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2 Reyes 3-13: Prestar oído al consejo de Dios
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Prestar oído al consejo de Dios

2 Reyes 3-13

(6-1) Introducción

"¡Oh ese sutil plan del maligno! ¡Oh las vanidades, y las flaquezas, y las necedades de los hombres! Cuando son instruidos se creen sabios, y no escuchan el consejo de Dios, porque lo menosprecian, suponiendo que saben de sí mismos; por tanto, su sabiduría es locura, y de nada les sirve; y perecerán. Pero bueno es ser sabio, si hacen caso de los consejos de Dios." (2 Nefi 9:28-29.)

Este pasaje se aplica muy bien a los hijos de Israel en tiempos antiguos, quienes parecen haber tenido gran dificultad para escuchar y obedecer el consejo de sus profetas. Confiaban en su propia sabiduría y rechazaban el consejo del Señor. Ellos no reaccionaron mejor ante las profecías de Eliseo, aunque su ministerio fue tan sobresaliente como el de Elias el Profeta. Al enfrentar los problemas del oficio de líder y profeta, encontró que la nación de Israel estaba plagada de reyes y caudillos apóstatas. El habitante común seguía el ejemplo de sus líderes que tenían dificultad para escuchar el llamado de los profetas a las sendas de la rectitud.

2 Reyes 3-13 se refiere a personas como Giesi, Naamán y una mujer de Sunem. Los reyes malvados de Moab, Israel y Siria también son mencionados. Cada una de estas personas reaccionó al consejo de Eliseo en una forma diferente y por diferentes motivos.

COMENTARIOS SOBRE 2 REYES 3-13

(6-2) 2 Reyes 3

El mapa que aparece en esta página indica la ubicación de los reinos y lugares de los que se habla en 2 Reyes 3-13. Nótese especialmente a Judá, Israel, Edom, Moab y Siria.

Israel and Moab

(6-3) 2 Reyes 3:2-3. La idolatría de Jeroboam

C. F. Keil y F. Delitzsch destacaron que el intento de Joram para reformar a Israel fue solamente parcial. "Joram, o Jehoram, no era tan impío como su padre (Acab) ni como su madre (Jezabel). Hizo quitar la estatua de Baal que su padre había hecho levantar en Samaría; y solamente siguió a Jeroboam en su pecado, o sea, en la adoración del becerro de oro. Joram deseó abolir la adoración de Baal y promover la adoración de Jehová bajo la imagen del becerro, en la religión de su reino una vez más… Sin embargo, no tuvo éxito en exterminar la adoración de Baal. Esta no sólo continuó en Samaría sino que parece haber sido lleva da a la práctica una vez más en la manera más vergonzosa… de lo cual no podemos sorprendernos, puesto que la madre del rey, Jezabel, la cual era una fanática adoradora de Baal, aún vivía durante el reinado del hijo." (Commentary on the Old Testament, 3:1:300-301.)

La adoración de Baal, que era un dios de la fertilidad, consistía de toda suerte de prácticas inmorales, prostitución en los templos y otras costumbres inicuas que eran sumamente difíciles de detener, ya que la mayoría de las personas del pueblo eran inmorales y malvadas. (Véase: El Antiguo Testamento: Génesis—2 Samuel, [Religión 301], Manual para el alumno, Temas suplementarios, sección F.)

(6-4) 2 Reyes 3:4-10. ¿Por qué Judá y Edom se unieron a Israel contra Moab?

Los moabitas habían pagado tributo a Israel desde los días del rey David. Cada año entregaban cien mil corderos y la misma cantidad de carneros al rey de Israel (véase vers. 4). Con la muerte de Acab, el rey Mesa de Moab pensó que Israel se estaba debilitando, de manera que se rebeló y comenzó a atacar a los pueblos y villorrios vecinos.

Josafat, rey de Judá, había mantenido relaciones amistosas con Acab (véase 1 Reyes 22:4) y quería mantenerlas con Joram, hijo y sucesor de Acab. Judá también había sido atacada por Moab (2 Crónicas 20:1), de manera que era natural que Josafat estuviera de acuerdo en aliarse con Israel contra un enemigo común. Marchando a través de Edom, Judá e Israel pudieron aumentar su ejército con soldados edomitas, los que estaban al servicio de Judá. También pudieron sorprender a Moab atacando desde la dirección geográfica más difícil, siendo, por lo tanto, la menos probable.

(6-5) 2 Reyes 3:11-15. ¿Por qué se enojó Eliseo?

Josafat, rey de Judá, deseaba el consejo de un verdadero profeta de Dios antes de ir a la batalla, porque era un seguidor de Jehová. Los reyes fueron al profeta Eliseo, el cual se irritó por la presencia de Joram, rey de Israel. Eliseo sarcásticamente lo aconsejó a buscar la guía de los profetas falsos de su padre (véase vers. 13).

Entonces llamaron a un tañedor (arpista) para calmar a Eliseo antes de cumplir con la solicitud de Josafat de pedir la guía del Señor. Parece irónico que, aunque no estaban inclinados a seguir el consejo de Eliseo, estuvieran deseosos de recibir su bendición en la empresa.

(6-6) 2 Reyes 3:11. ¿Cuál es el significado de la expresión "vertía el agua en manos de Elias"?

En el Oriente, el siervo vertía agua sobre las manos de su amo después de cada comida para que pudiera lavarse. La expresión meramente indica que Eliseo era quien servía a Elias y, al mismo tiempo, era su discípulo (véase James M. Freeman, Manners and Customs of the Bible, págs. 169-70).

