Ayudas para las Escrituras
Isaías 1–12


Ayudas para las Escrituras

Isaías 1–12

El Salvador declaró: “Grandes son las palabras de Isaías” (3 Nefi 23:1), y nos mandó que escudriñáramos sus profecías diligentemente. Isaías fue un profeta del Reino del Sur (Judá), en la segunda mitad del siglo VIII a. C. Su ministerio tuvo lugar durante la época en que Asiria conquistó el Reino del Norte (Israel), y amenazaba con hacer lo mismo con Judá. Isaías fue llamado por Dios en una visión. Comunicó mensajes de advertencia, juicio y esperanza a las personas de su época. Condenó sus acciones pecaminosas, la idolatría y la injusticia, y llamó al pueblo al arrepentimiento. Isaías también profetizó sobre el nacimiento de Jesucristo, la Restauración del Evangelio en los últimos días y la Segunda Venida del Salvador.

Recursos

Nota: La cita de una fuente no publicada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no implica que dicha cita ni su autor cuenten con el respaldo de la Iglesia ni que representen la posición oficial de esta.

Antecedentes y contexto

¿Qué es el libro de Isaías?

El libro de Isaías contiene los escritos y las profecías de Isaías, un profeta que vivió en Jerusalén durante la segunda mitad del siglo VIII a. C. Su nombre significa “Jehová es Salvación”, y esa idea se refleja en sus escritos. Isaías vivió en una época de iniquidad y agitación política generalizadas. El imperio asirio era el poder político más dominante y amenazante de su época. Muchas de las profecías de Isaías hablan del peligro que Asiria representaba tanto para el Reino del Norte (Israel), como para el Reino del Sur (Judá). Isaías ejerció una influencia particularmente fuerte sobre Ezequías, el rey de Judá.

Las palabras de Isaías se citan extensamente en otros libros de Escrituras, más que cualquier otro profeta del Antiguo Testamento. Habló extensamente sobre la casa de Israel y su restauración en los últimos días. Tal vez la parte más importante de sus escritos sea su testimonio del Santo de Israel, el Mesías prometido. El presidente Jeffrey R. Holland escribió: “Isaías es, en todos los sentidos, el profeta mesiánico del Antiguo Testamento y, como tal, es la voz profética más penetrante de ese registro”. Cuando el Jesucristo resucitado visitó a los nefitas y a los lamanitas en las Américas, enseñó: “Un mandamiento os doy de que escudriñéis estas cosas diligentemente, porque grandes son las palabras de Isaías”.

un hombre sentado en un escritorio escribiendo sobre pergaminos

Muchas de las profecías de Isaías son duales en el sentido de que sus mensajes se cumplieron en su propia época, pero también eran símbolos o sombras de acontecimientos que tendrían lugar en una época mucho más tardía. El presidente Dallin H. Oaks explicó: “El libro de Isaías contiene muchas profecías que parecen tener varios cumplimientos. Un cumplimiento parece involucrar a las personas de los días de Isaías o las circunstancias de la siguiente generación. Otro significado, a menudo simbólico, parece referirse a acontecimientos en el meridiano de los tiempos […]. Hay incluso otro significado o cumplimiento de la misma profecía que parece relacionarse con los sucesos pertinentes a la Segunda Venida del Salvador. El hecho de que muchas de esas profecías puedan tener varios significados resalta la importancia de que busquemos obtener revelación del Espíritu Santo que nos ayude a interpretarlas”.

El libro de Isaías se puede organizar en las siguientes secciones:

  1. Isaías 1–12: El llamamiento de Isaías de parte de Jehová, su mensaje de amonestación y sus profecías sobre la destrucción y restauración de Judá e Israel.

  2. Isaías 13–23: Las profecías de los juicios de Dios sobre las naciones inicuas y una visión de la futura prominencia de Israel.

