Mi corazón las medita continuamente
    Notas al pie de página

    Mi corazón las medita continuamente

    Ruego sinceramente que decidan meditar en las palabras de Dios de manera más extensa y profunda.

    En mi trabajo, soy inversor. En cuanto a mi fe, soy un discípulo de Jesucristo, el Hijo de Dios1. En mis actividades profesionales sigo principios financieros sólidos. Al vivir mi fe, me esfuerzo por seguir principios espirituales que me ayuden a llegar a ser más como el Salvador.

    Las invitaciones brindan bendiciones

    Muchas de las recompensas personales que he recibido en la vida han sido fruto de una invitación a hacer una tarea difícil. Con eso en mente, me gustaría extender dos invitaciones a cada uno de ustedes. La primera tiene implicaciones económicas, mientras que las implicaciones de la segunda son espirituales. Ambas invitaciones, si se aceptan, requerirán un esfuerzo disciplinado durante un largo tiempo para lograr las recompensas.

    Primera invitación

    La primera invitación es sencilla: les invito a ahorrar dinero cada semana. La cantidad que ahorren no es de particular importancia; eso depende de ustedes. A medida que establezcan el hábito de ahorrar, se beneficiarán en lo personal y tal vez también tengan oportunidades de ayudar a otros económicamente como resultado de su diligencia. Imaginen el resultado positivo de ahorrar dinero semanalmente durante seis meses, un año, diez años o más. Los pequeños esfuerzos realizados de manera continua producen resultados significativos2.

    Segunda invitación

    La segunda invitación es bastante diferente y mucho más importante que la primera. Es la siguiente: los invito a “meditizar”3 un versículo de las Escrituras cada semana. La palabra meditizar no aparece en el diccionario, pero ocupa un lugar en mi corazón. Entonces, ¿qué significa “meditizar”? Me gusta decir que es una combinación de un ochenta por ciento de meditar de manera extensa y un veinte por ciento de memorizar.

    Hay dos pasos sencillos:

    Primero, elijan un versículo cada semana y pónganlo donde lo vean a diario.

    Segundo, lean o piensen en el versículo varias veces al día y mediten en el significado de las palabras y frases clave durante la semana.

    Imaginen los resultados edificantes de hacer esto semanalmente durante seis meses, un año, diez años o más.

    Al hacer este esfuerzo, sentirán un incremento de la espiritualidad. También podrán enseñar y edificar de maneras más significativas a las personas a las que aman.

    Buceo

    Si eligen “meditizar” semanalmente, tal vez se sientan como la persona que en el pasado practicaba buceo pero que ahora ha decidido hacer submarinismo. Con esa decisión, obtendrán un entendimiento más profundo de los principios del Evangelio y su vida será bendecida con nuevas perspectivas espirituales.

    Submarinismo

    Al reflexionar en el versículo que seleccionen cada semana, les quedarán grabadas palabras y frases en el corazón4 y en la mente. Es decir, la memorización ocurrirá de manera sencilla y natural, pero la meta principal de “meditizar” es brindar un lugar edificante a donde los pensamientos puedan ir, un lugar que los mantenga a ustedes cerca del Espíritu del Señor.

    El Salvador dijo: “Atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida”5. “Meditizar” es una manera sencilla y edificante de hacer eso mismo.

    Creo que Nefi era un “meditizador”. Él dijo: “Mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita [continuamente], y las escribo para la instrucción y el beneficio de mis hijos”6. Nefi era consciente de sus hijos mientras meditaba en las Escrituras y las escribía. ¿Cómo se beneficiaría su familia si ustedes se esforzaran continuamente por llenar la mente con las palabras de Dios?

    Mi versículo

    Recientemente “mediticé” Alma 5:16. Dice así: “Os digo: ¿Podéis imaginaros oír la voz del Señor en aquel día, diciéndoos: Venid a mí, benditos, porque, he aquí, vuestras obras han sido obras de rectitud sobre la faz de la tierra?”.

