Liahona
La bondad: Algo que todo el mundo necesita
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Solo para versión digital: Jóvenes adultos

La bondad: Algo que todo el mundo necesita

Al ser amables, podemos ayudar, en nuestra pequeña medida, a cambiar el mundo para mejor.

Fotografía de Getty Images

Cuando llegó el momento de bendecir a mi hija, Amelia, había muchas cosas que quería incluir en su bendición. Mientras reflexionaba de antemano sobre qué decir, sentí que debía bendecirla para que creciera sana y fuerte. También me sentí inspirado a bendecirla para que su vida se centrara en el evangelio de Jesucristo.

Mientras estaba en el círculo en la reunión sacramental y comenzaba a bendecir a mi hijita, compartí todas esas cosas y otras impresiones espirituales. Entonces, de repente, sentí la impresión de añadir algo. Me sorprendió la fuerza con la que me llegó ese impulso.

Con Amelia en mis brazos, dije: “A veces, las personas no serán bondadosas contigo, pero te bendigo para que sigas el ejemplo del Salvador y seas siempre bondadosa”.

Desde entonces, he pensado mucho en esta parte de la bendición de Amelia. Me he dado cuenta de que la bondad no es algo que deseo solamente para mi hija; la bondad es algo que todo el mundo necesita. A menudo parece que la dureza y la desconsideración están en todas partes, pero estas son algunas maneras en que podemos hacer que el mundo que nos rodea sea un poco más bondadoso.

1. Sé bondadoso con los demás, aunque no estés de acuerdo con ellos

Si miras las noticias recientes, no tardarás en ver a personas que no son amables entre sí. Algunos consideran a los que tienen un punto de vista diferente como ingenuos, equivocados o incluso malvados. Actúan como si no hubiera lugar para opiniones diversas, y respetar otras perspectivas a menudo se considera como una debilidad. Pero no tiene que ser así.

El presidente Dallin H. Oaks, Primer Consejero de la Primera Presidencia, dijo: “Los seguidores de Cristo deben ser ejemplos de civismo. Debemos amar a todas las personas, ser buenos oyentes, y demostrar interés por sus creencias sinceras. Aunque podamos estar en desacuerdo, no es apropiado ser desagradables”1.

Ser bondadosos independientemente de nuestras opiniones puede ayudarnos a buscar lo mejor de los demás y a sentirnos más conectados.

2. Céntrate en la bondad en el hogar

El presidente M. Russell Ballard, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo en una ocasión: “Al igual que las partículas de oro que se van acumulando con el tiempo hasta ser un gran tesoro, nuestros actos de bondad y de servicio pequeños y sencillos se acumularán para crear una vida llena de amor hacia nuestro Padre Celestial, de devoción a la obra del Señor Jesucristo, y de un sentido de paz y alegría cada vez que nos acerquemos con amor el uno al otro”2.

Un hogar lleno de bondad es un lugar de amor, compasión y calidez. Durante los desafíos de la vida, la bondad también aporta a las familias sentimientos de tranquilidad, comprensión y cariño. Mejora las relaciones familiares y es esencial si queremos crear un hogar pacífico y amoroso.

3. Sé paciente con los demás —y contigo mismo— cuando se cometan errores

Cuando los que nos rodean hacen cosas que nos molestan, podemos elegir ser pacientes y amables con ellos, de la misma forma que nos gustaría que nos trataran a nosotros. También podemos elegir ser bondadosos cuando las personas a las que amamos y cuidamos se apartan de las cosas que nuestro Padre Celestial querría que hiciéramos.

El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo que nuestro deber “es amar a Dios y amar a [nuestro] prójimo”. Si lo hacemos, “Dios obrará milagros mediante [nosotros] para bendecir a Sus preciados hijos”3.

También debemos ser bondadosos con nosotros mismos. El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “… como hijos de Dios, no debemos menospreciarnos ni vilipendiarnos, como si el hecho de castigarnos a nosotros mismos de alguna manera va a convertirnos en las personas que Dios desea que seamos”4. Todos merecen paciencia y bondad, y eso te incluye a ti.

4. Cuando los demás no son bondadosos, sé bondadoso de todos modos

A veces, las personas nos tratarán sin bondad. Cuando eso suceda, por muy difícil que sea, debemos esforzarnos por ser bondadosos de todos modos.

El Salvador enseñó: “… amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

Eso no significa que permitamos que otras personas nos pisoteen como a un felpudo; siempre es importante mantener límites saludables. No obstante, debemos tratar a cada persona como hijo o hija del Padre Celestial, y debemos recordar que todos tienen desafíos, muchos de los cuales no podemos ver.

Al tender la mano con bondad y servir a los que no son bondadosos, puedes ayudarlos a cambiar, pero incluso si ellos no lo hacen, mostrar bondad marcará una diferencia para ti. Elegir ser bondadoso te libera de pensar en la falta de bondad de los demás. También te permite encontrar maneras de ayudar a los que te rodean y de experimentar la felicidad a lo largo del camino.

Seguir el camino del Salvador

Hay muchas maneras de aprender a ser más bondadosos, pero la mejor manera es mirar al Salvador y seguir Su ejemplo.

Él mostró bondad en todo lo que dijo e hizo. Si miramos fuera de nosotros mismos y actuamos con bondad, incluso hacia los que no son bondadosos, podemos ayudar, en nuestra pequeña medida, a cambiar el mundo para mejor.

Si emulamos al Salvador y dirigimos nuestros corazones hacia el exterior, encontraremos oportunidades para tender la mano a las personas que lo necesitan. Y al servir a los demás, nos acercaremos más al Salvador y aumentaremos aún más el amor y la bondad. El élder Gary E. Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Cuando miramos a través de la lente del Evangelio, reconocemos que nosotros también nos encontramos bajo el cuidado de un guardián compasivo, que despliega Su bondad con un espíritu enriquecedor”5.

De modo que te invito, junto con Amelia, ¡a esparcir un poco de bondad y a marcar la diferencia en el día de alguien! Como dijo el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) una vez: “… [Los milagros] puede[n] ocurrir y ocurrirá[n] cuando haya bondad, respeto y amor”6.

Notas

  1. Dallin H. Oaks, “Amar a los demás y vivir con las diferencias”, Liahona, noviembre de 2014, pág. 27.

  2. M. Russell Ballard, “Encontrar gozo al servir con amor”, Liahona, mayo de 2011, pág. 49.

  3. Dieter F. Uchtdorf, “La obra misional: Compartir lo que guardan en el corazón”, Liahona, mayo de 2019, pág. 17.

  4. Jeffrey R. Holland, “Sed, pues, vosotros perfectos… con el tiempo”, Liahona, noviembre de 2017, pág. 40.

  5. Gary E. Stevenson, “Corazones entrelazados”, Liahona, mayo de 2021, pág. 23.

  6. Gordon B. Hinckley, “La necesidad de más bondad”, Liahona, mayo de 2006, pág. 60.