2017
Salvadadespués del suicidio de mi hija
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Cómo sanan los deudos

My ward saved me

Cuando alguien decide poner fin a su dolor mediante el suicidio, comienza un proceso de duelo complicado y singularmente doloroso para los seres queridos que quedan (a quienes en general se hace referencia como deudos o dolientes). Los sentimientos de confusión, culpa, abandono, rechazo e ira se intensifican. Hay preguntas sin responder como: ¿Por qué?, qué cosas no supe ver?, por qué no recibí inspiración al respecto?, de qué modo influirá esto en su galardón eterno?, etcétera, que pueden ocasionar confusión, así como la idea de que quizás los dolientes hayan sido de algún modo responsables de la muerte de su ser querido.

Existe la tendencia en los deudos a apartarse de los demás al avergonzarse por temor a que se los culpe, juzgue o estigmatice. Los deudos también podrían tener reacciones postraumáticas, en especial en el caso de los que han hallado el cuerpo. Los dolientes, en su pesar, incluso pueden llegar a abrigar pensamientos suicidas.

A pesar de tales hondos pesares y angustias, nuestro Salvador “descendió debajo de todo” (véase D. y C. 88:6; 122:8) “a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las debilidades de ellos” (Alma 7:12) para que “[hallemos] gracia para el oportuno socorro” (véase Hebreos 4:16).

Para quienes atraviesan el duelo:

  • No culpe a otras personas; en especial, no se culpe a sí mismo.

  • Cuídese en el aspecto espiritual: Confíe en el don del albedrío, acepte lo imprevisible (véase 1 Nefi 9:6), y confíe en el poder del Señor de sanar y dar paz (véase Filipenses 4:7).

  • Cuídese en el aspecto físico: Observe una rutina de buena alimentación, descanso y ejercicio.

  • Pida apoyo a aquellos en quienes usted confíe (los familiares, los amigos, el obispo) y permita que los demás lo ayuden a atravesar esta crisis.

  • Participe en actividades saludables que ofrezcan distracción.

  • Hable con un terapeuta profesional y/o asista a algún grupo de ayuda para familiares de suicidas.

  • Sea paciente durante su proceso de sanación.

Para quienes cuidan a alguien que atraviesa el duelo:

  • Sea compasivo y no culpe ni juzgue. Entienda cómo el “Señor… [acomoda] sus misericordias” (D. y C. 46:15).

  • Tienda la mano a los deudos y pregúnteles cómo podría ayudarlos incluso con las tareas sencillas, o acompáñelos en las actividades.

  • Sea paciente, escuche y acepte los sentimientos que ellos compartan a su tiempo.

  • Evite las frases hechas y las falsas frases reconfortantes como: “Todo estará bien”, “Podría ser peor”, “Sé cómo te sientes”, “Te entiendo”, “Es la voluntad de Dios”, “El tiempo lo cura todo”, etcétera.

  • No intente contestar las preguntas pendientes de ellos.

  • No compare el pesar de ellos con el suyo, aunque este se relacione con un suicidio.

  • Hábleles sobre su ser querido de un modo similar al que lo haría sobre alguien que haya fallecido de otra manera.

  • Tranquilice a los niños afectados al asegurarles que ellos no tienen la culpa.

  • Ofrezca ayudarlos a buscar más fuentes de ayuda para sobrellevar el duelo (psicoterapia, grupos de apoyo, etc.).