  3. Isaías 24–35: Profecías adicionales de juicio y destrucción.

  4. Isaías 36–39: Una narración histórica de la invasión asiria de Jerusalén, que se asemeja al relato que se encuentra en 2 Reyes 18–20.

  5. Isaías 40–48: Promesas de liberación para los judíos exiliados en Babilonia.

  6. Isaías 49–59: Profecías acerca de los siervos de Dios, incluido el Mesías, que traería la salvación a Israel.

  7. Isaías 60–66: Promesas de la restauración final de Israel, la Segunda Venida de Jesucristo y Su reinado milenario.

Isaías 1

¿Qué tiene de significativo Isaías 1?

Es probable que Isaías 1 se escribiera después que muchas de las otras revelaciones de Isaías. Es un prólogo o prefacio del resto del libro, similar a como se utiliza la sección 1 en Doctrina y Convenios. El capítulo 1 resume un mensaje prominente de Isaías: cuando el pueblo de Dios quebrante su convenio, perderá Sus bendiciones y Su protección; mas cuando regresen a Él, Él los perdonará y bendecirá sobremanera.

Isaías 1:18

¿Qué podemos aprender de las metáforas de la grana, el carmesí, la nieve y la lana?

Isaías comparó los pecados de Israel con la grana y el carmesí, colores escarlata que provienen de tintes. Suplicó a su pueblo que se “lavara” y se purificara. Isaías testificó que sus pecados como la grana y el carmesí podían ser “emblanquecidos” “como la nieve” y “como […] lana”. Esta poderosa metáfora puede recordarnos que los pecados de quienes se arrepienten pueden ser “blanqueados mediante la sangre del Cordero”.

En cuanto a estos símbolos, la hermana Sharon Eubank, quien prestó servicio en la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, enseñó: “El tinte escarlata del Antiguo Testamento no solo era de un color muy vivo sino, además, inalterable, lo que significa que su vivo color se fijaba a la lana y no se desteñía sin importar cuántas veces se lavara. Satanás usa ese razonamiento para derrotarnos: la lana blanca teñida de escarlata nunca puede volver a ser blanca, pero Jesucristo declara: ‘mis caminos [son] más altos que vuestros caminos’ [Isaías 55:9], y el milagro de Su gracia es que, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, Su sangre escarlata nos hace volver a ser puros. No es lógico, pero sin embargo es cierto”.

tela teñida de escarlata

Isaías 2:1–3

¿Qué es el “monte de la casa de Jehová”?

La profecía de Isaías tiene varios cumplimientos. En su contexto inmediato, señala a una época en la que el Señor establecerá Su templo en Jerusalén en los últimos días, y personas de todas las naciones vendrán a adorar allí. Los profetas de los últimos días también han enseñado que esa profecía se aplica a la Restauración de la Iglesia de Jesucristo y al establecimiento de templos en todo el mundo.

Isaías 2:3

¿Qué quiere decir la frase “de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”?

Esta frase utiliza una forma de poesía hebrea conocida como paralelismo, en la que dos versos expresan la misma idea utilizando palabras diferentes. A lo largo del Antiguo Testamento, la palabra Sion se usa como sinónimo de Jerusalén y el monte del templo. La profecía de Isaías indica que, en los últimos días, la palabra del Señor y Su sagrada ley saldrán de Jerusalén, donde se edificará el templo.

La profecía de Isaías también puede referirse a la Nueva Jerusalén, que se edificará en el continente americano y desde la cual Cristo reinará durante el Milenio. El presidente Joseph Fielding Smith dijo lo siguiente acerca de estas dos ciudades: “Jerusalén la antigua […] llegará a ser una ciudad santa, donde el Señor morará, y desde la cual enviará Su palabra a todo pueblo. De igual manera sobre [el] continente [americano] se edificará la ciudad de Sion, la Nueva Jerusalén, y de ella también saldrá la ley de Dios”.

Isaías 3–4

¿Quiénes eran las “hijas de Sion”?

