2018
Compartamos nuestro conocimiento de un Salvador
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Tema

Compartamos nuestro conocimiento de un Salvador

Tomado del discurso “The Knowledge of a Savior” [El conocimiento de un Salvador], pronunciado en la Conferencia de la Universidad Brigham Young para Mujeres, el 5 de mayo de 2017.

Nuestro es el mensaje de paz, y ustedes son los mensajeros que lo predican. Pueden hacerlo por medio de nuevos y emocionantes canales de tecnología.

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Fotografía de Getty Images; Imagen de Cristo, por Heinrich Hofmann

Somos la Iglesia de Jesucristo, establecida en los últimos días. Tal como el Señor instruyó a Sus discípulos de antaño, en los últimos días se nos ha mandado “[ir] por todo el mundo y [predicar] el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

Nefi, el profeta de la antigüedad, resumió de forma concisa esa misión y mensaje, así como su propósito: “Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados” (2 Nefi 25:26).

En el libro de Mosíah, leemos que el rey Benjamín, antiguo profeta del Libro de Mormón, congregó en el sitio del templo al pueblo que se hallaba en toda aquella tierra, hizo que se edificara una torre y les enseñó. Al enseñarles, también les profetizó de nuestra época: “Y además, te digo que vendrá el día en que el conocimiento de un Salvador se esparcirá por toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Mosíah 3:20).

“El conocimiento de un Salvador”

Uno de los dones más preciados que podemos atesorar en nuestra familia y dar a otras personas es “el conocimiento de un Salvador”, o de Jesucristo.

Con el inicio de la dispensación del cumplimiento de los tiempos, la humanidad fue investida de un mayor entendimiento y de un torrente de avances tecnológicos. Esta dispensación vino acompañada de la era industrial y de medios de comunicación, lo que permitió que se cumpliera la profecía del rey Benjamín.

Como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, llamado a ser un testigo especial “del nombre de Cristo en todo el mundo” (D. y C. 107:23), con asignaciones específicas en el Comité de Asuntos Públicos y en el Comité de Servicios de Comunicación, tengo la oportunidad de centrarme en el cumplimiento de esta profecía —que “el conocimiento de un Salvador” se esparza por todo el mundo— utilizando las últimas tecnologías que están a nuestra disposición.

“Por toda nación, tribu, lengua y pueblo”

Históricamente, los avances que hubo en la imprenta y el invento de la radio y la televisión permitieron que el mensaje de la Restauración llegara a todo el mundo. Hay numerosos ejemplos de eso, algunos de los cuales podemos llegar a recordar.

Diez años después de la Primera Visión, y un mes antes de que se organizara la Iglesia, se publicaron 5000 ejemplares del Libro de Mormón. Desde entonces, se han impreso más de 175 millones de ejemplares.

Cualquier domingo por la mañana, podemos escuchar o mirar la transmisión de Música y palabras de inspiración, programa que se aproxima a su transmisión número 5000. La primera transmisión se llevó a cabo por radio en directo en 1929. La primera transmisión por televisión de la conferencia general se realizó en 1949.

Curiosamente, en 1966, el presidente David O. McKay (1873–1970) comenzó a hablar de cosas que habían de venir: “Descubrimientos con un potencial tan poderoso, tanto para la bendición como para la destrucción de los seres humanos, que hacen que la responsabilidad del hombre de controlarlos sea la más gigantesca que jamás se haya colocado en manos humanas… Esta época está repleta de peligros ilimitados, así como de incontables posibilidades”1.

En 1974, el presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) describió su visión de un día venidero: “El Señor ha bendecido al mundo con muchos… satélites. Están posicionados en lo alto del cielo, transmitiendo señales a casi cada rincón de la superficie de la tierra… Sin duda, estos satélites son solo el comienzo de lo que nos depara el futuro de las transmisiones mundiales… Creo que el Señor está ansioso de poner en nuestras manos inventos que los hombres comunes difícilmente hayamos vislumbrado”2.

Con los avances tecnológicos en los medios de comunicación que en gran parte se producen con el desarrollo de internet, parece que hemos sido testigos en el transcurso de nuestra vida del cumplimiento literal de las profecías del rey Benjamín, del presidente McKay y del presidente Kimball.

Existe, además, un claro modelo de que se están adoptando esas tecnologías para edificar el reino del Señor sobre la tierra. Me gustaría compartir con ustedes algunos ejemplos de eso.

LDS.org y Mormon.org

En 1996, la Iglesia comenzó oficialmente a utilizar internet como una plataforma de mensajería y comunicación. Desde entonces, se han creado alrededor de 260 sitios web patrocinados por la Iglesia, incluso sitios disponibles en casi cada país en el que habitan los miembros de la Iglesia, en el idioma local.

