2018
Llegar a conocer al Salvador
Notas al pie de página
Tema

Llegar a conocer al Salvador

La autora vive en Utah, EE. UU.

A medida que aprendes de Jesucristo, invitas Su paz y presencia a tu vida.

Where Are the Nine

Detalle de Where Are the Nine [¿Dónde están los nueve?], por Liz Lemon Swindle

Imagina leer todo lo que las Escrituras mencionan del Salvador; la Santa Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. ¡Estamos hablando de mucho tiempo y esfuerzo! Sin embargo, en enero de 2017, el presidente Russell M. Nelson, nos invitó a hacer justo eso; estudiar todo lo que Jesús dijo e hizo que se encuentra en los libros canónicos. El presidente Nelson dijo que terminar el proyecto lo hizo “un hombre distinto”. No solo aprendió más de Jesucristo, sino que también sintió una devoción renovada hacia Él1.

Tú puedes acercarte más a Cristo a medida que aprendes de Él. El estudiar Su vida y propósito invita Su paz a tu vida, y te ayuda a llegar a conocerlo a Él y al Padre Celestial. Mira cómo respondieron estos jóvenes dos preguntas: (1) ¿Cuál es tu historia favorita de las Escrituras acerca del Salvador y por qué? (2) Y ¿cómo te ha traído paz tu estudio del Evangelio?

Me gusta la historia de los diez leprosos, ya que Cristo mostró mucho amor hacia el leproso que le agradeció. Él dijo, “tu fe te ha sanado” (Lucas 17:19; véanse los verísculos 11–19). Me gusta la amabilidad genuina que Él muestra a todos.

A causa de algunas tragedias recientes en mi escuela, todos necesitamos mucha paz y consuelo. He encontrado fortaleza y paz mediante mi estudio en Seminario. Los maestros de Seminario hacen que las Escrituras y el Evangelio sean algo muy personalizado para todos. Es asombroso ver el contraste entre el salón de seminario comparado con un salón normal. Hay un sentimiento diferente que trae paz.

Gabriel S., 16 años, Colorado, EE. UU.

La historia de Alma acerca de la fe y la palabra de Dios (véase Alma 32:18–43) me ha enseñado que cuando sembramos amor, recibimos amor. Como Alma explicó a los zoramitas, la fe es como una semilla. Es creer que algo es verdad sin estar ahí para verlo. La fe crece cuando una persona tiene el deseo de creer y escuchar la palabra de Dios. Todo esto me ha ayudado para estar tranquila, fortalecer mi corazón y obtener un testimonio de que el Padre Celestial me ve con amor y misericordia.

Al estudiar las Escrituras diariamente, comprendo mejor el amor que el Salvador tiene por cada uno de nosotros. Ese conocimiento me ayuda a explicar a mis amigos en la escuela que no están solos cuando tienen problemas, ya que hay un Dios que nos ama.

María D., 17 años, Guadalajara, España

Christ and the Book of Mormon children

Detalle de Cristo y los niños del Libro de Mormón, por Del Parson

Me gusta 3 Nefi 17, cuando el Salvador visita las Américas e invita a los niños a venir a Él. Se sienta y pasa tiempo con ellos, uno por uno. Para mí esa es una historia maravillosa que muestra quién es Jesucristo y cuánto amor tiene por cada uno de nosotros. Creo que Él se sienta con cada uno de nosotros cuando necesitamos Su ayuda.

Este año me puse el propósito de leer una página de las Escrituras cada día. Al hacerlo ha crecido en mí el deseo de esperar ese momento diariamente. He aprendido mucho de las palabras y las historias en las Escrituras a medida que he tratado de usar mi tiempo para comprenderlas, y también me he acercado a mi Padre Celestial y al Salvador conforme he aprendido de Ellos. Eso ha traído mucha paz a mi vida.

Anna C., 17 años, Montana, EE. UU.

Me gusta cuando Cristo viene a las Américas, pregunta si hay enfermos y afligidos entre ellos y después los sana. Tras esto bendice a los pequeñitos. (Véase 3 Nefi 17). Creo que es una historia asombrosa y muy poderosa. Me gustan los niños pequeños, y me gusta cuando las personas les demuestran mucho amor, ya que los niños son tan puros. El relato me muestra la profundidad del amor que el Salvador tiene por nosotros. Ya que en ese tiempo amó a las personas lo suficiente como para hacer lo que hizo, Él puede amarnos en la actualidad también.