(6-7) 2 Reyes 3:19. Además de hacerlo mediante el combate mismo, ¿en qué otra forma Israel había de destruir a sus enemigos?

El profeta Eliseo mandó que Israel hiciera tres cosas al pasar por la tierra de Moab: (1) cortar todos los árboles que pudieran ser empleados para construir defensas (véase Deuteronomio 20:19-20, donde se justifica este acto); (2) destruir los pozos de agua que proporcionaban vida a la región; y (3) esparcir rocas por los campos. Un ejército numeroso que pasara por una zona determinada rápidamente podía cubrirla con rocas. Se necesitarían meses de arduo trabajo para quitarlas y poder volver a plantar. La razón para hacer esto era que el enemigo vencido tendría que emplear su mano de obra para recuperarse de la guerra antes de prepararse para volver a la lucha.

(6-8) 2 Reyes 3:20-24. ¿Por qué fue engañado Moab?

"Al enterarse de la marcha de los reyes que se habían aliado, Moab llamó a todos los hombres capaces de portar armas y los puso en la frontera. De mañana, cuando el sol se había levantado sobre las aguas, los moabitas creyeron ver que el agua, frente a ellos, parecía sangre: '¡Esto es sangre de espada! Los reyes se han vuelto unos contra otros, y cada uno ha dado muerte a su compañero. Ahora, pues, ¡Moab al botín!' Avanzándose con esta esperanza sobre el campamento de Israel, fueron recibidos por los aliados que estaban listos para la batalla, y los de Moab fueron puestos en fuga. La ayuda divina consistió, pues, no en un milagro que sobrepasara las leyes naturales, sino sencillamente en el hecho de que el Señor Dios, tal como había predicho mediante su profeta, hizo que las fuerzas de la naturaleza dispuestas por El obraran en una manera determinada…

"Por causa de la tierra roja de las trincheras recientemente hechas, el agua que se había juntado en ellas había adquirido un color rojizo, el cual se vio considerablemente intensificado por los rayos del sol naciente, de forma que, mirada desde la distancia, parecía sangre. Los moabitas eran los menos capaces de pensar en una ilusión óptica, y, dado que conocían muy bien ese país, sabían con certeza que no había agua en aquel lugar en aquella época, y no habiendo visto ni oído nada en cuanto a la lluvia que había caído a gran distancia en las montañas edomitas, era lógico, por lo tanto, que pensaran que el agua era sangre y que la causa de ésta era que sus enemigos se habían masacrado unos a otros. Si a esto le agregamos especialmente el hecho de que los celos entre Judá e Israel eran conocidos por ellos, era natural que pensaran sin ninguna duda que Edom había sido obligado a venir con ellos como fuerza aliada." (Keil y Delitzsch, Commentary, 3:1:305-6.)

(6-9) 2 Reyes 3:26-27. ¿Por qué el rey moabita ofreció a su propio hijo como sacrificio?

El rey de Moab hizo un intento desesperado por huir de la ciudad debido a la destrucción inminente de la misma. Pero su huida fue detenida por los edomitas, y se vio obligado a volver. Al fracasar el escape, el rey ofreció a su primogénito, el cual podía tomar su lugar, en holocausto. A Quemos, deidad de los moabitas, frecuentemente se le ofrecían sacrificios humanos para apaciguar su ira. Esa costumbre tal vez fuera lo que impulsó al rey a hacerlo en este caso.

Con la muerte del heredero, Israel levantó el sitio a la ciudad y partió, tal vez creyendo que el poder de Moab como nación había terminado. Esta creencia, sin embargo, era errada (véase 2 Reyes 13:20).

(6-10) 2 Reyes 4:1-7. ¿En qué forma podían pagarse las deudas?

Antiguamente, cuando un individuo no podía pagar una deuda, el acreedor podía tomar como siervo a uno de los hijos del deudor a fin de satisfacer la obligación (véase Levítico 25:39-40). Si un ladrón no podía restaurar lo que había robado, era vendido para pagar lo robado (véase Exodo 22:3). A veces los acreedores tomaban niños y los vendían como esclavos para saldar una deuda (véase Nehemías 5:5, 8). La costumbre de pagar una deuda mediante la servidumbre aparentemente se practicaba en los días de Jesús, pues el Salvador se refirió a ella en una de sus parábolas (véase Mateo 18:25).

(6-11) 2 Reyes 4:8-17. Una mujer fiel es recompensada

Los que reciben a los siervos del Señor también a El lo reciben (D. y C. 84:36). La mujer sunamita demostró su amor a Dios mediante la bondad dispensada al siervo elegido, Eliseo. Al mismo tiempo, obtuvo la promesa de que sería bendecida con un hijo. De la misma manera que la viuda que ayudó a Elias, ella también recibió una bendición especial del profeta.

(6-12) 2 Reyes 4:10. ¿Qué es un "aposento de paredes"?

"El aliyah, 'cámara', es un aposento en la parte alta de la casa típica oriental, a veces levantado sobre el techo y a veces como un segundo piso sobre el pórtico, al cual se sube mediante escaleras. De ahí que se le llama en 2 Samuel 18: 33 la sala de la puerta'… En este contexto recibe el nombre de aposento de paredes… Usualmente era bien amueblado y mantenido como lugar en el cual recibir a los huéspedes ilustres." (Freeman, Manners and Customs of the Bible, pág. 171.)