Comparto dos ejemplos conocidos de estos sitios web. El primero es LDS.org, establecido en 1996, que hoy en día recibe más de 24 millones de visitantes nuevos al año y un promedio de más de un millón de visitantes cada semana. Muchos miembros encuentran aquí materiales para enseñar y discursos de conferencias generales pasadas. El segundo es Mormon.org, un sitio web diseñado para presentar el Evangelio a nuestros vecinos y amigos que no son miembros de la Iglesia. Este sitio recibe más de 16 millones de visitantes diferentes al año.

Aplicaciones móviles

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Imagen de Getty Images

Por supuesto, las tecnologías evolucionan a un ritmo vertiginoso, lo que requiere un esfuerzo y recursos considerables para mantenerse al día. El invento de los teléfonos inteligentes trajo consigo el poder de emplear y acceder a enormes cantidades de información en un dispositivo portátil. Gran parte de esta información está organizada bajo el formato de aplicaciones móviles, o “apps”. La primera aplicación patrocinada por la Iglesia se lanzó en 2007.

Abundan los ejemplos del beneficioso uso de las aplicaciones móviles para difundir nuestro “conocimiento de un Salvador”. No describiré el contenido de las muchas aplicaciones que tenemos al alcance de la mano, pero a continuación aparecen algunos ejemplos de aplicaciones que es probable que reconozcan:

  • Biblioteca del Evangelio

  • Canal Mormón

  • Herramientas SUD

  • Música SUD

  • Árbol Familiar

Millones de usuarios utilizan estas aplicaciones millones de veces a la semana.

Redes sociales

Por definición, las redes sociales son tecnologías computarizadas que permiten que las personas y las organizaciones vean, creen y compartan información, ideas y otras formas de expresión a través de comunidades y redes virtuales.

A partir de alrededor del 2010, la Iglesia comenzó a adoptar seriamente el uso de las redes sociales para difundir “el conocimiento de un Salvador”. Esta es una forma de comunicación digital rápida y dinámica; la velocidad con la que cambia es casi incomparable.

Una característica visible de las redes sociales es que apenas uno se siente familiarizado o cómodo con una plataforma, entonces surge una más nueva, más grande o aparentemente más genial o mejor.

Describiré en pocas palabras cinco plataformas de redes sociales que la Iglesia utiliza como canales de comunicación.

1. Facebook tiene más de dos mil millones de usuarios alrededor del mundo. Aquí, los usuarios crean su propia red social de amigos en línea.

2. Instagram es un sitio social que se centra en fotografías y videos.

3. Pinterest es como una cartelera virtual. Las imágenes, llamadas “pines”, se fijan en un tablero; estas pueden ser frases inspiradoras o imágenes fotográficas de nuestras aspiraciones.

4. Twitter es una red social que permite a los usuarios enviar y leer mensajes cortos, de 280 caracteres, llamados “tuits”.

5. Snapchat presenta fotografías y videos cortos que desaparecen inmediatamente o en 24 horas.

Como institución, utilizamos estos sitios de redes sociales de manera poderosa.

Facebook

Tal vez recordarán el tierno mensaje sobre la depresión que el élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dio hace unos años durante la conferencia general3. A partir de ese discurso, se produjo un segmento de video que tuvo más de dos millones de reproducciones tan solo en Facebook, así como muchos miles de Me gusta y comentarios positivos4.

Instagram

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En agosto de 2016, el presidente Dieter F. Uchtdorf publicó un video en Instagram en el que le enseñaba principios del Evangelio a su nieto Erik dentro de —adivinen— ¡la cabina de un avión!5 Miles de personas disfrutaron la publicación del presidente Uchtdorf, y fue acompañada de numerosos comentarios positivos.

En noviembre de 2017, la Iglesia también publicó en su cuenta de Instagram un video del élder Dallin H. Oaks y del élder M. Russell Ballard en el que daban respuesta a la pregunta que hizo una joven adulta acerca de las hermanas que sirven en misiones. Esa publicación fue vista por más de 112 000 personas.

Pinterest

En Pinterest, uno puede hallar miles de pines de LDS.org y aun más de miembros individuales, que inspiran a los demás.

Por ejemplo, muchas personas comparten las palabras de los profetas pasados y presentes. Un pin de una de las enseñanzas del presidente Thomas S. Monson dice: “Tantas cosas en la vida dependen de nuestra actitud”6.

Twitter

Un tuit que el élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, compartió la mañana de Pascua de Resurrección del año pasado se vio 210 000 veces. El élder Bednar demostró que un mensaje simple y breve: “No está aquí, porque ha resucitado” (Mateo 28:6), puede tener un impacto profundo y duradero.

