hijos e hijas. (Mosíah 5:7.) Son los hijos de Cristo porque son sus seguidores y discípuios y guardan sus mandamientos. (4 Nefi 17; Mormón 9:26; Moroni 7:19.)" Mormon Doctrine, pág. 700.)

(17-26) Isaías 53:11. ¿En qué forma el sacrificio de Cristo satisfizo al Padre y justificó "a muchos"?

La ley de la justicia requiere un castigo por cada pecado. Al expiar por los pecados de todos los hombres, Jesús satisfizo el total de las demandas de la justicia e hizo posible el perdón de todos los pecados. El presidente Joseph Fielding Smith explicó lo siguiente:

"Entonces aparece en escena Jesucristo, como el Mediador entre el hombre y Dios, y como Abogado del hombre ante Dios. El defiende nuestra causa. Como Mediador nuestro y mediante su ministerio, trabaja para reconciliarnos, para llevarnos a un acuerdo con Dios su Padre.

"Un abogado es aquel que defiende o intercede por o en bien de otro. Un mediador es aquel que reconcilia o logra un acuerdo entre las partes.

"Esa es parte de su gran misión. El se sitúa entre el Padre y el hombre. Cuando estuvo en la tierra, frecuentemente oró por sus discípulos, implorando al Padre por el bien de ellos, y ha estado intercediendo desde entonces, y se sitúa entre nosotros y nuestro Padre Celestial." (Doctrina de salvación, 1:24-25.)

(17-27) Isaías 53:12. ¿En qué forma recibirá Jesús "parte con los grandes" y "con los fuertes repartirá despojos"?

Como Hijo literal y fiel de Dios, Jesús hereda todo lo que el Padre tiene para dar (véase Juan 16:15). Si los hombres aceptan la expiación de Cristo y viven dignamente, pueden llegar a ser "coherederos" con Cristo (Romanos 8:17). El élder McConkie definió el término coheredero en la forma siguiente:

"Un coheredero es aquel que hereda igual parte que todos los otros herederos, incluyendo al Heredero Principal, que es el Hijo. Cada coheredero tiene una porción igual e indivisible del todo. Si uno conoce todas las cosas, los demás también. Si uno tiene todo poder, también lo tienen todos los que lo heredan con él. Si el universo pertenece a uno, igualmente pertenece a todos los que participan de la herencia.

"Los coherederos poseen todas las cosas (D. y C. 50:26-28.) Todas las cosas son suyas, pues han alcanzado la exaltación. (D. y C. 76:50-60.) Son 'hechos iguales con' su Señor. (D. y C. 88:107.) Obtienen todo poder en el cielo y en la tierra, y reciben la plenitud del Padre y todo conocimiento y verdad son suyas. (D. y C. 93:15-30.) Son dioses. (D. y C. 132:20.)" (Mormon Doctrine, pág. 395.)

(17-28) Isaías 54:1-8. Es preparada la novia del Señor

Una vez más se emplea la metáfora de la boda. Se compara a Israel con una mujer estéril por causa de su incapacidad o falta de voluntad para crear hijos espirituales para el Señor. Pero al final, cuando sea recogida nuevamente, habrá más hijos de la "desolada", o la olvidada temporariamente, que cuando gozaba de su estado de casada en los tiempos antiguos (Isaías 54:1). Siendo verdad esto, habrá que "ensanchar el sitio" de la tienda de Sión de los últimos días para que sean extendidas sus cortinas para dar cabida a todos. Cuando se quiere agrandar una tienda pequeña, deben quitarse las estacas y alejarlas del palo central. Esto es lo que quiere decir "alarga tus cuerdas" y "refuerza tus estacas" (vers. 2; véase también Comentarios sobre Isaías 33:20-24). El crecimiento de Israel en los últimos días mediante la conversión y recogimiento está representado en la frase "extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda" (Isaías 54:3).

En los tiempos antiguos, la incapacidad de tener hijos se consideraba una gran maldición por las mujeres del Medio Oriente. Como "esposa" recogida, Israel olvidará su vergüenza o el estado de abandonada de sus primeros años y se regocijará en su nueva condición de prosperidad. Una vez más ella está "casada" con el Señor (véase verso 4-5). Los años de esterilidad o de olvido, aunque parezcan largos, no serán sino un momento comparados con la inmensa eternidad que está por delante (véase verso 6-8).

(17-29) Isaías 54:9-17. ¿Cuál es el significado de las "aguas de Noé"?

Cuando Dios hace promesas, las mantiene. Hizo voto de enviar un diluvio para limpiar la tierra en días de Noé y luego hizo convenio personalmente con éste de que nunca volvería a destruir la tierra en una forma similar (véase Génesis 9:13-17). Su promesa de restaurar a Israel en los últimos días es como su promesa "en los días de Noé" (vers. 9), o sea, es tan segura la restauración como lo que prometió a Noé. Las montañas pueden desaparecer y moverse, "y los collados temblarán" (vers. 10), pero la promesa de Dios tendrá cumplimiento.

Cuando Sión sea recogida o congregada, será hermosa. Las piedras preciosas mencionadas en los versículos 11 y 12 representan las bendiciones materiales y espirituales de que la Israel redimida gozará (véase también Apocalipsis 21:19-21), e incluyen que los hijos "serán enseñados por Jehová" (Isaías 54:13) y que conocerán gran paz. Los que se reúnan para oprimir al Israel moderno "delante de ti" caerán (vers. 15), pues "ninguna arma forjada contra ti prosperará" (vers. 17; véase también Doctrina y Convenios 71:9-10, donde se hace una promesa semejante a José Smith y Sidney Rigdon).

RESUMEN ANALITICO

(17-30) El testimonio de Isaías sobre Cristo es de gran valor para los Santos de los Ultimos Días

Al leer estos capítulos de Isaías, ¿se dio cuenta de que los Santos de los Ultimos Días son los únicos que pueden entender plenamente lo que Isaías vio hace tantos siglos? Los eruditos del mundo hicieron una contribución significativa para que pudiéramos comprender la historia de Isaías y el lenguaje que empleó. Pero los profetas modernos son los únicos que pueden proporcionar la clave para entender lo que este profeta vio al escribir acontecimientos futuros. Más que cualquier otro pueblo, los Santos de los Ultimos Días pueden comprender por qué fue que el Salvador dijo: "Grandes son las palabras de Isaías" (3 Nefi 23:1).

(17-31) Usted puede llegar a apreciar más la misión de Cristo

Cuando Jesús vino la primera vez, vino a su propio pueblo, pero los suyos no lo conocieron (véase Juan 1:11). Isaías había sido llamado a su ministerio para testificar de Cristo con el fin de que Su propio pueblo no tendría excusa de rechazarlo.

Lea Isaías 53, y luego los relatos que se encuentran en los cuatro Evangelios sobre la última semana en la vida del Salvador (véase Mateo 26-28; Marcos 14-16; Lucas 22-24; Juan 18-21). Luego vuelva a leer Isaías detenidamente, evaluando cuidadosamente cada frase. Identifique los aspectos de la vida mortal del Señor de los cuales profetizó Isaías. ¿Cómo le ayudan las profecías de Isaías 53 para comprender y apreciar más al Salvador?