Ayudas para las Escrituras
Daniel 1–7


Ayudas para las Escrituras

Daniel 1–7

Daniel y sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron llevados a Babilonia junto con el primer grupo de exiliados de Jerusalén. Se negaron a comer la carne del rey y fueron protegidos y bendecidos por el Señor. Daniel interpretó el sueño de Nabucodonosor y se le mostró una visión del Reino de Dios que se establecería en los últimos días. Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron a adorar la estatua de oro del rey y los echaron en un horno ardiente, pero fueron protegidos y librados. Daniel fue echado en un foso con leones porque oró a Dios y Él lo libró del mal. El Señor mostró a Daniel una serie de visiones sobre el surgimiento y la caída de los poderes mundanos, la autoridad de Dios dada a Su pueblo y la liberación final del pueblo fiel de Dios por medio de Jesucristo.

Recursos

Nota: La cita de una fuente no publicada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no implica que dicha cita ni su autor cuenten con el respaldo de la Iglesia ni que representen la posición oficial de esta.

Antecedentes y contexto

¿Qué es el libro de Daniel?

El libro de Daniel relata las experiencias de Daniel y sus amigos Ananías, Misael y Azarías, a quienes más adelante se les dieron los nombres babilonios de Sadrac, Mesac y Abed-nego. De jóvenes fueron llevados a Babilonia a principios del siglo VI a. C., después de que el rey Nabucodonosor sitiara Jerusalén y llevara a un grupo selecto de israelitas a su reino para entrenarlos en la corte real y en la administración del imperio. El ministerio de Daniel continuó por muchos años, hasta el reinado del rey Ciro de Persia, quien conquistó Babilonia en 539 a. C.

La primera mitad del libro (capítulos 1–6) relata varias experiencias bien conocidas que tuvieron Daniel y sus amigos mientras estaban en la corte real. La segunda mitad (capítulos 7–12) registra las visiones proféticas de Daniel, incluso las profecías acerca de los últimos días.

Daniel 1:5–16

¿Por qué Daniel y sus amigos se negaron a comer la comida del rey?

Daniel se negó a comer la carne del rey porque no quería contaminarse ni ensuciarse espiritualmente. Una razón por la que Daniel y sus amigos podrían haberse contaminado con la carne y el vino del rey es que es posible que esos alimentos hayan sido ofrecidos primero a los dioses babilonios como parte de rituales paganos. Consumir tales ofrendas habría sido visto como participar en la adoración de ídolos. Además, es posible que los alimentos violaran las leyes alimentarias establecidas en la ley de Moisés.

Daniel rehúsa la carne y el vino del rey

Daniel Refusing the King’s Meat and Wine [Daniel rehúsa la carne y el vino del rey], por Del Parson

Daniel 2:1–45

¿Qué representa la piedra “cortada, no con mano”?

El rey Nabucodonosor tuvo un sueño inquietante de una estatua grande con una cabeza de oro y otras partes del cuerpo hechas de diversos materiales. La estatua era destruida al ser golpeada por una piedra que “del monte fue cortada, no con mano”. Jehová ayudó a Daniel a interpretar el sueño del rey y reveló que la cabeza de oro representaba a Nabucodonosor y al Imperio babilónico. Las distintas partes de la estatua representaban reinos que se levantarían tras la caída de Babilonia.

Nabucodonosor también vio que “la piedra […] se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra”. Daniel enseñó que la piedra representaba un reino que Dios establecería, “que no será jamás destruido”. La piedra cortada del monte, no con mano, simboliza que el reino lo establecería Dios, no los seres humanos. El élder D. Todd Christofferson enseñó: “La Iglesia [de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días] es ese reino profetizado para los últimos días, no creado por el hombre sino establecido por el Dios del cielo, el que rodará como una piedra cortada de la montaña, no con mano, a fin de llenar la tierra [Daniel 2:45]”.

En nuestra dispensación, el Señor le reveló al profeta José Smith que “las llaves del reino de Dios han sido entregadas al hombre en la tierra, y de allí rodará el Evangelio hasta los extremos de ella, como la piedra cortada del monte, no con mano, ha de rodar, hasta que llene toda la tierra”.

Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor

Daniel Interprets Nebuchadnezzar’s Dream [Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor], por Grant Romney Clawson

Daniel 3:16–18

¿Qué hay de significativo en cuanto a la respuesta de Sadrac, Mesac y Abed-nego al rey?

Después de que el rey Nabucodonosor ofreció a Sadrac, Mesac y Abed-nego una segunda oportunidad de adorar a su ídolo de oro, ellos respondieron: “No hace falta responderte sobre este asunto”. En otras palabras, se mantuvieron firmes en su decisión de no adorar la imagen.

Sadrac, Mesac y Abed-nego declararon audazmente que sabían que Dios podía salvarlos del castigo de la muerte, pero incluso si Él decidía no hacerlo, aun así no se inclinarían ante los dioses del rey. La presidenta Joy D. Jones, quien prestó servicio como Presidenta General de la Primaria, enseñó: “Esos tres jóvenes no estaban basando su obediencia en ser liberados. Incluso si no los liberaban, ellos cumplirían su promesa al Señor porque dijeron que lo harían. El guardar nuestros convenios no cambia de acuerdo a nuestra situación”.

Daniel 3:23–25

¿Qué sabemos acerca del cuarto hombre que se vio en el horno ardiente?

Cuando el rey miró dentro del horno ardiente, se asombró al ver no a tres, sino a cuatro hombres que caminaban ilesos entre las llamas. Dijo que la apariencia del cuarto hombre era “semejante a un hijo de los dioses”. No queda claro en el texto si se trataba de Jehová o de un ángel. Algunas traducciones traducen la frase como “un ser divino” y “semejante al Hijo de Dios” (Daniel 3:25, nota “b” al pie de la página). Más adelante, en el capítulo 3, Nabucodonosor expresó su creencia de que “el Dios […] de Sadrac, de Mesac y de Abed-nego […], envió a su ángel” para rescatarlos.

Sadrac, Mesac y Abed-nego a salvo en el horno ardiente

Three Friends in a Fire: Shadrac, Meshach and Abednego [Tres amigos en un fuego: Sadrac, Mesac y Abed-nego], © Lifeway Collection/licencia de goodsalt.com.

Daniel 5:1–28

¿Cuál era el significado de la escritura en la pared?

Aproximadamente dos décadas después de la muerte de Nabucodonosor, el rey Belsasar organizó un banquete para los líderes del reino. Pidió que llevaran al banquete los vasos que habían sido tomados del templo de Jerusalén . El rey y el pueblo se burlaron de Jehová y bebieron vino en esos vasos sagrados mientras alababan a sus dioses falsos. Durante el banquete apareció una mano y escribió en una pared del palacio. Belsasar se preocupó mucho, y cuando los demás fueron incapaces de interpretar la escritura, mandó llamar a Daniel.

La interpretación de Daniel de la escritura en la pared tenía dos niveles de significado. En primer lugar, las palabras mene, tekel y uparsin se referían a antiguas medidas de peso, enumeradas en orden descendente. Esto pudo haber simbolizado la disminución del poder de Babilonia. Segundo, cuando se pronunciaban esas tres palabras, sonaban como los verbos arameos que Daniel usó para describir el juicio inminente de Dios sobre el reino de Babilonia. Para sus oyentes, mene habría sonado como “contado”: Dios había contado los días del reinado de Belsasar, y se habían acabado. Tekel habría sonado como “pesado”: Dios había pesado o medido a Belsasar y encontró que el rey era deficiente. Uparsin habría sonado como “dividido”: el reino de Belsasar se dividiría y se daría a los medos y los persas.

Daniel 6

¿En qué se parecen las experiencias de Daniel a los acontecimientos de la vida de Jesucristo?

Los siguientes son ejemplos de similitudes entre las experiencias de Daniel y los acontecimientos que tuvieron lugar durante la vida del Salvador:

Daniel

Jesucristo

Daniel

Sus enemigos “buscaron ocasión” contra él, pero “no pudieron hallar ocasión alguna o falta […], en él” (Daniel 6:4–5).

Jesucristo

Los principales sacerdotes “buscaban testimonio contra Jesús, para entregarlo a la muerte; pero no lo hallaban” (Marcos 14:55).