    Al término de la semana, esto es lo que se había escrito en mi mente: Imaginen oír la palabra del Señor diciendo: “Venid a mí, benditos, porque, he aquí, vuestras obras han sido obras de rectitud” (Alma 5:16).

    Como pueden ver, no memoricé todo el versículo palabra por palabra. Sin embargo, medité una y otra vez en sus elementos clave y dónde hallarlo. Pero la mejor parte del proceso fue que tuve un lugar más elevado a donde pudieron ir mis pensamientos. Durante la semana me imaginé al Salvador diciéndome palabras de aliento. Esa imagen me tocó el corazón y sirvió para inspirarme a querer hacer “obras de rectitud”. Eso es lo que puede suceder cuando “[elevamos] hacia [Cristo] todo pensamiento”7.

    Debemos contraatacar

    Tal vez se pregunten: “¿Por qué debo hacer eso?”. Les diría que vivimos en una época en la que el mal no descansa. No podemos aceptar el status quo y dejar que se nos nutra con palabras feas e imágenes pecaminosas casi en todas partes sin responder de ninguna manera. Debemos contraatacar. Cuando nuestra mente está llena de pensamientos e imágenes edificantes, cuando siempre lo recordamos a Él8, no queda sitio para la inmundicia ni la basura.

    En el Libro de Mormón, Jesucristo invita a todos a “[meditar] las cosas que [Él nos ha] dicho”9. Consideren el “meditizar” como un complemento a su estudio personal y familiar de las Escrituras, pero nunca como un sustituto. “Meditizar” equivale a añadir una vitamina de absorción lenta a su dieta espiritual actual.

    Es demasiado difícil

    Tal vez digan: “‘Meditizar’ suena demasiado difícil para mí”. No se acobarden. Lo difícil puede ser bueno. Cristo nos invita a hacer muchas cosas difíciles porque Él sabe que seremos bendecidos a causa de nuestros esfuerzos10.

    Escritura en el teléfono

    Un joven vecino nuestro encontró una manera sencilla de “meditizar”. Cada semana pone un versículo en la pantalla de inicio de su teléfono. Otra idea que podrían probar es compartir su versículo con un hermano, un hijo o un amigo. Mi esposa, Julie, y yo nos ayudamos mutuamente. Escogemos los versículos el domingo. Ella pone el suyo en el refrigerador y yo en mi vehículo. Luego compartimos pensamientos sobre ellos durante la semana. También nos gusta analizarlos con nuestros hijos. Parece que al hacerlo se sienten más cómodos de compartir sus propios pensamientos con nosotros acerca de la palabra de Dios.

    La hermana Durrant colocando Escritura en el refrigerador
    El hermano Durrant colocando Escritura en su vehículo

    Julie y yo también formamos parte de un grupo en línea en el que familiares, amigos y misioneros pueden compartir sus versículos cada semana y, ocasionalmente, incluir un pensamiento o testimonio relacionado con ello. Ser parte de un grupo hace más fácil ser constante. Mi hija adolescente y un grupo de amistades utilizan las redes sociales y los mensajes de texto para intercambiar Escrituras unos con otros.

    Jovencita comparte Escritura en las redes sociales

    Por favor, no duden en incluir en sus grupos a personas de otras religiones. También ellos están buscando maneras de elevar sus pensamientos y de sentirse más cerca de Dios.

    ¿Cuáles son los beneficios?

    La hermana Durrant estudiando las Escrituras

    ¿Cuáles son los beneficios? Julie y yo llevamos más de tres años “meditizando” un versículo a la semana. Inicialmente nos pusimos una meta de veinte años. Hace poco me dijo: “Cuando me invitaste a “meditizar” una Escritura cada semana durante veinte años, me preguntaba si sería capaz de hacerlo por un mes. Ya no tengo dudas. No puedo creer lo divertido que ha sido poner una Escritura cada semana en el refrigerador y “meditizar” en ella cada vez que la veo; eleva mi espíritu”.