(6-13) 2 Reyes 4:17-44. Milagros efectuados por Eliseo

Estos versículos nos relatan tres grandes milagros que Eliseo efectuó mediante el poder del sacerdocio. Primero, levantó de entre los muertos al hijo de la sunamita, la cual lo había colmado de atenciones. En segundo lugar, bendijo una comida que no se podía ingerir y la hizo comestible. Y en tercer lugar, multiplicó un pequeño número de panes de cebada y trigo nuevo en sus espigas para alimentar a muchas personas.

Muchos aspectos del ministerio de Eliseo se asemejan a los del Salvador. Ciertamente fue un prototipo del Mesías, tal como lo había sido Elias.

(6-14) 2 Reyes 4:16. ¿Puso en duda la mujer sunamita la promesa que se le había hecho?

La respuesta de la mujer a la promesa de Eliseo, de que tendría un hijo, no indica duda sino esperanza. En esencia ella estaba diciendo: "No sean tus palabras una mentira" o "Que tus palabras sean realidad".

(6-15) 2 Reyes 4:23. ¿Por qué el marido la interrogó respecto al día en que iba a visitar al profeta?

"El marido de la sunamita no relacionó la visita de la mujer con la muerte del hijo, sino con algún deber religioso. La luna nueva (o sea el primer día del mes) y el día de reposo eran festividades en las que los profetas podían ser invitados a presidir, tal como en el caso de Samuel en la celebración que tuvo lugar en el lugar alto de Ramá (véase 1 Samuel 9:12-13)." (J. R. Dummelow, ed. , A Commentary on the Holy Bible, pág. 231.)

(6-16) 2 Reyes 5:1. ¿Qué se sabe acerca de Naamán?

Naamán era un gran guerrero y según parece un buen hombre, pues "por medio de él había dado Jehová salvación a Siria" cuando fue atacada por los asirios. Era capitán de todo el ejército sirio, pero sufría de lepra. La lepra, que se ha llamado muerte en vida, es una enfermedad infecciosa de la piel. Su forma más benigna se caracteriza por tener la piel cubierta de pústulas y escamas. En los casos más agudos, la carne cae de los huesos. En los tiempos bíblicos se creía que la lepra era contagiosa, y por esta razón quienes padecían de ese mal vivían apartados de la sociedad. No se sabe qué tipo de lepra sufría Naamán.

(6-17) 2 Reyes 5:2-19. Curación milagrosa de Naamán, caudillo sirio

Enterándose mediante una joven israelita que vivía en su casa de que en Samaria había un profeta que podía sanarlo, Naamán pidió al rey de Siria una carta de presentación para Joram, rey de Israel. Sin embargo, la respuesta de Joram: "¿Soy yo Dios, que mate y dé vida?" (vers. 7) demuestra que el rey inmediatamente vio la difícil situación en la que lo ponía la solicitud de Naamán. Lo que Joram decía era: "Solamente Dios puede efectuar tales milagros". Pero, si Joram lo enviaba a Eliseo y el profeta fracasaba en sanarlo, la situación podía causar una división seria entre Israel y Siria; y es posible que si Naamán no era sanado, Josafat se enojara y declarara la guerra a Joram.

Al enterarse de la preocupación del rey de Israel, Eliseo mandó buscar a Naamán y puso a prueba la fe de éste diciéndole que se lavara siete veces en el Jordán. Aunque se mostró escéptico al principio, Naamán cumplió, persuadido por sus siervos, y así sanó.

(6-18) 2 Reyes 5:17-19. ¿Por qué Naamán llevó tierra consigo?

"Es evidente en la explicación que Naamán dio: 'tu siervo', etc. , que quería llevar una carga de tierra de Israel, a fin de poder ofrecer sacrificios sobre ella al Dios de Israel, porque aún era esclavo de la superstición politeísta de que ningún Dios podía ser adorado sino en su propia tierra, o sobre un altar hecho con la tierra de su propia nación. Y como el conocimiento que Naamán tenía acerca de Dios todavía estaba adulterado por la superstición, no estaba preparado para hacer delante de los hombres una confesión abierta de su fe en Jehová como único Dios verdadero, pero esperaba que Jehová lo perdonara si continuaba participando en apariencia en la adoración de ídolos, como lo requería su deber oficial." (Keil y Delitzsch, Commentary, 3:1:320.

Eliseo le dijo que fuera en paz, aceptando, evidentemente, la sinceridad de su conversión, aunque era obvio que Naamán tenía mucho que aprender con respecto al Dios verdadero.

(6-19) 2 Reyes 5:15-16, 20-26. ¿Por qué rechazó Eliseo los regalos de Naamán?

Eliseo rechazó los presentes que Naamán le ofreció por haber empleado el poder de Dios, pero Giezi no. La tentación de utilizar el poder del sacerdocio para lucro y beneficio personal ha sido una plaga sobre el hombre a través de la historia (véase, por ejemplo, el relato de Balaam en Judas 11 y el relato de Nehor en Alma 1). Nefi calificó de supercherías sacerdotales a tales actividades y dijo que el Señor las prohibe (véase 2 Nefi 26:29-31). Pablo sugirió que si un hombre cobra por su servicio en el sacerdocio, abusa de su poder en el evangelio (véase 1 Corintios 9:18). Y Jesús enseñó a sus discípulos: "De gracia recibisteis, dad de gracia" (Mateo 10:8). Después de todo, sólo mediante el poder divino los hombres pueden efectuar milagros.

Eliseo entendía esto perfectamente, pero Giezi vio la oportunidad de obtener lucro personal y permitió que su codicia pudiese más que su buen juicio.

(6-20) 2 Reyes 5:26. ¿Por qué preguntó Eliseo si era tiempo de tomar plata?

