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Jeremías 23; 30-31; 33; 46-51; Abdías: Profecías sobre el recogimiento en los últimos días
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Profecías sobre el recogimiento en los últimos días

Jeremías 23; 30-31; 33; 46-51; Abdías

(25-1) Introducción

El profeta Jeremías vivió en uno de los períodos más difíciles de la historia del Cercano Oriente. Fue testigo de la caída de un gran imperio (Asiria) y del surgimiento de otro (Babilonia). En medio de todo ese torbellino, el reino de Judá fue gobernado por cinco reyes, cuatro de esos reinados fueron deplorables. Jeremías declaró el mensaje de Dios durante cuarenta años, advirtiendo a la nación en cuanto al desastre que se avecinaba, e intentando, en vano, que se volviera a Dios.

Durante el largo reinaoo de Manasés (687-642 a. C.), que fue justamente antes del tiempo del ministerio de Jeremías, Judá fue vasallo de Asiria. Esta situación acarreó el resurgimiento de la idolatría, en este caso una mezcla de creencia en las divinidades astrológicas de la Mesopotamia y en las deidades cananeas de la fertilidad. Como se ha explicado anteriormente, se efectuó una gran reforma, dirigida por Josías, cuando se descubrió el libro de la ley en el templo y su contenido fue dado a conocer al pueblo. Aparte de este breve período de reforma, durante la época de Jeremías, Judá se tornó insensible a las cosas espirituales.

El Señor mostró a Jeremías una visión del futuro que ponía las calamidades que allí aparecían en una perspectiva de esperanza. Como otros profetas de su época (Isaías, Ezequiel, Oseas, Amós, Miqueas y Zacarías), Jeremías vio que el Israel esparcido un día sería congregado, que Judá retornaría a las tierras de su posesión y que finalmente todo Israel llegaría a ser grande. Estas visiones y profecías fueron escritas por Jeremías, y durante siglos han proporcionado esperanza a una nación de gente sufrida. Ellas tienen un lugar muy importante en la obra de la restauración de nuestra época.

COMENTARIOS SOBRE ]EREMIAS 23; 30-31; 33; 46-51

(25-2) Jeremías 23. ¿Quiénes eran los malos pastores?

El capítulo 23 es, principalmente, una severísima denuncia dirigida a los líderes religiosos de la época de Jeremías, pero en medio de esta denuncia hay una notable profecía relacionada con el futuro de Israel. Se predice un gran recogimiento (vers. 3-4, 7-8) en el que "el renuevo justo" (el Mesías) será rey sobre Israel (vers. 5-6; véase también Comentarios sobre Jeremías 23:3; 23:4-8). Jeremías mostró que los pastores (los líderes religiosos) de Judá no habían alimentado ni cuidado a las ovejas (Israel), sino que las habían esparcido y alejado (apartado de Dios). Por eso es que Jeremías profetizó que en el futuro se hallarán pastores Justos para recoger o reunir a Israel una vez más, a fin de que sirvan a su verdadero rey, Jehová.

El resto del capítulo 23 es un catálogo de los pecados de los líderes religiosos judíos, de los sacerdotes y de los "profetas". Son dignas de notar las frases siguientes:

Los profetas y sacerdotes son impíos (véase vers. 11).

Profetizaban en nombre de Baal y apartaron al pueblo hacia el error (véase vers. 13).

Los profetas son adúlteros, mentirosos y secuaces de hombres malvados. Son tan inicuos ante los ojos de Dios como Sodoma y Gomorra (véase vers. 14).

Hablan sus propias palabras, no las del Señor (véase vers. 16).

Le dicen al malvado que esté en paz y que no hay mal en lo que hace (véase vers. 17). Se llamaron a sí mismos al ministerio y profetizaron sin revelación (véase vers. 21).

Dicen "así dice el Señor" cuando el Señor no ha dicho nada a ellos (véase vers. 31).

(25-3) Jeremías 23:3. Se promete un recogimiento en los últimos días

El élder Bruce R. McConkie enseñó que el recogimIento de Israel significa, ante todo, la conversión a la Iglesia:

"El recogimiento de Israel consiste en recibir la verdad, obtener nuevamente un conocimiento verdadero del Redentor y volver al verdadero redil del Buen Pastor. En el lenguaje del Libro de Mormón, consiste en ser restaurado 'a la verdadera iglesia y redil de Dios' y entonces ser 'reunido' y 'establecido' en distintas 'tierras de promisión' (2 Nefi 9:2)." ("Come, Let Israel Build Zion", Ensign, mayo de 1977, pág. 177.)

Refiriéndose a la gran restauración de la casa de Israel, el presidente Spencer W. Kimball dijo:

"En la época de la Torre de Babel un gran grupo de personas abandonó el viejo mundo.

