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Malaquías: Se cierra el Antiguo Testamento
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Se cierra el Antiguo Testamento

(35-1) Introducción

El Antiguo Testamento contiene la historia de las relaciones de Dios con sus hijos durante un período de aproximadamente cuatro mil años. Tiene cientos de ejemplos de la aplicación de principios que rigen y gobiernan el bienestar o la adversidad de los hombres. Todos están basados en el libre albedrío, el cual el hombre puede usar para decidir si va a aceptar y seguir o rechazar los consejos que el Señor ha dado mediante sus siervos los profetas. La preocupación del Señor por el bienestar de sus hijos se manifiesta en todo el Antiguo Testamento. Los que son guiados por el espíritu de revelación y poseen un entendimiento del verdadero evangelio, el cual ha sido el mismo desde Adán hasta el presente, están mejor preparados para darse cuenta de ese interés así como para comprender el mensaje del Antiguo Testamento. El interés del Señor en el bienestar de sus hijos se hace patente y está ampliamente atestiguado por el relato de sus tratos con los pueblos del Antiguo Testamento. Este capítulo es un resumen de los temas más significativos contenidos en él y una declaración de su propósito principal.

Comentarios

(35-2) El Antiguo Testamento es un testigo de Cristo

Jehová, el gran Dios del Antiguo Testamento, es Jesucristo. El, teniendo la plenitud de la autoridad y del poder de su Padre, es el Dios de toda la tierra. El la creó, y el eterno destino de ella es parte de su misión y naturaleza. El propósito del Antiguo Testamento es dar testimonio de El y llevar a la gente a El y en esa forma a su Padre, que es el Padre de toda la familia humana. Solamente quienes entienden este propósito pueden entender el mensaje de este tomo sagrado de Escrituras.

El presidente Spencer W. Kimball enseñó que "los profetas del Antiguo Testamento desde Adán hasta Malaquías testifican de la divinidad del Señor Jesucristo y de nuestro Padre Celestial. Jesucristo fue el Dios del Antiguo Testamento, y fue El quien conversó con Abraham y Moisés. Fue El quien inspiró a Isaías y a Jeremías, y fue El quien preelijo a través de aquellos hombres elegidos los sucesos del futuro, aun hasta el último día y la última hora". (En Conference Report, abril de 1977, pág. 113.)

Los profetas del Libro de Mormón enseñaron lo mismo. El profeta Jacob dijo que los escritos del Antiguo Testamento "en verdad testifican de Cristo" y que "ninguno de los profetas ha escrito ni profetizado sin que haya hablado concerniente a este Cristo" (Jacob 7:11). Además dijo que "también todos los santos profetas que vivieron antes" sabían de Cristo y tenían esperanza de su gloria (Jacob 4:4; cursiva agregada).

Nefi enseñó específicamente en cuanto al propósito de la ley de Moisés: "He aquí, mi alma se deleita en comprobar a mi pueblo la verdad de Cristo; porque con este fin se ha dado la ley de Moisés; y todas las cosas que han sido dadas de Dios al hombre, desde el principio del mundo, son la representación de él" (2 Nefi 11:4). El profeta Abinadí dijo que "todos los profetas que han profetizado desde el principio del mundo" (Mosíah 13:33) hablaron de la venida de Cristo para redimir a la humanidad. Ese mensaje es el corazón del Antiguo Testamento. Todo el que lo estudia debe llegar al conocimiento de la realidad y misión del Mesías, el cual es Jesucristo, o de otro modo no habrá recibido el mayor beneficio que el Antiguo Testamento puede dar.

A continuación incluimos ejemplos de algunas de las grandes enseñanzas que hemos visto en el Antiguo Testamento y que señalan hacia la vida y misión de Jesucristo y enseñan acerca de ella:

  1. Las leyes de los sacrificios y ofrendas simbolizaban el sacrificio redentor de Cristo.

  2. El mandamiento, dado por el Señor a Abraham de sacrificar a su hijo Isaac, simbolizó el futuro sacrificio de Cristo (véase Jacob 4:5).

  3. La fiesta anual de la Pascua, que comenzó en la época del Exodo, enseñó el concepto de que el Primogénito de Dios proporcionó la liberación de la muerte espiritual.

  4. El éxodo de los hijos de Israel desde Egipto y la peregrinación por el desierto, así como la entrada en la tierra prometida, simbolizaban la liberación de la esclavitud del pecado, la cual todos pueden obtener gracias a Cristo y a los medios que El ha proveído para que alcancemos la vida eterna.

