Liahona
¿Cómo puedo progresar en la senda de los convenios mientras estoy soltera?
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¿Cómo puedo progresar en la senda de los convenios mientras estoy soltera?

La autora vive en Sámar del Norte, Filipinas.

Sin importar en qué etapa de la vida nos encontremos, progresar significa avanzar hacia Cristo.

Cuando regresé a las Filipinas después de mi misión, la primera cosa que quería hacer era conocer a un digno poseedor del sacerdocio con quien pudiera casarme en el templo y edificar una familia centrada en Cristo.

Pensé que encontrarlo sería fácil. Sin embrago, ya han pasado varios años desde que regresé a casa, y aún no he encontrado a alguien con quien casarme.

Toda mi vida me he fijado metas. En la escuela secundaria establecí metas para mi futuro, metas específicas que me ayudarían a progresar en la senda de los convenios, la única senda que finalmente me llevará a mí y a todos nosotros a vivir nuevamente con el Padre Celestial.

Me puse la meta de graduarme de Seminario e Instituto, terminar mis estudios, ser investida en el templo, servir en una misión, encontrar un trabajo a la altura de mis estudios y formar una familia eterna.

He alcanzado todas esas metas excepto una, y a pesar de estar orgullosa de todo lo que he logrado, algunas veces he sentido como si hubiera dejado de progresar.

Una pausa en el progreso

Por años he pasado mucho tiempo buscando y orando para encontrar a alguien con quien estar por la eternidad. Siempre he obedecido los mandamientos, he llevado a la práctica en mi vida las enseñanzas de los profetas y de los líderes, y me he esforzado por ser digna de entrar al templo. Así que, con frustración, algunas veces me he preguntado por qué, después de esforzarme tanto, todavía no puedo alcanzar esa meta, y por qué a menudo me siento incapaz de progresar en la senda de los convenios.

¿Qué me hace falta?

Una noche en la que me sentía demasiado desanimada por mi estado civil y por mi aparente falta de progreso, desahogué mis sentimientos con el Padre Celestial. Me sentía estancada, sola y perdida. Al orar y meditar, vino a mí un claro recordatorio:

“Confía en Jehová con todo tu corazón […].

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5–6).

En aquel momento, me di cuenta de que esas veredas incluían la senda de los convenios.

Se me recordó que si “permito que Dios prevalezca” en mi vida, tal como enseñó el presidente Russell M. Nelson1, Él me dirigiría hacia Cristo y me daría fortaleza espiritual, bendiciones prometidas y progreso eterno.

Avanzar hacia Cristo

El élder Marvin J. Ashton (1915-1994), del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Fijen sus metas […]. Pero no se sientan defraudadas si no hay victorias evidentes. Recuerden que el esfuerzo puede ser más importante que el éxito”2.

Por mucho tiempo me había centrado en mis esperanzas de casarme y en mi “fracaso” al no lograr dicho convenio. Me había olvidado de la importancia de los convenios que había hecho y la manera en que esos convenios me habían ayudado a acercarme a Cristo.

Había olvidado lo hermosas que eran mis circunstancias. En este momento, debido a que no tengo hijos ni tantas obligaciones en casa, tengo tiempo para desarrollar más habilidades para el futuro. Puedo dedicar gran cantidad de mi tiempo para servir a los demás y ministrar a las personas de mi barrio. Puedo conocer a más personas y aprender de ellas. Puedo aprovechar el tiempo para mejorar mi relación con mis padres y con mis hermanos, y sobre todo, aún tengo muchas oportunidades para seguir siendo más como el Salvador.

Me he dado cuenta que si aún sigo caminando por la senda que me lleva a Jesucristo, entonces me encuentro exactamente en donde tengo que estar.

Estoy progresando en la senda de los convenios.

El presidente Nelson también enseñó: “Estén donde estén […] en [el] camino de los convenios […], les prometo que si con sinceridad y constancia realizan la obra espiritual necesaria para desarrollar la habilidad crucial y espiritual de aprender a oír los susurros del Espíritu Santo, tendrán toda la orientación que necesitarán en su vida”3.

Sé que si sigo el Espíritu, seré guiada a donde Él quiere que yo esté y, por lo tanto, a donde yo quiero estar.

¿De qué manera podemos seguir progresando?

Si alguna vez te has sentido desanimado(a) o estancado(a) en la senda de los convenios, yo sé cómo te sientes. En ocasiones me he sentido incomoda o fuera de lugar en la Iglesia por estar soltera. Al igual que muchos de nosotros los solteros, también he escuchado de mi familia o de los de mi barrio muchas bromas sin mala intención sobre mi estado civil.

Sin embargo, he aprendido que siempre puedo seguir progresando en la senda de los convenios sin importar mis circunstancias. Puedo concentrarme en los convenios que he hecho, así como en el progreso y las promesas eternas que se reciben al guardar esos convenios.

Independientemente de nuestras circunstancias actuales, tenemos la oportunidad de mejorar y convertirnos en el pueblo que guarda convenios que el Señor quiere que seamos.

Tal como el Señor le aconsejó a Emma Smith, podemos “[desechar] las acosas de este mundo y [buscar] las de uno mejor” y aferrarnos a nuestros convenios con Dios (Doctrina y Convenios 25:10).

Casados o solteros, con hijos o sin hijos, todos podemos progresar en la senda de los convenios conforme sigamos Su consejo, amemos y sirvamos a los demás, busquemos las bendiciones en el presente, sintamos y expresemos gratitud, reconozcamos que nuestras perspectivas se necesitan para edificar el reino de Dios, conforme hagamos la obra de historia familiar, magnifiquemos nuestros llamamientos, nos esforcemos por ser siempre dignos de entrar al templo, y ayudemos a los demás a permanecer en la senda.

Sé que conforme avancemos y reconozcamos el significado de nuestros convenios y el poder espiritual que nos brindan, podremos prepararnos (y al mundo) para cuando el Salvador venga de nuevo, y estaremos aún mejor preparados para recibir bendiciones futuras prometidas.

Notas

  1. Russell M. Nelson, “Que Dios prevalezca”, Liahona, noviembre de 2020, pág. 92.

  2. Marvin J. Ashton, véase “Escoged la buena parte”, Liahona, julio de 1984, pág. 14.

  3. Russell M. Nelson, “Juventud de Israel” (devocional mundial para jóvenes, 3 de junio de 2018), HopeofIsrael.ChurchofJesusChrist.org.