Liahona
Protección y fuerza en tiempos difíciles
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Mensaje del Área

Protección y fuerza en tiempos difíciles

En estos tiempos en los cuales hemos estado viviendo bajo las consecuencias del virus conocido como COVID-19 no puedo dejar de pensar en las bendiciones y en la protección que vienen a aquellas personas, quienes han dado oído y han actuado en consecuencia a los consejos inspirados de nuestros profetas.

Sus invitaciones recurrentes a ser autosuficientes, a no tener deudas excesivas, sino al contrario contar con un ahorro para tiempos difíciles, a tener un almacenamiento de alimentos en el hogar, y muchos otros consejos preparándonos para tiempos de adversidad, han sido inspiradas por un amoroso Padre Celestial con el fin de bendecirnos y protegernos en momentos en los cuales la humanidad tendrá que pasar por momentos difíciles. En muchos casos, estas dificultades son consecuencia de errores cometidos consciente o inconscientemente.

La Iglesia misma ha seguido esta misma guía de los cielos y se ha preparado teniendo las reservas económicas y materiales suficientes para poder continuar con su mandato divino de invitar a todos a venir a Cristo y a recoger a Israel en todos los rincones de la tierra y a ambos lados del velo. Por un lado, sus almacenes de alimentos y demás reservas están preparados para poder auxiliar a miembros y no miembros en todo el mundo en estas épocas de necesidad; y por el otro lado, la construcción de templos sigue sin detenerse para así ofrecer salvación y vida eterna a quienes ya partieron de este mundo.

Muchas veces una mirada hacia atrás nos permite ver “la mano del Señor” en todas las cosas. Lo que ha sido implementado en SU Iglesia más recientemente hace que me maraville de qué forma el Señor también nos ha estado preparando espiritualmente. Esa seguramente ha sido la mayor y más importante preparación. El programa de Ministración, al invitarnos a ayudarnos los unos a los otros de una forma más elevada, más santa, incluyendo el uso de la tecnología, es un ejemplo. Nos ha organizado para que podamos estar pendientes de las necesidades de cada cual y así velar los unos por los otros en estos tiempos de desafíos y de necesidades. La invitación de nuestros líderes a utilizar los medios de la tecnología para compartir el Evangelio con nuestros familiares y amigos y la infinidad de videos, links y mensajes que han sido preparados para que los podamos compartir, constituyen en estos momentos de encierro otro gran milagro. El programa Ven, Sígueme, por medio del cual se nos invita a estudiar, enseñar y vivir el Evangelio en nuestros hogares, es otro ejemplo de cómo el Señor ha preparado a Sus santos para estos días, en los cuales se nos imposibilita reunirnos en nuestras capillas y sitios de adoración tradicionales.

Confianza

En Doctrina y Convenios 38:6 el Señor nos ha prometido que “si estáis preparados, no temeréis”. Si nos hemos preparado haciendo todo lo necesario, y ejercemos fe en Él, no tenemos por qué sentir temor ni preocupación alguna. En Mateo 7:24–25 el Señor nos dijo: “A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Y descendió la lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos y azotaron aquella casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”. Si nuestra vida está fundada sobre esta roca que es nuestro Salvador Jesucristo y Sus enseñanzas, no tenemos por qué sentir temor.

Si, son tiempos difíciles. Todos, de una u otra forma estamos teniendo que enfrentar desafíos con los cuales hace tal vez algunos meses no estábamos contando. Hemos tenido que adaptar nuestras vidas a estas nuevas realidades, a nuevas pruebas y dificultades. Muchos han perdido su fuente de ingresos, su trabajo y están hoy sufriendo difíciles situaciones económicas. Otros sienten gran tristeza porque quizás han perdido a seres queridos como consecuencia de esta pandemia. Otros han tenido que interrumpir sus planes de carrera, de matrimonio, de mudanza, etc., etc. En fin, está siendo difícil para todos.

Pero ¿acaso no es parte de esta vida el que seamos sometidos a pruebas y desafíos? Nuestra vida no cumpliría con su propósito si no incluyera precisamente este tipo de pruebas y desafíos cuya finalidad es “estirarnos” un poco y hacernos crecer. ¡Ojalá también nos lleve a acercarnos un poco más al Señor! Vienen a mi mente las palabras de Nefi: “Y así vemos que por pequeños medios el Señor puede realizar grandes cosas”1. ¡Pequeñas cosas con grandes consecuencias! Dios ha permitido que un virus tan pequeño y que es invisible al ojo humano, haya sido capaz de llevar a toda la humanidad a detenerse y a resguardarse en sus hogares, lo cual le está dando a las personas la oportunidad de ver sus vidas desde otra perspectiva y ojalá acercarse más a Él. ¿No es increíble?

El Señor ciertamente sabe que nosotros tenemos la capacidad para enfrentar todo esto porque nunca nos probará más allá de nuestras capacidades. Recuerden Sus palabras en 1 Corintios 10:13: “fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida”. ¡Él nos conoce a cada uno individualmente y confía en nosotros! Me pregunto: ¿también nosotros confiamos en Él?