"Otro grupo salió del viejo mundo en el año 600 a. C. Y desde la venida de Colón a América, numerosos grupos han venido a este continente provenientes del viejo mundo. El Señor tenía eso planeado y se aseguró de que así fuese. Dijo mediante Nefi: 'La casa de Israel será dispersada, tarde o temprano, sobre toda la superficie de la tierra' (1 Nefi 22:3). Y ahora dice: 'Recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché' (Jeremías 23:3).

"El recogimiento de Israel ahora está en marcha. Cientos de miles de personas han sido bautizadas en la Iglesia. Millones más se unirán a ella. Y ésta es la forma en que congregaremos a Israel. Los ingleses se congregarán en Inglaterra. Los japoneses se congregarán en el Oriente. Los brasileños se congregarán en Brasil. Tan importante elemento de la historia del mundo ya se está llevando a cabo.

"Debe ser hecho mediante la obra misional. Es responsabilidad vuestra llevar a cabo esta obra misional." (En Conference Report, Sao Paulo, Brazil Area Conference, febrero - marzo de 1975, pág. 73.)

Una vez que comprendemos que el gran recogimiento de los últimos días consiste primero en entrar en el convenio (unirse a la Iglesia), entonces las profecías del Antiguo Testamento con respecto a la restauración de la casa de Israel se tornan mucho más claras. Por ejemplo, los "pastores… que las apacientan" (vers. 4) son los profetas y los líderes justos del sacerdocio que, a diferencia de los sacerdotes y profetas de la época de Jeremías, llevan a su pueblo a hacer el bien y a obedecer al Señor (véase Comentarios sobre Jeremías 30:3, 8).

(25-4) Jeremías 23:4-8. ¿Quién es el renuevo de David?

El significado del "renuevo" y del "nuevo David" es explicado en Comentarios sobre Isaías 11:1. El renuevo y el rey obviamente se refieren al Señor Jesucristo cuando vuelva a la tierra para reinar como "Rey de reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 17:14; véase también Apocalipsis 19:16).

(25-5) Jeremías 30:3, 8. En los últimos días el Señor recogerá a Israel

Los capítulos 30-33 contienen las predicciones del profeta con respecto a la restauración de Israel y de Judá en los últimos días y también referente al nuevo y sempiterno convenio que el Señor hará con ambas naciones. Estos capítulos tienen gran significado para los Santos de los Ultimos Días y deben ser estudiados cuidadosamente.

El élder Ezra Taft Benson habló del recogimiento de los últimos días como uno integrado por "tres fases: el recogimiento de Israel en la tierra de Sión, el hemisferio americano; el retorno de las Diez Tribus de los países del norte; y el restablecimiento de los judíos en Palestina como pueblo elegido de Dios.

"Este milagro del retorno de los judíos es uno de los acontecimientos que precederán a la segunda venida de Cristo, y las Escrituras son muy claras con relación a este hecho. Isaías dijo que el Señor 'reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra' y que los establecerá en su propia tierra para que edifiquen sobre las ruinas y reconstruyan las ciudades asoladas. (Véase Isaías 11:11-12.)

"Jeremías, quien predijo tan claramente su dispersión, también declara que el Señor dijo: 'Haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá… a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán' y 'los restableceré como al principio' (Jeremías 30:3; 33:7)." (En Conference Report, abril de 1950, pág. 75.)

Jeremías 30:3 tiene varios significados. Se refiere al retorno de los judíos después de setenta años de cautiverio en Babilonia. También se refiere a la restauración de los judíos a su tierra en los últimos días después que hayan sido esparcidos por segunda vez desde Palestina. Y se refiere al retorno de las tribus perdidas, las que vendrán de las tierras del norte y las cuales el Señor traerá.

El yugo mencionado en el versículo 8 es el yugo de la opresión impuesto por Nabucodonosor. Doctrina y Convenios 113:9-10 contiene la explicación de las "ataduras" que son mencionadas en Jeremías 30:8.

(25-6) Jeremías 30:9. El David de los últimos días, Rey de Israel

Una vez más se menciona al David de los últimos días, quien será rey de Israel. A veces es llamado "Renuevo" (Jeremías 23:5; 33:15) porque Jesús, que es el Rey David de los últimos días, es una rama de antiguo linaje del rey David (véase Mateo 1:1; 12:23; 22:42; véase también Comentarios sobre Isaías 11 :1).

