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Daniel: Profeta de Dios, compañero de reyes
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Daniel: Profeta de Dios, compañero de reyes

Daniel

(28-1) Introducción

A semejanza de muchos de sus hermanos los profetas, Daniel fue instruido y llamado a servir como ministro de reyes y emperadores. En la época en la que Nabucodonosor llevó a los primeros judíos a Babilonia (aproximadamente en el año 605 a. C.), a Daniel se le eligió como uno de los jóvenes judíos llevados a Babilonia y capacitados para servir en la corte del rey. Por su rectitud y sensibilidad a los susurros del Espíritu, fue altamente favorecido de Dios. El Señor lo bendijo con el don de interpretar sueños y visiones, don que pronto lo hizo objeto de gran atención de parte del emperador, por lo que fue elevado a puestos que le permitieron pasar su vida al servicio de los reyes de la nación, y se convirtió en el ministro del Señor ante ellos. Ascendió a jefe o principal de los sabios, rector de lo que equivalía a una universidad nacional, gobernador de todos los judíos cautivos y, como gobernador de la provincia de Babilonia, uno de los principales mandatarios en los imperios babilónicos y persas. Aunque en algunas ocasiones su vida estuvo en peligro por causa de los celos de hombres malvados, vivió tan perfectamente que el Señor continuamente lo protegió y lo preservó.

COMENTARIOS SOBRE DANIEL

(28-2) Daniel 1:1-2. ¿Cuáles eran los antecedentes históricos del cautiverio de Daniel?

La mayoría de los eruditos concuerdan con que Nabucodonosor, como un príncipe de Babilonia, estaba al mando de las tropas de su padre en el año 605 a. C., cuando rotundamente derrotaron las fuerzas egipcias en Carquemis (véase Jeremías 46:2). Esta derrota marcó el comienzo del fin del imperio egipcio como potencia mundial y permitió que el mundo conocido supiera que ahora tendría que enfrentarse a Babilonia.

Nabucodonosor persiguió a los egipcios hacia el sur, y cerca de Hamat en Siria les dio una peor derrota (véase Harry Thomas Frank, Discovering the Biblical World, pág. 127), asegurando así Siria y Palestina para el imperio babilónico que se encontraba en franca expansión. Tal como se ve en Daniel 1:1, esta persecución resultó en el sitio de Jerusalén durante el tercer año del reinado de Joacim, luego de lo cual Judá quedó como nación vasalla de Babilonia durante los tres años siguientes (véase 2 Reyes 24:1). En aquella ocasión muchos de los más finos utensilios del templo fueron llevados como tributo a Babilonia (véase 2 Crónicas 36:7). Hubo una selección de miembros de las familias más destacadas de Judá, la cual incluyó a Daniel (véase 2 Reyes 20:14—18; Daniel 6:13), que fueron llevados cautivos a Babilonia. En algún momento de esta campaña, Nabucodonosor se enteró de la muerte de su padre y dentro del año volvió a Babilonia para ser coronado rey (véase Jeremías 25:1). Después sitió dos veces más a Jerusalén, llevando más cautivos en ambas ocasiones y finalmente destruyendo la ciudad en el año 587 a. C. Por evidencia existente se cree que a Daniel y sus tres compañeros se les llevaron al cautiverio durante el primer exilio (véase Daniel 1:6). Daniel vivía en Jerusalén cuando Lehi vivía allí, pero no hay indicios de que se conocieran.

(28-3) Daniel 1:2. ¿Dónde estaba la tierra de Sinar?

Sinar era la llanura del territorio del delta entre el Tigris y el Eufrates donde estos ríos se unían al Golfo Pérsico. Era el antiguo territorio de Caldea, o Babilonia. (Véase William Smith, A Dictionary of the Bible, s. v. “Shinar”.)

(28-4) Daniel 1:3. ¿A quiénes se refiere el vocablo eunucos?

Eunuco es un vocablo de origen griego que “significa ‘el que cuida la cama’. En el sentido estricto y apropiado de la palabra, se trata de individuos que tenían el oficio de chambelanes en los palacios y casas grandes. Pero siendo que el temperamento celoso y corrupto del oriente requería que este cargo estuviese en manos de hombres privados de su virilidad, el vocablo naturalmente llegó a denotar individuos en esa condición. Pero en vista de que algunos de estos hombres llegaron a ser consejeros confidentes de sus amos o señoras reales, el vocablo ocasionalmente se usaba para denotar personas de tal posición sin siquiera indicar algo referente a su estado de virilidad”. (Smith, Dictionary of the Bible, s. v. “eunuch”.) “El vocablo eunucos se refiere a oficiales que trabajaban en el palacio, fueran realmente eunucos o no” (Adam Clarke, The Holy Bible… with a Commentary and Critical Notes, 4:563).

(28-5) Daniel 1:8. ¿Qué había de ofensivo en la comida del rey?

Las razones por las que Daniel pudo haberse negado a participar de la comida del rey pudieron haber sido, entre otras, las siguientes: (1) Algunos de los alimentos consumidos por los babilonios se encontraban entre los que estaban prohibidos por la ley mosaica (véase Levítico 11; Deuteronomio 14); (2) los babilonios, como otros paganos, comían animales que no habían sido adecuadamente desangrados (véase Levítico 3:17), y éstos así estaban en violación de la ley mosaica; y (3) los paganos consagraban lo que consumían en sus festividades ofreciendo parte de la comida y la bebida como sacrificio a sus dioses. Consumir tales alimentos sería participar de la adoración de dioses falsos. Además, según la ley judía, se consideraba el alimento como contaminado e impuro cuando lo preparaban aquellos, como por ejemplo, los paganos, a quienes también se les consideraban en estado de impureza (véase Levítico 7:19-21). Daniel era estrictamente leal al Señor y rehusó participar en toda práctica relacionada con algo impuro o idólatra.

(28-6) Daniel 1:12-16. ¿Qué clase de legumbres se menciona aquí?

Las legumbres mencionadas eran semillas y granos tales como arvejas, trigo, cebada y centeno. Aunque el uso de los cereales debe haber contribuido a la buena salud de los jóvenes judíos, Dios también los bendijo por sujetarse a sus leyes, y así resultaron más saludables que quienes comían el alimento del rey.

(28-7) Daniel 1:20. ¿A qué se referían los vocablos magos y astrólogos?

El vocablo hebreo para designar a los astrólogos y magos es Ahshaphim, que significa individuo que emplea encantamientos y que practica artes ocultas (véase Davidson, Analytical Hebrew and Chaldee Lexicón, págs. 51-52). Estos individuos frecuentemente estaban relacionados con los espíritus malignos (véase Hechos 8:9-24). Daniel y sus hermanos estaban respaldados por la verdad y la revelación de Dios; por lo tanto, tenían mayor sabiduría y entendimiento que los magos y astrólogos del rey.

(28-8) Daniel 1:21. ¿Cuánto duró el cautiverio de Daniel en Babilonia?

Daniel estaba entre los que fueron llevados en el primer cautiverio, y permaneció en Babilonia con muchos de los demás judíos aun después de que la mayoría había vuelto a su propia tierra para reconstruir el templo y la nación. Estuvo en Babilonia sirviendo a varios reyes por el lapso de los setenta años del cautiverio (véase Jeremías 25:11; 29:10). Aunque no hay indicación de su edad en la época en que lo llevaron cautivo, Daniel 1:21 muestra que vivió por lo menos hasta los ochenta años.

(28-9) Daniel 2:5. ¿Realmente olvidó Nabucodonosor su sorprendente sueño?

Ellis T. Rasmussen hizo el siguiente comentario en cuanto al sueño del rey: “En el versículo 5 la frase ‘El asunto lo olvidé’ probablemente es una traducción errónea y debería ser ‘el asunto ciertamente está conmigo’, dado que en el texto original se emplea el término persa azda (‘cierto’). En el versículo 9 el rey da a entender que sabe lo que soñó; por lo tanto, si los intérpretes pueden decirle cuál fue su sueño, él se dará cuenta que ellos saben lo que están diciendo y podrá tener confianza en la interpretación” (An Introduction to the Old Testament and Its Teachings, 2:92).

Nebuchadnezzar and Daniel

El sueño de Nabucodonosor es interpretado por Daniel

(28-10) Daniel 2:17-19. Daniel y sus compañeros fueron librados de la muerte al recibir revelación de Dios

La reacción de Daniel y sus amigos al peligrar sus vidas por motivo de la sentencia del rey ilustra la aplicación de un principio enseñado por el presidente Harold B. Lee: “Mediante la fe en Dios podéis estar en comunión con el Infinito, y mediante el poder y sabiduría obtenidos de vuestro Padre Celestial podéis manejar los poderes del universo con el fin de que os sirvan en la hora de necesidad en la solución de problemas demasiado grandes para vuestra fuerza o inteligencia humanas.” (En Church News, 15 de agosto de 1970, pág. 2.)