Keil y Delitzsch deducen que lo que Eliseo estaba preguntando era: "¿Es esta época en que tantos hipócritas pretenden ser profetas por su egoísmo y avaricia y dejan así el oficio profético librado al desprecio de los incrédulos, el momento propicio para que un siervo del verdadero Dios tome plata y bienes de uno que no es israelita como pago por lo que Dios hizo a través de él y con el fin de obtener propiedades y lujos para sí mismo?… El hecho de que la lepra quitada a Naamán en razón de su fe en el Dios viviente pasara a Giezi, por haberse apartado éste del verdadero Dios, no fue un castigo muy duro, ya que no fue solamente su avaricia (codicia) lo que se castigó, sino el abuso demostrado al emplear el nombre del profeta con el fin de concretar su propósito egoísta." (Commentary, 3:1:322-23.)

(6-21) 2 Reyes 6:1-7. ¿Por qué efectuó Eliseo este milagro?

La escasez de hierro y su gran valor no fueron las razones para efectuar este milagro. "Los poderes del profeta fueron aplicados para ayudar a un individuo que, por su honradez se preocupó al perder un hacha que no era suya." (Dummelow, Commentary, pág. 232.)

(6-22) 2 Reyes 6:8-23. Las huestes del Señor

Siria atacó a Israel varias veces, pero siempre fue vencida. Cuando finalmente el rey de Siria supo que sus soldados perdían por causa del poder profético de Eliseo, mandó un gran ejército para destruir al profeta. Las fuerzas sirias localizaron a Eliseo en Dotán (vers. 13) y rodearon la ciudad para que no escapara. A la mañana siguiente el siervo de Eliseo, comprendiendo la precaria situación en la que se encontraban, dijo a su amo: "¿Qué haremos?" (vers. 15). Eliseo pidió al Señor que su siervo viera que: "Más son los que están con nosotros que los que están con ellos" (vers. 16). El siervo pudo ver las huestes del Señor que habían sido enviadas para protegerlos. (En cuanto a otros ejemplos de las huestes del Señor, véase Josué 5:13-15; History of the Church, 2:381-83.)

(6-23) 2 Reyes 6:23-24. ¿Hubo paz o guerra entre Siria e Israel?

Josefo explicó las contradicciones aparentes entre estos dos versículos: "Una vez que estos hombres hubieron regresado y relatado a Ben-adad el extraño incidente que les había ocurrido, la aparición que habían tenido del Dios de Israel y la grandeza de su poder, él se maravilló por lo sucedido, así como también del profeta en el cual Dios evidentemente se manifestaba; de manera que, por temor a Eliseo, tomó la determinación de no hacer más intentos ocultos sobre el rey de Israel, sino hacerle la guerra abierta, pues suponía que podía ser duro con sus enemigos debido a la grandeza y poder de su ejército." (Véase Flavio Josefo, Antigüedades judaicas, libro 9, cap. 4, párr. 4, traducción libre.)

(6-24) 2 Reyes 6:24-29. Escasez de alimento en Samaria

En lugar de tratar de tomar por la fuerza a Samaria, el rey de Siria la sitió e intentó dominarla por el ham-sículo. El asno era un animal inmundo (véase Levítico 11) y no debía ser comido por los israelitas. Además la cabeza del animal era la parte menos comestible. El hecho de que comieran estiércol de aves, si se considera el escaso valor nutritivo que hay en él, sirve para ilustrar gráficamente el horror del sitio. Un cab de estiércol de paloma venía a ser poco menos de dos litros. Una cuarta parte, entonces, era muy poca cantidad, o sea, sólo medio litro. (Véase Dummelow, Commentary, pág. 232.)

Finalmente, el hambre fue tan aguda que algunos llegaron al canibalismo (véase vers. 28-29). Tal como sucedió con Acab y Elias (véase 1 Reyes 18:17-18), el rey Joram rehusó aceptar que sus propios hechos hubieran causado los problemas de Israel, y en cambio, culpó a Eliseo y trató de matarlo.

(6-25) 2 Reyes 6:27. ¿Qué significa "del granero o del lagar"?

Sencillamente el rey estaba diciendo que no podía proporcionarles ni alimento ni bebida.

(6-26) 2 Reyes 7. El Señor salvó a Israel

El élder Orson Hyde dijo:

"Cierta vez hubo una gran hambre en Samaría, y fue tan dura que la cabeza de un asno se vendió por ochenta piezas de plata en el mercado, y un cab de estiércol de paloma también se vendía en el mercado como alimento. Consideraríamos como un terrible castigo vernos compelidos a usar semejante cosa para comer, pero el pueblo de Samaría estaba intensamente afligido por el hambre y no sabía a dónde dirigirse para salvarse. En ese momento, llegó el rey de Siria con un gran ejército y sitió la ciudad, y había muchos hombres con él. Ellos habían llevado toda suerte de alimentos para la satisfacción y felicidad del hombre. Aunque el hambre era tan intensa entre los samarita-nos, el profeta Eliseo les dijo que al día siguiente se vendería harina en las puertas de la ciudad a precio bajo, más bajo de lo que habían pagado antes. Cierto noble, que oyó la profecía de Eliseo, expresó sus dudas con respecto a la verdad de la misma y dijo que, aun si las ventanas del cielo se abrieran y cayera harina, no podría valer tan poco. Por haber dudado de las palabras del Profeta, Eliseo le dijo: 'Lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello'. Aquella noche el Señor envió ángeles de Su presencia, y ellos hicieron gran ruido en el bosque, y sonidos como cascos de caballos y de carros, como si todo el país se hubiera lanzado a la batalla contra los sirios. Estos, que no sa bían qué era lo que producía aquel ruido, se asustaron y huyeron dejando casi todo lo que habían llevado consigo en las afueras de la ciudad. Al huir, el ruido del bosque, de los caballos y carros iba detrás de ellos. A fin de aligerar su carga, arrojaron todo lo que tenían, y su camino quedó sembrado de muchas cosas buenas y deseables. A la mañana siguiente el pueblo de Samaria salió fuera de la ciudad y llevó los despojos al mercado, el cual se vio repleto de provisiones, cumpliéndose así las palabras que el Señor habló mediante el Profeta.