  5. Los ritos y ordenanzas de la ley de Moisés enseñaban acerca de Cristo. La purificación de los leprosos, por ejemplo, representaba la purificación del pecador mediante la expiación de Cristo. (Véase El Antiguo Testamento: Génesis—2 Samuel. [Religión 301], Manual para el alumno, encabezamiento 15-6, 7.)

  6. Muchas profecías enseñaban directamente con respecto a la venida de Cristo y su expiación por la humanidad.

    Encontramos numerosos principios del evangelio de Jesucristo, muchos de los cuales los santos pueden aplicar para que sus vidas lleguen a parecerse más a la de Cristo. "El mensaje del Antiguo Testamento es el mensaje de Cristo y de su venida y Expiación" (Marion G. Romney, "The Message of the Old Testament" ["El Mensaje del Antiguo Testamento"], A Symposium on the Old Testament, pág. 5).

(35-3) El Antiguo Testamento y los convenios del Señor con sus hijos

El Antiguo Testamento provee importantes instrucciones y aclaraciones concernientes al proceso por el cual se establecieron convenios entre Dios y el hombre, y las consecuencias que acarrea el obedecer o violar esos convenios. El profeta Adán y todos los hombres justos que vivieron desde el principio participaron en convenios con Dios. Quienes se sujetaron a éstos pudieron alcanzar la vida eterna, mientras que aquellos que no lo hicieron perdieron las grandes bendiciones que podrían haber tenido. En la historia de los tratos de Dios con el pueblo del Antiguo Testamento hay mucha información importante en cuanto a cómo se establece un convenio, incluyendo detalles bien definidos acerca de las promesas y obligaciones de los convenios y sus implicaciones para todas las generaciones. El convenio del evangelio fue establecido con los primeros patriarcas (véase Moisés 6:64-68; 7:51; 8:2; Abraham 2:6-11) y fue registrado con todo detalle en el Antiguo Testamento, al ser renovado con Abraham y su simiente (véase Génesis 17; 22:15-18; 26:1-4; 28; 35:9-13; 48:3-4). El convenio mosaico fue establecido posteriormente con los hijos de Israel después de su prolongado éxodo de Egipto (véase Exodo 19:1-8; 34:28; Deuteronomio 5:1-4; 7:6-11) y continuó hasta la renovación del convenio del evangelio en la época de Cristo. Al comprender bien estos convenios, uno llega a entender el propósito de un pueblo "elegido" y las intenciones de Dios al elegirlo. El Antiguo Testamento es una historia detallada de lo que sucede, tanto a los individuos como a las naciones, cuando la gente es obediente a los convenios que ha hecho con Dios; del mismo modo, la historia claramente describe los efectos de la desobediencia y de la maldad. Cuando Israel, como pueblo del pacto del Señor, mantuvo sus convenios con el Señor, fue bendecido y prosperó. Cuando olvidó o voluntariamente se apartó de ellos, sufrió dificultades y opresión y el cautiverio. La historia de este pueblo en la época de los jueces, durante el período del reino unido, y luego de los reinos divididos, fue un ciclo repetido de la rectitud, la prosperidad, orgullo, iniquidad, opresión, esclavitud, cautiverio, humildad y, finalmente, el arrepentimiento; luego el ciclo se iniciaba otra vez. Moisés profetizó correctamente en cuanto al futuro de su pueblo (véase Deuteronomio 28). Debe ser bien claro para todo el que estudia el Antiguo Testamento, que el camino de la rectitud, aunque haya dificultades, es el único camino hacia el verdadero éxito y la felicidad; y la senda del pecado y la violación de los convenios es el camino de la desilusión y el pesar.

(35-4) El Antiguo Testamento es un libro de profecía

El Antiguo Testamento fue escrito por "santos hombres de Dios [que] hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21). Quienes así fueron inspirados expresaron la intención y voluntad de Dios (véase D. y C. 68:4). Mediante el poder del Espíritu de Dios, pudieron decir la verdad concerniente a cosas que para ellos eran pasado, presente y futuro (véase Mosíah 8:15-17). Al recibir conocimiento de todas estas cosas, estos hombres de Dios pudieron proclamar ante el pueblo de su época, así como a los del futuro, las condiciones, dificultades y bendiciones por los que tendrían que pasar:

  1. El Antiguo Testamento predijo la iniquidad y la consiguiente destrucción y esparcimiento de la casa de Israel (véase Amós 9:8-9; Levítico 26:14-39; Jeremías 13:19; 15:1-4; 29:16-19; Ezequiel 22:15).