(28-11) Daniel 2:26-30. “Hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios”

Aunque el rey creyese que Daniel había dado la interpretación de su sueño, éste aclaró que no era él, ni ninguno de los adivinos o agoreros, quien podía establecer la naturaleza del sueño y su interpretación. Daniel testificó que “hay un Dios en los cielos” (Daniel 2:28), y que fue mediante el poder de ese Dios que el secreto del sueño se dio a conocer. El no tomó para sí el reconocimiento de lo que el Señor había hecho para su bien, pues el hacerlo ciertamente habría ofendido a Dios (véase D. y C. 59:21).

(28-12) Daniel 2:28. ¿Se refería el sueño de Nabucodonosor solamente a los postreros días?

La interpretación inspirada que Daniel dio del sueño de Nabucodonosor adaró que el cumplimiento del mismo comenzaría en el futuro inmediato. Daniel le dijo al rey: “Tú eres aquella cabeza de oro” (vers. 38). El sueño reveló sucesos que ocurrirían a través de un largo período de tiempo. La culminación, sin embargo, ocurriría en los últimos días. El vocablo hebreo que fue empleado, achariyth, significa “último o fin” (James Strong, “A Concise Dictionary of the Words in the Hebrew Bible”, en The Exhaustive Concordance of the Bible, pág. 11). Esta definición combinada con la explicación dada por Daniel y la luz aportada por la revelación moderna (véase D. y C. 65:2; 138:44) deja bien aclarado este punto.

(28-13) Daniel 2:31-45. ¿Cuáles eran los reinos representados en el sueño de Nabucodonosor?

El presidente Rudger Clawson comentó en cuanto a la interpretación del sueño de Nabucodonosor diciendo: “El mundo cristiano es hoy testigo del hecho de que las mismas cosas que representaba la imagen han ocurrido con el transcurso del tiempo. La historia nos dice que el rey Nabucodonosor era la cabeza de oro. Los medos y los persas, reinos inferiores a Babilonia, eran los brazos y el pecho de plata. El reino macedonio, dirigido por Alejandro el Grande, era el vientre y los muslos de bronce; y el reino romano, bajo el cetro de los Césares, era las piernas de hierro. Por lo que, como pudimos notarlo, posteriormente el reino, o imperio de Roma, se dividió. La cabeza del gobierno en una división estaba en Roma, y la cabeza del gobierno en la otra división estaba en Constantinopla. De manera que las piernas de hierro representaban estas dos grandes divisiones. Finalmente el Imperio Romano fue reducido a pequeños reinos, representados por los pies y dedos de hierro y arcilla”. (En Conference Report, abril de 1930, pág. 32.)

El élder Orson Pratt, al explicar por qué los dedos de los pies estaban hechos en parte de hierro y en parte de barro, dijo que “los pies y dedos eran gobiernos más modernos que nacieron del reino de hierro (Imperio Romano), después de que aquel reino perdió su fuerza. Estos son representados por diez dedos, o diez reinos, que en parte serían fuertes y en parte débiles. No tendrián la fuerza de las piernas de hierro, sino que estarían mezclados con barro, indicando al mismo tiempo fuerza y debilidad”. (En Journal of Discourses, 18:337.)

El presidente Spencer W. Kimball aclaró más la profecía, dando la siguiente explicación:

“Roma sería reemplazada por un grupo de naciones de Europa representadas por los dedos de la imagen.

“Una vez delineada la historia del mundo, he aquí la verdadera revelación. Daniel dijo:

“ ‘Y en los días de estos reyes [refiriéndose al grupo de naciones europeas], el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido’…

“Esta es una revelación concerniente a la historia del mundo, cuando una potencia del mundo sobrepasaría a otra hasta que hubiera numerosos reinos pequeños para compartir el control de la tierra.

“Y fue en los días de estos reyes que no se daría poder a los hombres, sino que el Dios del cielo establecería un reino —el reino de Dios sobre la tierra, el cual nunca sería destruido ni dejado a otro pueblo.

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días fue restaurada en 1830 después de numerosas revelaciones provenientes de Dios; y éste es el reino establecido por el Dios del cielo, que nunca será destruido ni sobrepasado, y la piedra cortada del monte no por mano, que llegaría a ser una gran montaña y que llenaría toda la tierra”. (En Conference Report, abril de 1976, pág. 10; cursiva agregada.)

(28-14) Daniel 2:44-45. ¿Cómo es que el reino establecido por Dios consumirá a los demás?

La sección 65 de Doctrina y Convenios habla del cumplimiento del resto de la profecía de Daniel. El profeta José Smith oró para que el reino eclesiástico de Dios, que fue establecido en la tierra en su época, pudiera avanzar a fin de que llegara el futuro reino del cielo.

“Durante el Milenio el reino de Dios continuará en la tierra, pero en esa era será un reino eclesiástico y político. Esto es, la Iglesia (que es el reino) tendrá el mando y gobierno del mundo en sus manos”. (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, pág. 416.)

Este reino milenario también puede ser llamado, apropiadamente, el reino del cielo, tal como lo designó José Smith en su inspirada oración que se encuentra en la sección 65 de Doctrina y Convenios.

Al dar la oración ejemplar, el Señor enseñó a los santos que debían orar por el establecimiento de ese reino. En esa oración dijo: “Venga tu reino” (Mateo 6:10; véase también Joseph Fielding Smith, Doctrina de salvación, 1:218-19). En su visión, cuando vio que la piedra rodaba y desmenuzaba la imagen, lo que Daniel realmente vio fue el surgimiento del reino de Dios, reino que finalmente se extendería en toda la tierra.

El presidente Brigham Young enseñó lo siguiente: “El Señor Dios Todopoderoso ha establecido un reino que blandirá el cetro de poder y autoridad sobre todos los reinos del mundo y que nunca será destruido. Es el reino que vio Daniel y acerca del cual escribió. Tal vez algunos consideren una traición decir que el reino que aquel profeta anunció ya está establecido; no podemos evitar que piensen así, pero sabemos que lo que decimos es cierto, e invitamos a las naciones a creer en nuestro testimonio. El reino continuará creciendo, expandiéndose y prosperando más y más. Cada vez que sus enemigos intenten derrocarlo, se extenderá más y será más poderoso; en lugar de menguar, continuará creciendo, se expandirá más, se volverá más maravilloso y visible para las naciones, hasta que llene toda la tierra”. (En Journal of Discourses, 1:202-3.)

(28-15) Daniel 2:49. Daniel prosperó por su rectitud

El presidente Spencer W. Kimball resumió las cualidades que poseía Daniel y las bendiciones que por su obediencia recibió: “El evangelio era lo más importante en la vida de Daniel. La Palabra de Sabiduría le era vital. En la corte del rey, poco se le podía criticar, pero ni siquiera por el monarca estaba dispuesto a tomar vino o a comer desmesuradamente la pesada comida de la corte. Su moderación y la pureza de su fe dieron como resultado salud, sabiduría y conocimiento, habilidad y entendimiento, y su fe lo unió más a su Padre Celestial, de manera que recibió revelaciones cada vez que era necesario. Por motivo de haber revelado los sueños del rey y por la correspondiente interpretación de los mismos recibió honor y reconocimiento general, así como presentes y un alto puesto por el que muchos hombres con gusto hubieran vendido sus almas.” (En Conference Report, Conferencia de Area de México y América Central, 1972, pág. 31.)

(28-16) Daniel 3:1-18. Tres hebreos que fueron fieles a Dios a pesar de las amenazas y de la presión ejercida sobre ellos

Daniel no fue el único que sobresalió como joven ejemplar. Sus tres compañeros demostraron la misma lealtad inconmovible y la misma devoción a Dios. De ellos dijo el élder Spencer W. Kimball: “Recordamos la integridad de los tres hebreos: Sadrac, Mesac y Abed-nego. Los tres, así como Daniel, resistieron a hombres y mandatarios a fin de ser fieles a sí mismos y de mantenerse leales a su fe. Se les requirió, mediante decreto del emperador, que se arrodillaran y adoraran una enorme imagen de oro que el rey había hecho levantar. A riesgo de perder casta y posición y de enojar al rey, prefirieron ser arrojados al horno ardiente antes que negar a su Dios. El complot astutamente planeado funcionó tal como sus viciosos autores esperaban. La dedicación de la imagen debe de haber sido un acontecimiento extraordinario, ya que asistió gente de cerca y de lejos. ¿Había habido antes una imagen así o un espectáculo similar? Treinta metros de oro fundidos en forma de un hombre… ¿Qué podía haber más destellante y más atrayente? Deben de haber habido innumerables multitudes en las calles y en la zona donde la imagen gigantesca se levantaba. Cuando el heraldo anunció el procedimiento y el decreto de que al sonar la música todos debían arrodillarse y adorar a la imagen, ni la astucia de los engañadores que contra ellos conspiraban, ni el temor al rey y a lo que les podría suceder, persuadió a los tres valerosos jóvenes a apartarse de su verdadera senda de rectitud. Cuando los sonidos anunciados de la bocina, la flauta, el arpa y otros instrumentos se esparcieron por la zona, y la masa de hombres y mujeres que llenaba casas y calles se puso de rodillas y adoró a la enorme imagen de oro, los tres hombres rehusaron insultar a su verdadero Dios. Oraron a Dios y, al enfrentarse al enojado emperador, valientemente respondieron ante lo que podía ser la muerte segura [véase Daniel 3:17-18]”. (Integrity, Brigham Young University Speeches of the Year, Provo, 25 de febrero de 1964, pág. 18.)