Confiemos en el Señor

Recordemos que, al efectuar la grande e infinita Expiación, aparte de tomar sobre Sí todos nuestros pecados y soltar las ligaduras de la muerte, regalándonos a todos la posibilidad de la Resurrección, Él también nos promete que “sus debilidades tomará él sobre sí”2. Es decir, que Él está ahí para ayudarnos y darnos fuerza en nuestras tribulaciones y desafíos. Esto no quiere decir que el Señor necesariamente nos quitará nuestras preocupaciones y pruebas. En su momento, a los nefitas el Señor no les retiró las cargas, sino que les dio fuerza para que pudieran resistirlas: “Y aconteció que las cargas que se imponían sobre Alma y sus hermanos fueron aliviadas; sí, el Señor los fortaleció de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor”3.

Encuentro además fortaleza en las siguientes palabras del Señor:

  • “Escudriñad diligentemente, orad siempre, sed creyentes, y todas las cosas obrarán juntamente para vuestro bien, si andáis en la rectitud y recordáis el convenio que habéis hecho…” (D&C 90:24, cursiva agregada).

  • “…porque iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros” (D&C 84:88, cursiva agregada).

  • “He aquí, esta es la promesa del Señor a vosotros, oh mis siervos. Sed de buen ánimo, pues, y no temáis, porque yo, el Señor, estoy con vosotros y os ampararé…” (D&C 68:5–6, cursiva agregada).

  • “Yo, el Señor, estoy obligado cuando hacéis lo que os digo” (D&C 82:10, cursiva agregada).

Su Obra continuará

Nuestra vida seguirá, con todos sus altibajos; ¡y también la obra del Señor continuará!, independientemente de las circunstancias. El Señor espera de nosotros que sigamos siendo fieles, diligentes y trabajadores en SU gran obra, a pesar de las dificultades que podamos estar atravesando. Recuerden cuando a los santos, en sus momentos de gran pobreza en Kirtland, el Señor les pidió que construyeran una “casa de Dios”4, un templo, en donde ellos serían “investidos con poder de lo alto”5. Ellos lo hicieron con enormes esfuerzos y sacrificios, y observen las enormes bendiciones que resultaron luego de este esfuerzo: los santos recibieron manifestaciones divinas incluyendo la visita del Salvador6, así como las llaves para dirigir la predicación del Evangelio, para sellar a las familias en las eternidades, además de las llaves del convenio abrahámico. ¡Me maravillo al ver estas enormes bendiciones!

Recuerden también cómo al comenzar a trabajar en los nuevos terrenos adquiridos en los alrededores de Nauvoo, muchos miembros enfermaron de terribles fiebres. Con todo, el Señor pidió a Sus apóstoles a salir y servir misiones en países lejanos. Y estos buenos y fieles hermanos y sus familias fueron obedientes y salieron a trabajar en SU obra a pesar de las penurias en las cuales se encontraban. ¡Y cuántos miles de nuevos miembros estos poderosos siervos del Señor ayudaron a convertir al evangelio restaurado de Jesucristo!

Jose Smith dijo una vez: “El estandarte de la verdad se ha izado. Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra: las persecuciones se encarnizarán, el populacho podrá conspirar, los ejércitos podrán juntarse, y la calumnia podrá difamar, mas la verdad de Dios seguirá adelante, valerosa, noble e independientemente, hasta que haya penetrado en todo continente, visitado toda región, abarcado todo país y resonado en todo oído, hasta que se cumplan los propósitos de Dios, y el gran Jehová diga que la obra está concluida”7.

Invitación

El Presidente Nelson nos ha dicho en la Conferencia General de abril de 2020: “La oscuridad creciente que acompaña a la tribulación hace que la luz de Jesucristo brille con mayor fulgor. Solo piensen en el bien que cada uno de nosotros podemos hacer en estos tiempos de agitación mundial. Su amor por el Salvador y su fe en Él bien pueden ser el factor que promueva que alguien descubra la restauración de la plenitud del evangelio de Jesucristo”8.

En nuestras manos está que esta hermosa obra de salvación continúe con fuerza. Recuerden las palabras del Señor: “Hermanos, ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande? Avanzad, en vez de retroceder. ¡Valor, hermanos; e id adelante, ¡adelante a la victoria!”9.

Testifico que dar oído y seguir las palabras de los profetas nos trae protección, que el Señor está ahí para ayudarnos en nuestras aflicciones y que Él espera que seamos valientes y diligentes a pesar de las circunstancias, y lo hago en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. 1 Nefi 16:29.

  2. Alma 7:12.

  3. Mosíah 24:15.

  4. Véase Doctrina y Convenios 88:119.

  5. Véase Doctrina y Convenios 38:32.

  6. Véase Doctrina y Convenios 110.

  7. Véase “La Carta a Wentworth”.

  8. Russell M. Nelson, “Escúchalo”, Liahona, mayo de 2020, pág. 88.

  9. Doctrina y Convenios 128:22.