Relatos de las Escrituras
Capítulo 22: El hombre con espíritus malos

Capítulo 22

El hombre con espíritus malos

Un hombre que vivía en un cementerio cerca del mar de Galilea tenía un espíritu malo que lo obligaba a actuar de forma salvaje. La gente lo amarró con cadenas para controlarlo, pero él las rompió.

El hombre pasaba todo el día y toda la noche en las montañas y en las cuevas. Gritaba todo el tiempo y se cortaba con piedras.

Un día Jesús y Sus discípulos cruzaron el mar de Galilea en una barca y cuando el Salvador salió de la embarcación, el hombre corrió hacia Él.

Jesús mandó al espíritu malo que saliera del hombre. El espíritu malo sabía que Jesús era el Hijo de Dios y le pidió que no lo lastimara.

Cuando el Salvador le preguntó su nombre al espíritu malo, él dijo: “Legión me llamo”. Legión significa muchos. El hombre tenía muchos espíritus malos, y esos espíritus le pidieron a Jesús que les permitiera entrar en el cuerpo de unos cerdos que estaban allí cerca.

Jesús accedió y los espíritus malos salieron del hombre y se fueron a los cuerpos de unos dos mil cerdos, los cuales bajaron corriendo un cerro, entraron al mar y se ahogaron.

Los hombres que cuidaban de los cerdos corrieron a la ciudad y le contaron a la gente lo que había sucedido. La gente vino y vio a Jesús y al hombre salvaje; pero ese hombre ya no era salvaje.

Eso causó que la gente le tuviera miedo a Jesús y le pidieron que se fuera. Entonces Jesús regresó al barco.

El hombre que fue sanado quería ir con Él, pero el Salvador le dijo que regresara a su casa y les dijera a sus amigos lo que le había sucedido.

El hombre se lo contó a sus amigos, y ellos quedaron asombrados por el gran poder de Jesús.