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Una útil herramienta de enseñanza

Como Presidenta de las Mujeres Jóvenes, me resultan muy útiles los artículos de la revista Liahona, en especial los pósters, porque nos ayudan a conseguir que los jóvenes piensen en los principios del Evangelio y los pongan en práctica. Empleo los discursos y los relatos de la revista porque son historias de la vida real sobre personas que, aunque sean de cultura, raza o sexo diferente, aún así tienen en común con nosotros el testimonio y el Evangelio verdadero.

Jessica Moreira de Macías, Ecuador

La ventaja de tener Liahona a mano

Cuando yo era obispo, un sábado en que me preparaba para ir con mi familia a la playa, el Espíritu me detuvo. Mi familia me preguntó qué me pasaba y les contesté que no podía ir con ellos porque tenía que visitar a un matrimonio. No comprendía la razón, pero regresé a casa y oré, y sentí que debía llevar un ejemplar de Liahona. No tenía idea de cuál sería el mensaje que compartiríamos, pero al llegar tuve la impresión de que debía hablar del matrimonio eterno.

Más adelante, el hermano me dijo que Dios me había enviado a su casa porque ellos habían estado peleándose hasta que yo llegué. Lo que aquella pareja necesitaba en aquel momento era el mensaje que había llevado conmigo.

Es muy importante que tengamos la revista Liahona en nuestro hogar porque no sabemos cuándo la necesitaremos para resolver nuestros problemas. Doy las gracias por tenerla siempre en mi hogar. Siento más fuerte el Espíritu cuando la leo y trato de poner en práctica sus enseñanzas.

Marcial F. Lima, Brasil

No estoy sola

La revista Liahona es realmente una gran ayuda para mí. Cada vez que la leo, me ayuda a concentrarme en lo que debo hacer día tras día. Me da el valor que necesito para enfrentar mis pruebas, me da esperanza cuando todo lo que me rodea parece sombrío y contribuye a iluminar mi mente cada vez que estoy preocupada. También es una gran herramienta para mi marido y para mí cada vez que preparamos una lección para la noche de hogar. Todos los mensajes y los relatos son inspiradores; y cuando leo las experiencias similares a las mías que tienen otros miembros, eso me fortalece. Cada vez que leo Liahona, siento que no estoy sola. El Padre Celestial me ama y me lo hace saber por medio de esta revista.

Bernadette Santo Domingo, Filipinas

El buen samaritano

Poco después de haberme bautizado, un miembro de muchos años me regaló todos los ejemplares que tenía de Liahona (de 1999 a 2002), y desde entonces he sido suscriptor de la revista. Siempre que puedo, también yo regalo un ejemplar de Liahona.

Me conmovió el artículo de John W. Welch, “El buen samaritano: Símbolos olvidados” (febrero de 2007). Aprendí que lo más importante para los seres humanos es el conocimiento, la compasión y el servicio.

Ginalva Pedro da Silva, Brasil

La obra del Señor avanza

Tengo dos llamamientos: soy misionera de la rama y primera consejera de la organización de las Mujeres Jóvenes. Liahona me ayuda a preparar lecciones y a organizar actividades para las jóvenes. He regalado la revista a mis amigas que no son miembros de la Iglesia y la leyeron con gusto. Sé que la obra del Señor avanza hacia todas las naciones y pueblos.

Natasha Vavenko, Ucrania