    Después de “meditizar” por seis semanas, una hermana de Texas, EE. UU. dijo: “Mi testimonio se ha fortalecido … y me siento más cerca de mi Padre Celestial… Me encanta cómo la palabra de Dios me está cambiando para mejor”.

    Una amiga adolescente escribió: “Realmente he disfrutado de [‘meditizar’] porque me ha ayudado a centrarme en lo que es verdaderamente importante”.

    Uno de nuestros misioneros compartió lo siguiente: “Llevo ‘meditizando’ un versículo a la semana desde junio de 2014 y me encanta… Estas Escrituras se han convertido en amigos en los que puedo confiar en momentos de necesidad”.

    En mi caso, siento el Espíritu más plenamente cuando “meditizo” cada semana. Mi amor por las Escrituras también ha aumentado como resultado de esforzarme por “[dejar] que la virtud engalane [mis] pensamientos incesantemente11.

    Consideren la invitación y bendición suprema que compartió Nefi: “Si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna”12. En lo que se refiera a “[deleitarse] en la palabra de Cristo”, “meditizar” equivale a darle un bocado a una comida deliciosa y luego masticarla muy lentamente para disfrutarla al máximo.

    Mujer saboreando una ensalada

    ¿Cuál es su versículo?

    ¿“Meditizarán” un versículo cada semana durante el resto de este mes? ¿Por lo que queda del año? ¿O tal vez más? Julie y yo invitamos a todos nuestros valientes misioneros de la Misión Texas Dallas, a “meditizar” con nosotros por veinte años. Cruzaremos juntos la línea de meta en unos breves diecisiete años. Entonces nos pondremos una meta nueva para elevar nuestros pensamientos y acercarnos más a Cristo.

    Pueden comprobar si lo hacemos al preguntar: “¿Cuál es su versículo?”. Pero si lo hacen, prepárense para compartir su Escritura a cambio. Cada uno de nosotros será edificado como resultado de nuestro intercambio.

    ¿Pueden imaginarse cómo cambiaría su vida y la de su familia si escriben un nuevo versículo de las Escrituras en el corazón y la mente cada semana durante los próximos meses o años? ¿O más?

    Jesucristo es nuestro ejemplo

    Jesucristo debe de haber desarrollado un amor por las Escrituras desde una edad temprana. Debe de haberlas leído y meditado de pequeño a fin de tener conversaciones significativas con los sabios doctores del templo cuando tenía doce años13. Comenzó Su misión a los treinta años14 y citó las Escrituras frecuentemente y desde el comienzo de Su ministerio15. ¿Acaso no podemos decir con certeza que Jesús pasó al menos veinte años estudiando las Escrituras y meditando en ellas como parte de los preparativos de Su misión? ¿Hay algo que debieran estar haciendo hoy para prepararse espiritualmente para las oportunidades futuras de enseñar y bendecir a su familia y a otras personas?

    Ejerzan la fe y háganlo

    En resumen, espero que decidan ahorrar dinero cada semana. Ejerzan la fe, disciplínense y háganlo. También ruego sinceramente que decidan meditar en las palabras de Dios de manera más extensa y profunda cada semana. Ejerzan la fe, disciplínense y háganlo.

    A diferencia de la primera invitación a ahorrar dinero, todos los beneficios de la segunda invitación salvadora del alma serán suyos para siempre, libres de la polilla y del orín de este mundo16.

    El élder D. Todd Christofferson ofreció este claro consejo y promesa: “Estudien las Escrituras de manera detenida y deliberada. Mediten en ellas y oren al respecto. Las Escrituras son revelación y brindarán revelación adicional”17.

    Conclusión

    Les prometo que no lamentarán escribir un versículo de las Escrituras cada semana en la mente y el corazón. Experimentarán un sentimiento de propósito, protección y poder espiritual perpetuo.

    Recuerden las palabras de Cristo cuando dijo: “Haced las cosas que me habéis visto hacer”18. Ruego que apliquemos plenamente Sus palabras en nuestra vida; en el nombre de Jesucristo. Amén.