2017
Uno en corazón
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Mensaje de las maestras visitantes

Uno en corazón

Estudie este material con espíritu de oración y busque inspiración para saber lo que debe compartir. ¿En qué forma el entender el propósito de la Sociedad de Socorro preparará a las hijas de Dios para las bendiciones de la vida eterna?

Of one Heart

Para que seamos uno, por J. Kirk Richards

“Y el Señor llamó Sion a su pueblo, porque eran uno en corazón y voluntad, y vivían en rectitud; y no había pobres entre ellos” (Moisés 7:18). ¿Cómo podemos llegar a ser uno?

El élder M. Russell Ballard, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “La palabra uno es una parte importante de la palabra expiación en inglés. Si toda la humanidad comprendiera esto, no habría nadie de quien no nos preocupáramos, sin importar la edad, la raza, el sexo, la religión o el nivel social o económico; nos esforzaríamos por emular al Salvador y nunca seríamos descorteses, indiferentes, irrespetuosos ni insensibles con los demás”1.

El presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, enseñó: “Entre aquellos que poseen [el] Espíritu podemos esperar que exista la armonía… El Espíritu de Dios nunca causa contención (véase 3 Nefi 11:29)… Conduce a la paz personal y a un sentimiento de unión con los demás”2.

Al hablar de los desafíos familiares, Carole M. Stephens, quien sirvió como Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, declaró: “Nunca he tenido que pasar por un divorcio, ni por el dolor y la inseguridad que provienen del abandono, ni he tenido la responsabilidad asociada con ser madre soltera; no he experimentado la muerte de un hijo, la infertilidad, ni la atracción hacia personas del mismo sexo; no he tenido que soportar el abuso ni una enfermedad crónica ni la adicción; esas no han sido mis oportunidades de crecimiento.

“… pero mediante mis pruebas y dificultades personales… he llegado a conocer bien a Aquel que sí entiende… y además, he vivido todas las pruebas terrenales que acabo de mencionar a través de la perspectiva de ser hija, madre, abuela, hermana, tía y amiga.

“Nuestra oportunidad como hijas que guardan los convenios de Dios no es solo la de aprender de nuestros propios desafíos; es la de unirnos en empatía y en compasión al apoyar a otros miembros de la familia de Dios en sus dificultades…”3.

Escrituras e información adicionales

Juan 17:20–23; Efesios 4:15; Mosíah 18:21–22; 4 Nefi 1:15

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Notas

  1. Véase M. Russell Ballard, “La Expiación y el valor de un alma”, Liahona, mayo de 2004, pág. 86.

  2. Véase Henry B. Eyring, “Para que seamos uno”, Liahona, julio de 1998, pág. 73.

  3. Carole M. Stephens, “La familia es de Dios”, Liahona, mayo de 2015, págs. 11–12.