(25-7) Jeremías 30:11-24. "En el fin de los días entenderéis esto"

Quien salva es el Señor Jesucristo. El es el Salvador y Redentor de Israel. Sin embargo, no deja pasar desapercibidos los pecados de su pueblo (véase vers. 11). Los "amantes" que olvidaron a Israel fueron los dioses falsos que la esposa infiel de Jehová, Israel, buscó para seguirlos. Nadie vino al rescate sino el Señor, el que siempre ha amado a Israel y ha prometido que los que la devoraron [los caldeos] serán devorados (por los medos y los persas). Los asirios fueron destruidos por los babilonios; los babilonios lo fueron por los medos y los persas; los egipcios y los persas fueron destruidos por los griegos. Todas estas naciones ahora han dejado de existir, pero los judíos aún existen como un pueblo definido. En los últimos días Israel será el pueblo del Señor y El será su Dios, tal como lo deseó desde el principio. El Señor prometió a Israel: "En el fin de los días entenderéis esto". Solamente ahora, en los últimos días, cuando estas promesas comienzan a cristalizarse, podemos entender plenamente lo que Jeremías y los otros profetas estaban diciendo.

(25-8) Jeremías 31:6-9. El Señor mismo reunirá al Israel disperso

El Señor mismo recogerá a Israel

Los guardas mencionados en el versículo 6 son los profetas justos de los últimos días (véase también Ezequiel 3:16-21). En la última dispensación llamarán a todos los pueblos para que se reúnan en adoración al Señor (véase D. y C. 1:1-2). El versículo 8 habla de que Israel reunido vendrá de los países del norte (véase D. y C. 110:11; 133:26) y de las costas (fines) de la tierra.

El versículo 9 se refiere al retorno de Israel acompañado de llanto. Llorarán porque comprenderán que los sufrimientos que han soportado a través de los siglos se han producido porque rechazaron al Señor Jesucristo, quien los guiará en los últimos días (véase Jeremías 50:4; Zacarías 12:10).

(25-9) Jeremías 31:10-14. "Nunca más tendrán dolor"

Estos versículos describen el gran gozo y felicidad que acompañarán al retorno de Israel. Las promesas de gran abundancia (véase vers. 12) y el regocijo (véase vers. 13) y el fin del pesar (véase vers. 15-16) contrastan con las promesas dadas en otros capítulos que se refieren a tragedia, desolación y lamento de Judá. A pesar de que Judá no escuchó la advertencia de Jeremías y sus funestas predicciones se hicieron realidad, es evidente la esperanza de un día más feliz.

Aunque el cumplimiento final de estos versículos está aún en el futuro, el élder LeGrand Richards ve un paralelo entre los versículos 7-14 y la historia de los primeros tiempos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Los santos salieron de Nauvoo con llanto y súplicas. No abandonaron sus hermosos hogares por voluntad propia. Los "arroyos de agua, por camino derecho" los vio como el Río North Platte, alIado del cual caminaron casi mil kilómetros. El canto en las alturas de Sión se refiere al Coro del Tabernáculo, de acuerdo con el élder Richards. Su lamento convertido en gozo (vers. 13) se refiere al gozo de los santos experimentado tanto en los bailes y otras actividades, como en las reuniones de testimonios.

"Aunque los miembros del sacerdocio en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no reciben pago por sus servicios, y miles de ellos han dejado temporalmente a sus familias durante algunos años para efectuar la obra misional entre las naciones de la tierra, y sufragan sus propios gastos sin recibir remuneración de la Iglesia, en su corazón sienten que han recibido mejor pago que cualquier otro líder religioso del mundo por motivo del gozo y la satisfacción que el Señor pone en su corazón, lo que no podrían conseguir por ningún precio. Así El ha saciado 'el alma de los sacerdotes con gordura' y su pueblo está satisfecho con su bondad." (Richards, Israel! Do you know?, págs. 179-80; véase también págs. 177-79.)

(25-10) Jeremías 31:15-17. Raquel se lamenta por sus hijos

Raquel, amada esposa de Jacob, deseó tener hijos. Aquí se la describe como una que llora amargamente por sus hijos y rehusa toda consolación porque no los tiene, pues han sido llevados cautivos.

"El lamento de Raquel se oye en Ramá, el pueblo que está situado a mayor altitud en la frontera de los dos reinos, donde el lamento que se elevó se dejó escuchar por todas partes, y hasta se oyó en Judá… La destrucción del pueblo de Israel por los asirios y caldeos es el tipo de la masacre de los inocentes en Belén (según lo cita Mateo en su evangelio [Mateo 2:18],) puesto que el pecado que llevó a los hijos de Israel al exilio sirvió de base para que Herodes, un idumeo, llegara a ser rey de los judíos y quisiera destruir al verdadero Rey y Salvador de Israel con el fin de fortalecer su propio dominio." (D. F. Keil y F. Delitzsch, Commentary on the Old Testament, 8:2:25-26.)

(25-11) Jeremías 31:22. ¿Qué significa la frase "la mujer rodeará al varón"?

Muchas veces en los escritos hebreos Israel se describe como mujer y muchas veces como esposa. La relación matrimonial entre la mujer (Israel) y el esposo (el Señor Jesucristo) es empleada para describir una asociación muy tierna e íntima. Muchas veces el Señor se valió de esta relación en las Escrituras, como ejemplo de su cometido de cuidar, proteger y bendecir a su pueblo del convenio.