Snapchat

Por último, recientemente aparecieron en Snapchat imágenes y palabras que compartían uno de los mensajes de la Primera Presidencia del presidente Monson.

Riesgos relacionados

Ahora bien, habiendo elogiado todas las virtudes de estas nuevas tecnologías y demostrado el uso apropiado de las mismas, considero que también es prudente analizar algunos de los riesgos relacionados con ellas.

Todos debemos ser conscientes del tiempo que puede consumirse en las redes sociales o con el uso de las aplicaciones móviles. El uso de las redes sociales también supone el riesgo de reducir el contacto cara a cara, lo cual podría perjudicar el desarrollo de las habilidades sociales de muchos de nuestros jóvenes.

No pueden minimizarse los peligros relacionados con el contenido inapropiado; existe en la sociedad una creciente epidemia de adicción a la pornografía, la cual está teniendo un efecto negativo y victimizando aun a los miembros de la Iglesia y sus familias.

Por último, menciono dos riesgos adicionales que se combinan y que afectan prácticamente a todos, incluso a las mujeres jóvenes y a las madres y esposas milénicas. Catalogo estos riesgos como “realidad idealizada” y “comparaciones debilitantes”. Pienso que la mejor manera de describir estos dos riesgos es presentar algunos ejemplos.

En general, las fotografías que se publican en las redes sociales tienden a representar la vida de la mejor manera y, a menudo, hasta de un modo poco realista. Con frecuencia están llenas de imágenes hermosas de decoración del hogar, maravillosos sitios turísticos y preparaciones de comidas elaboradas. El peligro, por supuesto, está en que muchas personas se desalientan porque aparentemente no están a la altura de esta realidad virtual idealizada.

Inspirada por el pin de un pastel de cumpleaños hecho con panqueques, mi sobrina recientemente publicó el resultado de cuando intentó hacer lo mismo. En vez de dejar que eso creara una presión injustificada, ella decidió inspirar a los demás publicando su “fracaso de Pinterest” (véase la foto de los panqueques).

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Espero que podamos aprender a tener más humor y sentirnos menos desalentados al contemplar imágenes que puedan representar una realidad idealizada y que, con demasiada frecuencia, podrían conducirnos a hacer comparaciones debilitantes.

Según parece, esto no es una señal exclusiva de nuestra época, sino que, considerando las palabras de Pablo, también sucedía en épocas pasadas: “… pero ellos, midiéndose a sí mismos y comparándose consigo mismos, no son juiciosos” (2 Corintios 10:12).

El élder J. Devn Cornish, de los Setenta, recientemente también ofreció un consejo oportuno: “… nos torturamos inútilmente al competir y compararnos. Erróneamente juzgamos nuestra autoestima según las cosas que tenemos o no tenemos y por las opiniones de los demás. Si tenemos que comparar, comparemos cómo éramos en el pasado a cómo somos hoy, e incluso a cómo queremos ser en el futuro”7.

Permítanme compartir uno de nuestros secretos de familia, el cual se encuentra en esta foto familiar (véase la foto en la siguiente página), tomada hace algunos años, antes de la llegada de las redes sociales. Si esta foto se hubiera tomado hoy en día, probablemente se habría publicado en las redes sociales, presentando a una familia de cuatro chicos apuestos y bien educados, con colores combinados y disfrutando de la oportunidad de tomarse una armoniosa foto familiar todos juntos. ¿Les gustaría conocer la verdadera historia?

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Aún recuerdo la llamada de mi esposa. “Gary, ¿dónde estás? Estamos en el estudio exterior del fotógrafo; estamos listos para sacarnos la fotografía. No ha sido fácil cambiar a los niños, coordinarlos y prepararlos. ¿Estás por llegar?”.

En realidad, ¡me había olvidado y aún no había salido de la oficina! Tenía media hora de retraso, y las cosas no habían salido del todo bien en mi ausencia, sino que estaban al borde del caos.

¿Qué había pasado? Mi hijo mayor había estado corriendo por el jardín y había encontrado un manzano, había tomado algunas manzanas y había comenzado a arrojárselas a los otros niños. Le pegó con una manzana en la espalda a nuestro tercer hijo y lo hizo caer, por lo que este empezó a llorar.

Mientras tanto, cuando eso sucedía, mi segundo hijo se sentó y los pantalones se le subieron un poco. Los otros niños vieron que sus calcetines eran calcetas deportivas blancas, y no los calcetines de domingo que su madre le había dejado preparados. Ella le preguntó: “¿Por qué no te pusiste los calcetines para ir a la Iglesia?”.

Él respondió: “Es que no me gustan; son ásperos”.

