2020
Batbayar y el libro con imágenes
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Batbayar y el libro con imágenes

Liahona Magazine, 2020/01 Jan

Ese día hacía mucho viento en Mongolia. Batbayar, que tenía nueve años, estaba caminando a casa desde la parada del autobús después de la escuela. Se sujetó el abrigo más fuertemente por el viento. Por suerte, no estaba muy lejos de la casa de sus abuelos, donde él vivía.

“¡Hola!”, dijo Batbayar al entrar.

“Bienvenido a casa”, dijo su abuela. “Hice khuushuur para que tengas un tentempié”.

¡Gracias!”. Batbayar estiró la mano para tomar una de las condimentadas y calientes empanadas de carne.

“¡Espera! No comas hasta que lleguen las misioneras”, dijo su abuelo. “Van a llegar en cualquier momento”.

A Batbayar le encantaba cuando las misioneras de la Iglesia de su abuela y su abuelo los visitaban; siempre aprendía mucho de ellas. Solo había un problema.

“¿Me volverán a pedir que lea el Libro de Mormón?”, preguntó Batbayar. “Me cuesta leer”.

“Por eso hoy van a traer otro libro”, dijo su abuela.

“¿Qué libro?”, dijo Batbayar.

“Ya verás”, contestó el abuelo.

Al poco tiempo llegaron las misioneras; juntos, comieron las deliciosas empanadas de carne de la abuela. Entonces Batbayar dijo: “La abuela dice que me trajeron un libro”.

“Creo que te va a gustar este libro”, dijo la hermana Heitz. “Tiene muchas imágenes”.

Batbayar miró la portada. Decía Historias del Libro de Mormón y la imagen de la portada mostraba unas personas construyendo un barco.

“Recuerdo ese relato”, dijo Batbayar. “El hombre no sabía cómo construir un barco, así que oró y Dios le ayudó”.

“Así es”, dijo la hermana Enkhtuya. “¿Puedes intentar leer este libro? Entonces puedes orar para saber si lo que enseña es verdad”.

“Lo haré”, prometió Batbayar.

Esa noche, leyó el libro con las imágenes. Leyó el relato sobre el barco y después oró. Se durmió pensando en el hombre que construyó el barco y en cómo Dios lo ayudó.

De ahí en adelante, cada noche Batbayar leía un relato y después oraba. Cada noche, se dormía pensando en lo que había leído.

Cuando las hermanas misioneras volvieron, enseñaron a Batbayar más sobre Jesucristo. Batbayar aprendió sobre los profetas y sobre los mandamientos de Dios. Siguió yendo a la Iglesia con su abuela y su abuelo, y también siguió leyendo y orando.

Un día, Batbayar tenía algo importante que decirles a sus abuelos. “Cuando leo los relatos en el libro con las imágenes, me siento bien en el corazón”, dijo. “Cuando oro, siento que son verdaderos, y creo que debería bautizarme”.

Hoy, Batbayar es miembro de la Iglesia. Ha progresado mucho con la lectura y sigue leyendo el Libro de Mormón cada noche. ●