"En el versículo que ahora tenemos ante nosotros [el vocablo hebreo que ha sido traducido como 'rodear'] significa rodear de amor y cuidado, o cuidar amorosamente. Estos son gestos adecuados y naturales de parte del más fuerte hacia el más débil y hacia quienes necesitan ayuda. La mujer, la de naturaleza débil y quien necesita ayuda, afectuosa y solícitamente rodeará al hombre, el más fuerte. Aquí se expresa una nueva relación de Israel con el Señor; se refiere a un nuevo convenio que El establecerá con su pueblo, convenio en el cual El los tratará tan cariñosamente que ellos también sentirán la confianza de abrazarlo con ternura. Esta es la sustancia del significado mesiánico contenido en estas palabras." (Keil y Delitzsch, Commentary, 8:2:30.)

(25-12) Jeremías 31:29-30. "Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera"

Este proverbio transmitía la idea de que los hijos son afectados por lo que los padres son y hacen. Aparentemente los judíos erróneamente habían puesto un estigma o una afrenta sobre los hijos de pecadores conocidos, pasando por alto la declaración que se encuentra en Exodo 20:5-6. En este capítulo Jeremías puso a los judíos en su lugar (véase también Ezequiel 18:1-4). Nada en Exodo 20:5-6 aporta pruebas de que los hijos son castigados por los pecados de los padres. Sin embargo, tal como lo demuestra la declaración siguiente, los hijos pueden sufrir las consecuencias de los pecados de los padres:

"Tenemos al hombre que rehusaba ser relevado de sus puestos en la Iglesia. Sabía que tales puestos se confían temporariamente, pero criticó al líder presidente que lo relevó, quejándose de que no se le había dado reconocimiento adecuado; que el tiempo no era propicio; que tal relevo desacreditaba la eficiencia que había mostrado. Amargamente él mismo agravó su situación, se ausentó de las reuniones y se justificó poniendo de por medio su problema. Sus hijos participaron de sus frustraciones, y así también los hijos de sus hijos. En el ocaso de su vida 'volvió en sí' y, al borde de la muerte, se arrepintió. Pero ya era tarde porque entonces su familia no quiso efectuar la transformación que a él le hubiera gustado ver en ellos aunque le costara la vida. ¡Qué egoísta! El orgullo induce a comer uvas verdes y los inocentes sufren la dentera. 'Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.'

"Cuando yo era niño empleábamos esta expresión: 'Se cortó la nariz para mortificar su cara'. Para nosotros eso significaba que estábamos luchando contra el destino, rebelándonos contra lo inevitable, dañándonos a nosotros mismos en un intento de mortificar a los demás, quebrándonos un dedo del pie por el sencillo hecho de querer expresar nuestra ira sin sentido.

"Ocho hijos encantadores habían bendecido el matrimonio de una pareja casada en el templo. Esta pareja, años más tarde, no pudo recibir su recomendación para volver al templo. Creían que era injusto que les tratara de esa forma un obispo mucho más joven que ellos. ¿Por qué iban a ser privados y humillados así? ¿Eran menos dignos que otros? Sostuvieron que este joven obispo era demasiado estricto, demasiado ortodoxo. No volverían a participar en las actividades ni a entrar por la puerta de esa iglesia mientras aquel obispo estuviera presidiendo allí. Ellos le enseñarían una lección. La historia de esta familia es trágica. Los cuatro hijos más jóvenes nunca fueron bautizados; los cuatro mayores nunca fueron ordenados en el sacerdocio, ni recibieron su investidura ni fueron sellados en el templo. Ninguno de ellos cumplió con la obra misional. Hoy día los padres siguen apartados, todavía desafiantes. Se cubrieron de nube para que no pasara la oración de los justos. (Véase Lamentaciones 3:44.)

"¡Uvas amargas! ¡Vaya triste alimento!" (Spencer W. Kimball, en Conference Report, abril de 1955, pág. 95.)

(25-13) Jeremías 31:31-34. La restauración del evangelio

El profeta José Smith

Los versículos 31-34 se refieren a la restauración del evangelio mediante el profeta José Smith y al día en que el convenio de Dios verdaderamente será establecido con su pueblo. José Smith dijo de ese día: "Por fin ha llegado el tiempo en que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob ha puesto su mano por segunda vez para recobrar el resto de su pueblo… y establecer [con El] el convenio prometido cuando les sean borrados sus pecados. [Véase Isaías 11; Romanos 11:25-27; también Jeremías 31:31-33.] Jamás se ha establecido dicho pacto con la casa de Israel, o con la casa de Judá; porque para hacer un convenio, debe haber dos partes, y ambas partes deben estar de acuerdo o no puede hacerse ningún convenio.