La mayoría de los eruditos concuerdan en que la frase hija de Sion, en su forma singular, se refiere a los pueblos de Jerusalén y Judá. La forma plural, “hijas de Sion”, aparece solo unas pocas veces en el Antiguo Testamento. Puede tener un significado diferente de la forma singular, posiblemente refiriéndose específicamente a las mujeres de Jerusalén o a los habitantes de los Reinos del Norte y del Sur. Independientemente del significado específico, la descripción que Isaías hace de las hijas de Sion muestra que el orgullo y la arrogancia habían llegado a caracterizar al pueblo.

Isaías profetizó que Jehová finalmente lavaría “la inmundicia de las hijas de Sion”. En lugar de abandonar a Israel sin nadie que los cuidara, Dios continuaría honrando Su convenio con ellos. Isaías profetizó que Jehová estaría en medio de Israel como una fuente de protección y refugio en los últimos días.

Isaías 5:25

¿Qué quiere decir Isaías cuando dice que la mano de Jehová está “todavía extendida”?

La frase “Con todo esto no ha cesado su furor, sino que su mano está todavía extendida” aparece varias veces en los primeros capítulos de Isaías. En cada caso, la frase se relaciona con el castigo de los inicuos. Isaías utilizó esa frase para recalcar que, debido a que los castigos anteriores no habían llevado a Israel al arrepentimiento, la mano de Dios permanecería extendida en juicio. Esos pasajes también pueden mostrar que las manos y los brazos extendidos del Señor se usan para describir Su misericordia.

Isaías 6:2

¿Qué son los serafines?

Los serafines son seres angelicales que ministran en los tribunales de Dios. Las alas de los serafines son un símbolo de su poder para moverse o para obrar.

Isaías 6:9–10

¿Mandó Jehová a Isaías que enseñara de una manera que el pueblo no entendería?

La traducción de los versículos 9–10 da la impresión de que a Isaías se le mandó profetizar de una manera que haría que el pueblo endureciera su corazón y se volviera espiritualmente sordo y ciego. Algunos eruditos creen que esos versículos describen la condición espiritual existente del pueblo, mientras que otros creen que son una profecía de cómo respondería el pueblo al mensaje de Isaías. Otra posibilidad es que Jehová le estuviera instruyendo a Isaías que comunicara su mensaje de tal manera que aquellos con corazones endurecidos no lo entendieran, pero que aquellos que estuvieran espiritualmente preparados lo comprendieran.

Isaías 7:1–9

¿Qué sucedió entre Acaz, Rezín y Peca?

En el año 735 a. C., el Imperio asirio se estaba expandiendo rápidamente y representaba una amenaza cada vez mayor para los reinos cercanos. Estos incluían el Reino del Norte (Israel; también conocido como Efraín) y el reino de Siria (también conocido como Aram). En respuesta, el rey Peca, del Reino del Norte, y el rey Rezín, de Siria, formaron una alianza para defender sus reinos contra Asiria. Instaron al rey Acaz, del Reino del Sur, a unirse a ellos, pero él se negó. En represalia, Peca y Rezín atacaron el reino de Acaz, con la intención de reemplazar a Acaz con un gobernante que se uniera a su alianza. Fue durante ese tiempo que Isaías profetizó al rey Acaz.

Véase también “2 Reyes 16:7–9. ¿Por qué el rey Acaz buscó ayuda de Asiria?”.

Isaías 7:10–16

¿Cuál fue la señal que se le dio a Acaz?

Isaías instó a Acaz y al pueblo de Judá a confiar en Jehová para ser liberados de los ejércitos de Peca (rey de Israel) y Rezín (rey de Siria). También animó a Acaz a no buscar ayuda de Asiria. Para fortalecer la fe de Acaz en la profecía, Jehová prometió una señal: “He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel”. La palabra hebrea traducida como “virgen” puede significar simplemente una mujer joven en edad de casarse. Jehová le aseguró a Acaz que antes de que el niño alcanzara la madurez, Peca y Rezín serían destruidos.