Y mientras ella está hablando con él, nuestro pequeño de dos años corría por el jardín, tropezó con algo, cayó y comenzó a sangrarle la nariz. La sangre le gotea sobre la camisa blanca de cuello alto, la cual queda manchada. En ese momento llego yo. La única forma de salvar la fotografía fue dar vuelta al cuello y ponerle la camisa al revés para esconder las manchas de sangre.

Resulta que mientras nuestro hijo mayor corría por todas partes arrojando manzanas, se cayó y le quedó una mancha de césped en la rodilla. Así que, en la fotografía, su brazo aparece colocado estratégicamente para tapar las manchas de césped.

En cuanto a nuestro tercer hijo, bueno, esperamos 20 minutos para que sus ojos ya no estuviesen rojos de tanto llorar.

Y, por supuesto, las manchas de sangre ahora están en la parte de atrás de la camisa de nuestro hijo menor.

Ahora, nuestro segundo hijo coloca las manos estratégicamente sobre sus calcetines deportivos blancos a fin de que todo combine.

En cuanto a mí, bueno, Gary se ha metido en un buen problema porque lo que ocasionó todo esto fue que yo llegara tarde.

Así que, cuando vean esta hermosa fotografía de nuestra familia y se lamenten: “¿Por qué no podemos organizarnos y tener una familia perfecta como la de ellos?”, ¡ya saben la verdad!

Las redes sociales y la obra misional

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Imagen de Getty Images

Como pueden ver, tenemos que ser conscientes de los peligros y riesgos, entre ellos la realidad idealizada y las comparaciones debilitantes. El mundo, por lo general, no es tan radiante como aparece en las redes sociales. No obstante, hay muchas cosas buenas que se han realizado y que se realizarán por medio de estas plataformas de comunicación.

En 2017, el Departamento Misional dio algunas nuevas instrucciones sobre maneras prácticas en que se pueden utilizar las redes sociales en la obra misional. Los muchos recursos digitales que están a nuestra disposición pueden usarse de formas poderosas, fáciles, simples y extremadamente eficaces.

Hay muchísimas aplicaciones para el uso de la tecnología de maneras apropiadas e inspiradas. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para enseñar a la nueva generación el uso digno de la tecnología, así como también advertir y prevenir su mal uso y los peligros que eso conlleva. Esto debería ayudarnos a estar seguros de que los beneficios de la tecnología son mayores que los riesgos que conlleva.

“Cuán hermosos son los mensajeros”

Durante el tiempo que pasé meditando y orando profundamente acerca de este mensaje, me levanté temprano una mañana pensando en una canción y la sencillez de su letra: “Cuán hermosos son los mensajeros que nos predican el Evangelio de paz”8.

Nosotros tenemos el mensaje de paz, y ustedes son los hermosos mensajeros que lo predican. Pueden hacerlo por medio de estos nuevos y emocionantes canales de tecnología. Vivimos en un mundo único, en el cumplimiento de los tiempos, con la capacidad de predicar el Evangelio de paz literalmente al alcance de la mano.

Tenemos las palabras proféticas de los profetas antiguos, las cuales describen nuestra época a la perfección y nos ofrecen guía para nuestros días: “Y además, te digo que vendrá el día en que el conocimiento de un Salvador se esparcirá por toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Mosíah 3:20).

Asimismo tenemos las palabras que recibimos por medio de la revelación moderna, las cuales nos guían en nuestra época y en nuestras circunstancias. Cito al élder Bednar: “… creo que ha llegado el momento de que nosotros, como discípulos de Cristo, utilicemos estos medios inspirados de manera apropiada y mucho más eficaz para testificar de Dios el Eterno Padre, de Su plan de felicidad para Sus hijos, y de Su Hijo Jesucristo como el Salvador del mundo; para proclamar la realidad de la restauración del Evangelio en los últimos días y para llevar a cabo la obra del Señor”9.

Invito a cada uno de ustedes a considerar plenamente su función de predicar el Evangelio de paz como hermosos mensajeros. Cada uno de nosotros debe hacer su parte para compartir nuestro “conocimiento de un Salvador” con cada nación, tribu, lengua y pueblo. La mejor manera de hacerlo es paso a paso y de un modo único que mejor se adapte a ustedes y a sus familias. Ruego que cada uno de ustedes tenga el valor de bloguear, crear pines, hacer clic en Me gusta, compartir, publicar, conectarse, tuitear y tomar fotos de manera tal que glorifique, honre y respete la voluntad de nuestro amoroso Padre Celestial y lleve el conocimiento de un Salvador a sus familiares, seres queridos y amigos, incluso a sus amigos de las redes sociales.