"Cristo ofreció hacer convenio con ellos mientras estuvo en la carne, pero lo despreciaron y rechazaron sus ofertas, y dio por resultado que fueron desgajados y no se hizo convenio con ellos en esa ocasión. Mas su incredulidad no ha anulado la promesa de Dios; no, porque había otro día señalado en David, que era el día del poder de Dios; y entonces su pueblo, Israel, sería un pueblo obediente; y El escribiría su ley en sus corazónes y la grabaría en sus pensamientos; y de sus pecados e iniquidades no volvería a acordarse.

"De modo que después que esta familia escogida rechazó a Cristo y sus promesas, los heraldos de la salvación le dijeron: 'He aquí, nos volvemos a los gentiles'; y los gentiles recibieron el convenio y fueron injertados en el lugar donde había sido desgajada la familia escogida. Mas los gentiles no han perseverado en la bondad de Dios, sino que se han apartado de la fe que en un tiempo fue entregada a los santos, y han violado aquel convenio en que sus padres fueron establecidos .. [véase Isaías 24:5].

"Y ahora, ¿qué queda por hacer en circunstancias como éstas? Vay a deciros lo que el Señor exige de todos -nobles y bajos, ricos y pobres, hombres y mujeres, ministros y pueblo, los que profesan religión y los que no profesan- a fin de que disfruten del Santo Espíritu de Dios cabalmente y se libren de los juicios de Dios que están a punto de derramarse sobre las naciones de la tierra. Arrepentíos de todos vuestros pecados y bautizaos en el agua para la remisión de ellos, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y recibid la ordenanza de la imposición de las manos de aquel que ha sido ordenado y sellado para tener este poder, a fin de que os sea conferido el Santo Espíritu de Dios; y esto va de acuerdo con las Santas Escrituras y el Libro de Mormón, y es la única manera en que un hombre puede entrar en el reino celestial. Son éstos los requisitos del nuevo convenio… " (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 10-13.)

(25-14) Jeremías 31:34. Todos conocerán al Señor

El presidente Joseph Fielding Smith, hablando de esta promesa profética, dijo:

"El Señor ha prometido que vendría en el tiempo en que cada hombre será su propio maestro, esto es, cada uno sabrá qué hacer, por causa de su recto vivir. El hombre estará tan lleno del Espíritu del Señor, que será guiado y dirigido a hacer lo bueno sin necesidad de que alguien vaya a su casa para ponerla en orden. Hoy es el tiempo indicado para que comencemos." (Doctrina de salvación, 1:303.)

(25-15) Jeremías 31:36. Advertencia a Israel

El Señor, quien ha obrado por tanto tiempo y tan arduamente para establecer a su pueblo y para que éste fuera justo, dijo que si las ordenanzas que nos salvan y llevan a la exaltación dejan de existir, también Israel dejará de existir… para siempre. Esta declaración ciertamente indica la importancia de las ordenanzas en el plan del Señor.

(25-16) Jeremías 33:3-14. Profecía de los últimos días

El Señor es omnisciente y por lo tanto conoce el futuro. La profecía es historia futura, es decir, una proyección del futuro. En Jeremías 33:3-14 el Señor habló nuevamente en cuanto a la restauración de Israel y de Judá en los últimos días. Nótese el lenguaje que empleó para describir el procedimiento: "…los curaré… los limpiaré… perdonaré todos sus pecados" (vers. 6, 8).

En los últimos días, aun la tierra desolada será restaurada a su condición original (véase vers. 12). Las ciudades que una vez fueron desoladas otra vez serán habitadas por gente que tendrá productivos rebaños (véase vers. 13). En los últimos días el Señor realizará todo lo que ha prometido para la casa de Israel y de Judá (véase vers. 14).

(25-17) Jeremías 33:15-16. El Renuevo de David

"El Renuevo de justicia" crecerá para David, y "hará juicio y justicia en la tierra" (vers. 15). Este Renuevo es Jesucristo (véase Isaías 11:1; Jeremías 23:5-6). Cuando ocurra este acontecimiento, los judíos morarán a salvo en Jerusalén.

La última parte del versículo 16 no es una traducción muy clara porque implica que Jerusalén misma será llamada "Jehová, justicia nuestra". De acuerdo con Adam Clarke, debe decir: "Y éste que la visitará es el Señor, nuestra Justificación", es decir, Jesucristo mismo, el Renuevo de David (The Holy Bible… with a Commentary and Critical Notes, 4:344).

(25-18) Jeremías 33:17-26. Llegando a ser hijos e hijas de Cristo

La simiente de David está integrada por quienes se arrepienten de sus pecados, aceptan las ordenanzas del evangelio, reciben el don del Espíritu Santo y siguen al nuevo David, Jesucristo. El rey Benjamín explicó este concepto a su pueblo, después que el pueblo manifestó su deseo de hacer pacto con Dios y de hacer su voluntad y ser obediente a sus mandamientos (véase Mosíah 5:7).