A pesar del consejo de Isaías, Acaz decidió buscar la ayuda de Asiria. Como resultado, Judá quedó bajo el control asirio. La profecía de Isaías comenzó a cumplirse en el año 732 a. C., cuando Asiria destruyó la alianza entre Peca y Rezín y conquistó Damasco en Siria y partes del reino de Israel.

Más allá de su contexto histórico inmediato, la profecía de Emanuel tiene un significado más profundo. El Evangelio de Mateo lo identifica como una profecía del nacimiento de Jesucristo de la virgen María. El nombre Emanuel significa “Dios con nosotros”.

María sostiene al niño Jesús

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado” (Isaías 9:6).

Isaías 8:18

¿Qué tienen de significativos los nombres de los hijos de Isaías?

Isaías declaró: “Yo y los hijos que me dio Jehová somos señales y prodigios en Israel”. Los nombres de Isaías y sus hijos contenían mensajes simbólicos que servirían como recordatorios de las profecías de Isaías al pueblo. Maher-salal-hasbaz. (“la destrucción es inminente”) presagiaba la destrucción que enfrentaría el pueblo si persistía en la iniquidad. Sear-jasub (“el remanente regresará”) señalaba el recogimiento final de Israel en la tierra prometida y en el convenio sempiterno de Dios. El nombre Isaías (“Jehová es salvación”) representaba el poder de Jesucristo para salvar a Su pueblo.

Isaías 9:1–7

¿Qué quiso decir Isaías cuando dijo: “Porque un niño nos es nacido”?

En Isaías 9, Isaías profetizó acerca de un tiempo de “aflicción” y “oscuridad”. Probablemente se refería a las invasiones asirias del Reino del Norte (Israel), que sucedieron en el año 732 a. C.. Estas invasiones supusieron amenazas significativas para el Reino del Norte, así como para el Reino del Sur (Judá). A pesar de esos peligros, Isaías profetizó acerca de la venida de “una gran luz” y del nacimiento de un niño que traería paz y justicia.

En su contexto inmediato, es posible que esa profecía se refiriera al nacimiento del rey Ezequías. Cuando Ezequías llegó a ser rey de Judá, llevó luz espiritual al pueblo al ayudarlos a alejarse de la idolatría y a confiar en Jehová. Durante el reinado de Ezequías, el pueblo de Jerusalén evitó milagrosamente la destrucción a manos de los asirios. Por encima de todo, Jesucristo es el cumplimiento divino y supremo de la profecía de Isaías. Él es la gran luz, quien siempre se sentará “sobre el trono de David” como el Rey de reyes.

El presidente Russell M. Nelson enseñó:

“Como profetizó el profeta Isaías, y como se conmemora en El Mesías de Händel, cuando Jesucristo regrese ‘se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá’ [Isaías 40:5].

“En ese día, ‘el principado estará sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz’ [Isaías 9:6]”.

el profeta Isaías predice el nacimiento de Cristo

The Prophet Isaiah Foretells Christ’s Birth [El profeta Isaías predice el nacimiento de Cristo], por Harry Anderson

Isaías 10

¿Qué profetizó Isaías acerca de Asiria?

Isaías profetizó la destrucción de Asiria en Isaías 10. Asiria era una potencia dominante que con el tiempo conquistó el Reino del Norte (Israel) y dispersó a su pueblo. Asiria también representaba una grave amenaza para el Reino del Sur (Judá). Isaías profetizó que el ejército asirio invadiría Judá e incluso mencionó los nombres de las ciudades que caerían a su paso. Luego describió al ejército acercándose a Jerusalén, avanzando hasta el punto de que “alzar[ía] su mano” contra la ciudad.

