2019
Progresar juntos
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Progresar juntos

Los hermanos Clarkson han sido bendecidos al prestar servicio en sus cuórums del sacerdocio y al leer el Libro de Mormón.

Progressing Together: The Clarkston Brothers

Fotografías por Richard M. Romney

Ha habido muchos emocionantes cambios en la Iglesia gracias a la inspiración que ha recibido el presidente Russell M. Nelson. Dos de ellos han tenido un impacto directo en los hermanos Clarkson, que son de California, EE. UU.:

  1. Los hombres jóvenes ahora pueden ser ordenados a un oficio del sacerdocio en enero del año en el que cumplan doce, catorce o dieciséis años.

  2. Tanto las mujeres jóvenes como los hombres jóvenes pueden obtener una recomendación para el templo de uso limitado a partir de enero del año en el que cumplen los doce años.

Para los hermanos Matthew (15), Andrew (13) e Isaac (11), esos cambios les han brindado nuevas oportunidades de prestar servicio y progresar en el evangelio de Jesucristo, no solo por su cuenta, sino juntos.

Un día de primicias

En enero de 2019, Matthew, Andrew e Isaac tuvieron un día de primicias. Andrew señala: “Matthew pasó a ser presbítero; yo, maestro; e Isaac se convirtió en diácono al mismo tiempo. Ninguno de nosotros tenía la edad que antes se necesitaba para avanzar”.

“Mi primer día como presbítero”, comenta Matthew, “partí el pan para la Santa Cena y lo bendije. Estaba algo nervioso. Las manos me temblaban un poco cuando ofrecí la oración, pero fue verdaderamente asombroso”.

Isaac es nuevo en el Sacerdocio Aarónico y ahora tiene la oportunidad de aprender de sus hermanos mayores. “Fue genial porque estuve con mis hermanos y algunos de sus amigos”, asegura Isaac. “Sentí el Espíritu cuando repartí la Santa Cena por primera vez”.

“¡Bauticé a mi hermano!”

Además de recibir el Sacerdocio Aarónico y de repartir la Santa Cena, Isaac también asistió al templo para efectuar bautismos. Primero su padre lo bautizó, pero después hubo una sorpresa:

“¡Pude bautizar a mi hermano [a nombre de otra persona]!”, exclama Matthew.

“Nunca me imaginé que Matthew me bautizaría”, señala Isaac. “Pero él ahora es presbítero, así que podía hacerlo. Fue una experiencia extraordinaria. Pude sentir el Espíritu Santo”.

Todas las mañanas antes de Seminario

Matthew, Andrew e Isaac no son los únicos hermanos en la familia Clarkson. Hay otros cuatro: Levi (9), Eli (7), Sam (4), Titus (2) y un bebé en camino.

Cuando el presidente Nelson invitó a las mujeres de la Iglesia en la Conferencia General de octubre de 2018 a que leyeran el Libro de Mormón antes de que finalizara el año, Matthew, Andrew e Isaac, junto con su padre y sus hermanos menores, decidieron apoyar a su mamá. “¡Lo leeremos contigo!”, dijeron. Todas las mañanas, antes de Seminario, se levantaban para leer juntos.

Una invitación que les cambió la vida

“Cuando decidimos aceptar esa invitación, pensé que tomaría mucho tiempo”, comenta Andrew. “Me preocupaba el hecho de que no tendría tiempo de hacer todo lo que quería hacer, como tocar la guitarra y pasar tiempo con mis amigos. Sin embargo, me di cuenta de que tal no era el caso. Cuanto más leía el Libro de Mormón, más tiempo parecía tener en realidad. Me di cuenta de que si sigo leyendo las Escrituras todo lo que puedo, mi vida se equilibra. Tengo más tiempo durante el día”.

Matthew estaba atravesando momentos difíciles cuando la familia comenzó a leer cada mañana. Él explica: “No me estaba yendo bien en la escuela. Tenía problemas con mi estudio personal de las Escrituras y mi relación con mi Padre Celestial, pero no se lo dije a nadie. No hablé con mis padres al respecto”.

Sin embargo, a medida que Matthew pasaba más tiempo leyendo el Libro de Mormón, el Evangelio comenzó a ser una prioridad en su vida. También se esforzó más en los estudios, trabajó con ahínco y consiguió mejorar sus notas.

“Además, me di cuenta de lo mucho que mi Padre Celestial y mis padres me aman y me ayudan, y tengo un testimonio más fuerte de Jesucristo. Él me ha ayudado a superar malos hábitos y a encaminar mi vida en el rumbo correcto. Estoy muy contento de que hayamos aceptado la invitación del presidente Nelson en familia. Me cambió la vida”.

“¡Son muchas!”

El hecho de aceptar la invitación del presidente Nelson también fortaleció el testimonio de Isaac. “Encerrábamos en un círculo las palabras Dios, Señor, Redentor, Salvador y Cristo cada vez que las encontrábamos”, explica. “El día que terminamos, me puse a hojear el Libro de Mormón y vi todas las palabras que había encerrado en un círculo. Pensé: ‘¡Son muchas!’. Nunca me había fijado en cuántas eran. Me sentí más espiritual al leer el Libro de Mormón. Estoy contento de que lo hayamos hecho”.

La vida es mucho mejor

A Matthew, Andrew e Isaac los sorprende que su familia haya terminado el Libro de Mormón en solo dos meses. “Normalmente nos toma un año”, asegura Isaac. Juntos descubrieron las bendiciones de seguir la invitación del Profeta.

“Si haces lo que se supone que debes hacer”, apunta Andrew, “como cultivar una relación con el Padre Celestial mediante la oración, el estudio de las Escrituras y permanecer activo en la Iglesia, la vida es mucho mejor”.

Estos tres hermanos se han ayudado entre ellos a progresar en el Evangelio. Siguen al profeta, quien ha hecho un llamado a los miembros a que “aumenten su fe en nuestro Señor Jesucristo y en Su expiación… a hacer y guardar sus convenios con Dios, y a fortalecer… a sus familias”1.