2018
Una lección increíble
Notas al pie de página
Tema

Una lección increíble

“… abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición” (Malaquías 3:10).

Liahona Magazine, 2018/04 Apr

Cuando era pequeño y vivía en Guatemala, mi familia tenía una fábrica que hacía uniformes para equipos deportivos.

Mi papá deseaba que los niños en nuestra familia aprendieran a trabajar arduamente. Lo ayudábamos en la fábrica. A esa edad me metía en muchos problemas, ¡parecía que siempre estropeaba las cosas! Cuando fui más grande, mi papá me permitió hacerme cargo de las máquinas para tejer.

Él nos pagaba por el trabajo que hacíamos y después nos preguntaba: “¿qué vas a hacer con tu dinero?”. Yo sabía que la respuesta correcta era: “Pagar el diezmo y ahorrar para la misión”.

Cuando tenía unos trece años nuestro negocio perdió mucho dinero. Tuvimos que deshacernos de muchas de nuestras máquinas de coser. En lugar de tener doscientos empleados, teníamos menos de cinco, que trabajaban en el garaje de nuestra casa.

Siempre había pagado mi diezmo, pero en realidad nunca había comprendido cuán importante era. Entonces aprendí una lección increíble. Un sábado por la mañana escuché a mis padres hablar en voz baja. Mi papá le dijo a mi mamá que había dinero suficiente o bien para pagar el diezmo o para comprar alimentos. No había suficiente para ambos. Me preocupé. ¿Qué haría mi papá?

El domingo, vi que mi papá le entregó un sobre a nuestro presidente de rama. ¡Eligió pagar los diezmos! Me dio gusto que lo hiciera, pero también me sentí algo preocupado. ¿Qué comeríamos?

A la mañana siguiente, unas personas llamaron a nuestra puerta. Le dijeron a mi papá que necesitaban uniformes urgentemente. Casi siempre los clientes nos pagaban cuando terminábamos la orden, pero esas personas le pagaron a mi papá ese día, ¡incluso antes de que hiciera los uniformes!

En un fin de semana, aprendí una hermosa lección que ha permanecido conmigo toda la vida. La ley del diezmo nos ayuda a edificar nuestra fe y mostrar nuestra gratitud al Padre Celestial. ¡Pagar el diezmo es una bendición!