2020
Niños y jóvenes: Cómo lograr que empiece con fuerza
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Niños y jóvenes:Cómo lograr que empiece con fuerza

Los líderes de la Iglesia explican cómo pueden los padres y los barrios ayudar a los niños y los jóvenes a llegar a ser como el Salvador.

Ukiah, California: Family in living room

Ya sea que estén entusiasmados o un poco nerviosos con respecto a la nueva iniciativa de la Iglesia —Niños y jóvenes—, probablemente tendrán algunas preguntas: “¿En qué ayudará a mis hijos?”, “¿cómo la llevamos a cabo?”, “¿qué papel desempeño yo en ella?”.

Líderes de la Iglesia proporcionan algunas respuestas.

¿Por qué está la Iglesia haciendo este cambio?

Hermana Bonnie H. Cordon: Como nos ha enseñado el presidente Russell M. Nelson, todos debemos incrementar nuestra capacidad de recibir revelación1. La iniciativa Niños y jóvenes se ha diseñado con el fin de invitar a las personas y a las familias a buscar inspiración del Espíritu para saber cómo progresar y encontrar gozo en la senda de los convenios. Es un paralelo maravilloso de lo que el profeta imagina para cada uno de nosotros.

Hermano Stephen W. Owen: El presidente Nelson nos enseña también que somos una Iglesia centrada en el hogar, sin importar cómo sea el de cada uno de nosotros2. No somos una Iglesia centrada en programas. Los líderes y maestros de la Iglesia pueden contribuir para que nuestros hijos aprendan y vivan la doctrina, pero esa obligación comienza en el hogar y es una responsabilidad diaria.

Como lo ha enseñado el profeta, debemos buscar revelación y seguir al Espíritu; y la iniciativa Niños y jóvenes nos ayudará a hacerlo, en parte porque se trata de una simplificación. En el pasado ha habido cientos de requisitos cuyo curso los padres debían seguir y entender cuando los hijos llegaban a la adolescencia, como el Progreso Personal, Mi Deber a Dios, Fe en Dios y otros programas de la Iglesia. Este enfoque nuevo invita a los jóvenes y los niños a buscar inspiración al establecer metas de acuerdo con sus necesidades e intereses.

Hermana Joy D. Jones: Es una magnífica oportunidad para que nuestros niños y jóvenes, la nueva generación, profundicen su fe en Jesucristo. A medida que estos busquen la guía del Espíritu Santo y respondan a ella, comprenderán mejor su identidad y propósito eternos y la forma en que les es posible progresar y sentir el amor del Padre Celestial por ellos. El enfoque de Niños y jóvenes tiene el poder de bendecir y fortalecer a nuestros jóvenes y a su familia para establecer y fomentar relaciones en su hogar, en la Iglesia y con su Padre Celestial.

¿Cuáles son los primeros pasos que las familias deben dar para empezar a poner en práctica Niños y jóvenes?

Hermana Jones: Orar juntos para recibir la guía del Espíritu. Los padres pueden empezar por hablar con su familia sobre las tres formas de aplicar la iniciativa Niños y jóvenes: el aprendizaje del Evangelio, el servicio y las actividades,y el desarrollo personal. ¿Qué están haciendo ellos actualmente? ¿Qué harán para progresar individualmente y como familia en esos tres aspectos? ¿De qué manera el enfocarse en Lucas 2:52 ayudará a guiar sus planes y su proceso de fijarse metas a fin de que recuerden y sigan al Salvador? Es una oportunidad maravillosa de fortalecer a la juventud, el hogar y la familia de maneras muy sencillas, constantes y significativas.

Hermana Cordon: Empezamos por dar un paso a la vez; el recorrido por la senda de los convenios se hace, en realidad, simplemente colocando un pie delante del otro. Se establece una meta; se comienza en forma sencilla. Las guías para jóvenes y niños nos ofrecen un modelo excelente a seguir.

Hermano Owen: No debemos hacerlo muy complicado; es muy sencillo: Lean Lucas 2:52 y empiecen por ahí. Uno de los padres puede entonces sentarse con su niño o joven en casa y hablar de eso. “¿Qué vamos a hacer para ayudarte a crecer en sabiduría, y en estatura y en gracia para con Dios y los hombres?”, “¿qué podemos aprender o hacer juntos?”, “¿qué metas puedes ponerte?”. Háganlo con sencillez.

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Si hay algo que desearían que los niños y jóvenes aprendieran mientras esto se pone en práctica, ¿qué sería?

Hermana Cordon: ¡Qué oportunidad estupenda de progresar como lo hizo el Salvador! Si nos preguntamos: “¿En qué debo concentrarme?”, recordemos que ya estamos haciendo muchas cosas para llegar a ser como Él. El aprendizaje del Evangelio se lleva a cabo en muchos hogares y en la Iglesia; prestamos servicio y participamos en actividades. Este nuevo empeño es sencillamente una manera de que seamos deliberados y responsables en cuanto a actuar según lo que aprendemos y en enfocar ese progreso en los cuatro aspectos en los que el Salvador progresó: espiritual, social, físico e intelectual (véase Lucas 2:52). Eso nos brindará a todos gozo, paz y una felicidad duradera al seguir al Salvador.

