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La ministración por medio de las actividades de la Iglesia
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Principios de ministración

La ministración por medio de las actividades de la Iglesia

FOTOGRAFÍA DE MUJERES EN UN PROYECTO DE SERVICIO POR Laureni Ademar Fochetto; FOTOGRAFÍA DE HELADO Y MOTOSIERRA DE Getty images

Una forma en la que podemos ministrar a los miembros de nuestro barrio, a vecinos y amigos es por medio de las actividades de la Iglesia. Ya sea que planifique una actividad en torno a las necesidades o intereses de alguien a quien ministra o que los invite a participar en actividades u oportunidades de servicio para otras personas, las actividades de un barrio, de una estaca o incluso actividades multiestaca pueden proporcionar formas significativas y entretenidas para fomentar la unidad y fortalecer a los miembros.

Las actividades de la Iglesia también pueden abrir la puerta a muchas oportunidades para ministrar. Por ejemplo, las actividades de la Iglesia pueden brindar oportunidades para participar en proyectos de servicio que bendicen a otras personas y crean relaciones positivas en la comunidad. Las actividades de la Iglesia también pueden ser una oportunidad para tender una mano a miembros de la Iglesia menos activos y a amigos de otras religiones o amigos sin afiliación religiosa.

El incluir a muchas personas en las actividades de la Iglesia crea una oportunidad para que el Señor bendiga y fortalezca nuestros barrios y ramas, nuestros vecindarios y nuestras comunidades.

Cómo crear relaciones positivas

Se acercaba el invierno y David Dickson no tenía idea de cómo mantener a su familia a salvo del frío.

David, su esposa y sus dos hijas se acababan de mudar a la ciudad rural de Fredonia, Arizona, EE. UU., un lugar desértico rodeado de majestuosos peñascos rojos, artemisa, y árboles y arbustos de hoja perenne.

La casa que los Dickson habían alquilado tenía una estufa de leña que les servía como la fuente principal de calor. David rápidamente se dio cuenta de que recolectar leña era una habilidad necesaria porque los inviernos en Fredonia están llenos de nieve y hielo.

“¡No tenía leña ni motosierra, y ni siquiera sabía cómo usar una!”, dice David. “No sabía qué iba a hacer”.

Algunos miembros del barrio le preguntaron a David si su familia tenía suficiente leña para pasar el invierno. “No les llevó mucho tiempo darse cuenta de que no la tenía”, afirma David. “El cuórum de élderes no tardó en ofrecerse para ayudarme a recoger leña. Sobrecogido de gratitud, acepté su ofrecimiento”.

Al poco tiempo, David descubrió que ese viaje para recoger leña era algo común de muchas de las actividades bien planificadas, organizadas y concurridas del barrio. Un sábado por la mañana, David, el cuórum de élderes y otros miembros del barrio se dirigieron a las montañas en una caravana de camionetas y remolques.

“En una sola tarde, gracias a sus herramientas y conocimiento, los miembros del barrio proporcionaron a mi familia una montón de leña que nos duró casi dos inviernos completos”, dice David. “Aún más importante, me enseñaron todo lo que necesitaba saber para recoger leña por mi cuenta. Para cuando me fui de Fredonia, sabía cómo manejar una motosierra, y ayudé en más actividades para recoger leña de las que puedo contar”.

Tales actividades de barrio no solo crearon relaciones positivas entre los miembros de la Iglesia, sino que también crearon relaciones positivas con todos en la comunidad.

“Recuerdo a una mujer que no era miembro de la Iglesia y que era nueva en la zona”, dice David. “Se había visto en la necesidad de quemar paneles de madera de su propia casa para resguardarse del frío. Una vez que nos enteramos de su difícil situación, nos aseguramos de que tuviera suficiente leña para pasar el invierno. Estaba tan agradecida que apenas podía hablar”.

Los esfuerzos de ministración en Fredonia aseguraron que todos se mantuvieran seguros y a salvo del frío durante el invierno.

Tender una mano a los demás

Mientras servía una misión en Rumanía, Meg Yost y su compañera visitaban con regularidad a una familia que no había asistido a la Iglesia en mucho tiempo. “Los Stanica se contaban entre los primeros miembros de la Iglesia en Rumanía”, dice Meg, “y los amábamos”.

Cuando llegó el momento de planificar y organizar una actividad de rama, los líderes decidieron que la rama tendría una “Noche de pioneros”. Sería una noche para conmemorar a los valientes pioneros que cruzaron los Estados Unidos para llegar al valle del Lago Salado. También sería una oportunidad para honrar a los pioneros de la Iglesia en Rumanía.

“Pensamos que sería una manera excelente para que algunos de los miembros dieran su testimonio sobre su conversión y cómo habían visto crecer la Iglesia en Rumanía”, dice Meg. “Inmediatamente pensamos que la familia Stanica debería participar. ¡Los invitamos a participar y se entusiasmaron!”.

En la noche de la actividad, los Stanica todavía no habían llegado cuando era la hora de comenzar.

“Nos preocupaba que no vinieran”, recuerda Meg, “pero justo a tiempo, entraron por la puerta. Los Stanica dieron un hermoso testimonio del Evangelio y de la Iglesia; también pudieron socializar con otros miembros a quienes no habían visto en mucho tiempo”.

Los miembros de la rama los recibieron con los brazos abiertos y dieron la bienvenida a los Stanica. Al domingo siguiente, Meg se sorprendió gratamente al ver a la hermana Stanica en la Iglesia.

“Cuando visité la rama unos meses más tarde, ¡ella todavía asistía!”. Dice Meg. “Creo que la oportunidad de dar su testimonio y de sentir que se la incluía y necesitaba en la rama realmente la ayudó”.

Cuatro ideas para ministrar por medio de las actividades de la Iglesia

  • Planifique actividades que satisfagan necesidades: Las actividades son una manera excelente de satisfacer muchas diferentes necesidades. Se pueden planificar para satisfacer las necesidades específicas de una persona o grupo. También deben satisfacer las necesidades de aquellos que participen, ya sea que esa necesidad sea para conocerse mejor, aprender más sobre el Evangelio o sentir el Espíritu.

  • Invite a todos: Al planificar actividades, esfuércese de manera especial por invitar a aquellos que se beneficiarían por participar. Tenga en cuenta a los miembros nuevos, a los miembros menos activos, a los jóvenes, a los adultos solteros, a las personas con discapacidades y a personas de otras religiones. Extienda la invitación pensando en lo que les será de más provecho, y exprese lo mucho que le gustaría que asistiesen.

  • Aliéntelos a participar: Aquellos a los que invite sacarán mayor provecho de las actividades si tienen la oportunidad de participar. Una manera de fomentar la participación es hacer que las personas utilicen sus dones, habilidades y talentos en la actividad.

  • Dé la bienvenida a todos: Si sus amigos asisten a la actividad, haga todo lo posible por hacerles sentir bienvenidos. Del mismo modo, si ve a personas que no conozca, ¡sea amable y deles la bienvenida también!