Abinadí también explicó lo que significa ver la simiente de Cristo (véase Mosíah 15:11-13).

(25-19) Jeremías 46. La conquista de Egipto por Babilonia: Israel será salvo

Las corazas mencionadas en el versículo 4 consistían en una especie de escamas de metal, sobrepuestas como las escamas de un pez. El día de Jehová (vers. 10) se refiere a la Segunda Venida (véase Joel 1:15; Amós 5:18). Será un "día de retribución… para vengarse de sus enemigos" (vers. 10). Para los malvados será un día terrible, pero para los que estén preparados será un día de gloria (véase Malaquías 4:5). Los versículos 14 y 25 mencionan ciudades egipcias. No es un nombre dado a la ciudad de Júpiter, o Tebaso Se describe a Egipto como novilla de buen aspecto pero la destrucción le vendrá desde el norte (Babilonia) (véase vers. 20). En medio de todo ese torbellino Israel recibió la promesa de que el Señor la salvaría así como también a su simiente y que retornaría, pues el Señor mismo estará con ella. Los dos últimos versículos son los únicos en este capítulo que no se cumplieron en tiempos de Jeremías o poco después.

(25-20) Jeremías 47. Se anuncia la destrucción de los filisteos

Las aguas que "suben del norte" (véase vers. 2) se refieren a la multitud de gente que viene de Caldea. Los cascos que resuenan, el ruido de los carros y las ruedas describen la guerra. Se atribuye la destrucción al Señor, quien permite a los hombres hacer tales cosas contra los que han madurado en la iniquidad.

destruction of the Philistines

Jeremías predijo la destrucción de los filisteos

(25-21) Jeremías 48. Moab es destruida por haber despreciado a Dios

Moab fue condenada a la destrucción, y el Señor pronunció una maldición sobre sus enemigos si ellos no la destruían. Dios es el creador de la vida y tiene el derecho de disponer de ella como él quiera. Este pueblo había perdido el derecho a la vida por causa de su idolatría y otros delitos. La ira de Dios se manifiesta en el versículo 35, donde El pronuncia su fallo sobre los que engañan al pueblo para que éste practique la idolatría en los lugares santos. El versículo 42 predice que Moab será destruida como nación.

Esto no indica que todos los moabitas serían destruidos sino que perderían su identidad como nación. Esta profecía se cumplió literalmente, aunque el pueblo siguió viviendo en la tierra de Moab. Los moabitas fueron subyugados por los caldeas y nunca más volvieron a ser reconocidos como nación. El versículo 47 promete que el Señor hará "volver a los cautivos… en lo postrero de los tiempos". Este pasaje podría significar la conversión del resto de este pueblo al evangelio en los últimos días.

(25-22) Jeremías 49. Destrucción de los amonitas y de los de Edom, Cedar, Hazor y Elam

Se cree que se pronunció esta profecía después de la caída de Jerusalén. Los amonitas se habían aprovechado de la opresión que sufría Israel y habían invadido los territorios de esta nación, esperando hacerlos suyos. Jeremías indicó que Dios preservaría a los descendientes de Israel y que un día los tornaría a su propia herencia (véase vers. 2). La promesa a los amonitas (vers. 6) fue cumplida cuando por un edicto de Ciro se les concedió retornar con los moabitas e israelitas.

El Señor dijo que El había asolado a Edom (véase vers. 7-22), queriendo decir que había descubierto todos sus lugares ocultos y los había dado a conocer a sus enemigos. Las viudas y huérfanos de Esaú estarían bajo el cuidado del Señor, el cual es el mejor esposo y el padre más cariñoso.

El versículo 39 dice que el Señor en los últimos días nuevamente sacaría a Elam del cautiverio. Una vez más se supone que este pasaje significa la conversión al evangelio, como en el caso de los moabitas.

(25-23) Jeremías 50. Babilonia destruida para siempre

Israel será congregada otra vez en las tierras de su herencia. Buscará al Señor y se unirá a El en un pacto perpetuo que no puede ser quebrantado. La "reunión de grandes pueblos de la tierra del norte" (vers. 9) es comentada así por Clarke: "El ejército de Ciro estaba integrado por medos, persas, armenios, caduceos, saceas, y otros. Aunque todos esos pueblos no eran del norte, estaban organizados bajo el mando de los medos, que eran del norte en relación a Babilonia." (Commentary, 4:383.)

En manos de estos invasores, Israel sería "rebaño descarriado" (vers. 17), y el rey de Babilonia, Nabucodono sor, sería castigado. En un día futuro, sin embargo, Israel será llevado otra vez a las tierras de su herencia (véase vers. 19) y será perdonado (véase vers. 20). Será guiado por el Señor Jesucristo (véase vers. 34). El es el abogado ante el Padre (véase D. y C. 29:5) y defiende delante de El la causa de los hombres.