Daniel

Continuó orando a Dios, incluso cuando hacerlo puso su vida en peligro (véase Daniel 6:7–10).

Jesucristo

Se mantuvo obediente al Padre Celestial, incluso cuando esto condujo al sufrimiento y a la muerte (véase Filipenses 2:8).

Daniel

El rey Darío quería librar a Daniel, pero cedió a la presión y ejecutó la sentencia (véase Daniel 6:14–16).

Jesucristo

Pilato no halló falta alguna en Jesús y procuró liberarlo, pero finalmente lo entregó para que lo crucificaran tras ceder a las exigencias de otras personas (véase Lucas 23:13–24, 33).

Daniel

Fue echado al foso de los leones, que estaba sellado con una piedra y el sello del rey (véase Daniel 6:16–17).

Jesucristo

Fue colocado en un sepulcro, que fue sellado con una piedra grande y un sello romano (véase Mateo 27:59–66).

Daniel

Fue preservado milagrosamente del daño y salió vivo del foso de los leones (véase Daniel 6:19–22).

Jesucristo

Se levantó milagrosamente de entre los muertos y salió vivo del sepulcro (véase 1 Corintios 15:3–4).

Daniel en el foso de los leones

Daniel and the Lion’s Den [Daniel en el foso de los leones], por Clark Kelley Price

Daniel 7:1–8

¿Cuál es el significado de las bestias que vio Daniel en el sueño?

Al igual que el sueño de Nabucodonosor en Daniel 2, el capítulo 7 presenta una visión simbólica de la historia. Cada bestia del sueño de Daniel representaba un poderoso imperio que se levantaría y caería antes de que el Reino de Dios se estableciera por la eternidad. A menudo se entiende que la primera bestia representa el Imperio babilónico, la segunda bestia, el Imperio medo-persa, la tercera, el Imperio griego bajo Alejandro Magno y la cuarta, el Imperio romano. Otros eruditos bíblicos entienden que la segunda bestia es el Imperio medo, la tercera, el Imperio persa y la cuarta, el Imperio griego. Independientemente del significado específico de las bestias, la visión de Daniel deja claro que los reinos terrenales son temporales y que el Reino de Dios finalmente prevalecerá y durará para siempre.

Daniel 7:9–14

¿Qué significa que el Hijo del Hombre vendrá al Anciano de Días?

Después de presenciar las temibles bestias en su sueño, Daniel vio a un hombre sabio, llamado el “Anciano de Días”, sentado en un trono en acción de juzgar. También vio al “Hijo del Hombre” que venía con las nubes del cielo para presentarse ante el Anciano de Días. Daniel profetizó que las bestias, las cuales representan los reinos del mundo, perderían su poder y que el Hijo del Hombre recibiría “un dominio eterno que no terminará” y un reino “que no será destruido”.

El Hijo del Hombre se refiere a Jesucristo, y la revelación moderna nos dice que el Anciano de Días es Adán. Al hablar sobre la profecía de Daniel, el profeta José Smith enseñó: “Daniel, en el séptimo capítulo, habla del Anciano de días; se refiere al hombre más antiguo, nuestro padre Adán, o Miguel; este llamará a sus hijos y celebrará un concilio con ellos a fin de prepararlos para la venida del Hijo del Hombre [véase Daniel 7:9–14]. Él (Adán) es el padre de la familia humana y preside los espíritus de todos los hombres, y todos los que han tenido las llaves deben comparecer ante él en ese gran concilio […]. El Hijo del Hombre se presentará ante él, y se le dará gloria y dominio. Adán entregará su mayordomía a Cristo, aquello que le fue entregado a él, como el poseer las llaves del universo, pero retendrá su posición a la cabeza de la familia humana”.

Este evento sagrado tendrá lugar en Adán-ondi-Ahmán, un lugar de Misuri, EE. UU., y en él participarán santos de todas las dispensaciones. El presidente Joseph Fielding Smith enseñó que en ese recogimiento, Jesucristo “vendrá, y Adán dará su informe […]. Cristo será recibido y reconocido como el gobernante legítimo de la tierra”.

Adán–ondi–Ahmán

Más información

Permanecer fieles en medio de la presión del mundo

El Reino de Dios de los últimos días

Contenido multimedia

Videos

Dios les dio conocimiento” (13:49).