Hermana Jones: El desarrollo se enfoca en el Salvador, se centra en la familia y recibe el apoyo de la Iglesia; es una simplificación y personalización a medida que nos apartamos de los programas anteriores. El progreso será individual. Espero que niños, jóvenes, líderes y familias comprendan que esta es una forma alcanzable y adaptable para que los hijos del Padre Celestial de todo el mundo progresen juntos y experimenten gozo en la senda de los convenios. No se trata de un cambio grande ni de un proceso de aprendizaje difícil, sino de hacer más de lo que ya estamos haciendo, guiados por el Espíritu, a fin de que nuestros sinceros esfuerzos aumenten nuestra capacidad de seguir al Salvador con amor y eficacia.

¿Por qué es importante para los jóvenes y los niños desarrollarse como lo hizo el Salvador?

Hermana Jones: En primer lugar y fundamentalmente, ellos han hecho convenios de seguirlo siempre. Han hecho el convenio de “ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” (Mosíah 18:9). Para ello, es preciso que se desarrollen como Él lo hizo: espiritual, social, física e intelectualmente. Los convenios que han hecho no son solo la razón por la que deben hacerlo, sino que también les proporcionan la potente capacidad que les ayudará a alcanzar sus metas.

Hermano Owen: Nuestro propósito en la vida es seguir al Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo y llegar a ser como Ellos. Eso es lo que queremos, ser como son Ellos; empezamos a practicarlo a una edad temprana, a fin de tener un modelo para el resto de nuestra vida. Y en verdad estamos siguiendo al Salvador cuando hacemos lo que Él hizo.

Hermana Cordon: El Salvador es nuestro ejemplo en todas las cosas; estudiamos Su vida, Su misión y enseñanzas porque Él es todo lo que nosotros aspiramos llegar a ser. Pero como cada uno de nosotros es una persona única, cada uno debe desarrollar atributos y habilidades particulares para llegar a ser como Él. Este nuevo enfoque ofrece a niños y jóvenes una oportunidad personalizada de progresar en esas maneras particulares, de desarrollar sus dones individuales y de reconocer aquello que se sientan inspirados a hacer para parecerse más al Salvador. Eso es lo que hace que esto sea algo tan personal; no se ha establecido una lista de verificación. Las metas que cada uno se establezca para avanzar en la senda de los convenios serán diferentes, pero juntos estaremos aprendiendo y progresando y acercándonos más a nuestro Salvador.

¿Qué esperan ustedes que los niños y los jóvenes sientan al participar?

Hermana Cordon: Yo espero que obtengan una comprensión más amplia de su identidad eterna y que se sientan integrados. Cuando sabemos quiénes somos y a Quién pertenecemos, actuamos en forma diferente. Aprenderán a reconocer que algo que dice un medio de comunicación no es verdad, porque han tenido la experiencia propia de cómo les habla el Espíritu; lograrán tener confianza en sí mismos y en su potencial divino como hijas e hijos de Dios.

Hermana Jones: Queremos que tengan fe y esperanza en Jesucristo, que sientan la paz que se recibe al guardar los mandamientos, que experimenten relaciones sanas, que aprendan resiliencia, que sientan el gozo de prestar servicio a los demás, y la felicidad y satisfacción de participar en la obra de salvación.

Hermano Owen: Espero que los niños entiendan el Evangelio de una manera que se transmita desde su cerebro hasta su corazón. Esto no se trata de ir marcando lo que ya completamos de la lista; es un proceso para aprender y llegar a ser como el Salvador. En realidad, espero que nuestros hijos y aquellos a quienes ministremos tengan suficiente confianza en su comprensión del Evangelio como para enseñarlo a otras personas. Por ejemplo, me gustaría que pudiéramos hacerles una pregunta del Evangelio y escuchar una respuesta muy profunda porque lo hayan aprendido y haya llegado a formar parte de su persona.

Swahili Young Women in Class: Children and Youth Development Training

¿Cómo sabrán los padres si la iniciativa Niños y jóvenes tiene éxito en su hogar?

Hermano Owen: Yo buscaría los frutos del Espíritu que se mencionan en Gálatas, capítulo 5, como más paz en el hogar. Pienso que sus hijos demostrarán más bondad, más amor; que desearán estar con la familia; que serán más propensos a orar y buscar respuestas. Los padres notarán un progreso no solo en el aspecto espiritual, sino también en el social, el físico y el intelectual.

Hermana Jones: Sabrán que tiene éxito al ver que las relaciones se hacen más fuertes, que los miembros de la familia mejoran en forma práctica y que siguen adelante, aun en medio de sus luchas, demostrando apoyo mutuo y consideración los unos por los otros; y que se busca con empeño la influencia del Espíritu Santo y que está presente en su hogar. Tal vez los miembros de la familia observen una relación clara entre lo que hagan diariamente y la vida de Cristo. Quizás sientan un mayor aprecio por el albedrío y el arrepentimiento; quizá vean que las actitudes mejoran, que confían más en sí mismos, que hacen más esfuerzos por centrarse en los demás en lugar de centrarse en sí mismos; y que demuestran mayor aprecio por el Salvador, Su vida, Sus enseñanzas, Su ejemplo, y Su expiación y resurrección.

