Ven, sígueme: la contraestrategia y el plan proactivo del Señor
    Notas al pie de página

    Ven, sígueme: la contraestrategia y el plan proactivo del Señor

    El Señor prepara a Su pueblo contra los ataques del adversario. Ven, sígueme es la contraestrategia y el plan proactivo del Señor.

    Nos regocijamos al reunirnos en esta gran conferencia general de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Es una bendición el obtener la disposición y la voluntad del Señor por medio de las enseñanzas de Sus profetas y apóstoles. El presidente Russell M. Nelson es el profeta viviente del Señor. Cuán agradecidos estamos por su inspirado consejo y dirección que hemos recibido hoy.

    Añado mi testimonio a los que se compartieron anteriormente. Doy testimonio de Dios, nuestro Padre Eterno; Él vive, nos ama y vela por nosotros. Su plan de felicidad proporciona la bendición de esta vida mortal y nuestro posible regreso a Su presencia algún día.

    También testifico de Jesucristo; Él es el Hijo Unigénito de Dios. Él nos salvó de la muerte, y nos redime del pecado al ejercer la fe en Él y arrepentirnos. Su infinito sacrificio expiatorio a nuestro favor brinda las bendiciones de la inmortalidad y la vida eterna. Verdaderamente, “[g]racias sean dadas a Dios por la dádiva incomparable de Su Hijo divino” (“El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles”, Liahona, mayo de 2017, interior de la portada).

    Los Santos de los Últimos Días del mundo entero tienen la bendición de adorar a Jesucristo en Sus templos. Uno de esos templos se encuentra actualmente en construcción en Winnipeg, Canadá. Mi esposa, Anne Marie, y yo tuvimos la oportunidad de visitar el sitio de construcción en agosto de este año. El templo cuenta con un diseño hermoso y, sin duda, será magnífico cuando esté terminado. Sin embargo, no se puede tener un templo magnífico en Winnipeg, ni en cualquier otro lugar, sin cimientos sólidos y firmes.

    El ciclo de congelamiento y deshielo y las condiciones expansivas del suelo en Winnipeg dificultaron la preparación de los cimientos del templo. Por lo tanto, se determinó que los cimientos de ese templo consistirían en setenta pilotes de acero revestidos de hormigón. Esos pilotes son de 18 metros de largo y de 30 a 50 centímetros de diámetro. Se clavaron en el suelo hasta que chocaron con roca firme, aproximadamente 15 metros por debajo de la superficie. De ese modo, los setenta pilotes proporcionan un fundamento sólido y firme para lo que será el hermoso templo de Winnipeg.

    Como Santos de los Últimos Días, procuramos un fundamento similar, firme y seguro, en nuestra vida: el fundamento espiritual que necesitamos para nuestro recorrido por la vida terrenal y de regreso a nuestro hogar celestial. Ese fundamento se establece sobre la roca de nuestra conversión al Señor Jesucristo.

    Recordemos las enseñanzas de Helamán en el Libro de Mormón: “Y ahora bien, recordad, hijos míos, recordad que es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro fundamento, para que cuando el diablo lance sus impetuosos vientos, sí, sus dardos en el torbellino […] no tenga poder para arrastraros al abismo de miseria y angustia sin fin, a causa de la roca sobre la cual estáis edificados, que es un fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán” (Helamán 5:12).

    Afortunadamente, vivimos en un tiempo en el que los profetas y apóstoles nos enseñan sobre el Salvador Jesucristo. Seguir su consejo nos ayuda a establecer un cimiento firme en Cristo.

    Hace un año, al comenzar la Conferencia General de octubre, el presidente Russell M. Nelson expresó la siguiente declaración y advertencia : “El objetivo de siempre de la Iglesia es ayudar a todos los miembros a que aumenten su fe en nuestro Señor Jesucristo y en Su expiación, ayudarles a hacer y guardar sus convenios con Dios, y a fortalecer y sellar a sus familias. En este complejo mundo de hoy, esto no es fácil. El adversario está aumentando su ataque sobre la fe y sobre nosotros y nuestras familias a una velocidad exponencial. Para sobrevivir espiritualmente, necesitamos estrategias para contrarrestalo y planes proactivos” (“Observaciones iniciales”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 7–8; cursiva agregada).

    Tras el mensaje del presidente Nelson, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, presentó el recurso Ven, sígueme para uso individual y familiar. En su mensaje declaró lo siguiente:

    • “El nuevo recurso para el hogar Ven, sígueme […] está diseñado para ayudar a los miembros a aprender el Evangelio en el hogar”.

    • “Este recurso es para cada persona y familia de la Iglesia” [Ven, sígueme—para uso individual y familiar, 2019, pág. vi].

    • “Nuestro propósito es equilibrar las experiencias en la Iglesia y en el hogar de tal modo que aumente en gran manera la fe y la espiritualidad, y que profundice la conversión a nuestro Padre Celestial y al Señor Jesucristo” (“Una conversión profunda y duradera al Padre Celestial y al Señor Jesucristo”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 9-10).

    A partir de enero de este año, los Santos de los Últimos Días de todo el mundo comenzaron a estudiar el Nuevo Testamento, con el recurso Ven, sígueme como guía. Con un horario semanal, Ven, sígueme nos ayuda a estudiar las Escrituras, la doctrina del Evangelio y las enseñanzas de los profetas y apóstoles. Es un recurso maravilloso para todos nosotros.