Los versículos 41-46 describen la destrucción de Babilonia, la cual fue una gran sorpresa para las naciones vecinas porque se consideraba que Babilonia era indestructible. Aquí Babilonia no solamente representa un poder nacional sino que es símbolo de lo mundano y de ia iniquidad espiritual (compárese con D. y C. 133:14).

(25-24) Jeremías 51. El Señor destruyó a Babilonia

Este capítulo es continuación de la profecía del capítulo 50. El "viento destructor" (vers. 1) es el viento del este, porque es caliente y seco y viene del desierto, trayendo consigo partículas de arena que causan mucho daño. La metáfora es empleada aquí para indicar el poder del Señor en la destrucción de Babilonia. Con relación a los aventadores (véase vers. 2), Clarke dijo: "Después que el grano es pisado por las patas del ganado, o quebrado por una rueda pesada recubierta de hierro, con una pala ellos lo tiran al aire contra el viento a fin de que la cáscara y la paja se separen del cereal. Esta es la imagen empleada por el profeta; estos pueblos serán pisoteados, quebrantados y aventados por sus enemigos." (Commentary, 4:387.)

En todo esto, Israel recibió la promesa de que no sería olvidado (véase vers. 5) y que sería redimido. Puesto que Babilonia también es símbolo del mundo, a Israel le fue dado el encargo de huir de su maldad y responsabilizarse de salvar las almas de los de su propio pueblo (véase vers. 6). Dios los habría sanado, como lo haría con todos sus hijos antes de la destrucción, pero a veces, como en el caso de Babilonia, se resisten y no quieren volverse al Señor, por lo tanto no son sanados (véase vers. 9).

Los capítulos 50 y 51 de Jeremías fueron escritos y enviados a Babilonia durante el reinado de Sedequías (véase Jeremías 51:59-64). Son difíciles de interpretar si no se entienden dos principios de la profecía hebrea: (1) la naturaleza dual de algunas profecías y (2) la repetición de símbolos y metáforas.

El dualismo de estos capítulos es evidente, pues gunos versículos se refieren específicamente a la strucción de la Babilonia de aquella época por medio de las naciones del norte. Al mismo tiempo la destrucción de Babilonia está relacionada una y otra vez (véase Jeremías 50:4-5, 19, 20, 33-34) con los acontecimientos que nunca ocurrieron en aquellos tiempos, pero que evidentemente sucederán en la época de la congregación y restauración de Israel y de Judá. Por ejemplo, Israel no tomó parte en el retorno desde Babilonia, pero Israel y Judá serán restaurados juntos en los últimos días.

Parece ser que Jeremías no solamente predijo la caída de la Babilonia de Nabucodonosor sino también de la Babilonia espiritual. Su visión se extendió desde el año 600 a. C. hasta más allá del año 2000 de nuestra era. Y la caída de la antigua Babilonia de Nabucodonosor fue símbolo de la futura caída de "la gran Babilonia" (véase Apocalipsis 18-19).

COMENTARIOS SOBRE ABDIAS

(25-25) ¿Quién era Abdías?

Abdías era un vidente que vivió aproximadamente en el año 730 a. C. y tuvo el privilegio de ver la salvación de Israel y otros importantes acontecimientos de los últimos días. Su libro es el más breve, no solamente entre los de los profetas sino también cuando lo comparamos con todos los del Antiguo Testamento. Nada más se sabe de él aparte de lo que está en el libro mismo. Durante el reinado del rey Acab un hombre llamado Abdías protegió a los profetas del Señor (véase 1 Reyes 18), pero a lo mejor no es la misma persona. El libro de Abdías se incluye aquí con los escritos de Jeremías porque al profetizar de la destrucción de Edom usa los mismos términos que Jeremías.

(25-26) Abdías 1. ¿Qué era Edom y dónde se encontraba?

Edom era otro nombre para Esaú, hermano de Jacob. La versión griega de este nombre es Idumea. Los que se establecieron en Edom eran parientes cercanos de los de Judá. Israel se hallaba más al norte. Sidney B. Sperry dijo: "La historia de las relaciones entre Israel y Edom desde el principio está marcada por la envidia y el odio. En Génesis 36:1 tenemos la siguiente declaración: 'Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom'. Esto nos hace recordar la lucha por la supremacía desde su nacimiento, o aún antes, entre Esaú y su hermano menor, Jacob (Israel)… Esaú vendió su primogenitura a su hermano por un plato de lentejas y finalmente también le vendió la santa herencia patriarcal. Esaú, se recordará, se casó entre los cananeos, lo cual fue una pesada prueba para sus padres". (The Voice of Israel's Prophets, págs. 318-19.)

Edom

Por motivo de su maldad y odio perdurable hacia Israel, Edom, como Babilonia, vino a ser símbolo del mundo (véase D. y C. 1:36).