¿Qué aconsejarían a los padres que estén un tanto preocupados por tener que dejar de lado los programas anteriores de la Iglesia?

Hermana Cordon: Por supuesto que nos encantan los programas anteriores, porque todos progresamos y tuvimos la oportunidad de ver a otras personas progresar en ellos. Esos programas fueron inspirados para su tiempo, pero, ¿no estamos agradecidos por la revelación continua? El Señor quiere que continuemos progresando y cambiando, y que nuestros programas progresen y cambien para atender las necesidades de los miembros de todo el mundo. Estamos siempre empeñándonos por mejorar y llegar a ser la Iglesia y el pueblo que nuestro Padre Celestial sabe que podemos ser y quiere que seamos.

Hermana Jones: Hemos sido muy bendecidos por los programas del pasado y estamos agradecidos por todo lo que hemos aprendido y las experiencias que hemos tenido. Esta es una nueva era maravillosa y una oportunidad de buscar la guía del Señor para aprender y progresar de maneras nuevas e inspiradas.

¿Cómo pueden los líderes ayudar a los niños y los jóvenes a progresar en su desarrollo personal?

Hermano Owen: En primer lugar, pienso que el líder adulto debe ver a ese niño o joven como Dios lo ve, que significa verlos como pueden llegar a ser y no como son en el momento; o sea, comenzar teniendo en cuenta el fin que se busca, con una visión que se extienda hacia el futuro. Eso va a llevar tiempo. Piensen en lo que el niño o el joven puede llegar a ser; fomenten una relación tal que cuando tengan que hablar con ellos, sientan por ustedes bastante respeto como para escuchar.

Además, procuren conocer a los padres; conversen con ellos para saber de qué manera pueden ayudar, y respeten su función de padres.

Hermana Jones: La Primaria no tiene la organización de cuórum y presidencias de clase que tienen los hombres jóvenes y las mujeres jóvenes. Los líderes y maestros de la Primaria, así como los hermanos y las hermanas ministrantes, proporcionan ayuda a los niños que no tengan apoyo del Evangelio en su hogar. Pero es importante que, sea cual sea la situación del hogar, siempre honremos la relación entre los niños o los jóvenes y sus padres. Es posible que la iniciativa Niños y jóvenes proporcione la manera de invitar a toda la familia a venir y ver, a venir y ayudar. Eso podría ser el medio de fortalecer a la familia entera, sean o no miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Hermana Cordon: Los domingos tenemos en la Iglesia muchos niños y jóvenes cuyos padres los aman pero no están con ellos. Yo alentaría a los líderes a tratar de conocer a los padres y enterarse de cuáles son los sueños y aspiraciones que tienen para sus hijos. Nosotros podemos ayudarles. Al trabajar junto con los padres, fortaleceremos a las personas individualmente y su hogar, y también alentaremos a niños y jóvenes a ayudarse mutuamente a fortalecer sus respectivos hogares.

Ukiah, California: Family at table

¿Qué dirían a los padres que se sientan abrumados por pensar que no podrán contribuir al éxito de sus hijos en la iniciativa Niños y jóvenes?

Hermana Cordon: Lo mejor es que ya estamos haciendo la mayor parte de esto. Las familias ya están aprendiendo juntas el Evangelio; ya estamos llevando a cabo servicio y actividades; siempre nos hemos empeñado en el desarrollo personal; ahora lo enfocamos en las maneras en las que Cristo progresó.

Al sentarnos con nuestros hijos, creo que realmente lo disfrutaremos. Ustedes escucharán, en un ambiente natural, lo que ellos tienen en su corazón. Nuestro Padre Celestial quiere que nuestros hijos progresen, encuentren gozo y vuelvan a vivir con Él. Sentirán la guía del Espíritu Santo al esforzarse juntos por hacer que el Evangelio y nuestro Salvador Jesucristo formen parte de todo aspecto de su vida.

Hermana Jones: Comiencen de la manera que dé mejor resultado para su familia. Confíen en que recibirán ayuda del cielo y busquen la guía del Espíritu. La iniciativa Niños y jóvenes será un instrumento valioso para los padres. Al guiar y educar a su familia, los padres afrontan actualmente muchas exigencias y es fácil que a veces se sientan abrumados. Esta iniciativa les ayudará a distinguir lo que es esencial de lo que es importante. El contribuir a que nuestras familias aprendan cómo seguir al Salvador mediante la inspiración del Espíritu Santo es vital para todos nosotros y nos traerá el amor y las bendiciones del Señor.

Hermano Owen: Creo que realmente tendrán la capacidad de ayudar a sus niños y jóvenes. No tienen que hacer nada grandioso; se trata simplemente de ser fieles y orar, y de desarrollar algunos hábitos santos y rutinas correctas en su familia. Comiencen con hábitos de rectitud, básicos y sencillos, y verán cómo ocurren milagros en la vida de sus hijos.