"Bien, como veis, el Señor sabía que habían comido cabezas de asno por mucho tiempo y que necesitaban algo más agradable. Sin lugar a dudas, El sabía lo que pasaría cuando la invasión se produjo, y con toda probabilidad, inspiraría a los sirios a tomar suficientes provisiones para que se sintieran más llenos de confianza en razón de la cantidad de alimentos que llevaban. Sin duda pensaban que ya tenían a Samaría en sus manos, sin imaginar que Dios los había inspirado a cargar animales a fin de que llevaran a Su pueblo lo que necesitaban. El Padre Celestial sabía que éste necesitaba alimento y se lo envió, y el pueblo de Samaria lo llevó al mercado. Y he aquí, la multitud se volcó como lo haría cualquier grupo hambriento, y aquel hombre de la nobleza también… y lo pisotearon y murió: Vio el alimento pero no probó de él. Esa es la recompensa de los que no creen en los profetas de Dios. Y si lo mismo no ocurre en todos los casos, ciertamente se producirá algo semejante. No había fe viva en aquel hombre; él no podía creer en el testimonio del profeta, y lo mismo es con algunos de nuestros —¿cómo diré?— grandes hombres, cuya fe es tan débil y enfermiza que creen que saben todo y señalan a dies diestra y siniestra lo que sería mejor para el establecimiento del reino de Dios." (En Journal of Discourses, 17:6-7.)

En una profecía similar, Heber C. Kimball dijo que los santos podrían comprar en el Valle del Lago Salado artículos procedentes de los estados del este de los Estados Unidos, más baratos de lo que se vendían cuando ellos vivían allí. La profecía se cumplió cuando miles de personas pasaron por el valle durante la fiebre del oro en California. (Véase B. H. Roberts, A Comprehensive History of the Church, 3:349-53.)

(6-27) 2 Reyes 8:7-15. Profecía a Hazael y Ben-adad

Es probable que más de un rey de Siria haya tenido el nombre Ben-adad. El significado de este nombre es "hijo de Adad" (J. D. Douglas, ed. The New Bible Dictionary, s. v. "Ben-hadad").

Los caudillos sirios conocían bien al profeta Eliseo, pues sabían de la curación milagrosa de Naamán. También recordaban al contingente del ejército sirio que el profeta solo, sin ayuda, llevó cautivo y luego liberó (véase 2 Reyes 6:18-23).

La reacción de Ben-adad, cuando supo que Eliseo estaba en Damasco, fue de júbilo. Tal vez el profeta de Dios le dijera si se curaría de la enfermedad que lo atormentaba o no.

El versículo 9 indica que los presentes que Ben-adad envió con Hazael a Eliseo no eran solamente una ofrenda sencilla ya que se emplearon cuarenta camellos para llevarlos. Eliseo le dijo a Hazael (véase vers. 10) que la enfermedad que aquejaba al rey no era de muerte, pero que moriría de otra manera. Eliseo conocía el corazón de Hazael y el mal que causaría, pues el inicuo no puede mirar sin avergonzarse al ojo penetrante del justo (véase vers. 11). Al regresar, Hazael sofocó a Ben-adad, hasta matarlo, y ocupó el trono. Gobernó en Siria durante cuarenta y dos años duros y brutales en los que hizo mucho daño a Israel, cumpliéndose así la profecía de Eliseo.

(6-28) 2 Reyes 8:16-23. Joram, rey de Judá

Joram, rey de Judá, se casó con Atalía, que era hija de Acab, rey de Israel, y de Jezabel. Así como su madre, Atalía era una mujer malvada que adoraba a los dioses de Baal y ayudó a corromper el reino de Judá de la misma manera que Jezabel había corrompido al de Israel. (Véase Temas suplementarios, sección A, donde se puede encontrar más información con respecto a Atalía.)

Por causa de la maldad de Joram, el Señor no lo sostuvo en su gobierno, y el rey se vio sumamente afligido. Edom se rebeló, así como Libna, que era una ciudad real de los cananeos y que había sido conquistada por Josué. Es probable que Joram haya perdido Libna cuando los filisteos atacaron Judá y saquearon Jerusalén (véase 2 Crónicas 21:16-17). Joram murió de una terrible enfermedad (véase 2 Crónicas 21:18-20).

(6-29) 2 Reyes 8:26. ¿Era Atalía hija de Omri?

Atalía era hija de Acab, y éste hijo de Omri (véase 2 Crónicas 21:6). "Los vocablos 'hijo' e 'hija' se empleaban no solamente para designar descendientes lejanos sino también para referirse a sucesores que no eran parientes de sangre" (Dummelow, Commentary, pág. 233). La frase significa que Atalía era de la dinastía de Omri.

(6-30) 2 Reyes 9:1-13. ¿Por qué fue Jehú ungido rey?