A pesar de lo cerca que estaría Jerusalén de ser destruida, Isaías profetizó que Jehová intervendría para salvar a Su pueblo. Comparó a Asiria con un bosque de árboles que sería talado. Un cumplimiento de esa profecía ocurrió durante el reinado del rey Ezequías, cuando un ejército de 185 000 asirios amenazó con destruir Jerusalén. Sin embargo, antes de que los asirios comenzaran su ataque, Jehová envió una plaga sobre el campamento asirio, y Jerusalén se salvó milagrosamente. Varias décadas después, Asiria fue conquistada por Babilonia y dejó de existir como imperio.

Isaías 11:1–9

¿Qué es el “tronco de Isaí” y el vástago que brotó de él?

La profecía de Isaías tiene varios cumplimientos. En cierto sentido, se puede considerar que Isaías 11:1 utiliza paralelismo sinónimo, una forma de poesía hebrea en la que la segunda parte de una frase refuerza el significado de la primera. En este caso, la vara se puede equiparar con el vástago y el tronco (o tocón) con las raíces. En otras palabras, Isaías profetizó acerca de una vara o vástago que crecería del tocón o de las raíces de un árbol. Esto lo cumplió Jesucristo, quien era un vástago que brotó de las raíces de Isaí. Isaí era el padre del rey David y un antepasado de Jesucristo.

Las Escrituras de la Restauración nos ayudan a entender un cumplimiento adicional de la profecía de Isaías. En la noche del 21 de septiembre de 1823, el ángel Moroni se apareció a José Smith, de diecisiete años, y le habló de la obra que Dios tenía para él. Como parte de esa visita, Moroni citó muchas profecías del Antiguo Testamento, entre ellas Isaías 11. Le dijo a José que esa profecía “estaba por cumplirse”. Casi quince años después, en marzo de 1838, el profeta José Smith abordó algunas preguntas sobre Isaías 11. Sus respuestas inspiradas, que están registradas en Doctrina y Convenios 113, explican algunos elementos de esa profecía.

En Doctrina y Convenios 113:1–2 se declara que “el tronco de Isaí” es Jesucristo. Los versículos 3–6 explican que la persona simbolizada por la vara y la raíz es un descendiente de Isaí y de Efraín que tendría las “las llaves del reino […] para el recogimiento de[l] pueblo [del Señor] en los postreros días”. Es probable que se refiera al profeta José Smith.

dibujo del tocón de un árbol

Isaías 11:10–12

¿Qué es el “estandarte a las naciones”?

En la época de Isaías, un estandarte era una bandera o pendón que llevaban los ejércitos y que indicaba de qué nación eran. El estandarte se izaba durante la batalla para que los soldados del ejército pudieran reunirse debajo de él o marchar detrás de él. El estandarte del que se habla en Isaías 11:10, el cual los gentiles buscarían, es el “convenio sempiterno”, o el Evangelio de Jesucristo. La Iglesia restaurada de Jesucristo es un estandarte para congregar al Israel disperso y traerlo de vuelta a Él.

Isaías 11:16

¿Qué podría representar el “camino para el remanente”?

Isaías habló de un camino que llevaría a las tribus dispersas de regreso a Israel. Si bien es posible que Isaías se refiriera a un camino físico, es posible que estuviera hablando simbólicamente de la estrecha y angosta senda del convenio.

Más información

Ayudas para entender Isaías

  • Bruce R. McConkie, “Ten Keys to Understanding Isaiah”, Ensign, octubre de 1973, págs. 78–83.

  • Bradley R. Wilcox, “Las cuatro claves de Nefi para entender a Isaías”, Para la Fortaleza de la Juventud, septiembre de 2022, págs. 11–13.

  • Ryan S. Gardner y David A. Edwards, “How Can I Understand Isaiah?”, New Era, marzo de 2012, págs. 18–22.

Los pecados como la grana serán emblanquecidos como la nieve

  • “Scarlet, Crimson, Snow, and Wool”, New Era, febrero de 2016, págs. 8–9.

