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Cómo fortalecer mi relación con el Padre Celestial y Jesucristo
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Cómo fortalecer mi relación con el Padre Celestial y Jesucristo

Establecer una relación más estrecha con Ellos siempre me pareció abstracto, hasta que intenté algo nuevo.

En la fotografía posó una modelo.

Cuantos más años tengo, más me doy cuenta de cuánto dependo de las relciones interpersonales: relaciones con amigos, con familiares y hasta con los repartidores que nunca fallan en entregarme mis últimos pedidos en línea (benditos sean).

Y durante años, yo sabía que el consejo frecuente de nuestros líderes de la Iglesia con respecto a establecer una relación con el Padre Celestial y con el Salvador era verdadero e importante1.

Sin embargo, no podía descubrir cómo hacerlo.

Las relaciones terrenales con mis amigos y mi familia incluían tener conversaciones, compartir chistes privados y pasar tiempo juntos. Así que, la idea de tener una relación personal con mi Padre Celestial y Jesucristo, quienes no están físicamente presentes, siempre me pareció muy abstracta.

No obstante, mientras meditaba, me di cuenta de que la relación de todas las personas con el Padre Celestial y Jesucristo es personal y única. ¿Qué sucedería si aplicara algunas cosas que me han ayudado a desarrollar relaciones estrechas con mis seres queridos aquí en la tierra a mi relación con Ellos?

Esa idea fue la chispa que necesitaba.

Decidí ponerla a prueba y revaluar mi relación con Ellos después de 10 días.

10 maneras de fortalecer las relaciones

Mientras reflexionaba sobre las formas de acercarme al Padre Celestial y al Salvador, investigué diez consejos básicos sobre relaciones interpersonales que a menudo dan los profesionales, y los combiné con consejos proféticos para darles un enfoque espiritual.

Los 10 consejos son:

  1. Comunícate con sinceridad, en voz alta y con verdadera intención por medio de la oración2.

  2. Aprende a escuchar3.

  3. Demuéstrales agradecimiento4.

  4. Haz sacrificios por Ellos5.

  5. Aprende acerca de Ellos6.

  6. Pasa tiempo de calidad con Ellos7.

  7. Presta servicio junto a Ellos8.

  8. Demuéstrales confianza y compromiso9.

  9. Reconoce cuando te equivocas10.

  10. Aprende de qué manera Ellos te demuestran amor11.

Para comenzar, decidí aprender sobre mi Padre Celestial y el Salvador (nro. 5), pasar tiempo de calidad con Ellos (nro. 6) y aprender de qué forma Ellos me ofrecían amor (nro. 10).

1. Aprender acerca de Ellos

Para aprender más de Ellos, me centré en estudiar los rasgos de Su personalidad. Estudié “El Cristo Viviente”, relatos de milagros en el Libro de Mormón y discursos de la conferencia general. Además, miré los videos de la Biblia y del Libro de Mormón que produjo la Iglesia para tener una perspectiva visual de los atributos del Salvador y de cómo Él enseñaba y se relacionaba con los demás.

Uno de los atributos del Salvador que estudié fue Su disposición a hacer la voluntad del Padre (véase 3 Nefi 11:11). No puedo imaginar que alguien esté dispuesto a sufrir y morir por todos los errores, pesares, pecados y dolor que todos afrontaríamos, cuando esa persona no hizo nada malo. Sin embargo, alguien estuvo dispuesto a hacerlo.

Él estuvo dispuesto.

Yo siempre había tenido fe en Él, pero el meditar sobre Su amor y disposición a renunciar a Su vida por mí profundizó mi fe, mi gratitud y mi propia disposición a seguirlo. Y Su valor me inspiró a seguir avanzando con fe y esperanza, aun cuando a veces afrontase ansiedad y miedo a lo desconocido.

Luego me centré en el carácter del Padre Celestial.

He lidiado con el perfeccionismo la mayor parte de mi vida, y solía imaginarlo a Él como una figura enojada cuando yo lo desilusionaba con mis debilidades y equivocaciones.

Sin embargo, al estudiar más sobre Su naturaleza, he aprendido que Él no es un ser despiadado (véase Alma 32:22), sino que es paciente, bondadoso y amoroso (véase 2 Pedro 3:9). Siempre está dispuesto a perdonarme (véase Mosíah 26:29–31). Él es mi mayor apoyo (véase 2 Nefi 26:24).

Comprendí que Él realmente es mi Padre y yo soy Su hija divina. Él me ama completamente (véase Juan 3:16–17) y tan solo desea que yo regrese.

Aprender acerca de la naturaleza del Padre Celestial y de Jesucristo cambió toda mi percepción de lo que Ellos sienten por mí y de cuán presentes en realidad están en mi vida. Comprendí que Ellos no son extraños para mí; los conozco desde el principio, y Ellos siempre me han conocido.

2. Pasar tiempo con Ellos

Fotografía de Getty Images.

Tal como apartaría tiempo para visitar a un amigo, pasé tiempo con el Padre Celestial y el Salvador todos los días. Ofrecí oraciones sinceras en voz alta y dediqué tiempo a escuchar; toqué mis himnos favoritos y reflexioné sobre ellos; medité. Y debido a que los templos estaban cerrados (por causa del COVID-19), hice caminatas tranquilas.