  2. Los profetas del Antiguo Testamento dieron muchos detalles en cuanto a la historia futura de las naciones y su impacto en el mundo (véase Daniel 2; Ezequiel 25-32; Isaías 15-21).

  3. Los profetas del Antiguo Testamento sabían que el Mesías vendría a la tierra para salvar a los hombres, y anunciaron detalles importantes relacionados con su ministerio terrenal (véase Isaías 7:14—16; 9:6-7; 42:1-9; 53; Miqueas 5:2; Jeremías 33:14-26).

  4. Los profetas vieron y predijeron el rechazo que enfrentaría el Mesías y la consiguiente apostasía que cubriría la tierra (véase Isaías 53; 24:1-5; Amós 8:11-12).

  5. Los profetas profetizaron que el evangelio sería restaurado en los últimos días y que una historia preservada por la mano de Dios desempeñaría un papel importante en esa restauración (véase Isaías 29; Ezequiel 37:15-21; Daniel 2:44-45; Isaías 2:2-4; Jeremías 31:31-34; Malaquías 4:5-6).

  6. Los profetas del Antiguo Testamento anunciaron el recogimiento de Israel en los últimos días y el restablecimiento del convenio con Israel, incluyendo el recogimiento en sus tierras de promisión (véase Deuteronomio 30:1-5; Isaías 11:11—12; Jeremías 3:12-18; 12:14-15; 16:15-16; 23:3; 30:3; Ezequiel 11:17; 28:25-26; 34:13; 37:21-27).

  7. El Antiguo Testamento anuncia muchos de los acontecimientos relacionados con la segunda venida de Jesucristo y el establecimiento de su reino milenario en la tierra (véase Isaías 40:3-5; Daniel 7:13-14; Joel 3:15-17; Zacarías 12:8-11; 13:4-6; 14:1-9; Isaías 2:4-5; 11:1-9; 66:15-24).

    El conocimiento de las numerosas profecías hechas por los profetas de aquel tiempo y el de su cumplimiento sirve de poderoso testigo de la veracidad del libro, así como de la existencia de Dios y del hecho de que en verdad El obra directamente con el género humano. El Antiguo Testamento es de particular valor para los santos de esta dispensación, pues está repleto de profecías relacionadas con nuestra época. Mediante este libro, los santos pueden comprender mucho mejor su participación en el plan del Señor para con la casa de Israel y los habitantes de la tierra en general.

(35-5) El Antiguo Testamento y la naturaleza de Dios

José Smith enseñó que "hay tres cosas necesarias para que cualquier ser racional e inteligente pueda ejercer fe en Dios para vida y salvación.

"Primero, la idea de que El en realidad existe.

"Segundo, una idea correcta respecto a su carácter, perfecciones y atributos.

"En tercer lugar, un conocimiento real de que el curso de vida que uno sigue está de acuerdo con la voluntad de El. Sin el conocimiento de estos tres hechos importantes, la fe de todo ser racional será imperfecta e improductiva; pero con este entendimiento, la misma puede llegar a ser perfecta y fructífera." (Lectures on Faith, 3:2-5.)

(35-6) El Antiguo Testamento: cimiento de otras Escrituras

Cuando la familia de Lehi viajaba por el desierto después de escapar de Jerusalén, el Señor mandó a Lehi que hiciera regresar a sus hijos para buscar las "planchas de bronce" (1 Nefi 3:3). Estos anales contenían "las palabras… de todos los santos profetas… desde el principio del mundo, hasta el día de hoy" [de Lehi] (1 Nefi 3:20). Las planchas se consideraban de tanto valor que el Espíritu de Dios le dijo a Nefi que sin ellas su nación degeneraría y perecería en la incredulidad (véase 1 Nefi 4:13); estos anales corresponden en muchos aspectos a la historia del Antiguo Testamento desde Génesis hasta la época de Jeremías. Lehi profetizó que estas "planchas de bronce irían a todas las naciones, familias, lenguas y pueblos que fueran de su simiente" (1 Nefi 5:18) y que "nunca perecerían, ni jamás el tiempo las empañaría" (1 Nefi 5:19). Así fue, pues mucho de su contenido ha sido preservado en el Antiguo Testamento y ha sido citado, anotado y usado como base de inspiración y fuente de conocimiento de todos los demás libros de Escrituras. En el canon de las Escrituras hay cientos de pasajes tomados directamente del Antiguo Testamento. Muchos pasajes del Nuevo Testamento y otras Escrituras demuestran que hay un paralelismo con pasajes del Antiguo Testamento.