Isaías 53:3 dice que el Salvador es un “varón de dolores y experimentado en quebranto”. Cuando pienso en la expiación de Jesucristo, las cosas por las que pasó por nosotros y cómo puedo ser perdonada cuando me arrepiento de mis pecados, me siento llena de paz. Muchas personas en el Libro de Mormón —los hijos de Mosíah, Ammón y Alma hijo— tuvieron pasados difíciles, pero pudieron ser perdonados. Se volcaron a Cristo, se arrepintieron y llegaron a ser maravillosos ejemplos de los que podemos aprender en la actualidad. Para mí es de gran consuelo saber que también puedo ser perdonada.

Alina T., 18 años, Oregón, EE. UU.

Mi historia favorita acerca de Jesús es cuando convirtió el agua en vino durante una boda, a petición de Su madre (véase Juan 2:1–11). Es mi favorita porque muestra el respeto que Jesús tiene por las mujeres y por Su madre en particular. La historia alienta a los hijos a obedecer a sus padres, no por temor sino por gran amor. El ejemplo de Jesucristo es lo que todos deberíamos tratar de emular. Su amor por Su madre nunca dejó de ser; y de igual manera debe ser con el amor que tenemos hacia nuestros padres. También es mi pasaje favorito porque Su milagro es un acto de servicio y nosotros de igual manera podemos crear milagros al ayudar a los demás.

Esta historia y otras historias de las Escrituras me han traído paz. Es de gran consuelo saber que, si siempre estoy tratando de aprender de Cristo y seguir Sus enseñanzas, puedo regresar algún día con nuestro amoroso Padre Celestial.

Anne R., 17 años, Victoria, Australia

Me gusta la historia en la que Jesucristo camina sobre el agua. Camina hacia la barca en la que están los apóstoles, e invita a Pedro a ir con Él al agua. Pedro al inicio tiene fe y puede caminar sobre el agua, pero pierde su fe y comienza a hundirse. Entonces Cristo extiende Su mano y lo sostiene (véase Mateo 14:25–33). La historia me llama la atención ya que Cristo siempre tiene Sus manos en nuestras vidas; nos protege.

Mi estudio me ayuda ya que leo mis Escrituras por la mañana y eso hace que el día sea mejor. Cuando no estudio, mi día no es tan feliz o divertido; simplemente no se siente bien. Cuando leo mis Escrituras con regularidad por las mañanas, mi día se siente mucho mejor ya que invito al Espíritu Santo a estar conmigo durante el día.

James K., 17 años, Alaska, EE. UU.

Christ and the rich young ruler

Detalle de Cristo y el joven gobernante rico, por Heinrich Hofmann.

Me encanta la historia de Cristo y el joven rico (véase Marcos 10:17–22). Me da entendimiento y perspectiva para poner a Dios sobre todas las cosas. Que se le pida a uno vender cada una de las posesiones materiales que tiene debe ser una petición muy difícil para cualquiera, pero creo que estar dispuestos a poner a Dios por encima de las posesiones es una de las cosas que cada uno de nosotros debe aprender en la vida. El amor infinito de Jesucristo por nosotros es verdaderamente espectacular. Es definitivamente mejor que cualquier suma de dinero o pertenencias que pudiéramos obtener en esta vida.

Leer las Escrituras me da paz y consuelo, así como mayor conocimiento y sabiduría. Aunque posiblemente no siempre siento el poder del estudio de las Escrituras de manera inmediata, sé que leerlas trae una influencia positiva a mi vida y me ayuda a sentir el Espíritu y a reconocer Sus impresiones.

Yuzhen C., 19 años, Taichung, Taiwán

Getting to know the Savior

Detalle de Woman Touches Hem of Christ’s Garment, [Una mujer toca el borde del manto de Cristo] por Heidi Daynes Darley

Cuando Cristo va en camino a ver a la joven que está muriendo, una mujer con un problema de flujo sana simplemente al tocar Sus ropas. Cristo se vuelve y habla con ella al darse cuenta de que ella lo ha tocado (véase Lucas 8:43–48). Pese a que iba a ayudar a alguien más, Cristo también hizo tiempo para ella. Cristo también hace tiempo para todos nosotros.

Tengo una vida muy ocupada; me apresuro para ir a la escuela o a las clases de ballet o a hacer otras tareas. Mientras hago todo eso no tengo tiempo a solas o para sentir paz. Cuando leo mis Escrituras o hago mi oración siento paz. Es agradable sentirse así y tener un descanso de la locura. En esos momentos de paz, me acerco al Salvador y progreso en el Evangelio.

Zoe B., 17 años, Utah, EE. UU.