2020
La bendición de los libros que transforman el alma
Julio de 2020


La bendición de los libros que transforman el alma

Desde el principio de los tiempos, Dios mandó a Sus hijos que llevaran un registro de los acontecimientos importantes de sus vidas para el beneficio de las generaciones futuras.

Aprender a leer y escribir es un privilegio que no todos han tenido, y que incluso hoy en día millones de personas no tienen. Son muchos los libros que podemos comprar, pedir prestados en las bibliotecas, leer por internet o incluso escuchar. ¿Nos damos cuenta de la bendición que esto supone en nuestra vida? Yo siempre he pensado que los libros son un regalo, y poder leerlos una bendición.

El Señor dice: “Y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; si, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”.

No todos los libros son iguales; hay buenos libros, libros inútiles, libros malignos y libros maravillosos. Debemos escoger cuidadosamente lo que leemos. Si estamos atentos, al tomar un libro y empezar a leer sus páginas podremos discernir el espíritu de quien lo escribió.

Ha habido libros, considerados buenos, que me han hecho sentir mal y he dejado de leer; otros han traído paz y contentamiento a mi corazón; y otros me han dado un testimonio claro de lo que debía hacer. Este es el caso del Libro de Mormón.

Hay muchos libros que han influido en mi vida desde muy temprana edad; me han ayudado a cambiar mi alimentación, mi religión, a comprender mejor a los demás, a entender mis debilidades, a esforzarme por mejorar cada día… Estoy agradecida a las personas que escribieron esos libros, por dedicar su tiempo y esfuerzos para explicar sus experiencias a los demás.

Mi abuela materna no sabía leer ni escribir, como la mayoría de las mujeres de su época en España, pero su mente era como un libro. Me encantaba sentarme a su lado para escucharla contar las historias de la familia y de la Biblia, e incluso historias imaginadas en las que siempre ganaban los buenos con la ayuda de Dios. Ella se fue y se fueron sus historias, aunque muchas permanecen en mi recuerdo o escritas en la historia familiar.

Hace unos años, nuestro hijo mayor nos regaló el libro “Revelaciones en contexto”. Mientras lo leía pude sentir un espíritu especial; en el último capítulo ni siquiera pude contener las lágrimas, por el espíritu tan fuerte que testificaba a mi alma. Mi testimonio del Evangelio y de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aumentó con ese libro.

También hace unos años, nuestro hijo menor nos regaló un libro en el que debíamos escribir nuestra historia, para lo cual tuve que indagar en mi mente para recordar cosas que ya había olvidado, y que ahora quedarán escritas para siempre.

No es necesario que sea un “bestseller”, con encuadernación de lujo y letras doradas; lo que importa es lo que contienen sus páginas. Puede ser un libro sencillo, antiguo o insignificante, pero su contenido puede tener un valor incalculable y cambiar nuestra vida para bien.

El Artículo de Fe número 13 dice, “Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos”. Leamos buenos libros no para pasar el rato, sino para que nos edifiquen y nos ayuden a ser mejores cada día.