El Antiguo Testamento sirvió de guía y apoyo a Lehi

(35-7) El Antiguo Testamento enseña cómo enfrentar con éxito los problemas de la vida

El presidente Marión G. Romney dijo: "En todas las dispensaciones a los hombres santos se les ha enseñado e instruido desde el cielo con respecto al evangelio de Jesucristo. Estas enseñanzas e instrucciones han sido preservadas en las Escrituras para que todos los que lo deseen puedan saber a quién adorar, cómo hacerlo y cómo vivir a fin de alcanzar el propósito de la mortalidad y, por lo tanto, lograr la recompensa prometida…"

El presidente Romney añadió: "…El Antiguo Testamento, como otras Escrituras, es un manual que nos indica lo que debemos hacer en tiempos de adversidad. Por causa de los grandes y gráficos contrastes que allí se han preservado, las lecciones son claras e inequívocas". ("Records of Great Worth", Ensign, septiembre de 1980, págs. 3, 6.)

Muchos incidentes relatados en el Antiguo Testamento son de gran valor para los santos. El presidente Romney citó unos ejemplos e indicó su importancia para nuestra época:

"El Antiguo Testamento provee muchos ejemplos sobre la importancia de escuchar y seguir las advertencias del Señor concernientes a aflicciones o desastres inminentes. El Señor le advirtió a José, y el pueblo de Egipto sobrevivió en un período de hambre porque prestaron atención a sus palabras. El Señor preservó a la familia humana y otras formas de vida debido a que Noé obedeció y construyó el arca. También preservó a Moisés, Abraham, Mesac, Sadrac y Abed-nego. En numerosas ocasiones hizo advertencias a Israel. En algunas, el pueblo prestó atención, y en otras, no. En nuestra dispensación la advertencia de que debemos prepararnos se ha repetido numerosas veces. En la primera sección de Doctrina y Convenios leemos esta declaración enfática: 'Preparaos, preparaos para lo que ha de venir, porque el Señor está cerca' (D. y C. 1:12).

"El Señor sabe en cuanto a la calamidad que sobrevendrá a los habitantes de la tierra antes de que El venga, y da instrucciones para nuestra protección, así como lo hizo en la antigüedad. La historia contenida en el Antiguo Testamento debería ser una lección para todos nosotros. Mediante el programa de bienestar que ha sido revelado, la Iglesia está indicando hoy en día el camino para la solución de los problemas económicos de la sociedad. En el futuro, una generación que esté desmoronándose podrá mirar hacia esa solución como si fuera una luz de esperanza, una solución que puede resolver el desorden caótico del mundo. La civilización se derrumba en tanto que la Iglesia sigue adelante sobre los mismos principios eternos que enseña el Antiguo Testamento. Nuestros jóvenes tienen necesidad de aprender en cuanto a la importancia de la preparación y los principios que la hacen posible. Esto se puede lograr, en gran parte, mediante el estudio del Antiguo Testamento." (" 'Records of Great Worth' ", págs. 6-7.)

En un mensaje a la Iglesia, el presidente Spencer W. Kimball dijo: "Hermanos y hermanas, mi propósito al preparar este mensaje es alentaros a estudiar las Escrituras. Tal como el Señor ha dicho: 'Escudriñad las escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39).

"Es posible que hayáis notado que durante muchos años las Autoridades Generales nos han estado instando con marcada frecuencia, y en el espíritu de amor, a adoptar un programa de estudio diario del evangelio en nuestro hogar, tanto en forma individual como familiar.

"También los libros canónicos han reemplazado a todo otro material, como textos en los programas de estudio de la Iglesia, y raramente una reunión llega a su fin sin una amonestación inspirada de parte de los líderes del sacerdocio en cuanto a la lectura y estudio de las Escrituras." ("How Rare a Possession: The Scriptures!", Ensign, septiembre de 1976, pág. 2.)

