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¿Cómo puede ayudarme a llegar a ser un mejor maestro el confiar en la gracia del Salvador?


¿Cómo puede ayudarme a llegar a ser un mejor maestro el confiar en la gracia del Salvador?

En nuestros esfuerzos por enseñar el Evangelio a veces podemos experimentar sentimientos de ineptitud, pero puede infundirnos valor la promesa del Señor de que “basta [Su] gracia… [para] que las cosas débiles sean fuertes” (Éter 12:27). Al humillarnos, reconocer nuestras debilidades y ejercer fe en Jesucristo, Él nos fortalecerá para enseñar Su evangelio de una manera que le agrade.

Prepararse espiritualmente

¿Cómo ha encontrado respuestas a sus preguntas sobre el Evangelio? ¿Qué métodos de estudio le han ayudado?

¿Con qué métodos de estudio están familiarizados los jóvenes? ¿Existe un método de estudio que uno de los jóvenes podría enseñar a la clase?

Jeremías 1:5–9; Moisés 6:31–34 (Profetas que se sentían inadecuados pero recibieron fuerza del Señor)

1 Corintios 1:27–31; D. y C. 1:19–23 (El Evangelio es proclamado por los débiles y sencillos)

Jacob 4:7; Éter 12:23–29 (La gracia del Salvador es suficiente para fortalecer a los humildes)

Alma 17:9–11; 29:9 (Podemos llegar a ser instrumentos en las manos del Señor para traer a otros a Cristo)

David A. Bednar, “En la fuerza del Señor”, Liahona, noviembre de 2004, págs. 76–78.

David M. McConkie, “El aprendizaje y la enseñanza del Evangelio”, Liahona, noviembre de 2010, págs. 13–15.

Enseñar a la manera del Salvador

El Salvador se preparaba para enseñar pasando tiempo a solas en oración y ayuno, y procurando la guía de Su Padre. ¿Cómo puede seguir Su ejemplo a medida que se prepara para enseñar a los jóvenes?

Relacionar conceptos

Dedique los primeros minutos de cada clase a ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las siguientes ideas pueden ayudarle:

  • Pida a los jóvenes que compartan lo que han estado aprendiendo acerca de la Expiación y qué preguntas tienen sobre lo que han aprendido.

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes puede alentar a los jóvenes a confiar en la gracia del Salvador para ayudarles a llegar a ser mejores maestros. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su clase:

  • Pida a los jóvenes que compartan una experiencia en la que hayan recibido una asignación que parecía difícil o abrumadora. ¿Qué futuras asignaciones podrían recibir que les pudieran hacer sentirse agobiados? Como clase, lean los primeros once párrafos del discurso del élder David A. Bednar “En la fuerza del Señor”; pida a los jóvenes que levanten la mano cuando escuchen o lean algo que pueda fortalecerlos o alentarlos cuando reciban esas asignaciones y que compartan lo que aprendieron con la clase. ¿Cómo pueden aplicar lo que aprenden a las oportunidades que tienen de enseñar el Evangelio a otras personas? Considere compartir una experiencia personal en la que haya recibido fortaleza del Señor para cumplir una asignación que le parecía difícil.

  • Antes de la clase, invite a uno de los jóvenes que toque un instrumento musical a llevarlo a la clase (o muestre una lámina de un instrumento). Pida a los jóvenes que analicen lo que hacen para asegurarse de que el instrumento funciona correctamente. Invite a la clase a leer Alma 17:9–11 y describir cómo alguien que toca un instrumento musical se asemeja al Señor cuando nos usa como instrumentos para enseñar Su evangelio. ¿Qué hicieron los hijos de Mosíah para prepararse para ser instrumentos efectivos en las manos del Señor? ¿Cómo pueden los jóvenes seguir sus ejemplos al enseñar?

  • Invite a los jóvenes a leer el discurso de David M. McConkie “El aprendizaje y la enseñanza del Evangelio”. Aliéntelos a hacer una lista en la pizarra de las cosas que el hermano McConkie dice que son importantes en la enseñanza del Evangelio, y de las cosas que dice que no son importantes. Aliéntelos a compartir cómo los relatos que utiliza el hermano McConkie ilustran los puntos que están en la pizarra. Invite a los jóvenes a planificar maneras de utilizar lo que han aprendido del discurso para invocar la fuerza del Señor al enseñar a los demás.

  • Pida a los jóvenes que se imaginen que un amigo ha recibido una asignación del obispo para enseñar una clase o dar un discurso, y ese amigo se siente incapaz de hacerlo y no quiere aceptar la asignación. ¿Cómo alentarían a su amigo? ¿Qué pasajes de las Escrituras podrían usar para ayudarle? (Véanse, por ejemplo, las Escrituras que se sugieren en esta reseña.) Invítelos a hacer una representación utilizando esos pasajes para ayudar a alguien en esta situación.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Comprenden cómo la gracia del Salvador puede ayudarles a ser mejores maestros? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Valdría la pena dedicarle más tiempo a este tema?

Sugerencia para la enseñanza

“Nunca ridiculice ni critique ninguna pregunta o comentario, sino más bien demuestre cortesía y amor al tratar de responder de la mejor manera que le sea posible. Si una persona siente que sus comentarios son apreciados, compartirá con mayor voluntad sus experiencias, sus sentimientos y su testimonio” (La enseñanza: El llamamiento más importante, 2000, pág. 70).

Invitar a los jóvenes a actuar

  • Pregunte a los jóvenes qué se sienten inspirados a hacer a raíz de lo que aprendieron hoy y aliéntelos a actuar de acuerdo con esos sentimientos. Considere algunas maneras de hacer un seguimiento.

  • Testifique de la fuerza y la ayuda que el Señor le ha dado en su asignación de enseñar.