Uno de los últimos encargos que el Señor dio a Elias fue el de ungir a Jehú como rey de Israel (véase 1 Reyes 19:16). Eliseo entonces efectuó el encargo dado a Elias el Profeta. El propósito del reinado de Jehú fue, según el versículo 7, destruir completamente la casa, o familia, de los malvados Acab y Jezabel. Nótese la profecía relativa a Jezabel en el versículo 10. El joven que Eliseo mandó para entregar este mensaje y ungir a Jehú tal vez fuera un poseedor del sacerdocio.

El versículo 13 describe una ceremonia muy especial en la cual un hombre fue reconocido como rey. Los presentes pusieron sus mantos a los pies de él como símbolo de su lealtad y en reconocimiento de su autoridad.

(6-31) 2 Reyes 9:14-26. La viña de Nabot

Jehú se enfrentó con Joram y Ocozías en la viña llamada de Nabot (vers. 21). Esta era la viña que Jezabel había obtenido mediante el asesinato de Nabot. También era el lugar en el cual Elias el Profeta había visitado a Acab años antes, profetizando que su posteridad un día sería exterminada (véase 1 Reyes 21:21-23). Ese día había llegado.

Jezreel

El hecho de que Jehú fuera ungido rey por el siervo de Eliseo y la profecía de la brutal destrucción de la casa de Omri por su mano no significan que el Señor ordenaba a Jehú la ejecución de estas cosas. El profeta sencillamente vio anticipadamente lo que sucedería, y aun cuando Jehú mismo era un hombre malvado (véase 2 Reyes 10:31), fue, a pesar de todo, un medio para destruir la maldad que había en Israel.

(6-32) 2 Reyes 9:30-37. Muerte de Jezabel

"Jezabel hizo esto [pintó su rostro] a fin de poder presentarse con un aspecto impresionante ante Jehú y morir como una reina, no para atraerlo con sus encantos… , pues (vers. 31) al entrar por la puerta le gritó a Jehú: '¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor?7 Se dirigió a Jehú llamándolo Zimri, el asesino del rey, para señalar el destino que Jehú tendría por haber asesinado al rey, tal como Zimri ya había hecho… (vers. 32, 33). Pero Jehú no se dignó contestar a la mujer, sencillamente miró hacia la ventana y preguntó: '¿Quién está conmigo? ¿Quién?7 Entonces dos o tres eunucos miraron hacia afuera, por las ventanas laterales, y a una orden de Jehú arrojaron al vacío a la orgullosa reina, de tal manera que parte de su sangre salpicó la pared y a los caballos de Jehú, y Jehú le pasó por encima con los animales y carros." (Keil y Delitzsch, Commentary, 3:1:345.)

La muerte de Jezabel dio cumplimiento a la profecía de Elias el Profeta (véase 1 Reyes 21:23).

(6-33) 2 Reyes 10:1-6. ¿Eran hijos de Acab los setenta hijos?

A esta altura de los hechos, ya hacía catorce años que Acab había muerto. Algunos de los setenta hijos mencionados en el versículo 6 podían haber sido hijos de él; sin embargo, hijos puede haber significado nietos. "Hijos de vuestro señor", tal como se emplea en el versículo 2, es una obvia referencia a los hijos de Joram.

Jehú quería matar a todos los hijos y nietos de Acab que eran parte del linaje real y, por lo tanto, herederos al trono de Israel.

(6-34) 2 Reyes 10:13. ¿Quiénes eran los hermanos de Ocozías?

Hermanos, según el empleo del vocablo en este versículo, tal vez no sea una referencia a los hermanos verdaderos de Ocozías, ya que los filisteos los habían llevado cautivos luego de una batalla que tuvo lugar mucho antes (véase 2 Crónicas 21:17). Sin embargo, es posible que se refiera a parientes de Ocozías que vivían en la casa real (véase 2 Crónicas 22:8).

(6-35) 2 Reyes 10:30-31. ¿Estaba el Señor complacido con Jehú?

"A Jehú se le prometió la posesión del trono hasta la cuarta generación de sus hijos por haber exterminado la casa impía de Acab… La sentencia divina: 'Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos, e hiciste a la casa de Acab conforme a lo que estaba en mi corazón', se refiere al hecho en sí y no a los motivos subjetivos que Jehú pudo tener para actuar, pues es obvio que no lo había hecho por mero celo hacia el honor del Señor, y ello se desprende del agregado en el versículo 31: 'Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Joroboam' (vers. 32, 33)." (Keil y Delitzsch, Commentary, 3:1:354-55). En otras palabras, la casa de Omri había alcanzado tal estado de iniquidad que merecía la destrucción. Jehú fue el medio de llevar a cabo la voluntad del Señor en este sentido, pero eso no significa que el Señor estuviera conforme con sus métodos brutales ni con su iniquidad.

(6-36) 2 Reyes 11. Joás asciende al trono

Cuando Atalía mató a los herederos al trono (véase vers. 1-3), Joás escapó gracias a la intervención de su tía (véase vers. 2-3). Después de esconderlo en el templo durante seis años, Joiada, el sacerdote, decidió hacer conocer la existencia del niño y ponerlo como rey de Judá. Envió al guardaespaldas del rey por todo el territorio de Judá a fin de reunir a los levitas y a los principales gobernantes para que apoyaran a Joás como rey de Judá (véase 2 Crónicas 23:1-3). Por motivo de que Joás solamente tenía siete años de edad cuando comenzó a reinar, seguramente recibió el consejo y guía de Joiada en la administración de los asuntos de Judá.