“Porque un niño nos es nacido”

Un estandarte a las naciones

  • “An Ensign for the Nations”, Ensign, septiembre de 2018, págs. 44–45.

Contenido multimedia

Música

  • “Bandera de Sion”, Himnos, nro. 5.

  • “O Come, O Come Emmanuel”, Hymns—For Home and Church.

Videos

“Isaías profetizó de Cristo” (4:51).

4:51

“Understanding Isaiah and Other Challenging Scriptures” [Comprender a Isaías y otros pasajes de las Escrituras difíciles] (3:03).

3:3

Imágenes

un gráfico que muestra los reinos de Israel y Judá
retrato del profeta Isaías

Isaiah [Isaías], por Ted Henninger

Templo de Abiyán, Costa de Marfil
mapa de la Tierra Santa
el niño Jesús duerme en una manta blanca sobre un lecho de heno

For unto Us a Child Is Born [Porque un niño nos es nacido], por Simon Dewey

el ángel Moroni se aparece a José Smith

The Angel Moroni Appears to Joseph Smith [Moroni se aparece a José Smith en su cuarto], por Tom Lovell

Notas

  1. Véase RoseAnn Benson y Shon D. Hopkin, “Finding Doctrine and Meaning in Book of Mormon Isaiah”, Religious Educator, tomo XV, nro. 1, 2014, pág. 107. Véanse también Bible Dictionary, “Isaiah”; Isaías 12:2–3.

  2. Véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Isaías”, Biblioteca del Evangelio. Véase también Richard Neitzel Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament: An Illustrated Reference for Latter-day Saints, 2009, pág. 294.

  3. Véase Bible Dictionary, “Isaiah”. Isaías es el profeta más citado en el Nuevo Testamento, así como en el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios (véase Russell M. Nelson, “Remnants Gathered, Covenants Fulfilled”, en Sperry Symposium Classics: The Old Testament, editado por Paul Y. Hoskisson, 2005, págs. 5–7). Véanse 3 Nefi 23:1–3; 2 Nefi 25:7–8.

  4. Jeffrey R. Holland, Christ and the New Covenant: The Messianic Message of the Book of Mormon, 1997, pág. 75.

  5. 3 Nefi 23:1.

  6. Dallin H. Oaks, “Scripture Reading and Revelation”, Ensign, enero de 1995, pág. 8.

  7. Muchos eruditos piensan que los capítulos 40–66 de Isaías podrían haber sido escritos por alguien que no era Isaías. Señalan diferencias en el lenguaje, el estilo de la escritura y los temas en comparación con los capítulos 1–39. Aunque no podemos probar quién escribió Isaías con solo estudiarlo, podemos confiar en que el libro es Escritura inspirada. Los profetas y apóstoles modernos enseñan de Isaías y a menudo lo citan en sus mensajes. El Libro de Mormón también incluye pasajes tanto de la primera mitad de Isaías, como de la segunda. Debido a ello, muchos eruditos Santos de los Últimos Días creen que Isaías escribió todo el libro (véanse Kerry Muhlestein, Learning to Love Isaiah, 2021, págs. 2–3; Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, pág. 295; D. Kelly Ogden y Andrew C. Skinner, Verse by Verse: The Old Testament, tomo II, 2013, págs. 253–254). Otros eruditos Santos de los Últimos Días ofrecen perspectivas adicionales con respecto a la autoría de Isaías (véase Joshua M. Sears, “Deutero-Isaiah in the Book of Mormon: Latter-day Saint Approaches”, en They Shall Grow Together: The Bible in the Book of Mormon, editado por Charles Swift y Nicholas J. Frederick, 2022, págs. 365–392).

  8. Véanse Guía para el Estudio de las Escrituras, “Isaías”, Biblioteca del Evangelio; Jeffrey R. Chadwick, “The Great Jerusalem Temple Prophecy: Latter-day Context and Likening unto Us”, en Ascending the Mountain of the Lord: Temple, Praise, and Worship in the Old Testament, editado por David Rolph Seely y colaboradores, 2013, págs. 368–369.