Por lo general escucho un podcast o un audiolibro cuando salgo a caminar, pero durante esas caminatas me desconecté del mundo. Decidí escucharlos a Ellos. Eso me ayudó a conectarme con el Espíritu y a reconocer los intrincados detalles del mundo y mi propósito, y meditar al respecto.

Me di cuenta de cuánta consideración el Padre Celestial y el Salvador habían puesto en Sus creaciones, entre ellas yo.

Sentí que mucho poder espiritual procedía de ese apacible tiempo de calidad que yo pasaba con mi Padre Celestial y el Salvador. Reconocí más bendiciones, hallé una mayor gratitud por la vida en general, recibí más seguridad en mis decisiones y pude sentir que Su serena fortaleza me sostenía.

Al igual que con cualquier otra relación, el dar prioridad a compartir tiempo de calidad nos acercó mucho.

3. Reconocer de qué modo Ellos me demuestran amor

Todos recibimos amor de ciertas maneras12. Pensé en cómo otras personas me habían expresado amor y qué me ha afectado más a lo largo de los años, y me di cuenta de que siempre me he sentido más amada por medio de las palabras significativas de otras personas.

Cuando me di cuenta de eso, también comprendí que, en mi caso, las respuestas más profundas a mis oraciones o el mayor consuelo del Padre Celestial o el Salvador siempre han sido mediante palabras, ya sea que dichas palabras vinieran de alguien que se sintió inspirado a hablarme, por medio de verdades de las Escrituras, mediante libros o a través de citas de profetas y apóstoles. Las palabras siempre han llenado mi alma y me han dado consuelo más que ninguna otra cosa.

Pensé, además, en cómo Ellos me ofrecen amor por otros medios, como mediante mis seres queridos, desconocidos y hasta agradables “coincidencias” y misericordias. Me conmoví hasta las lágrimas cuando reconocí que Ellos me demuestran amor de tantas maneras, pero en especial del modo en que yo mejor lo recibo. Ellos realmente nos conocen y saben cómo llegar a nosotros de un modo personal y eficaz.

Nosotros también podemos demostrarles amor de las mejores maneras que sepamos: al compartir el Evangelio, seguirlos y servir a los demás.

Si necesitas ayuda para descubrir cómo Ellos te demuestran amor, pídele al Padre Celestial que te ayude a reconocerlo. Él te lo demostrará13.

Establecer relaciones reales

Esta experiencia me ayudó a vislumbrar cuánta fortaleza espiritual puedo obtener al darle prioridad a mi relación con el Padre Celestial y el Salvador.

Pienso seguir utilizando estos consejos sobre las relaciones. Ahora realmente veo que mi relación con Ellos es real, poderosa, preciada y eterna. Ellos no son intangibles, como alguna vez pensé.

Están con nosotros; están en los detalles; están prestos para derramar sobre nosotros fortaleza, consuelo, sabiduría, guía y paz, en especial cuando apartamos tiempo para Ellos en nuestra vida.

¡Prueba tus propios métodos para acercarte más a Ellos y observa lo que sucede! Puedo testificar que, cuando damos prioridad a estas relaciones vitales y los seguimos a Ellos, podemos tener acceso a la influencia sanadora del Salvador, seguir adelante con fe (véase Filipenses 4:13) y hallar más confianza y gozo.

Sé que eso ha ocurrido conmigo.

Notas

  1. Véase James E. Faust, “Nuestra relación con el Salvador”, Liahona, febrero de 1977, pág. 25.

  2. Véase “#Escúchalo – Cómo lo escucho: Élder Jeffrey R. Holland” (video), ChurchofJesusChrist.org/media.

  3. Véase Russell M. Nelson, “Escúchalo”, Liahona, mayo de 2020, págs. 88–92.

  4. Véase Thomas S. Monson, “El divino don de la gratitud”, Liahona, noviembre de 2010, págs. 87–90.

  5. Véase Dallin H. Oaks, “El sacrificio”, Liahona, mayo de 2012, págs. 19–22.

  6. Véase Russell M. Nelson, “Los profetas, el liderazgo y la ley divina”, (devocional mundial para jóvenes adultos, 8 de enero de 2017), broadcasts.ChurchofJesusChrist.org.

  7. Véase M. Russell Ballard, “Cómo lo escucho en momentos de tranquilidad y quietud”, artículo de blog, 17 de julio de 2020, ChurchofJesusChrist.org.

  8. Véase Cristina B. Franco, “El gozo del servicio desinteresado”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 55–57.

  9. Véase Russell M. Nelson, “Que Dios prevalezca”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 92–95.

  10. Véase Russell M. Nelson, “Podemos actuar mejor y ser mejores”, Liahona, mayo de 2019, págs. 67–69.

  11. Véase Dieter F. Uchtdorf, “El amor de Dios”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 21–24.

  12. Véase Gary Chapman, Los 5 lenguajes del amor: El secreto del amor que perdura, 2017.

  13. Véase Sheri L. Dew, Worth the Wrestle, 2017, págs. 8, 9, 41.