"Tan pronto como oyó el bullicio producido por el regocijo del pueblo, Atalía fue a la multitud que estaba en el templo, y cuando vio al niño rodeado por los príncipes, los trompetistas y toda la muchedumbre regocijándose y haciendo sonar las trompetas, rasgó sus vestidos con terror y exclamó: '¡Traición, traición!7… Entonces Joiada mandó a los capitanes… los que comandaban el ejército, o sea, los hombres armados entre los levitas, que sacaran a Atalía entre las filas y que mataran a todos los que la siguieran y estuvieran de su parte." (Keil y Delitzsch, Commentary, 3:1:362-63.)

(6-37) 2 Reyes 12. Reinado de Joás

El reinado de Joás duró cuarenta años.

Parece ser que el único factor sobresaliente en el reinado de este monarca fue el sabio consejo y apoyo que recibió del sumo sacerdote, Joiada (vers. 2). Durante el gobierno de este rey, fue reparado el templo, pero, lamentablemente, Joás no continuó como había comenzado. Más tarde durante su reinado, se volvió a la idolatría y condujo a Judá al pecado (véase 2 Crónicas 24:17-18), pues poco después de la muerte de Joiada, Joás se debilitó y permitió que los ritos paganos fueran nuevamente practicados en el reino (véase 2 Crónicas 24:16-22). También intentó apaciguar a Hazael, rey de Siria, mediante el soborno. Incluso, le mandó objetos tomados del templo (véase 2 Reyes 12:18).

(6-38) 2 Reyes 12:1-16. ¿Por qué Joás les quitó a los sacerdotes la responsabilidad de la colecta?

El relato que encontramos en Reyes es un poco difícil de seguir y no explica claramente lo que está realmente sucediendo. Pero el relato paralelo en 2 Crónicas 24:4-14 está escrito con más claridad. Bajo el mando de Atalía, el Templo de Salomón había sido objeto de vandalismo, y algunas imágenes de Baal fueron puestas allí. Al parecer, el templo necesitaba algunas reparaciones, por lo cual el rey decidió efectuar una colecta entre el pueblo para restaurarlo. Puso a los sacerdotes a cargo de esta colecta, pero "los levitas no pusieron diligencia" (2 Crónicas 24:5). En otras palabras, no llevaron a cabo su tarea con éxito. Por lo tanto, el rey Joás les quitó la responsabilidad (véase 2 Reyes 12:7-8) e hizo colocar un cofre dentro del patio del templo, en el cual el pueblo ponía el dinero. Mandó que sus escribas recogieran las donaciones diariamente, y las empleaba para pagar a los obreros.

(6-39) 2 Reyes 12:20-21. ¿Por qué los siervos de Joás lo asesinaron?

Una vez que Joás se entregó a la idolatría, el Señor envió profetas para testificar contra él y llamar al arrepentimiento al pueblo de Judá. Uno de aquellos profetas fue Zacarías, hijo de Joiada el sacerdote. Joás lo hizo matar junto con los otros hijos del sacerdote. A causa de que Joás había dado muerte a los hijos de Joiada, algunos de sus propios siervos le dieron muerte en su cama (véase 2 Crónicas 24:20-22, 25-26).

(6-40) 2 Reyes 13:1-9. Joacaz, rey de Israel

Josefo escribió lo siguiente en cuanto a este rey que gobernó en el reino del norte al mismo tiempo que Joás reinaba en el del sur: "No imitó a su padre, sino que fue culpable de una práctica tan inicua como la de aquellos que primero menospreciaron a Dios, pero el rey de Siria [Hazael] lo humilló y con una expedición contra él redujo notablemente sus fuerzas de forma que no le quedó más que un ejército de diez mil hombres y cincuenta jinetes. También le quitó muchas de las grandes ciudades y destruyó sus ejércitos. Estas fueron las cosas que el pueblo de Israel sufrió según la profecía de Eliseo, en la que había predicho que Hazael mataría a su amo y reinaría sobre los sirios y damascenos. Pero cuando Joacaz se hallaba bajo tales tribulaciones, recorrió a la oración y súplica a Dios, al cual le pidió que lo librara de las manos de Hazael, que no lo abandonara entregándolo en sus manos." (Véase Flavio Josefo, Antigüedades judaicas, libro 9, cap. 8.)

(6-41) 2 Reyes 13:4-6. ¿Quién era el "salvador" que libró de Siria a Israel?

Aquí la narración es confusa por motivo de que el historiador continuamente se adelanta a las circunstancias particulares que comenta, porque escribió muchos años después de que sucedieran los acontecimientos.

La respuesta del Señor a la oración de Joacaz prometía que un salvador libraría a Israel del dominio de Siria. Como el título de salvador se relaciona con Jesús, algunos tal vez piensen que el Señor estaba prometiendo un libertador, pero todo lo que se prometía era que serían liberados. Esta liberación del yugo de Hazael, rey de Siria, y luego del de su hijo, Ben-adad, se produjo por medio del hijo y del nieto de Joacaz. Keil y Delitzsch explican: "En medio de esta opresión, Joacaz oró al Señor… y el Señor escuchó esta oración porque vio la opresión que padecían en manos de los sirios, y dio a Israel un salvador, de manera que salieron del poder de los sirios y vivieron en sus tiendas nuevamente; es decir, pudieron vivir en paz en sus casas, sin que los persiguieran o desviaran sus enemigos. El salvador… no era un ángel, ni el profeta Eliseo,… ni una victoria de Joacaz sobre los sirios… sino que el Señor les dio libertadores en los dos sucesores de Joacaz, en los reyes Joás y Jeroboam, el primero de los cuales tomó de los sirios todas las ciudades que habían sido conquistadas por ellos bajo el mandato de su padre (vers. 25), mientras que Jeroboam restauró las antiguas fronteras de Israel. De acuerdo con los versículos 22-25, la opresión de los sirios duró tanto tiempo como duró la vida de Joacaz; pero después de su muerte, el Señor tuvo compasión de Israel; y después de la muerte de Hazael, cuando su hijo Ben-adad llegó a ser rey, Joás recuperó todas las ciudades israelitas que habían sido tomadas por los sirios." (Commentary, 3:1:375.)