Algunos no estudian el Antiguo Testamento porque les parece que no lo pueden entender. Como sucede con todas las demás Escrituras, la comprensión del Antiguo Testamento se puede lograr estudiándolo en forma reiterada. El presidente Kimball, en el mismo artículo citado anteriormente, dice: "Estoy convencido de que cada uno de nosotros, en algún momento de la vida, debe descubrir las Escrituras por sí mismo —y no las va a descubrir de una sola vez, sino que las redescubrirá una y otra vez…

"…Todos debemos volver a las Escrituras tal como lo hizo el rey Josías [véase 2 Reyes 22-23] y dejar que ellas obren poderosamente en nosotros, empujándonos a una firme determinación de servir a Dios." ("How Rare a Possession: The Scriptures!", págs. 4-5.)

En armonía con el presidente Kimball, el presidente Marión G. Romney dio los siguientes ejemplos relacionados con el valor de estudiar las enseñanzas del Antiguo Testamento:

"Me parece que el estudio del Antiguo Testamento tiene en sí una prueba convincente del valor y la recompensa que recibimos al escudriñar las Escrituras.

"Los escritos de Moisés constituían las Escrituras del antiguo Israel. Ellos contenían el 'Libro de la ley', y tal como lo ilustran los ejemplos siguientes, el Señor instó a Israel una y otra vez a escudriñar estas Escrituras y vivir según 'la ley'.

"A Josué, que iba a dirigir a Israel a través del Jordán para entrar en la tierra prometida, el Señor le dijo: [Josué 1:7-8]

"Notad que se le dijo 'día y noche meditarás' como paso importante para comprender las Escrituras.

"La historia de Israel es una larga serie de luces y sombras de momentos de esplendor y otros de decaimiento. Tanto el pueblo como su civilización se levantan o caen en la medida que escudriñan, obedecen, o hacen caso omiso y rechazan la ley de las Escrituras.

"Después del cautiverio en Babilonia, una de las primeras cosas que los judíos hicieron al regresar a Jerusalén fue que 'se juntó todo el pueblo… y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés… delante de la congregación… y leyó en el libro… la ley de Dios claramente, y ponía el sentido, de modo que entendiesen la lectura' (Neh. 8:1-3, 8).

"Isaías aconsejó que pusieran a prueba a los adivinos y magos mediante las enseñanzas de las Escrituras. 'A la ley y al testimonio', dijo, 'si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido' (Isaías 8:19-20)." ("Records of Great Worth", págs. 3-4.)

RESUMEN ANALITICO

(35-8) Atesorar las palabras de vida

¿Encuentra dificultades en entender el Antiguo Testamento? ¿Ha pagado el precio que se pide para lograr el entendimiento e inspiración que se puede conseguir al estudiarlo? El élder Bruce R. McConkie enseñó lo siguiente:

"Nos gustaría que todos los Santos de los Ultimos Días… leyeran todos los libros canónicos, que meditaran sobre las verdades eternas que en ellos se encuentran y que se pusieran de rodillas para pedir al Señor, con sinceridad y fe, entendimiento y comprensión y guía. Nos gustaría que cada uno de vosotros las leyera, individualmente o con la familia… y no se limitara simplemente a la lectura de las palabras sino a la meditación del contenido y orara para sentir en su vida el deseo de rectitud que surge del estudio de la palabra pura y perfecta de Dios. Nos gustaría que la Iglesia comenzara a beber de la fuente misma el mensaje puro y perfecto que el Señor ha dado por boca de sus profetas: el mensaje que se encuentra en los libros canónicos de la Iglesia…

"…No se trata sólo de lectura; es lectura, meditación y oración para que el Espíritu del Todopoderoso participe en el estudio y dé entendimiento." ("Drink from the Fountain", Ensign, abril de 1975, págs. 70-71.)

El presidente Marión G. Romney habló del ciclo de aprendizaje que nos permite crecer en un entendimiento del evangelio. El concepto que enseñó ciertamente se aplica al Antiguo Testamento, así como a todas las Escrituras: "El conocimiento del evangelio se produce gradualmente: Uno aprende un poco, obedece lo que aprende; aprende un poquito más y obedece otro tanto. Este ciclo continúa en un giro eterno. Tal es el modelo mediante el cual podemos seguir adelante hasta lograr un conocimiento pleno del evangelio". ("Records of Great Worth", pág. 4.)

¿Qué puede hacer usted para mejorar su entendimiento del Antiguo Testamento?