(28-17) Daniel 3:19-23. Sadrac, Mesac y Abed-nego son arrojados al horno

Calentar el horno “siete veces más de lo acostumbrado” (Daniel 3:19) parece ser una forma de indicar que se iba a dar al horno a la máxima temperatura posible (véase Clarke, Commentary, 4:578). “Si los tres tuvieron que ser alzados para ser metidos en el horno, es porque debe haber tenido una boca en la parte superior, a través de la cual las víctimas podían ser arrojadas en él. Si el horno era calentado a una temperatura corriente, esto podía ser hecho sin peligro para quienes efectuaban este servicio; pero en el caso que tratamos el calor era tan grande que los mismos siervos perecieron al lanzar a los jóvenes”. (C. F. Keil y F. Delitzsch, Commentary on the Oíd Testament, 9:3:130.)

El rey parece haber estado observando lo que ocurría en el horno a través de una abertura en la parte inferior de la pared (véase D. Guthrie y J. A. Motyer, eds., The New Bible Commentary: Revised, pág. 692).

(28-18) Daniel 4:8-9. “Espíritu de los dioses santos”

Es evidente, por los hechos relacionados con la interpretación del sueño anterior de Nabucodonosor, que el rey reconocía el don de Daniel de poder recibir revelación de Dios (véase Daniel 2:46-47). Los paganos creían que “la revelación de los secretos sobrenaturales pertenecía a los dioses y que el hombre que poseyera este poder debía también poseer el espíritu de los dioses” (Keil y Delitzsch, Commentary, 9:3:147). Los poderes espirituales de Daniel no convirtieron a Nabucodonosor ni lo apartaron de sus creencias politeístas ni de su creencia en Bel, divinidad suprema de los babilonios. Tampoco quiere decir que, al reconocer Nabucodonosor los dones espirituales de Daniel, estuviera reconociendo al Dios de los judíos como al único Dios supremo.

(28-19) Daniel 4:19. ¿Por qué estaba Daniel atónito?

Atónito es un vocablo que también significa perplejo, o lleno de consternación o desánimo. Daniel se sintió turbado porque sabía que el mensaje del sueño de Nabucodonosor no era bueno. Sabía que debía anunciarle los juicios de Dios que vendrían sobre él. Nabucodonosor notó la preocupación de Daniel y comprendió que había recibido la interpretación.

“Le pide, en términos amistosos, que se la comunique sin reserva. Entonces Daniel comunica el mensaje con palabras de interés sincero por el bienestar del rey. Las palabras el sueño sea para tus enemigos, etc., no significan: es un sueño, una-profecía, tal como los enemigos del rey podrían maliciosamente desear (Klief), sino: que el sueño con su interpretación sea para tus enemigos, que sea cumplido en ellos o con relación a ellos” (Keil y Delitzsch, Commentary, 9:3:154).

(28-20) Daniel 4:27. “Una prolongación de tu tranquilidad”

Daniel aconsejó al rey que reformara su vida, se arrepintiera de sus pecados y mostrara mayor misericordia hacia los pobres. La implicación en la declaración de Daniel es que si Nabucodonosor hiciera lo que se le aconsejaba, podría recibir misericordia divina y desviar el castigo anunciado, manteniendo así la prosperidad en su vida. La misericordia para con los pobres fue mencionada como requisito para obtener el perdón de los pecados. Es una de las evidencias más sinceras de arrepentimiento y sumisión a la voluntad del Señor. (Comparar con Santiago 1:27.)

(28-21) Daniel 4:34-37. Nabucodonosor alaba a Dios

El hecho de que Nabucodonosor alabara y glorificara a Dios después que recobró la razón sirve para indicar que reconoció que su experiencia fue un justo castigo por su orgullo. Sin embargo, no hay que suponer que esta experiencia produjo un arrepentimiento sincero y la conversión de Nabucodonosor al Dios de Daniel. No obstante, es notable que Daniel tuviera tanta influencia sobre un hombre sumergido en la idolatría y en las supersticiones paganas.

(28-22) Daniel 5:1. Belsasar el rey

Muchos eruditos han dudado de la validez de la declaración de que Belsasar fuera rey en Babilonia porque “Belsasar nunca reinó como único monarca y nunca aparece mencionado como rey (sharru) en las inscripciones cuneiformes. Además, se sostiene que no hay evidencia que sirva para demostrar que Belsasar ocupara el trono como subordinado de Naboni-dus, su padre. En respuesta a estas suposiciones podemos destacar, primero, que el vocablo arameo malka (rey) tal vez no haya tenido como connotación el significado de monarca único (véase R. D. Wilson, Studies in the Book of Daniel, 1917, págs 83-95). Además, uno de los documentos cuneiformes expresamente establece que Nabonidus confió el reinado a Belsasar… Con toda probabilidad se estableció una corregencia entre Nabonidus y Belsasar, en la que éste ocupó una posición subordinada. Dado que él era el hombre que ocupaba el trono en lo que se relacionaba con los asuntos de Israel, se le menciona como rey en el libro de Daniel. No se puede levantar objeción válida contra este empleo del vocablo”. (Guthrie y Motyer, New Bible Commentary, pág. 694.)

(28-23) Daniel 5:3. Y bebieron de los vasos del templo

Cuando los babilonios se apoderaron de Jerusalén, sacaron “de allí todos los tesoros de la casa de Jehová” (2 Reyes 24:13). Tal como lo hicieron notar Keil y Delitzsch, durante el festejo los babilonios “bebieron en los vasos sagrados del templo del Dios de Israel para glorificar… a sus divinidades paganas en cánticos de alabanza. Al hacer esto no solamente colocaron a ‘Jehová a la altura de sus dioses’ (Havernick), sino que a éstos los elevaron por encima del Señor del cielo, tal como Daniel (vers. 23) le dice al rey. El haber llevado los utensilios del templo a Babilonia para colocarlos en el templo de Bel fue señal de la derrota del Dios al cual los utensilios habían sido consagrados… El uso de estos recipientes para beber vino en un festejo, en medio del canto de alabanza a los dioses, fue una celebración de la victoria de los mismos sobre el Dios de Israel”. (Commentary, 9:3:180.)

temple vessels

Utensilios del templo: altar del incienso, candelabro de oro, mesa de los panes de la proposición y arca del pacto

(28-24) Daniel 5:6. ¿Qué significa la frase “se debilitaron sus lomos”?

El gran temor que sobrevino al rey se describe con estas palabras: “Se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra” (Daniel 5:6).

(28-25) Daniel 5:7. El tercer señor en el reino

El vocablo hebreo que se traduce como “tercer señor” significa “uno de los tres” (Guthrie y Motyer, New Bible Commentary, pág. 694). La promesa era que el intérprete de la escritura iba a convertirse en tercero en autoridad en el reino, después de Nabonidus y Belsasar. La ropa púrpura y el collar de oro mencionados en este versículo eran símbolos del rango de los altos oficiales.

(28-26) Daniel 5:17. “Tus dones sean para ti”

Quienes actúan bajo la influencia del Espíritu de Dios tienen capacidades desarrolladas no por sus propias cualidades sino por el poder de Dios que como un privilegio se les permite usar. Actúan como siervos en las manos del Señor, y tienen por cometido bendecir a otras personas y efectuar la voluntad del Señor. Daniel lo sabía y también que no merecía las recompensas de los hombres por desempeñar su papel como instrumento en manos de Dios, de manera que nunca esperó ser recompensado.

