Capacitación de maestros
Experiencia de aprendizaje 1: Vivir y enseñar a la manera del Salvador
Notas al pie de página
Tema

Experiencia de aprendizaje 1

Vivir y enseñar a la manera del Salvador

Reseña

Esta experiencia de aprendizaje abarca los siguientes conceptos:

  • La enseñanza: Su gran responsabilidad

  • Jesucristo, el Maestro de maestros

  • Vivir y enseñar como lo hizo el Salvador

Conceptos clave

Bienvenido a Seminarios e Institutos de Religión (SeI). En los programas de Seminario e Instituto de todo el mundo, miles de maestros y líderes ayudan a los jóvenes y a los jóvenes adultos de la Iglesia a aprender y poner en práctica la doctrina y los principios del evangelio de Jesucristo. Estamos agradecidos por su deseo de servir al Señor en esta importante labor.

La gran responsabilidad de enseñar a los hijos de Dios

El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó lo siguiente acerca de la responsabilidad de enseñar a los hijos de Dios:

“Estamos tan agradecidos por todos aquellos que imparten la enseñanza. Los amamos y los apreciamos más de lo que nos es posible expresar. Confiamos mucho en ustedes. El enseñar con eficacia y el sentir que se está surtiendo efecto es en verdad una tarea muy difícil; pero vale la pena. No hay ‘llamamiento más importante’… [La enseñanza: El llamamiento más importante (materiales de consulta para el mejoramiento del maestro, 1978)]. 

“El que cada uno de nosotros ‘[venga] a Cristo’ [D. y C. 20:59], guarde Sus mandamientos y siga Su ejemplo para volver a la presencia del Padre es en verdad el propósito más sublime y sagrado de la existencia humana. El ayudar a los demás a lograr eso también —el enseñar, persuadir y conducirlos con fervor a que anden también por el sendero de la redención— en verdad debe ser la segunda tarea más importante de nuestra vida. Tal vez esa sea la razón por la que el presidente David O. McKay una vez dijo: ‘La responsabilidad más grande que puede tener un hombre [o una mujer] es la de ser maestro de los hijos de Dios’ [David O. McKay, en Conference Report, octubre de 1916, pág. 57]” (“Venido de Dios como maestro”, Liahona, julio de 1998, pág. 26).

Jesucristo, el Maestro de maestros

Usted recibirá ayuda divina a medida que procure crecer y desarrollarse como maestro de los hijos de Dios y se esfuerce por adoptar en su vida y en su enseñanza el modelo que estableció el Salvador.

Dedique un tiempo a ver el video “El Maestro de maestros” (3:51), disponible en churchofjesuschrist.org. En este video, el presidente Boyd K. Packer (1924–2015), del Cuórum de los Doce Apóstoles, describe algunos aspectos de la enseñanza del Evangelio.

Mientras mira el video, preste atención a las principales razones por las que usted debe vivir y enseñar como lo hizo el Salvador. Anote sus reflexiones e impresiones en un diario de estudio o en otro lugar donde pueda consultarlas y compartirlas con su líder de capacitación o su grupo.

Actividad del manual La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio

Al hablar del Salvador como modelo para los maestros, el presidente Boyd K. Packer, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“¿Qué mejor modelo podríamos encontrar? ¿Qué mejor estudio podríamos emprender que examinar nuestras ideas, objetivos y métodos y compararlos con los de Jesucristo?” (Teach Ye Diligently [Enseñaos diligentemente], edición revisada, 1991, pág. 22).

La siguiente actividad le ayudará a obtener una comprensión más profunda del modo en que el Salvador enseñó e influyó en otras personas, y cómo les ayudó a aprender, a crecer espiritualmente y a convertirse a Su evangelio.

Estudie el prefacio en las páginas V–VII de La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio: Manual para maestros y líderes de Seminarios e Institutos de Religión, 2011. Resalte o subraye las palabras que expresan una acción para describir las diferentes maneras en que el Salvador enseñó y ministró.

Después de estudiar estas páginas de La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio, anote sus respuestas a las siguientes preguntas en los márgenes de su manual. (Se le invita a escribir notas en los márgenes de su manual a lo largo de estas lecciones).

  • ¿Qué le llama la atención en cuanto al modo en que el Salvador vivía, enseñaba y dirigía?

  • ¿Cómo ayudó Él a los demás a aprender, a crecer espiritualmente y a convertirse a Su evangelio?

Resumen y aplicación

Principios que debemos recordar

  • No existe mayor responsabilidad sobre una persona que la de ser maestro de los hijos de Dios.

  • Cristo es el Maestro de maestros. Debemos tratar de vivir y enseñar como lo hizo Él.

  • Enseñamos lo que somos, lo cual significa que nuestro discipulado, nuestros rasgos, nuestro testimonio y nuestro compromiso hacia el Evangelio pueden influir en los demás tanto como nuestras palabras.

“El don para enseñar se debe obtener. Y, una vez se ha obtenido, debe nutrirse si es que hemos de conservarlo” (Boyd K. Packer, Teach Ye Diligently [Enseñaos diligentemente], pág. 345).

“Por lo tanto, ¿qué tiene que hacerse?”

Se sabe que, al final de las reuniones con el Cuórum de los Doce Apóstoles, el presidente Boyd K. Packer, del Cuórum de los Doce Apóstoles, preguntaba: “Por lo tanto, ¿qué tiene que hacerse?”, a fin de propiciar la discusión sobre el modo en que el tema que se estaba tratando se podía aplicar para cambiar la vida de las personas (véase Jeffrey R. Holland, “Therefore, What?” [Conferencia del SeI sobre el Nuevo Testamento, 8 de agosto de 2000], si.churchofjesuschrist.org). Al final de cada experiencia de aprendizaje, pregúntese: “Por lo tanto, ¿qué tiene que hacerse?”, y piense en el modo en que usted podría poner personalmente en práctica los temas y los principios que se han analizado.

Para concluir esta experiencia de aprendizaje, anote algunas cosas que hará basándose en los principios que ha aprendido hoy.