13:57

El Evangelio rodará” (2:47).

2:47

Música

Imágenes

Daniel y sus amigos se niegan a comer la carne del rey

Daniel and the King’s Meat [Daniel y la comida del rey], por Brian Call

Daniel frente ante el rey Nabucodonosor

Daniel in the King’s Court [Daniel en la corte del rey], por Simon Vedder

el sueño del rey Nabucodonosor de una piedra destruyendo una gran estatua

Old Testament Stories: Daniel and the King’s Dream [Relatos del Antiguo Testamento: Daniel y el sueño del rey], por Bryan David Beach

Sadrac, Mesac y Abed-nego se niegan a inclinarse ante la estatua del rey Nabucodonosor

Three Refuse to Bow [[Tres se niegan a inclinarse], por Review& Herald Publishing

Belsasar ve el dedo escribiendo en la pared

Belshazzar Sees the Finger Writing on the Wall [Belsasar ve el dedo escribiendo en una pared], por Robert T. Barrett

Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno ardiente

Three Men in the Fiery Furnace [Tres hombres en el horno ardiente], por William Maughan

Daniel interpreta la escritura en la pared

Daniel Interpreting the Writing on the Wall [Daniel interpreta la escritura en la pared], por Gustave Dore

Daniel en el foso de los leones

Daniel in the Lions’ Den [Daniel en el foso de los leones], por Briton Riviere

Daniel ora en el foso de los leones mientras se le acerca un león

As He Did Aforetime [Como lo hizo antes], por Eva Timothy

Notas

  1. Si bien la Biblia indica que esos acontecimientos ocurrieron alrededor del año 606 a. C., durante el tercer año del reinado del rey Joacim, los eruditos generalmente creen que Nabucodonosor capturó Jerusalén en el año 597 a. C. (véase Adele Berlin y Marc Zvi Brettler, editores, The Jewish Study Bible, 2.ª edición, 2014, pág. 1637, nota sobre Daniel 1:1–2).

  2. Véase Bible Dictionary, “Daniel, book of”. Véase también Richard Neitzel Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament: An Illustrated Reference for Latter-day Saints, 2009, pág. 350.

  3. Estos incluyen los relatos de cuando Daniel y sus amigos se negaron a comer la carne del rey (Daniel 1); la interpretación de Daniel del sueño del rey Nabucodonosor de la piedra cortada del monte, no con mano (Daniel 2); Sadrac, Mesac y Abed-nego son echados al horno ardiente (Daniel 3); y Daniel es echado en el foso de los leones (Daniel 6).

  4. A Daniel 7–12 a veces se le llama literatura apocalíptica, un tipo de escritura en la que los profetas describen visiones simbólicas sobre la batalla entre el bien y el mal, el fin del mundo, la victoria final de Dios y el juicio venidero (véanse Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, pág. 351; Jared W. Ludlow, “‘One Like the Son of Man Came with the Clouds of Heaven’: The Context and Influence of the Son of Man Prophecy in Daniel 7”, Religious Educator, tomo XXIV, nro. 1, 2023, págs. 75–76).

  5. Véase Earl D. Radmacher y colaboradores, editores, NKJV Study Bible, 3.ª edición, 2018, págs. 1245–1246, nota sobre Daniel 1:8. Véase también Richard D. Draper, “The Book of Daniel”, en Studies in Scripture: 1 Kings to Malachi, editado por Kent P. Jackson, 1993, pág. 324.

  6. Para una descripción de las pautas dietarias y las leyes relativas a la preparación de alimentos, véanse Levítico 1117:13–14; Deuteronomio 12:15–1614:3–21.

  7. Daniel 2:45.

  8. Véase Daniel 2:37–38.

  9. Véase Daniel 2:39–43. Véase también Spencer W. Kimball, “The Stone Cut Without Hands”, Ensign, mayo de 1976, pág. 8.

  10. Daniel 2:35.

  11. Daniel 2:44.

  12. Véase Ronald A. Rasband, “El cumplimiento de las profecías”, Liahona, mayo de 2020, pág. 75.

  13. D. Todd Christofferson, “El porqué de la Iglesia”, Liahona, noviembre de 2015, pág. 111. Véanse también Gordon B. Hinckley, “La piedra cortada del monte”, Liahona, noviembre de 2007, pág. 83; “Esta es la obra del Maestro”, Liahona, julio de 1995, pág. 81.