(28-27) Daniel 5:25-29. La interpretación de la escritura en la pared

La escritura en la pared indicaba no solamente que el reino babilonio sería derrocado, sino también los medios por los que así sería: “MENE, ‘contado’, es decir, Dios ha contado… los días del reino; TEKEL, un ‘sido’, usado tanto para designar moneda y pesa, indicaba que Belsasar fue pesado (en las balanzas) y encontrado falto o no satisfactorio; PERES, ‘división’, tu reino es dividido (peres) y dado a los medos y persas (paras). El vacablo paras parecía indicar que los persas eran la potencia dominante ante la cual caería Babilonia. Cuando Daniel leyó la escritura, leyó UPARSIN (vers. 25), pero al dar la interpretación empleó la forma PERES (vers. 28)… Así tenemos un juego de palabras en donde la idea básica de división es asociada con el nombre del conquistador”. (Guthrie y Motyer, New Bible Commentary, pág. 694.)

(28-28) Daniel 5:29. ¿Por qué recompensó el rey a Daniel a pesar de que profetizó su destrucción?

Aunque Belsasar no creía que el Dios de Daniel era el único Dios verdadero, parece que, como otros paganos, creía en los dioses y en las revelaciones. Debe de haber conocido la reputación de Daniel y debe de haber estado profundamente impresionado por su habilidad de interpretar el escrito que apareció en la pared, de manera que lo recompensó generosamente. Keil y Delitzsch sugirieron otra razón posible: “Belsasar tal vez ni siquiera sospechó que el anunciado juicio de Dios estuviera tan cerca como realmente estaba… y tal vez… esperaba poder apaciguar la ira de Dios dando honores a Daniel” (Keil y Delitzsch, Commentary, 9:3:191).

(28-29) Daniel 5:30. ¿Fue Babilonia realmente derrotada en una noche?

Babilonia estaba rodeada por una imponente muralla de más de treinta metros de espesor y de cien metros de altura (véase Temas suplementarios, sección G). Abrir una brecha en una muralla así, aun suponiendo que constantemente se tuvo acceso a ella, hubiera requerido meses. No hay indicio en el relato hecho por Daniel de que la ciudad estuviera bajo sitio en esa época. ¿Es posible que una ciudad del tamaño de Babilonia y con sus fortificaciones fuera tomada en una noche?

Fuentes históricas ajenas a la Biblia indican que eso es exactamente lo que sucedió, respaldando así totalmente el relato hecho por Daniel. El antiguo historiador griego Herodoto relató que “Ciro previamente había hecho que el Pallacopas, un canal que corría al oeste de la ciudad y que drenaba el exceso de agua del Eufrates hacia el lago de Nitocris, fuese vaciado… Por este medio quedó tan poco profundo que los soldados pudieron penetrar por su cauce en la ciudad”. (En Samuel Fallows, ed., The Popular and Critical Bible Encyclopedia and Scriptural Dictionary, s. v. “Babylon”, pág. 207.)

Cyrus marched

Ciro desvió el agua del canal, y sus hombres entraron en la ciudad por debajo de la muralla

Así fue que los persas pasaron por debajo de las gruesas murallas. Harry Thomas Frank comentó las razones por las que la ciudad, después de esto, se entregó tan fácilmente: “Las órdenes de Ciro precedieron su llegada a la ciudad: no se tomaría venganza; la ciudad debía seguir su vida normal tan rápidamente como fuera posible; los dioses que Nabonidus había tomado de las ciudades provinciales (las que también habrían recibido buen trato de parte de los persas) debían ser devueltos inmediatamente; sobre todo, no se debía aterrorizar a la población. En verdad, Ciro pensaba cambiar algunas de las normas de Nabonidus que lo habían hecho blanco de críticas de parte de sus súbditos. Es fácil imaginar la recepción que tuvo Ciro cuando hizo su aparición en la capital unas semanas después de la toma de la misma. No era un conquistador. ¡Era un libertador! Y lejos de instituir un gobierno extranjero sobre el pueblo, Ciro personalmente asumió el papel de Marduk, divinidad principal de Babilonia, en el festival del Año Nuevo, reclamando en esa forma para sí y sus herederos el derecho de gobernar el imperio mediante designación divina”. (Discovering the Biblical World, pág. 140.)

Canaan

(28-30) Daniel 6:1-3. ¿Reconocieron los medos y persas la distinción dada a Daniel por Belsasar en las últimas horas de su reinado?

Keil y Delitzsch comentaron con respecto a este punto lo siguiente: “El sucesor [de Belsasar] habría estado inclinado a reconocer a Daniel en su nueva posición considerando que, mediante la interpretación hecha por Daniel de la misteriosa escritura proveniente de Dios, la muerte de Belsasar parecía tener aprobación superior, presentándose como si fuera algo decidido en los concilios de los dioses, por lo que el sucesor podía reclamar ante el pueblo que su usurpación del trono era legítima. Tal forma de pensar podía llevarlo a confirmar la promoción de Daniel al oficio que le había sido prometido por Belsasar”. (Commentary, 9:3:190-91.)

Aunque lo anterior puede ser verdad, la gran capacidad de Daniel no debía ser despreciada. Un gobernante sabio reconocería y aprovecharía a un hombre de la talla de Daniel.

(28-31) Daniel 6:10. La reacción de Daniel ante un decreto pagano

Los que son justos no temen a los hombres. Su único deseo es servir y honrar a Dios. Con la misma fe que sus hermanos Sadrac, Mesac y Abed-nego habían mostrado al rehusar inclinarse ante el ídolo, Daniel rehusó obedecer el abominable decreto que condenaba las peticiones dirigidas a cualquier dios y establecía que las mismas debían ser dirigidas únicamente a la persona del rey. “Esta ley inalterable de los medos y persas debe haber sido aterradora para cualquier hombre, pero el fiel Daniel no se dejó intimidar. ¿Había duda en cuanto a lo que él debía hacer? Podía salvar su vida si abandonaba sus oraciones al Dios viviente. Pero un hombre íntegro actúa rectamente sin importarle las consecuencias, y Daniel era la integridad misma.” (Kimball, Integrity, pág. 17.)

(28-32) Daniel 6:10. ¿Por qué oraba Daniel tres veces al día mirando hacia Jerusalén?

En la oración dedicatoria que ofreció para el templo en Jerusalén, Salomón mencionó que los fieles orarían “con el rostro hacia la ciudad que tú [Jehová] elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué a tu nombre” (1 Reyes 8:44). El profeta José Smith una vez aconsejó a los Doce Apóstoles que se familiarizaran con la vida de aquellos hombres que como Daniel oraban tres veces al día hacia la Casa del Señor (History of the Church, 3:391). Y el presidente Wilford Woodruff, en la oración dedicatoria del Templo de Salt Lake, dijo: “Padre Celestial, cuando tu pueblo no tenga la oportunidad de entrar en esta santa casa para ofrendarte sus súplicas, y se encuentren oprimidos y en medio de dificultades, rodeados de problemas o acosados por la tentación, y vuelvan su faz hacia ésta tu santa casa, y te pidan que los libres, que los ayudes, que se extienda tu poder en bien de ellos, te rogamos que desde tu santa habitación los mires con misericordia y tierna compasión, y escuches su clamor”. (En James E. Talmage, La Casa del Señor, pág. 156.)

Estos profetas no sugieren que la dirección en la que uno se coloque tenga significado místico, sino más bien que es una actitud o “dirección” espiritual. Mirar hacia el templo, que es la representación temporal de la Casa de Dios, significa que la persona vuelve su corazón hacia el Señor y hacia los convenios hechos en los templos, convenios de ser más como El. El presidente Woodruff aclaró este punto en lo que dijo luego: “O cuando los hijos de tu pueblo, en años venideros, sean separados de este sitio, por causa alguna, y su corazón, recordando tus promesas, se vuelva a este santo templo y clamen a Ti, desde el fondo de su aflicción y tristeza, que les des alivio y socorro, humildemente te suplicamos que tu oído se incline a ellos con miseridordia; que escuches su voz y les concedas las bendiciones que pidan.” (Ibid., pág. 156.)

(28-33) Daniel 6:24. Los acusadores de Daniel arrojados en el foso de los leones

Hay quienes han criticado la crueldad de condenar a las mujeres e hijos de esos hombres también. Sin embargo, a un monarca absoluto probablemente le haya parecido lógico hacerlo, pues de esas familias podía surgir la insurrección en el futuro. La lección tenía que ser lo suficientemente severa como para advertir a otros que pudieran estar celosos del siervo favorito y más preciado del rey, pues las monarquías (así como muchos otros sistemas de gobierno) opinen que están seguras solamente cuando tienen el poder de aplastar totalmente a los traidores y conspiradores. Un monarca pensaría que otra forma de actuar lo haría perder lentamente su poder absuluto.

(28-34) Daniel 6:28. Daniel prosperó

“Había servido a cinco reyes: Nabucodonosor, Evil-merodac, Belsasar, Darío y Ciro. Pocos cortesanos se han mantenido en su puesto durante tanto tiempo sirviendo a tantos amos sin adular a cualquiera de ellos; pocos han tenido tanto éxito en la administración de asuntos públicos o han sido tan útiles al estado al que sirvieron; pocos han sido tan aceptables a Dios, o han dejado tal ejemplo para la posteridad.” (Clarke, Commentary, 4:590.)