  9. Véase Muhlestein, Learning to Love Isaiah, pág. 11.

  10. Véase “Scarlet, Crimson, Snow, and Wool”, New Era, febrero de 2016, págs. 8–9.

  11. Alma 13:11. Véanse también Apocalipsis 7:14; Terry B. Ball, “Isaiah and the Messiah”, en Jesus Christ: Son of God, Savior, editado por Paul H. Peterson y colaboradores, 2002, pág. 88.

  12. Sharon Eubank, “Cristo: La luz que resplandece en las tinieblas”, Liahona, mayo de 2019, pág. 75.

  13. Véase Chadwick, “The Great Jerusalem Temple Prophecy”, págs. 371–374. Esos mismos versículos aparecen en Miqueas 4:1–5. No se sabe si se revelaron primero a Isaías o a Miqueas.

  14. Véanse Gary E. Stevenson, “Días inolvidables”, Liahona, noviembre de 2024, pág. 90; Ronald A. Rasband, “El cumplimiento de la profecía”, Liahona, mayo de 2020, págs. 76–77; Jeffrey R. Holland, “Un estandarte a las naciones”, Liahona, mayo de 2011, pág. 111; Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah: The Second Coming of the Son of Man, 1982, pág. 275. Hablando de Isaías 2:2–5, el presidente Gordon B. Hinckley enseñó: “Creo que esa profecía se aplica al histórico y maravilloso Templo de Salt Lake; pero creo que también se relaciona a este magnífico [Centro de conferencias], ya que desde este púlpito la ley de Dios saldrá adelante, junto con la palabra y el testimonio del Señor (“Este grandioso año milenario”, Liahona, enero de 2001, pág. 82).

  15. Véase Chadwick, “The Great Jerusalem Temple Prophecy”, págs. 374–375.

  16. Véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Nueva Jerusalén” y “Sion”, Biblioteca del Evangelio.

  17. Véase Doctrina de salvación, compilado por Bruce R. McConkie, 1956, tomo III, págs. 69–71. Véase también Russell M. Nelson, “El Señor Jesucristo vendrá de nuevo”, Liahona, noviembre de 2024, pág. 121, incluidos los pasajes de las Escrituras en la nota 6 al pie de la página.

  18. Véanse Isaías 3:16–24; 4:4; Cantares 3:11.

  19. Véase Donald W. Parry y colaboradores, Understanding Isaiah, 1998, pág. 43, nota sobre Isaías 3:16. Véanse también Adele Berlin y Marc Zvi Brettler, editores, The Jewish Study Bible, 2.ª edición, 2014, pág. 773, nota sobre Isaías 3:16–4:1; Ball, “Isaiah and the Messiah”, págs. 91–94. La descripción que hace Isaías del orgullo de las hijas de Sion sigue a su descripción del orgullo y las faltas de los hombres de Judá (véase Isaías 2:10–22).

  20. Isaías 4:4.

  21. Véase Isaías 4:1.

  22. Véase Isaías 4:5–6. Véase también Muhlestein, Learning to Love Isaiah, pág. 38, nota sobre Isaías 4:5–6.

  23. Véanse Isaías 5:25; 9:12, 17, 21; Isaías 10:4.

  24. Véase John Gee, “A Different Way of Seeing the Hand of the Lord”, Religious Educator, tomo XVI, nro. 2, 2015, págs. 113–114.

  25. Véanse 2 Nefi 28:32; Jacob 6:4; Alma 5:33; 3 Nefi 9:14. Véase también Jeffrey R. Holland, “De nuevo llegaron profetas a la tierra”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 107.

  26. Véase Bible Dictionary, “Seraphim”.

  27. Véase Doctrina y Convenios 77:4.

  28. Véase Paul Y. Hoskisson, “A Latter-day Saint Reading of Isaiah: The Example of Isaiah 6”, en Sperry Symposium Classics: The Old Testament, editado por Paul Y. Hoskisson, 2005, págs. 215–216.