  14. Doctrina y Convenios 65:2.

  15. Véase Daniel 3:17–18.

  16. Joy D. Jones, “Una generación resistente al pecado”, Liahona, mayo de 2017, pág. 89.

  17. Daniel 3:25.

  18. Kenneth L. Barker y colaboradores, editores, NIV Study Bible: Fully Revised Edition, 2020, pág. 1468, nota sobre Daniel 3:25.

  19. Daniel 3:28.

  20. Aunque a Belsasar se le llama rey e hijo de Nabucodonosor en Daniel 5, otros registros antiguos indican que era hijo de Nabonido, el último rey de Babilonia, y que era corregente de su padre. Belsasar vivió hasta aproximadamente el año 543 a. C., unos veinte años después de la muerte de Nabucodonosor (véanse Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, págs. 321, 350; Radmacher y colaboradores, NKJV Study Bible, pág. 1254, nota sobre Daniel 5:1, 2).

  21. Véase “Isaías 52:11. ¿Qué son los vasos de Jehová?”.

  22. Véase Berlin y Brettler, The Jewish Study Bible, pág. 1647, nota sobre Daniel 5:25–28. Mene, o mina, equivale a 550 gramos (20 onzas) aproximadamente. Tekel, o shekel, equivale a menos de 150 gramos (media onza). Uparsin equivale a dos medias minas.

  23. Véase Daniel 5:25–28. Véanse también Radmacher y colaboradores, NKJV Study Bible, pág. 1255, nota sobre Daniel 5:25–28; Berlin y Brettler, The Jewish Study Bible, pág. 1652, nota sobre Daniel 5:25–28.

  24. Véase Daniel 7:17–18. El profeta José Smith enseñó: “Cuando Dios hizo uso de la figura de una bestia en las visiones a los profetas, lo hizo para representar aquellos reinos que se habían degenerado y corrompido: los reinos del mundo. Pero nunca hizo uso de la figura de una bestia ni de ninguna cosa bruta para representar Su reino” (History, 1838–1856, tomo D-1 [1 de agosto de 1842–1 de julio de 1843], pág. 1522).

  25. Véanse Barker y colaboradores, NIV Study Bible, pág. 1474, nota sobre Daniel 7:4–7; Radmacher y colaboradores, NKJV Study Bible, 2018, pág. 1257, notas sobre Daniel 7:47:57:67:7.

  26. Véase Robert Alter, The Hebrew Bible: A Translation with Commentary, 2019, tomo III, pág. 777, nota sobre Daniel 7:3.

  27. Daniel 7:13–14.

  28. Véanse Moisés 6:57; Guía para el Estudio de las Escrituras, “Hijo del Hombre”, Biblioteca del Evangelio. Mientras que el título Hijo del Hombre se refiere al Salvador en la profecía de Daniel, la frase “hijo de hombre” (minúscula) puede usarse para referirse a los seres humanos (véase “Ezequiel 2:1. ¿Por qué a Ezequiel se le llama ‘hijo de hombre’?”). Jesús se refirió a Sí mismo como el Hijo del Hombre, indicando a menudo a Sus oyentes que Él sería el cumplimiento de la profecía de Daniel (véanse Marcos 14:62–65; Ludlow, “One Like the Son of Man”, págs. 80–81).

  29. Véase Doctrina y Convenios 27:11.

  30. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 109.

  31. Véase Doctrina y Convenios 116. Véanse también Fotografías de la historia de la Iglesia, nro. 10, “Adán-ondi-Ahmán”; Ludlow, “One Like the Son of Man”, págs. 77, 79. Esta no es la primera vez que Adán y su posteridad se reunirán en Adán-ondi-Ahmán. Tres años antes de su muerte, Adán llamó a su posteridad justa a ese mismo valle y les dio su bendición final (véase Doctrina y Convenios 107:53–56).

  32. Joseph Fielding Smith, Doctrina de salvación, compilado por Bruce R. McConkie, 1956, tomo III, pág. 13. Véase también Enseñanzas: José Smith, pág. 109.