2018
Tender la mano a Anna
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Tender la mano a Anna

Margaret S. Lifferth

Utah, EE. UU.

Reaching Out to Anna

Fotografía de Getty Images

Hace años, yo enseñaba a los niños de seis años de la Primaria. Anna estaba en la lista de la clase. Yo conocía a la familia lo suficiente como para saber que sus padres se habían separado y que ella vivía con su padre. Rara vez asistían a la Iglesia.

Pasé por su casa para conocer a Anna y a su padre, e invitar a la pequeña a la Primaria. Anna parecía estar interesada, pero nunca asistía. Durante semanas, la llamé cada domingo por la mañana para invitarla a la Primaria. Nadie contestaba el teléfono, pero yo siempre dejaba un mensaje diciéndole a Anna lo feliz que me haría verla en la Primaria.

Un domingo en la mañana Anna estaba allí. Su padre la había ayudado a prepararse para la Primaria con su mejor vestido de domingo y luego la dejó en la Iglesia. Feliz de verla, le di la bienvenida y la ayudé a conocer a los otros niños de la clase.

Tuvimos nuestra lección, cantamos e hicimos una actividad para colorear al final de la clase. Mientras los niños se iban, Anna se acercó a mí y dejó en mis manos un trozo arrugado de papel. Al principio pensé que era basura; estaba a punto de tirarlo, pero el Espíritu me inspiró a abrirlo. Anna me había escrito una nota en el papel; con la letra de una niña de seis años, decía: “Te amo”.

Anna no me conocía lo suficiente para amarme. Todo lo que sabía de mí era una voz en su contestador automático que la invitaba a la Primaria. Sin embargo, ese pequeño esfuerzo por tenderle la mano hizo que Anna supiera que alguien se preocupaba por ella y que quería ayudarla a sentir el amor del Salvador.

Vi a Anna en la Primaria de vez en cuando, y su padre también comenzó a ir a la Iglesia alguna que otra vez. Sin embargo, cuando las circunstancias volvieron a cambiar en su familia, no los vimos tan seguido.

He pensado en Anna a lo largo de los años. Espero con todo mi corazón que ella recuerde su tiempo en la Primaria. Tal vez recuerde algo de lo que aprendió, pero realmente espero que recuerde que sintió el amor del Señor, el consuelo del Espíritu y el amor de una maestra.