    Tras nueve meses de este esfuerzo mundial en el estudio de las Escrituras, ¿qué vemos? Vemos a Santos de los Últimos Días de todas partes creciendo en fe y devoción al Señor Jesucristo. Vemos a personas y familias que reservan tiempo a lo largo de la semana para estudiar la palabra de nuestro Salvador. Vemos cómo mejora la instrucción del Evangelio en nuestras clases dominicales a medida que estudiamos las Escrituras en casa y compartimos nuestros puntos de vista en la Iglesia. Vemos mayor gozo y unidad familiar al pasar de la simple lectura a un estudio a fondo de las Escrituras.

    He tenido el privilegio de visitar a muchos Santos de los Últimos Días y escuchar de primera mano sus experiencias con Ven, sígueme. Sus expresiones de fe me llenan el corazón de gozo. Estos son algunos de los comentarios que he escuchado de varios miembros de la Iglesia en diferentes partes del mundo:

    • Un padre comentó: “Disfruto de Ven, Sígueme, ya que me da la oportunidad de testificar del Salvador a mis hijos”.

    • En otro hogar, un niño dijo: “Es una oportunidad para escuchar a mis padres dar su testimonio”.

    • Una madre afirmó: “Hemos recibido inspiración sobre cómo poner a Dios en primer lugar. El tiempo que [pensábamos que] ‘no teníamos’ se ha [llenado] de esperanza, gozo, paz y éxito en formas que no sabíamos que eran posibles”.

    • Una pareja observó: “Estamos leyendo las Escrituras de una manera totalmente diferente a como las habíamos leído antes. Estamos aprendiendo mucho más de lo que jamás habíamos aprendido. El Señor quiere que veamos las cosas de otra manera y nos está preparando”.

    • Una madre comentó: “Me encanta que estemos aprendiendo las mismas cosas juntos. Antes lo leíamos; ahora lo aprendemos”.

    • Una hermana compartió esta reflexión esclarecedora: “Antes, teníamos la lección y las Escrituras la complementaban. Ahora, tenemos las Escrituras y la lección las complementa”.

    • Otra hermana comentó: “Siento una diferencia cuando estudio [en comparación con] cuando no lo hago. Me resulta más fácil hablar con los demás sobre Jesucristo y nuestras creencias”.

    • Una abuela comentó: “Llamo a mis hijos y nietos los domingos y compartimos las ideas de Ven, sígueme juntos”.

    • Una hermana observó: “Ven, sígueme me hace sentir que el Salvador me está ministrando personalmente. Está inspirado de los cielos”.

    • Un padre comentó: “Cuando utilizamos Ven, sígueme, somos como los hijos de Israel, marcando los postes de nuestras puertas, protegiendo a nuestras familias de la influencia del destructor”.

    Hermanos y hermanas, es un placer visitarlos y escuchar cómo sus esfuerzos con Ven, sígueme están bendiciendo su vida. Gracias por su devoción.

    El estudiar las Escrituras con Ven, sígueme como guía está fortaleciendo nuestra conversión a Jesucristo y a Su Evangelio. No estamos simplemente intercambiando una hora menos en la Iglesia el domingo por una hora más de estudio de las Escrituras en casa. El aprender el Evangelio es un esfuerzo constante durante toda la semana. Una hermana con gran discernimiento dijo: “La meta no es acortar la Iglesia una hora; ¡es alargar la Iglesia seis días!”.

    Ahora, reflexionen de nuevo en la advertencia que nuestro profeta, el presidente Nelson, dio al inaugurar la Conferencia General de octubre de 2018:

    “El adversario está aumentando su ataque sobre la fe y sobre nosotros y nuestras familias a una velocidad exponencial. Para sobrevivir espiritualmente, necesitamos estrategias para contrarrestarlo y planes proactivos” (“Observaciones iniciales”, pág. 7).

    Mas adelante (aproximadamente 29 horas después), el domingo por la tarde, concluyó la conferencia con esta promesa: “A medida que trabajen con diligencia para [reestructurar] su hogar, centrándolo en el aprendizaje del Evangelio […] la influencia del adversario en su vida y en su hogar disminuirá” (“Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 113).

    ¿Cómo pueden los ataques del adversario estar aumentando exponencialmente y que, al mismo tiempo, la influencia del adversario esté disminuyendo? Puede suceder, y está sucediendo en toda la Iglesia, ya que el Señor prepara a Su pueblo contra los ataques del adversario. Ven, sígueme es la contraestrategia y el plan proactivo del Señor. Como enseñó el presidente Nelson: “El nuevo curso de estudio integrado, centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, tiene el potencial de desatar el poder de las familias”. Sin embargo, requiere y requerirá nuestros mejores esfuerzos; debemos “[seguir] dicho curso, de manera consciente y cuidadosa, para transformar [nuestro] hogar en un santuario de fe” (“Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”, pág. 113).

    Después de todo, como también dijo el presidente Nelson: “Todos somos individualmente responsables de nuestro propio crecimiento espiritual” (“Observaciones iniciales”, pág. 8).

    Con el recurso Ven, sígueme, el Señor nos está preparando “para los tiempos peligrosos a los que nos enfrentamos” (Quentin L. Cook, “Una conversión profunda y duradera”, pág. 10). Él nos está ayudando a establecer ese “fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán” (Helamán 5:12), el fundamento de un testimonio anclado firmemente en la roca de nuestra conversión al Señor Jesucristo.

    Que nuestros esfuerzos diarios en el estudio de las Escrituras nos fortalezcan y prueben que somos dignos de esas bendiciones prometidas; lo ruego, en el nombre de Jesucristo. Amén.