2017
La mecánica de vuelo
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La mecánica del vuelo

Un avión puede enseñarnos mucho acerca de la obediencia, la revelación y la dirección espiritual.

Mechanics of Flight

Dos fuerzas

Cuando trabajaba como mecánico de aviones aprendí que, para volar, un avión necesita dos fuerzas:

Mechanics of Flight
  1. La propulsión, o impulso de arranque, a una velocidad suficiente que permita la elevación. La propulsión vence la resistencia al movimiento.

  2. La elevación, que se produce por la diferencia de presión entre el aire que hay debajo de las alas y el que hay sobre estas. La elevación vence la gravedad que, de otro modo, atraería al avión de vuelta a tierra.

Corrección del rumbo

Mechanics of Flight

Por supuesto que hay otras muchas cosas que intervienen en un avión cuando vuela, pero la mayoría implican dos sistemas adicionales.

  1. Ayudas de navegación, que ayudan al piloto a mantener el rumbo del avión. Estas incluyen indicadores y diales en la cabina de mando, pero también balizas de radar y contacto de voz con las torres de control.

  2. Controles de vuelo que facilitan el cambio de dirección. Estos incluyen timones (aletas en la cola del avión), alerones y aletas de centrado (pequeñas aletas en las alas), grandes aletas y disruptores, deflectores y estabilizadores. Estos permiten que el avión ruede, ascienda, descienda, gire y regrese suavemente a tierra cuando llega el momento de aterrizar.

Con los pies en la tierra

Los pilotos dependen del personal de tierra. El personal de tierra prepara el avión para que vuele, guía la aeronave hacia la pista y desde esta, lleva a cabo inspecciones previas y posteriores al vuelo y realiza o recomienda el mantenimiento. Es responsable del cuidado y de la seguridad de la aeronave.

¿Qué tiene esto que ver contigo?

Haz unas comparaciones sencillas y encontrarás algunas similitudes inspiradoras entre los principios de vuelo y los principios del Evangelio.

Elevación espiritual

La obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio genera el impulso. Brinda la propulsión espiritual que permite la elevación espiritual. Nos mantiene en movimiento. Nos permite elevarnos por encima del mundo, desde donde podemos ver con claridad cómo regresar a nuestro Padre Celestial.

Corrección del rumbo

Después de bautizarte recibiste el Espíritu Santo, el mejor de todos los dispositivos espirituales de navegación. A medida que continúes obedeciendo, la voz suave y apacible te dará impresiones constantes acerca de qué hacer, adónde ir y cómo actuar. Si escuchas atentamente, esa voz te guiará.

Pero utilizar los medios que el Señor ha proporcionado para corregir tu rumbo depende de ti. Estos incluyen controles: ¿Oras con frecuencia? ¿Escudriñas las Escrituras? ¿Asistes a las reuniones? ¿Te preparas para ir al templo y lo haces? También incluyen el arrepentimiento, que hace posible que hagas ajustes —tanto grandes como pequeños— en tu posición, tu altitud y tu rumbo espiritual.

Certificación espiritual

Al igual que el piloto, tú debes confiar en el personal espiritual de tierra. Este personal incluye a tus padres, tus líderes de Hombres o Mujeres Jóvenes, tu obispo y sus consejeros, maestros orientadores, maestros de Seminario y amigos rectos. Piensa en las entrevistas con ellos como inspecciones previas y posteriores al vuelo. Igual que un avión se revisa regularmente cada cierto tiempo, durante las entrevistas que se programan con regularidad tú tendrás oportunidades de verificar si estás preparado para volar. Tu personal espiritual de tierra te ayudará a evaluar tus habilidades, a preparar tu plan de vuelo, y te aconsejará en cuanto a la velocidad del viento espiritual y las posibles turbulencias. Ciertas actividades, como asistir al templo, requerirán la verificación de que no hay nada que te impida el despegue. Los discursos de la conferencia general son como escuchar a un controlador de vuelo que puede ver todos los aviones a la vez y proporcionar instrucciones trascendentales para la navegación. La obediencia al consejo que se te dé te ayudará a apartarte de potenciales peligros.

Listo para volar

En el sentido espiritual, se espera que nosotros volemos. Somos hijos de nuestro Padre Celestial y Él desea que alcancemos alturas espirituales. Como hijos Suyos, debemos alcanzar el cielo porque, con Su ayuda, siempre podemos elevarnos a nuevas alturas.