(28-35) Daniel 7:1-28. ¿Qué representaban las bestias que Daniel vio?

Como el capítulo 2, el capítulo 7 nos da una representación gráfica de la historia: Hay cuatro imperios sucesivos, y entonces se establece el reino de Dios. El capítulo 7, no obstante, parece relacionarse más con el establecimiento de los aspectos eclesiásticos del reino, en tanto que el 2 se dedica más a los aspectos políticos del reino de Dios.

El profeta José Smith enseñó lo siguiente en cuanto a la visión que Daniel tuvo de las bestias:

“Hallamos que las bestias de que se habla representaban los reinos del mundo, cuyos habitantes eran individuos bestiales y abominables; eran asesinos, perversos, carnívoros y de disposición brutal. El león, el oso, el leopardo y la bestia con diez cuernos representaban los reinos del mundo, dice Daniel…

“Los profetas no declaran que vieron una bestia o bestias, sino que vieron la imagen o figura de una bestia. Daniel no vio un oso o león verdadero, sino la imagen o figura de esos animales. La traducción debe decir ‘imagen’ en lugar de ‘bestia’ en todo lugar en que los profetas hablan de bestias o animales… Cuando los profetas hablan de bestias que vieron en sus visiones, quieren decir que vieron las imágenes de esas bestias, pues son representaciones de ciertas cosas. Y al mismo tiempo recibían la interpretación de lo que aquellas imágenes o tipos tenían por objeto representar.” (Enseñanzas del profeta José Smith, págs. 351, 353.)

(28-36) Daniel 7:2-8. ¿Debemos entender toda figura o imagen profética dada en las Escrituras?

Conviene consultar la declaración hecha por José Smith en Comentarios sobre Ezequiel 1:15-21.

(28-37) Daniel 7:4-8. ¿Cuál es la relación entre las cuatro bestias y los sucesos históricos?

Como se menciona en Daniel 17:17, las cuatro bestias representaban a “cuatro reyes [o reinos] que se levantarán en la tierra”. El primero, que era semejante a un león con alas de águila, representaba al reino de Babilonia bajo el cetro de Nabucodonosor. El león y el águila son los animales que tienen supremacía sobre los de su clase. La cabeza de oro en el sueño del capítulo 2 puede ser comparada en forma similar. “Lo que el oro es entre los metales y la cabeza entre los miembros del cuerpo, eso es el león entre las bestias y el águila entre las aves”. (Keil y Delitzsch, Commentary, 9:3:223.) La pérdida de las alas (véase Daniel 7:4) parece haber representado la pérdida del poder de volar, o sea el poder de dominar y conquistar. El hecho de haber recibido la bestia un corazón de hombre evidentemente es una referencia a la cualidad humana demostrada por la locura de Nabucodonosor (véase Daniel 4:34-37).

La segunda bestia (véase Daniel 7:5) representaba al imperio medo-persa, de la misma manera que el pecho y los brazos de plata de la imagen del capítulo 2. En general, en el Medio Oriente antiguo el oso era considerado en segundo lugar, después del león, como el segundo animal más fuerte. El hecho de alzarse de un costado más que del otro podía representar la alzada de las patas delanteras del oso cuando queda parado sobre las patas de atrás, al lanzarse sobre la presa. “El oso medo-persa, como tal, tiene dos lados: uno el lado medo, que está en descanso después de los esfuerzos que hizo para levantarse como reino del mundo; y el otro, el lado persa, que se eleva y luego no solamente llega a ser más alto que el primero, sino también a estar preparado para nuevo saqueo.” (Keil y Delitzsch, Commentary 9:3:225.) Las costillas que el oso sostiene entre los dientes y el hecho de que haya comido mucha carne (Daniel 7:5) simbolizaban la ferocidad con la que su dominio sería ejercido.

El tercer reino correspondía al imperio griego de Alejandro el Grande. Las alas significan poder para moverse e influir sobre los demás. Las cabezas significan el poder de gobernar o el asiento del gobierno. El reino griego fue extensamente expandido durante el reinado de Alejandro y tuvo poder sobre gran parte de la tierra.

La cuarta bestia no se parecía a ningún animal. Sin embargo, era muy fuerte y temible y despedazó los restos de los reinos anteriores. Representaba al Imperio Romano y a las fuerzas del mal que fueron manifestadas a través de ese imperio. Los diez cuernos son los reinos en los que el Imperio Romano se dividió posteriormente. Son similares a los diez dedos de la gran imagen descrita en Daniel 2. (Véase también Daniel 7:23-24.)

Aunque se puede decir que cada una de estas bestias representaba a los reinos mencionados, es probable que la representación no fuera solamente de su dominio político, sino también de los males promovidos y perpetrados sobre el mundo por su influencia. La visión tampoco debe ser considerada enteramente de carácter político, particularmente si consideramos el “cuerno pequeño” (vers. 8). Este símbolo no puede ser identificado positivamente con ningún individuo en particular, ni con ningún reino del mundo, sino que parece similar a la bestia que salió del mar (véase Apocalipsis 13:1), la cual también hizo “guerra contra los santos” (Apocalipsis 13:7) tal como este símbolo lo demostró (véase Daniel 7:21-22, 25). El cuerno pequeño representaba una gran potencia anticristiana que surgiría después de la época del Imperio Romano y que iba a ser distinta de los otros diez reinos mencionados que surgieron después del reino romano. Daniel dijo que este cuerno tendría poder para hacer la guerra y tratar de impedir el progreso de los santos hasta la época de la segunda venida de Cristo (véase Daniel 7:20-27).

Hablando de esta gran potencia y de la bestia de la cual surgió, Sidney B. Sperry dijo:

“Permítaseme sugerir que la última bestia que Daniel vio, la cual era tan terrible y cuya boca hablaba grandes cosas, (7:7, 8) no es nada más que la ‘grande y abominable iglesia’ mencionada en nuestras Escrituras modernas. Quisiera aclarar el punto en la siguiente forma: Tengamos presente que Daniel vio que ‘mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego’ (7:11). En una revelación al profeta José Smith concerniente a las fuerzas destructoras que serán desatadas antes de la Segunda Venida, el Señor explica: [D. y C. 88:94].

“Este poder malvado sin duda es el mismo mencionado en la sección vigésima novena de Doctrina y Convenios y del cual dio testimonio el profeta Ezequiel [D. y C. 29:21; comparar con Ezequiel 38:14-23].

“El Libro de Mormón también habla en forma externa concerniente a ese poder del mal en el mundo, poder que enfrentará la destrucción. Consideremos algunas de las palabras de Nefi: [1 Nefi 22:13-18].

“Quisiera recalcar que aunque identifiquemos correctamente a la grande y abominable iglesia como la potencia que la gran bestia vista por Daniel representa, por ahora no comprendemos cabalmente la naturaleza de la misma, o hasta qué punto dominará al mundo antes de su destrucción.” (The Voice of Israel’s Prophets, págs. 260-61.)

(28-38) Daniel 7:9-14. Daniel vio a Adán, o “el Anciano de Días”, y también a Cristo recibiendo su merecido lugar como Rey en la tierra

La visión de Daniel continuó hasta que vio “que fueron puestos tronos” (Daniel 7:9), esto es, hasta que los gobiernos del mundo perdieron su dominio (véase versículos 12, 14, 18, 27). Entonces vio el establecimiento del reino del cielo con Cristo a la cabeza. Este reino tendría “dominio, gloria y reino para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran” (versículo 14). La revelación moderna enseña que finalmente todos los reinos del mundo llegarán a un fin en preparación para la Sión milenaria (véase D. y C. 87:6). Este resultado parece ser lo que vio Daniel.

En un discurso dirigido a los Doce Apóstoles, el profeta José Smith explicó la razón por la que Adán recibió el título de “Anciano de Días”: “Daniel, en el séptimo capítulo de sus profecías, habla del Anciano de Días o Anciano de grande edad; se refiere al hombre más antiguo, nuestro padre Adán o Miguel. Este llamará a sus hijos y celebrará un concilio con ellos a fin de prepararlos para la venida del Hijo del Hombre. El (Adán) es el padre de la familia humana y tiene señorío sobre los espíritus de todos los hombres; y todos los que han tenido las llaves deben comparecer ante él en este gran concilio. Esto podrá ocurrir antes que algunos de nosotros salgamos de esta vida. El Hijo del Hombre se presentará ante él, y recibirá gloria y dominio. Adán entregará su mayordomía a Cristo: aquello que le fue entregado en cuanto a las llaves del universo, pero retendrá su posición a la cabeza de la familia humana.” (Enseñanzas, pág. 183.)

