2019
Los miembros comparten las bendiciones de Ven, sígueme
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Los miembros comparten las bendiciones de Ven, sígueme

Las verdades que se pueden aprender al utilizar Ven, sígueme como recurso para el estudio de las Escrituras son relevantes para todos.

Ha habido muchos cambios en la Iglesia últimamente, y ha sido increíble ver cuánto está apresurando el Señor Su obra y ayudando a difundir el Evangelio por el mundo. Un cambio en particular, la incorporación del recurso Ven, sígueme este año, ha representado una bendición en la vida de muchos miembros que viven en circunstancias muy diversas. Ya sean matrimonios, viudas, jóvenes adultos o padres que se han quedado con el nido vacío, las experiencias que han tenido con Ven, sígueme demuestran que independientemente de la situación en que uno se encuentre en la vida, las verdades que se pueden aprender mediante el estudio de las Escrituras son relevantes para todos, y pueden dar acceso a bendiciones como fortalecer la familia, acercarse más al Padre Celestial, y reconocer y recibir revelación personal. A continuación figuran experiencias de miembros de todas partes del mundo a quienes se preguntó en qué forma el utilizar Ven, sígueme como recurso para el estudio de las Escrituras ha supuesto una bendición en su vida:

“Lo cierto es que ahora leo más las Escrituras que antes… Ha sido una bendición para nuestra familia y me ha bendecido en el sentido de que puedo pensar más en ello diariamente. Simplemente ofrece una mejor estructura a lo largo de la semana que lo que existía antes”. —Tim Peppers, Utah, EE. UU.

“[Todos los miembros de la familia] parecen participar más y estar más interesados [durante el estudio de las Escrituras]. Podemos sentir el Espíritu un poco más… Este programa nos ha unido; ha hecho que nos llevemos mejor y que disfrutemos más de estar juntos y que respetemos las opiniones que tenemos”. —Nicky Christensen, Kentucky, EE. UU.

“La experiencia que he tenido con Ven, sígueme es especial porque me hace sentir más cerca de mi Padre Celestial. Se dice que uno no puede amar a alguien a quien no conoce, y estudiar la vida de los profetas y de Jesucristo me permite conocerlos y amarlos. Hace que sienta el amor del Padre Celestial en todas las cosas… Hace que sea más receptiva a ver las cosas pequeñas que Él hace por mí cada día y que antes no había notado”. —Carla Imelda Gutiérrez, Ciudad de México, México

Ven, sígueme ciertamente puede bendecir a los jóvenes adultos solteros porque los alentará a sacar las Escrituras todos los días… y simplemente a sentir el amor de Dios y ver lo que Él desea que aprendan y lo que tiene reservado para ellos”. —Ángela Rivera, Kentucky, EE. UU.

“Ha cambiado la percepción que tengo de mi experiencia dominical, pero quizá lo más importante es que ha cambiado la percepción que tengo de mi experiencia familiar. Nos fortalecemos unos a otros y progresamos juntos toda la semana” —Kim Peterson, Utah, EE. UU.

“Ha cambiado la forma en que estudio las Escrituras… Tengo la motivación para leer todos los días y es algo hermoso. [Siento que] las lecciones fueron hechas para mí” —María Eugenia Cervín, Ciudad de México, México

“Este programa hizo que considerara mis propias creencias y me ayudó a sentirme más cerca del Padre Celestial. Siento mayor paz en mi vida y ahora siento más gozo al preparar lecciones. Como maestro, me hace sentir que esto está marcando una diferencia en la vida de [mis alumnos]”. —Jack Long, Kentucky, EE. UU.

“[Tras] regresar a casa de la misión, el estudiar con mis padres todos los días me ayudó mucho en la transición. [Antes] estudiábamos de forma individual y no teníamos esa conexión; no nos fortalecíamos mutuamente; pero desde que empezamos a estudiar en familia, puedo ver que mi familia se ha fortalecido enormemente… Cada vez que estudiamos podemos sentir el Espíritu”. —Alan Vela, Ciudad de México, México

“Cuando el Espíritu es invitado todos los días a mi vida, a cada parte de ella, soy mucho más feliz. Siento que estoy mucho mejor. Para mí, el saber y sentir realmente que el Señor está de mi lado es ciertamente la mejor manera que he hallado para afrontar mi vida, que está tan llena de incertidumbres e incógnitas”. —Jenna Peterson, Kentucky, EE. UU.