2018
Recuerdos memorables de enseñanzas en las noches de hogar
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Recuerdos memorables de enseñanzas en las noches de hogar

Una de las cosas por las cuales estoy agradecida de ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es por los programas inspirados que han sido revelados a los profetas para ayudar a los padres en la sagrada responsabilidad de criar a sus hijos en rectitud.

Y que desde pequeños ellos puedan tener una relación de confianza y aprendizaje entre padres e hijos, como la noche de hogar en la cual interactuamos de diversas maneras. Aprendiendo juntos un principio del Evangelio, también participando en una actividad divertida, jugando y compartiendo talentos, mostrando interés el uno para con el otro. Aprendiendo buenos modales mediante enseñanzas cortas, como por ejemplo: practicar cómo abrir la puerta, en vez de soltarla, para ser reverente. Cómo ser moderado al usar las cosas con que Dios nos ha bendecido, aconsejando con amor la manera correcta de hacer las cosas, pues de cosas sencillas proceden las grandes.

Ahora que con mi esposo estamos en el ocaso de nuestras vidas, nos maravillamos con gratitud al ver hacia atrás y ver a nuestros seis hijos felizmente casados por tiempo y eternidad en el Santo Templo de nuestro Dios, apreciamos y disfrutamos con gozo verlos con el mismo afán y deseo de criar y enseñar a sus hijos a vivir en la luz y verdad utilizando esas mismas herramientas que nuestro Padre Celestial ha revelado a sus profetas, como la noche de hogar, la oración familiar, el estudio diario de las escrituras.

Antes de escribir este artículo, llamé por teléfono a cada uno de mis hijos que viven en diferentes lugares y países y les pregunté: ¿Qué es lo que más recuerdan y atesoran de las noches de hogar de su niñez y adolescencia? Todos coincidieron en que les gustaban los consejos familiares en los que cada uno de ellos daba un informe de las actividades en que participarían durante esa semana y las necesidades personales en cuanto materiales escolares, para recibir el apoyo familiar.

Jared: “Todos éramos iguales para dar nuestra opinión y se hacían planes y arreglos para que se hicieran las cosas programadas”.

Edward: “Aprendí acerca de la obediencia, a orar, leer las escrituras, el día de reposo … recuerdo una vez en que en la noche de hogar mi padre dijo, ‘ya no se verá televisión los días domingo, porque es el día de reposo del Señor y debemos guardarlo santo’. No me agradó, pero acepté esa disposición y nunca más se encendió la televisión durante el día domingo”.

Gina: Recuerda, “mi papá regresó del trabajo el lunes listo para efectuar la noche de hogar, se sentó en el sofá y nosotros estábamos viendo nuestro programa de televisión favorito, e invitó a cada hijo, del mayor al menor, para que fueran al cuarto y le trajeran sus pantuflas, y le dijimos que lo haríamos cuando estuvieran los anuncios en la televisión, pero el más pequeño de mis hermanos salió corriendo, le desató la correa de los zapatos, le trajo las pantuflas y se las colocó en los pies, y como recompensa recibió un barra de chocolate grande. A continuación el principio que se enseñó en la noche de hogar fue acerca de las bendiciones por ser obedientes al Señor, aquella había sido una lección práctica que nunca he olvidado”.

Josué: “Me gustaban los refrigerios y cuando salíamos como familia para ver vitrinas en las tiendas y decíamos que algún día íbamos a comprar eso o aquello, luego nos compraban un helado y todos felices regresábamos a casa”.

Dulce R.: “Yo esperaba con ansias las noches de hogar, pues aunque mis padres eran personas muy ocupadas, el lunes por la noche mi madre estaba al lado de mi padre y ambos enfocando toda su atención hacia nosotros sus hijos, para tener un momento de enseñanza, aprendizaje y diversión”.

Isaac: “Me gustaba que me dieran la oportunidad de compartir la lección o tener participación en la agenda de la noche de hogar. Recuerdo que me guiaban en las técnicas de cómo enseñar una lección”.

Son muchísimas las experiencias vividas mediante el ejercicio de las noches de hogar con mi familia. Ahora con mi esposo apreciamos y nos regocijamos en los dulces frutos de la obediencia a este inspirado programa.

Sé que nuestro Padre Celestial y su amado Hijo Jesucristo nos aman y el Santo Espíritu nos dirige e inspira a hacer Su voluntad. Sé que la familia siempre prevalecerá, la familia es eterna. En el nombre de Jesucristo. Amén.