(28-39) Daniel 7:13-14. ¿Qué sucederá en la gran reunión de Adán-ondi-Ahman?

El presidente Joseph Fielding Smith explicó las enseñanzas de Daniel en cuanto a la gran reunión del sacerdocio que se realizará en Adán-ondi-Ahman: “Daniel habla de la venida de Cristo, y ese día está muy próximo. Se efectuará una gran reunión en el valle de Adán-ondi-Ahman, y se realizará un importante concilio. Se sentará Adán, que es el Anciano de Días, y el juicio —no el juicio final— se llevará a efecto, en el cual los justos que hayan poseído las llaves darán su informe y entregarán sus llaves y ministerio. Cristo vendrá y Adán dará su informe. En este concilio Cristo será recibido y reconocido como el gobernante legítimo de la tierra. Satanás será expulsado. A raíz de este acontecimiento, todo gobierno del mundo, incluso el de los Estados Unidos, tendrá que llegar a ser parte del gobierno de Dios. Entonces se establecerá el gobierno justo. La tierra será purificada, los inicuos serán destruidos y se iniciará el reinado de paz.” (Doctrina de salvación, 3: 12-13; véase también D. y C. 78:15-16; 107:53-57; 116; Smith, Enseñanzas, págs. 142, 183-84.)

(28-40) Daniel 7:14. Los santos están preparando el reino en el cual reinará Cristo

Relatando una experiencia personal, el élder LeGrand Richards enseñó una importante lección en cuanto a la importancia de la obra que los santos están efectuando en esta dispensación y su relación con el reinado final de Cristo sobre la tierra.

“Siendo yo presidente de la Misión de los Estados del Sur (de los Estados Unidos de América), un misionero predicó sobre ese sueño de Nabucodonosor en una de nuestras reuniones a la que habían concurrido algunos investigadores. Yo me puse en la puerta para saludarlos a medida que ellos iban saliendo. Se me acercó un hombre quien se presentó como ministro religioso y dijo: —Ustedes no esperarán que crea que piensan que la Iglesia Mormona es ese reino, ¿verdad?

“Le respondí: —Sí, señor, ¿por qué no?

“—No puede ser.

“—¿Por qué no?

“—No pueden tener un reino sin tener un rey, y ustedes no tienen rey, de manera que no tienen reino.

“—Amigo mío, usted no leyó lo suficiente. Lea el capítulo siete de Daniel donde dice que Daniel vio a uno semejante al Hijo del Hombre que bajaba en las nubes del cielo ‘y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran’ (Daniel 7:14).

“Y agregué: —Y, bien, amigo mío, ¿cómo puede dársele el reino cuando venga en las nubes del cielo si no hay un reino preparado para El? Eso es lo que los Santos de los Ultimos Días estamos haciendo.” (En Conference Report, octubre de 1975, págs. 76-77.)

(28-41) Daniel 7:18, 22, 27. Los santos poseerán el reino

Daniel enseñó que los santos poseerán el reino después que el Señor retorne para ocupar su merecido lugar a la cabeza del mismo. Es necesario que los santos se preparen para tomar posesión de tal reino.

El élder Daniel H. Wells indicó lo que los santos deben hacer para recibir el reino: “A menudo se me ha preguntado ‘¿Cuándo será entregado el reino en manos de los santos del Altísimo?’ Y siempre he respondido en esta forma: Tan pronto como el Señor vea que tiene en la tierra un pueblo que defenderá y sostendrá a ese reino, un pueblo capaz de velar por sus intereses y de extender su influencia en la tierra. Cuando El vea que tiene un pueblo firme y fiel a El, un pueblo que no permitirá que el diablo lo controle, entonces, y sólo hasta entonces, pondrá ‘el reino’ en manos de los santos del Altísimo, con poder e influencia cuando éste llene toda la tierra… Depende, en gran medida, del pueblo mismo cuán presto el reino mencionado por Daniel sea puesto en manos de los santos de Dios. Cuando demostremos que somos fieles en toda circunstancia que pueda surgir, y capaces de enfrentar con éxito toda dificultad que amenace nuestra paz y bienestar, y vencer todo obstáculo que pueda tender a impedir el progreso de la Iglesia y reino de Dios sobre la tierra, entonces nuestro Padre podrá confiar en nosotros.” (En Journal of Discourses 23:305.)

(28-42) Daniel 8. ¿Cuál es el significado de la visión de Daniel acerca del carnero y del macho cabrío?

Aunque mucho de lo que Daniel vio en esta visión ahora es historia, no es parte del Antiguo Testamento. La mayoría de lo que está expuesto en este capítulo fue cumplido entre el año 500 a. C. y la época de Cristo, período sobre el cual hay pocos escritos en el Antiguo Testamento. Esta historia aparece resumida en Temas suplementarios, sección K.

La visión que está registrada en Daniel 8 se refiere al segundo y tercer imperios mencionados en el capítulo 7. El carnero de dos cuernos simboliza al imperio medo-persa y los cuernos (Daniel 8:3) representaban a los reyes de Media y Persia (véase versículo 20). Un cuerno que surgió por último y era más alto que el otro representaba a los persas, los que finalmente dominaron en la alianza y tomaron el poder sobre los medos. El macho cabrío que vino e “hirió (al carnero)… le quebró los dos cuernos… [y] lo derribó (versículo 7) representaba a Alejandro el Grande y su imperio. Se le menciona a Alejandro mismo como “el cuerno grande” (versículo 21). A los treinta y dos años de edad Alejandro murió en el pináculo de su poder. “Pero estando en su mayor fuerza, aquel cuerno fue quebrado” (versículo 8). Después de morir Alejandro, sus cuatro generales en jefe dividieron el imperio y parecen haber sido los cuatro cuernos notables que surgieron y ocuparon el lugar del primero (véase versículo 8, 22). Y el “cuerno pequeño” (versículo 9) que salió de uno de ellos generalmente se cree que es la representación de Antíoco IV (Epífanes) que gobernó en Siria de 175 a. C. a 164 a. C. Este persiguió intensamente a los judíos, declarando que la observancia de la ley de Moisés era una ofensa que merecía la pena capital. (Véase Temas suplementarios, sección K.) Acerca de este “cuerno pequeño”, George Reynolds y Janne M. Sjodahl escribieron lo siguiente: “La mayoría de los antiguos escritores sostienen que este ‘cuerno pequeño’ representaba a Antíoco Epífanes, pero esto no excluye la probabilidad de que el poder grande y abominable previamente mencionado, y que es Ta Iglesia del diablo’, sea señalado por el Profeta como necesario para el completo cumplimiento de lo profetizado. Lo que Antíoco fue para los judíos durante la época de los Macabeos, la ‘iglesia del diablo’ lo ha sido para la ‘Iglesia de Cristo’ en todos los tiempos.” (Commentary on the Pearl of Great Price, pág. 13.)

Aunque Antíoco IV satisface las condiciones descritas en esta profecía, parece haber sido un prototipo o ejemplo de los que actúan mediante el poder de Satanás e intentan arrojar a las “estrellas de los cielos” (los hijos de Dios —véase Job 38:7; Isaías 14:13; Apocalipsis 12:4) y procuran levantarse contra el “Príncipe de príncipes” (Daniel 8:25) que es Cristo. Está bien claro que Antíoco IV prohibió el sacrificio diario en el templo y demolió el lugar del santuario del Señor (templo) (véase Flavio Josefo, The Life and Works of Flavius Josephus Antiquities of the Jews, libro 12, cap. 5, párr. 4). Hechos semejantes ocurrieron durante la era romana después de la venida de Cristo. El élder Parley P. Pratt comentó en cuanto a ellos en la forma siguiente: “En los postreros días del dominio de éstos, habiendo llegado a su punto culminante la transgresión de los judíos, el poder romano destruyó la nación judaica, tomó a Jerusalén, hizo cesar el continuo sacrificio y no sólo eso, sino que más tarde destruyó el pueblo grande y santo, es decir, los apóstoles y cristianos primitivos que murieron por órdenes de Roma”. (Voz de amonestación, págs. 21-22.)

También en Daniel 8:19 hay dos frases que indican que esta profecía se refiere no sólo a la época de los macabeos sino que también a los últimos días. “Al fin de la ira” significa “en la última parte de indignación, o en los últimos días”. La frase “para muchos días” (versículo 26) significa “corresponde a muchos días de aquí en adelante”.

(28-43) Daniel 8:16. ¿Quién es Gabriel y por qué fue enviado a explicar la visión a Daniel?