(25-27) Abdías 3-9. Los edomitas vivían en una seguridad ficticia

Las famosas ruinas de Petra, en la Jordania moderna, son dignas de admiración. Toda la ciudad fue tallada en la roca de los riscos. Sólo se podía entrar en ella a través de una angosta garganta. Desde los elevados riscos, los edomitas fácilmente podíán protegerse de los invasores. Petra, o Monte Se ir, estaba en territorio de Edom, y muchos eruditos piensan que era la capital de Idumea. Aunque muchas de las ruinas que hoy en día se encuentran en Petra son de un período posterior, sirven para dar testimonio de las palabras de Abdías.

(25-28) Abdías l0-15. Razones de la caída de Edom

Estos versículos resumen por qué Edom cayó: (1) por la violencia que mostró contra su hermano Jacob, y (2) por su regocijo en la destrucción de los hijos de Judá en "el día de su infortunio" (vers. 12). J. R. Dummelow opinó que la destrucción de Edom se debió en parte a la ayuda que esta nación dio a Nabucodonosor durante el sitio y toma de Jerusalén. (Véase A Commentary on the Holy Bible, pág. 574.)

(25-29) Abdías 16-21. Un día de liberación y regocijo

Estos versículos tienen significado temporal y espiritual para los Santos de los Ultimos Días. Si Esaú (Edom) representa la iniquidad mundana de los hombres, estos versículos pueden referirse al día en que Israel será totalmente restaurada y el mal eliminado. El Monte Sión, símbolo de liberación y santidad (véase vers. 17), será la herencia de la "casa de Jacob", mientras que la "casa de Esaú" será estopa que sirve sólo para quemarse. "La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama… Y los quemarán [a Esaú] y los consumirán; ni un resto quedará de la casa de Esaú" (vers. 18). Finalmente, "subirán salvadores al Monte de Sión para juzgar al Monte de Esaú; y el reino será de Jehová" (vers. 21).

RESUMEN ANALITICO

(25-30) Profecías cumplidas

A esta altura ya habrá leído Levítico 26 y Deuteronomio 28 varias veces. Se han mencionado estos capítulos a menudo en este manual y en El Antiguo Testamento: Génesis—2 Samuel (Religión 301), Manual para el alumno. Son dos de los capítulos más importantes de todas las Escrituras porque en ellos se bosqueja la historia completa de Israel. Algunas de las más grandes calamidades de la raza humana se explican en base a lo que se revela en esos capítulos. El presidente Kimball se refiere a Levítico 26 una y otra vez porque tiene que ver con nuestra época (véase Conference Report de abril de 1977, págs. 5-6, y octubre de 1977, pág. 5). Estos dos capítulos establecen las condiciones sobre las que Israel podría permanecer en la tierra prometida.

(25-31) Salvadores en el Monte de Sión

Abdías, profeta de quien poco sabemos aparte de lo que se puede sacar de los veintiún versículos de su profecía, claramente vio la restauración de Israel, la que ocurriría en los últimos días, y la obra que se haría en esta época. Estamos viviendo en la época que él vio. El élder Theodore M. Burton describió la obra de la que habló Abdías y el papel que nosotros mismos desempeñamos como "salvadores en el Monte de Sión". (Puede anotar en su diario personal los puntos que son de valor particular para usted, si así lo desea.)

"Tal como está revelado, una de las características de estos últimos tiempos es la aparición de salvadores. Esto lo profetizó Abdías en la época del Antiguo Testamento [Abdías 21].

"Pablo lo profetizó en la época del Nuevo Testamento, refiriéndose a la gente que había vivido en la antigüedad: (Hebreos 11:39-40).

"Y también ha sido profetizado de nosotros que vivimos hoy día [D. y C. 86:11].

"De manera que el Señor mismo ha puesto su sello de aprobación sobre esta obra.

"Luego viene la pregunta lógica: ¿Para quién vay a ser un salvador? En la sección 127 de Doctrina y Convenios, versículo 6, José Smith el Profeta explicó: para 'vuestros muertos'…

"Nuestros muertos, pues, son nuestros propios progenitores o antepasados directos, como lo explicó José Smith:

" 'Pero ¿cómo van a ser salvadores sobre el monte de Sión? Edificando sus templos, erigiendo sus pilas bautismales y yendo a recibir todas las ordenanzas, bautismos, confirmaciones, lavamientos, unciones, ordenaciones y poder de ligar en bien de todos sus progenitores que han muerto, a fin de redimirlos para que puedan salir en la primera resurrección y ser elevados con ellos a tronos de gloria; y en esto consiste la cadena que unirá el corazón de los padres a los hijos, y los hijos a los padres, y esto cumple la misión de Elías.' " (Enseñanzas del profeta José Smith, pág. 407.) (En Conference Report, octubre de 1972, págs. 47-48.)