2019
Un deleite: La oración y el estudio diario de las Escrituras

Cómo llegué a saberlo

Un deleite: La oración y el estudio diario de las Escrituras

Muchas veces pensamos que hacer pequeñas cosas no tiene resultados. Será porque estamos acostumbrados a ver resultados inmediatos y al no verlos creemos que los esfuerzos son desperdiciados. El Evangelio nos enseña que “de las cosas pequeñas proceden las grandes” (Doctrina y Convenios 64:33).

Con el pasar de los años, en mi familia he podido ver los resultados que hay por hacer oraciones familiares e individuales y el estudio diario de las Escrituras, individual y familiar. Estas pequeñas cosas han fortalecido mucho a mi familia y nos han ayudado a mantener una mayor armonía en nuestro hogar.

Claro, no todo es color de rosa; hubo momentos como joven que no tenía el ánimo de leer u orar. Sin embargo, cuando eso pasaba siempre estaba ahí mi hermano o mi hermana o mis padres para hacerme recordar la importancia de estas cosas. Esas experiencias me hicieron entender por qué nuestro Padre Celestial hace tanto hincapié en las familias y porqué son importantes en Su plan. La familia se convierte en un centro de apoyo cuando un miembro de la familia está desanimado o tiene problemas.

Cuando serví como misionero de tiempo completo, tuve varios compañeros que eran los únicos miembros en sus familias o tenían familias desintegradas o con problemas familiares. Siempre les dije que admiraba tanto su conversión y su deseo de servir a pesar de todas estas cosas. Ellos comprendían que podían vivir una vida centrada en Jesucristo a través de la oración y el estudio diario de las Escrituras. De esa manera ellos estarían listos al momento de formar sus hogares y encargarse de que sus familias pudieran disfrutar de esas bendiciones.

Ahora que ya hemos crecido y la mayoría hemos retornado de la misión se convierte en un deleite al momento de estudiar las Escrituras y dar nuestros puntos de vistas o comentarios y ver cómo nos enseñamos el uno al otro.

A medida que confiamos en que Él escucha y responde nuestras oraciones, y que en las Escrituras podemos encontrar respuesta a nuestras dudas, estamos viviendo una vida centrada en Cristo. Al hacer esas cosas nos acercamos a Él, confiamos en Él, le seguimos a Él, dependemos de Él y permanecemos con Él.