El mensajero enviado a Daniel fue el antiguo profeta Noé. El profeta José Smith explicó la relación que Noé tiene con la familia humana y así aclaró la razón por la que estuvo directamente asociado con los acontecimientos que se produjeron después de su ministerio mortal: “El Sacerdocio fue dado primeramente a Adán; a él se dio la Primera Presidencia, y tuvo las llaves de generación en generación. Lo recibió en la creación, antes de ser formado el mundo. Le fue dado el dominio sobre toda cosa viviente. Es Miguel el Arcángel, de quien se habla en las Escrituras. Entonces a Noé, que es Gabriel; éste sigue a Adán en la autoridad del sacerdocio. Dios confirió este oficio sobre Adán, que fue el padre de todo ser viviente en sus días, y a él le fue dado el dominio. Estos hombres tuvieron las llaves primeramente en la tierra, y luego en los cielos”. (History of the Church, 3:385-86.)

Noah as Gabriel

Noé, como Gabriel, se presentó a María

(28-44) Daniel 9:1-19. Súplicas de Daniel en bien de su pueblo

Sperry comentó lo siguiente en cuanto a la oración de Daniel:

“Parece que en algún momento durante el primer año del reinado de Darío, rey de los medos, Daniel se encontraba meditando sobre los escritos de Jeremías, más particularmente sobre aquellos que versaban sobre el período del cautiverio en Babilonia. Estaba especialmente preocupado por la terminación o el cumplimiento de los setenta años de exilio predichos por Jeremías (Jeremías 25:11, 12; 29:10) y con respecto a la restauración de su pueblo a su propia tierra. Un detenido estudio de 2 Crónicas 36:21-23; Esdras 1:1, y siguientes versículos de los pasajes de Jeremías y de Daniel 9:1, 2, parecería llevarnos inevitablemente a la conclusión de que Daniel pensaba que los setenta años del cautiverio de su pueblo habían terminado y que iban a ser restaurados a su tierra natal. El profeta tal vez razonaba en la forma siguiente: Babilonia, la potencia que los había llevado al cautiverio, ha caído y Persia está en el primer año de su reinado (539 a. C.). Ya hace 70 años o por lo menos se acerca esa época en que junto con mi familia, sin mencionar a muchos otros judíos, fuimos tomados cautivos (609/608 a. C.) ¿A qué se refería Jeremías cuando mencionó setenta años de desolación y el castigo del rey de Babilonia? (Jeremías 25:11, 12.) En vista de que el pueblo no había sido restaurado todavía, Daniel decidió preguntar al Señor y confesar los pecados de su pueblo.

“El profeta entonces intensamente se dirigió al Señor ‘buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza’ (Daniel 9:3). Confesó los pecados de su pueblo y la justicia de Dios al castigarlos, pero clamó a El para que dirigiera su rostro hacia Jerusalén y recordara a su pueblo.” (Voice of Israel’s Prophets, págs. 265-66.)

Mientras Daniel oraba, Gabriel apareció ante él, le habló y le hizo comprender los designios del Señor concernientes a su pueblo.

(28-45) Daniel 9:24-27. Explicación dada por Gabriel de las setenta semanas

El vocablo hebreo que comúnmente se traduce como semanas tendría mejor traducción si se dijera los siete. Significa un período dividido en siete. La frase “setenta semanas” se refiere a setenta períodos de siete. Estos períodos de siete podrían ser días, semanas, meses, años o períodos de duración indeterminada. Por esta causa, es muy difícil relacionar la explicación dada por Gabriel con períodos históricos específicos, aunque se han hecho muchos intentos para lograrlo. El resultado ha sido que se han dado diferentes explicaciones de la interpretación del pasaje. Sperry dijo de estos versículos que se trata de “uno de los pasajes más difíciles en todo el Antiguo Testamento” (Voice of Israel’s Prophets, pág. 266).

Aunque los períodos mencionados son difíciles de identificar, el contexto y varias frases del pasaje indican que los mismos tienen que ver con un período en el que la salvación del pueblo de Daniel será alcanzada. El versículo 24 del capítulo nueve sin duda es una referencia a la venida de Cristo y su expiación, mediante la que el perdón de los pecados y la reconciliación del hombre con Dios —a través del arrepentimiento— sería posible. Al llevar a cabo la misión que su Padre le había mandado efectuar, Cristo. dio cumplimiento a la ley y a las palabras de los profetas concernientes a su venida y así “selló o aseguró la visión y la profecía” (versículo 24). El versículo 25 se refiere a la época entre el retorno de los judíos para reconstruir Jerusalén y la venida del Mesías. El versículo 26 hace referencia a que “se quitará la vida al Mesías, mas no por sí” lo cual parece ser una alusión a la crucifixión. El resto del capítulo describe la destrucción de Jerusalén y del templo, y se puede establecer un íntimo paralelo con el mensaje contenido en Mateo 24:15 y con la revisión inspirada de ese pasaje hecha por José Smith (véase José Smith-Mateo 12). La referencia concerniente a la confirmación del convenio por una semana (véase Daniel 9:27) no ha sido explicada satisfactoriamente y puede obstaculizar la explicación dada anteriormente.

(28-46) Daniel 10:5-8. Aparición del Señor a Daniel

Daniel trató de describir la gloria y majestad del Señor. Su descripción es muy parecida a la dada por otros profetas en circunstancias similares. Comparemos este pasaje en Daniel 10:5 con Ezequiel 1:26-28; Apocalipsis 1:13-15; y D. y C. 110:2-3.

El hecho de estar en la presencia del Señor dejó a Daniel sin fuerza alguna. Otros profetas han tenido experiencias semejantes (comparar con Moisés 1:9-10; José Smith-Hist. 20).

(28-47) Daniel 10:13. Adán y Noé aparecieron ante Daniel

Anteriormente se hizo referencia a una visitación de Gabriel (Noé) a Daniel (véase Comentarios sobre Daniel 8:16). Este capítulo se refiere a Miguel, el cual es Adán (véase Smith, Enseñanzas, pág. 183).

(28-48) Daniel 10:13. ¿Quién es el príncipe del reino de Persia?

El hecho de que haya venido Adán para ayudar al mensajero a contender con el príncipe del reino de Persia sugiere que este príncipe no era un líder mortal en Persia sino el caudillo de las fuerzas del mal que respaldaban el injusto dominio de los reinos del mundo. Si esta forma de razonar es correcta, entonces Satanás o uno de entre sus huestes es el príncipe al que se hace referencia. Otros pasajes dan evidencia de la intervención de Adán para respaldar y sostener a hombres justos que se encuentran en contienda con Satanás (véase Judas 1:9; D. y C. 128:20).

(28-49) Daniel 10:14. ¿Qué fue lo que el mensajero quiso hacer entender a Daniel?

El mensajero dijo que había venido para hacer entender a Daniel lo que acontecería con su pueblo “en los postreros días”. También dijo que la visión era “para esos días” (Daniel 10:14). El contenido de los dos capítulos siguientes indica que lo que fue dado a Daniel no fue solamente con relación a los postreros tiempos sino también con relación a hechos que ocurrirían en la época de Daniel.

(28-50) Daniel 11:1-45. La visión de Daniel con relación a una sucesión de reyes, guerras y conflictos

Por la forma bosquejada y sin detalle en la que la profecía presenta los acontecimientos del período cubierto en este capítulo, está bien claro que la intención de Daniel no era de dar énfasis a la historia sino solamente presentarla como una base sobre la cual poder indicar la manera en que ella afectó al pueblo del Señor. Tal como comentaron Keil y Delitzsch: “La profecía no aporta una predicción de las guerras de los seléucidas y de los ptolomeos, sino una descripción ideal de la guerra entre los reyes del norte y los del sur en sus delineamientos generales. Cierto es que diversos elementos especiales de la profecía se han cumplido literalmente, mas la realidad histórica no corresponde exactamente al contenido de la profecía”. (Commentary, 9:3:450.)

El hecho de que el capítulo no coincida exactamente con la historia parece indicar que Daniel no tuvo la intención de presentar una cronología detallada de acontecimientos futuros, sino más bien dar un bosquejo de los acontecimientos principales que podrían influir sobre el pueblo del Señor. La siguiente declaración sugiere que algunos de los hechos profetizados en este capítulo fueron dados para indicar la naturaleza del conflicto entre los reinos del mundo y el reino de Dios. En otras palabras, eran símbolos de acontecimientos futuros: “Por causa de la guerra entre estos dos reinos (el de los ptolomeos y el de los seléucidas) por la soberanía, el pueblo y la tierra del convenio no solamente fueron llevados a una condición lastimosa sino que fueron objeto de una guerra que típicamente representa la relación del mundo terrenal con el reino de Dios. El intento decidido de este rey de arrancar de raíz la adoración del Dios viviente y destruir la religión judía es un símbolo de la gran guerra que la potencia del mundo emprenderá en las últimas fases de su desarrollo contra el reino de Dios”. (Keil y Delitzsch, Commentary, 9:3:426-27.)

