2018
“¡Salta al río!”
Notas al pie de página
Tema

“¡Salta al río!”

Elvin Jerome Laceda

Pampanga, Filipinas

Jump in the River

Ilustración por Gary Alfonso

Un día, mi abuela me pidió que le llevara a mi tía algunos alimentos que había preparado. Era una tarde calurosa de domingo y había muchas otras cosas que quería hacer en vez de llevar el recado de mi abuela. Le dije que pidiera a alguno de mis primos que fuese en mi lugar, pero ella insistió en que fuera yo.

Transcurrió una hora y empecé a sentir que debía hacer lo que mi abuela me había pedido. Recogí la comida y me encaminé hacia la casa de mi tía; esta se hallaba lejos, y cuando llegué, no pensaba quedarme mucho tiempo.

Encontré a mi tía y a su bebé de cinco meses en una hamaca [paraguaya] que estaba sujeta a dos pequeños árboles de mango, los cuales se hallaban a orillas de un río que corría detrás de la casa. Me encaminé hacia ellas para entregar la comida, cuando, de repente, se rompieron las cuerdas de la hamaca. Mi tía y la bebé cayeron al río y el temor se apoderó de mí; yo no sabía nadar, y no había nadie cerca para que prestara ayuda. No sabía qué hacer.

De inmediato, escuché la voz del Espíritu: “¡Salta al río!”.

Lo hice sin siquiera pensarlo dos veces. Por fortuna, encontré a la bebé en apenas unos segundos y mi tía pudo salir del agua por sus propios medios. Conforme salía del agua con la bebé, no podía creer lo que acababa de suceder. Había saltado a un río sin saber nadar, pero debido a que obedecí al Espíritu, mi primita bebé y yo nos salvamos de morir ahogados.

Comprendí lo importante que es reconocer y prestar atención a la guía y a la inspiración que Dios nos da mediante el Espíritu Santo. Me siento agradecido de que, finalmente, hice lo que mi abuela me pidió y llevé los alimentos a la casa de mi tía. Sé que debemos esforzarnos por ser receptivos a los susurros del Espíritu, de modo que podamos ser las manos de Dios para ayudar a Sus hijos.