2025
¿Qué son los dones espirituales y cómo funcionan?
Para la Fortaleza de la Juventud, abril de 2025


Solo para la versión digital: Respuestas de un Apóstol

¿Qué son los dones espirituales y cómo funcionan?

A continuación figuran ocho principios básicos que pueden ayudarte a comprender los dones espirituales.

Adaptado de un discurso pronunciado en el seminario para líderes de misión el jueves 24 de junio de 2021.

Moroni

Me centraré en ocho principios básicos que rigen el funcionamiento de los dones espirituales y en los modelos mediante los cuales podemos llegar a ser más como el Salvador.

1. Los dones espirituales son esenciales

Para comprender mejor la relación entre los dones espirituales y los atributos del Salvador, es muy instructivo examinar las verdades fundamentales que se exponen en la despedida final de Moroni (véase Moroni 10). Moroni hizo hincapié en cinco puntos principales:

  1. El testimonio del Libro de Mormón viene mediante el poder del Espíritu Santo.

  2. Los dones espirituales se otorgan a quienes son fieles.

  3. Los dones espirituales siempre acompañan a la fe.

  4. Las palabras [de Moroni] hablan desde el polvo.

  5. Debemos venir a Cristo, perfeccionarnos en Él y de ese modo santificar nuestras almas.

Los dones espirituales son requisitos previos y esenciales para que vengamos al Salvador, seamos bendecidos con Sus atributos y lleguemos a ser como Él.

2. Los dones espirituales se dan por medio del Espíritu Santo

Los dones espirituales son bendiciones y capacidades que Dios da a Sus hijos mediante el poder del Espíritu Santo. Todas las personas que reciben el don del Espíritu Santo por la debida autoridad del sacerdocio y la imposición de manos reúnen los requisitos para recibir dones espirituales. Tales dones tienen el propósito de ser “para bendición y beneficio de quienes aman al Señor y procuran guardar Sus mandamientos”.

3. Los dones espirituales son dones

El nombre mismo, “dones espirituales”, nos enseña una lección vital. Dios otorga todos esos dones de acuerdo con Su voluntad y Sus tiempos.

El Señor determina si recibimos todos los dones espirituales y atributos semejantes a los de Cristo y cuándo. No obstante, debemos hacer todo lo que podamos por desear tales dones y llegar a ser merecedores de recibirlos. No ganamos ni desarrollamos esos dones y atributos mediante nuestra fuerza.

Siempre debemos recordar que la labor de invitar a todos a venir a Cristo es una labor espiritual. Nuestro objetivo es la transformación espiritual, y no simplemente el mejoramiento de la conducta. Todos los valiosos beneficios de la disciplina personal y del fijar metas, por sí solos, son insuficientes para ayudarnos a recibir los dones de Dios y los atributos del Señor Jesucristo.

Recibimos dones espirituales cuando Dios puede confiar en que nosotros somos lo que tenemos que ser, hacemos lo que tenemos que hacer y somos guiados por el Espíritu al lugar correcto en el momento adecuado para que, si se otorga uno o varios dones, estos obren por medio de nosotros para bendecir a otras personas.

4. No debemos interferir

Sin duda, a nosotros, de manera individual, nos beneficia el otorgamiento de dones espirituales y atributos semejantes a los de Cristo. Sin embargo, nuestros deseos principales deben centrarse en servir a Dios y a Sus hijos, y no en nuestro propio crecimiento y desarrollo.

Procurar de manera apropiada los dones espirituales y los atributos semejantes a los de Cristo y ser bendecidos para recibirlos requiere que “no interfiramos” y que miremos más allá de nuestros deseos egoístas, nuestras preocupaciones y nuestras preferencias personales.

Se nos manda mirar al Salvador en todo pensamiento, y no dudar ni temer. Por consiguiente, el enfoque de nuestra obra debe estar en Él, y no en nosotros. Debemos valorar Sus preciados dones más de lo que dependemos de nuestra capacidad individual. Tenemos que reconocer con humildad Sus tiernas misericordias y bendiciones más de lo que dependemos de nuestros talentos individuales. Debemos esforzarnos firmemente por evitar la ceguedad que viene al “traspasar lo señalado”, sí, el Señor Jesucristo. Siempre tenemos que recordar: “Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre”.

5. Debemos tener verdadera intención

Al concluir sus enseñanzas y testificar sobre la doctrina de Cristo, Nefi recalcó algunos principios esenciales para recibir las bendiciones y los dones del Espíritu Santo:

“Por tanto, amados hermanos míos, sé que si seguís al Hijo con íntegro propósito de corazón, sin acción hipócrita y sin engaño ante Dios, sino con verdadera intención, arrepintiéndoos de vuestros pecados, testificando al Padre que estáis dispuestos a tomar sobre vosotros el nombre de Cristo por medio del bautismo […] entonces recibiréis el Espíritu Santo”.

En este versículo, íntegro propósito de corazón me sugiere tanto un enfoque singular en el Redentor como la disposición a “ofrece[r]le [n]uestras almas enteras”, incluso todo nuestro “corazón, alma, mente y fuerza”, a medida que nuestro discipulado se fortalezca y avancemos en la senda de los convenios.

La verdadera intención denota integridad y sinceridad en nuestras motivaciones, deseos y acciones.

6. Debemos comenzar y continuar

Oliver Cowdery, quien sirvió como principal escriba del profeta José Smith durante la traducción del Libro de Mormón, aprendió una valiosa lección sobre la importancia tanto de comenzar, como de continuar. Oliver deseaba tener el don de traducir.

Oliver Cowdery

Aparentemente, Oliver retrasó o pospuso el ejercicio del don espiritual que había recibido. Por lo tanto, Oliver fue amonestado en cuanto a su función en la obra de traducción.

“Es por motivo de que no continuaste como al comienzo, cuando empezaste a traducir, que te he quitado este privilegio”.

El ejercicio justo del albedrío moral para aceptar las responsabilidades espirituales y las bendiciones prometidas requiere que cada uno de nosotros comience y también continúe. Comenzar es necesario, pero no suficiente; comenzar también requiere que sigamos obrando en doctrina y que sigamos adelante fielmente.

Recibir los dones espirituales y atributos semejantes a los de Cristo requiere tanto comenzar como continuar.

7. Se nos pueden dar atributos de Jesucristo

Nuestro renacimiento espiritual y progreso a lo largo de la senda de los convenios nos permiten llegar a ser santificados como nuevas criaturas en Cristo. En definitiva, nosotros somos el enfoque principal de la obra de Dios.

En la vida terrenal, podemos ser bendecidos y recibir los atributos esenciales de un carácter semejante al de Cristo. Ciertamente, es posible que nosotros, como seres mortales, nos esforcemos en rectitud para recibir los dones espirituales y las características que nos permitan tender la mano para amar, servir y bendecir a los demás.

8. La dignidad personal es la clave

La dignidad personal es la clave absoluta e indispensable que nos permite tener la compañía constante del Espíritu Santo, y recibir todos los dones espirituales y atributos semejantes a los de Cristo.

Observen que utilicé la palabra dignidad, y no perfección. En la vida terrenal, ahora y siempre seremos imperfectos. Sencillamente no es posible alcanzar la perfección en la rectitud durante la vida terrenal, pero sí podemos y debemos ser dignos, y seguir mejorando, arrepintiéndonos y esforzándonos por serlo.

Testifico con gozo que Jesucristo es el Hijo viviente del Dios viviente. Él es el que da todos los buenos dones, y sé que ha resucitado y que vive.