Mucho de lo mencionado por Daniel parece tener más de un significado y aplicarse a más de una época. “La abominación desoladora” mencionada en Daniel 11:31 es un ejemplo de este dualismo. Aunque este versículo bien podría ser interpretado como referente a la destrucción de Jerusalén y la profanación del templo por Antíoco Epífanes (que ha sido la conclusión a la que llegaron varios eruditos), la abominación de desolación a la que se refiere también fue mencionada por el Señor con relación a la destrucción de Jerusalén y del templo por los romanos en el año 70 a. C. (véase José Smith-Mateo 12). También se ha aplicado a destrucciones futuras (véase José Smith-Mateo 32).

El élder Bruce R. McConkie escribió lo siguiente en cuanto a la abominación de desolación mencionada por Daniel:

“Estas condiciones de desolación, nacidas de abominación e iniquidad, debían ocurrir dos veces en cumplimiento de las palabras de Daniel. La primera iba a ser cuando las legiones romanas bajo el mando de Tito, en el año 70 a. C., sitiarían a Jerusalén destruyendo y esparciendo al pueblo, sin dejar piedra sobre piedra en el templo profanado, y sembrando el terror y devastación en una forma que pocas veces ha sido igualada en la tierra…

“Luego, hablando de los últimos días… nuestro Señor dijo que de nuevo se cumpliría la abominación de desolación predicha por Daniel el profeta (José Smith-Mateo 31-32). Esto es: Jerusalén nuevamente será sitiada… Será durante este sitio que Cristo vendrá, los malvados serán destruidos y la era milenaria se iniciará” (Mormon Doctrine, pág. 12).

Es posible que en el dualismo profético Daniel haya mostrado acontecimientos de un futuro inmediato y otros de un futuro lejano usando la misma imagen. Mucho de lo que leemos en Daniel 11 parece referirse a la futura batalla de Armagedón (véase Temas suplementarios, sección I), pero hay detalles que parecen estar relacionados también con la revuelta de los macabeos contra Antíoco Epífanes. Estos mismos detalles también podrían relacionarse con la caída de Judá ante Roma.

Algunos han usado el pasaje de Daniel 12:1, que dice que será una época de problemas como nunca antes se ha visto, para referirse a la batalla de Armagedón. Este versículo es similar, en la forma de su expresión, a Joel 2:2 y a Apocalipsis 16:18, los cuales son profecías sobre Armagedón. Sin embargo, el Salvador específicamente mencionó el pasaje de Daniel 12:1 con referencia a la caída de Judá en el año 70 d. C. (véase JS-Mateo 18). Además, Doctrina y Convenios describe a Miguel encabezando a los ejércitos de Dios después del Milenio (véase D. y C. 88:110-16). Otros han hecho notar que la persecución de los judíos en el reinado de Antíoco fue la más deliberada y salvaje de su historia hasta ese punto. ¿Quién tiene razón? ¿Se cumplieron esos tiempos terribles en el año 167 a. C. o en el 70 d. C., o se cumplirán en el futuro antes o después del Milenio? Dada la naturaleza dualista de la profecía en el Antiguo Testamento, es muy posible que las cuatro respuestas sean correctas.

(28-51) Daniel 12:4. Aumento de conocimiento en los últimos días

Concerniente al cumplimiento de la profecía de Daniel en cuanto al aumento de conocimiento, el presidente Spencer W. Kimball declaró: “Los teólogos del siglo XIX creyeron ver el cumplimiento de estas predicciones en el surgimiento de la máquina a vapor, la máquina de coser, el automóvil. Lo que vieron no fue sino los comienzos de la más espectacular ampliación del conocimiento desde que los hombres viven sobre la tierra. Si pudieran salir de sus tumbas en este día y contemplar un enorme cohete en vuelo, un satélite en órbita hecho por el hombre, las películas de la luna o Marte apareciendo en un aparato de televisión, o un famoso coro cantando desde Dakota del Sur y escuchado en gran parte de la tierra mediante un satélite en el espacio, reconocerían en todo ello y en otras numerosas maravillas de la era del espacio el cumplimiento de esta profecía en una forma jamás imaginada”.(Discurso dado en la dedicación de la Misión de Centro de Capacitación de Lenguas, Provo, 27 de septiembre de 1976, pág. 5.)

(28-52) Daniel 12:7-13. “¿Cuál será el fin de estas cosas?”

El Señor todavía no ha revelado la interpretación de las épocas mencionadas en estos versículos. Numerosos cálculos y formulas que han surgido han ido una a una desapareciendo de la misma forma en que aparecieron.

El padre William Miller, uno de los fundadores del movimiento adventista, predijo la venida de Cristo en el año 1844, predicción que José Smith declaró falsa (véase, Enseñanzas, pág. 421). Los cálculos de Miller provenían de una interpretación de este pasaje en Daniel. Una y otra vez algunos han pensado que tenían la clave y han inducido a otros a creer lo mismo, solamente para experimentar amargo desengaño. Aun hoy día hay quienes, basados en este pasaje de Daniel, predicen terremotos y grandes calamidades que van a ocurrir en determinadas fechas, y, tristemente, inducen a otros a aceptar sus creencias y a seguirlas.

José Smith dijo que si el Señor no daba a sus hijos la clave para interpretar un símbolo o imagen empleada por El, que no nos tendría por responsables (véase Comentarios sobre Ezequiel 1:15-21). Por razones desconocidas hasta el presente, el Señor no ha revelado la clave para interpretar este pasaje y, mientras no lo haga, no tiene sentido el hacer cálculos y suposiciones.

RESUMEN ANALITICO

(28-53) Una lección de fe

¿Qué sugiere la vida de Daniel en cuanto a la capacidad de un santo para servir en cargos públicos y al mismo tiempo no comprometer sus normas basadas en el evangelio? ¿Pudo él haber sobrevivido sin la intervención divina? ¿Cuándo interviene Dios en: nuestra vida? ¿Cuáles son las condiciones de Su intervención? ¿Puede intervenir sin la existencia de circunstancias poco usuales tales como las relacionadas con el caso de Daniel?

¿Cuál es la lección, o lecciones, que podemos aprender en cuanto a aferrarse a las normas personales de la experiencia que tuvieron Sadrac, Mesac y Abed-nego, según nos la relata Daniel en el capítulo 3? Notemos especialmente los versículos 28-29. ¿En qué forma puede afectar a quienes no tienen nuestras mismas creencias el que seamos fieles a nuestras propias normas? Lea los versículos 25-28 y considere la experiencia de Daniel relatada en el capítulo 6. Luego hágase las preguntas ya mencionadas.

Sadrac, Mesac y Abed-nego recibieron una gran bendición del Señor por su lealtad a Dios. Ellos habían apoyado al Señor y El los sostuvo a ellos en su momento de necesidad. El élder Spencer W. Kimball se refirió a la integridad de estos jóvenes de la siguiente forma:

“Firmemente atados en sus ropas de material combustible, fueron destinados a la ardiente muerte a la que ningún hombre corriente podía sobrevivir, pero a la siguiente mañana el rey Nabucodonosor mismo, sorprendido y boquiabierto, encontró a cuatro personajes en el horno y dijo: [Daniel 3:25]. Respondiendo al mandato del rey, salieron sin quemaduras, sin heridas y ni siquiera un solo pelo se había quemado ni había olor a humo en sus ropas. ¡INTEGRIDAD! Las promesas de la vida eterna de parte de Dios sobrepasan a toda promesa dada por los hombres en cuanto a grandeza, consuelo, inmunidad. Estos hombres de valor e integridad habían dicho:

“ ‘No es necesario que vivamos, pero debemos ser leales a nosotros mismos y a Dios’, y esto nos trae a la memoria a un hombre íntegro, más moderno: Abraham Lincoln. El dijo ‘No estoy obligado a ganar, pero sí estoy obligado a ser leal; no estoy obligado a alcanzar el éxito, pero sí a vivir según la luz que tengo

“Cuando estos hombres valerosos fueron amenazados no sabían que Shakespeare diría, siglos más tarde:

“ ‘No hay razón para sentir terror ante vuestras amenazas, pues estoy armado tan fuertemente en honestidad que ellas pasan a mi lado como la brisa ligera, la cual no merece mi respeto’. [Julio César, acto 4, escena 3.]

“La integridad en el hombre debe darle paz interior, seguridad de propósito y de acción. La falta de integridad causa desunión, temor, pesar, inseguridad (Integrity, pág. 19.)

¿Cuál es el mensaje de la experiencia de Belsasar en el capítulo 5 de Daniel? Compare este capítulo con 2 Nefi 28:7-8 y JS-Mateo 41-55. ¿Es posible que alguna vez se encuentre usted en el lugar en que estuvo Belsasar?