  29. Véase Berlin y Brettler, The Jewish Study Bible, pág. 779–780, nota sobre Isaías 6:8–10.

  30. Véase Muhlestein, Learning to Love Isaiah, págs. 55–56, nota sobre Isaías 6:9–10.

  31. Véase Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, pág. 296. Véase también “2 Reyes 16:7. ¿Quiénes eran los asirios?”.

  32. Véase Isaías 7:3–17.

  33. Isaías 7:14. Se desconoce la identidad de la joven madre. Algunos piensan que pudo haber sido la esposa de Isaías. Otros sugieren que era la esposa del rey Acaz (véase Jason R. Combs, “‘From King Ahaz’s Sign to Christ Jesus’: The ‘Fulfillment’ of Isaiah 7:14”, en Prophets and Prophecies of the Old Testament, editado por Aaron P. Schade y colaboradores, 2017, págs. 101–105.

  34. Combs, “From King Ahaz’s Sign to Christ Jesus”, pág. 104.

  35. Véase Isaías 7:15–16.

  36. Véase Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, pág. 296.

  37. Véase Mateo 1:18–25.

  38. Guía para el Estudio de las Escrituras, “Emanuel”, Biblioteca del Evangelio.

  39. Isaías 8:18.

  40. Isaías 8:1, nota c al pie de la página. Véase también Isaías 8:1–4.

  41. Isaías 7:3, nota a al pie de la página.

  42. Benson y Hopkin, “Finding Doctrine and Meaning in Book of Mormon Isaiah”, pág. 107.

  43. Isaías 9:1.

  44. Véase Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, pág. 294.

  45. Isaías 9:2.

  46. Véase Isaías 9:6–7.

  47. Véase Berlin y Brettler, The Jewish Study Bible, pág. 784, nota sobre Isaías 9:1–6.

  48. Véanse 2 Reyes 18–19; “2 Reyes 18:7–13. ¿Por qué Ezequías se rebeló contra Asiria?”; “2 Reyes 19. ¿Cómo ayudó el profeta Isaías a Ezequías?”.

  49. Véanse Mateo 4:12–16; Juan 1:5.

  50. Isaías 9:7.

  51. Russell M. Nelson, “El Señor Jesucristo vendrá de nuevo”, pág. 121.

  52. Véase 2 Reyes 17. Véase también “2 Reyes 17:5–23. ¿Qué les sucedió a las tribus de Israel después de que fueron conquistadas por Asiria?”.

  53. Véase Isaías 10:28–32.

  54. Isaías 10:32.

  55. Véase Isaías 10:33–34.

  56. Véanse 2 Reyes 19; Isaías 37. Véase también “2 Reyes 19. ¿Cómo ayudó el profeta Isaías a Ezequías?”.

  57. Véase Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, págs. 285–286.

  58. Véase RoseAnn Benson, “Joseph Smith and the Messiah: Prophetically Linked”, en Religious Educator tomo III, nro. 3, 2002, pág. 69.

  59. Véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Isaí”, Biblioteca del Evangelio.

  60. José Smith—Historia 1:40. Véase también José Smith—Historia 1:33–41.

  61. Doctrina y Convenios 113:6.

  62. Véase Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah, págs. 339–340.

  63. Véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Estandarte”, Biblioteca del Evangelio.

  64. Véase Doctrina y Convenios 45:9.

  65. Véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Gordon B. Hinckley, 2016, págs. 57, 63. Véase también Doctrina y Convenios 115:4–6.

  66. Véase también Doctrina y Convenios 133:26–34.

  67. Véase Parry y colaboradores, Understanding Isaiah, págs. 124–125, nota sobre Isaías 11:16. Véase también Gerrit W. Gong, “El milagro de pertenecer al convenio”, Liahona, febrero de 2019, pág. 28.