El Joás mencionado aquí no es el mismo que fue rey de Judá y a quien se hace referencia en Comentarios sobre 2 Reyes 11; 2 Reyes 12; 2 Reyes 12:1-16. Existieron dos reyes con el mismo nombre. Joás, el que fue rey de Israel, reino del norte, era hijo de Joacaz, y ayudó a librar a Israel del dominio de los sirios. El otro Joás fue escondido por los sacerdotes en Judá cuando Atalía hizo matar a todos los descendientes del rey (véase 2 Reyes 11:1-3). Llegó a ser rey de Judá, el reino del sur, a la edad de siete años, y gobernó durante cuarenta.

(6-42) 2 Reyes 13:14-20. Muerte de Eliseo

Estos versículos relatan la muerte de Eliseo. Joás, rey de Israel, buscó al profeta antes de que muriera, tal vez porque pensaba que solamente él tenía la llave de la futura seguridad del reino. Eliseo respondió invitando a Joás a abrir una ventana y a arrojar una saeta hacia el oriente. La saeta simbolizaba la salvación que Jehová daría a Israel del poder de los sirios. Eliseo también le dijo que golpeara el suelo con las saetas, lo cual hizo.

"El golpe de las saetas era el símbolo de la derrota de los sirios" (Keil y Delitzsch, Commentary, 3:1:377). El rey solamente golpeó tres veces. Por esa razón, Eliseo lo reprendió diciendo que si hubiera golpeado cinco o seis habría destruido totalmente a los sirios. (2 Reyes 13:19.)

RESUMEN ANALITICO

(6-43) Los profetas: clave de la supervivencia espiritual

Al leer 2 Reyes 3-13, probablemente haya notado que siempre que las personas obedecieron el consejo del profeta Eliseo fueron bendecidas, y cada vez que rechazaron su consejo, sufrieron. ¿Cuán importante es que los hombres reciban el consejo del Señor? Estudie los pasajes siguientes de las Escrituras, lo que le ayudará a formular su respuesta: Doctrina y Convenios 103:5-8; 105:37; 124:84; 136:19; 2 Nefi 9:28-29.

El presidente Spencer W. Kimball habló en cuanto a la importancia de estos profetas y de las débiles razones que la gente tenía para rechazarlos:

"A través de los siglos se utilizaron diversos pretextos para rechazar a estos mensajeros divinos. Fuerorí negados porque el profeta procedía de un lugar sin importancia: '¿De Nazaret puede salir algo de bueno?' (Juan 1:46.) Jesús también se enfrentó con la pregunta: '¿No es éste el hijo del carpintero?' (Mateo 13:55) De un modo u otro, el método más rápido para rechazar a los santos profetas ha sido encontrar un pretexto, por más falso y absurdo que fuera, para descartar al nombre junto con su mensaje… En lugar de obedecer el mensaje de Pablo algunas personas… tal vez lo juzgaran por el timbre de su voz o por su estilo de locución, y no por las verdades que expresaba.

Podemos preguntarnos cuán a menudo las personas primero rechazan a los profetas porque les odian, y finalmente les odian más porque les han rechazado…

El problema del rechazo viene como consecuencia de conocer personalmente a los profetas, ya que éstos son siempre el hijo o el vecino de alguien: Son elegidos de entre el pueblo, y no traídos espectacularmente desde otro planeta…

Los profetas siempre han estado libres de las maldades de sus tiempos: libres para hacer las auditorías divinas y para llamar al fraude, fraude: al engaño, engaño y al adulterio, adulterio. ("Los profetas", Liahona, agosto de 1978, págs. 121-123.)

El élder Neal A. Maxwell enseñó que "las verdades básicas siempre son las mismas, pero el énfasis necesario será añadido por los profetas vivientes bajo inspiración del Dios viviente, y la gente de la Iglesia verdadera responderá…

"En la Iglesia verdadera los miembros deben tener testimonios verdaderos de los profetas verdaderos así como de las Escrituras y del Dios verdadero. El presidente Lee una vez dio un discurso ante el personal docente del programa de Seminarios e Institutos de Religión en cuanto al tema 'El lugar que ocupa el profeta viviente', en el cual destacó en qué forma la proximidad y la familiaridad a veces se interponen en el camino de las personas para seguir al profeta verdadero porque 'lo tienen a mano'. Comentó también con relación a la respuesta de los cielos según las circunstancias cambiantes: '… ¿habéis pensado alguna vez que lo que era contrario al orden de los cielos en 1840 tal vez no lo sea en I960?' (Discurso ante el personal docente del programa de Seminario e Instituto de Religión, Brigham Young University, julio 8 de 1968.)" (Things As They Really Are, págs. 67, 71.)

Escriba un ensayo breve sobre la razón que llevó al pueblo del antiguo Israel a rechazar a Eliseo a pesar de las maravillosas demostraciones de su poder. Trace paralelos con nuestra época. ¿Sigue el pueblo rechazando a los profetas por las mismas razones?