10 – 16 abril
Pascua de Resurrección
“Destruirá a la muerte para siempre”
El objetivo de esta lección es ayudar a los miembros de la clase a obtener un aprecio y un testimonio más profundos del sacrificio expiatorio de Jesucristo. Al prepararse para esta lección de la Pascua de Resurrección, lea los pasajes de las Escrituras de Ven, sígueme para uso individual y familiar y de esta reseña, y medite en ellos.
Cómo mejorar nuestra enseñanza
Agradezca a sus alumnos. “No esté tan absorto con la lección como para olvidarse de agradecer a los [alumnos] sus aportaciones, ellos necesitan saber que usted aprecia su disposición para compartir sus reflexiones y su testimonio” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 33).
Invitar a compartir
Cuando los miembros de la clase compartan lo que estén aprendiendo en el hogar, ayúdeles a establecer conexiones con los principios doctrinales. Invítelos a compartir la manera en que ellos o sus familias se centran en Jesucristo y Su expiación durante la Pascua de Resurrección.
Enseñar la doctrina
Jesucristo venció el pecado y la muerte, nos ayuda a superar nuestras debilidades y nos fortalece durante las pruebas.
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¿Los miembros de su clase comprenden que además de vencer el pecado y la muerte, Jesucristo también puede consolarnos durante las pruebas y fortalecernos en nuestras debilidades? Una manera de ayudarles a descubrir este principio podría ser escribiendo estas palabras en la pizarra: Pecado, Muerte, Pruebas, Debilidades. Pida a cada miembro de la clase que lea uno de los pasajes de las Escrituras que hay en “Recursos adicionales” y que reflexione en cómo el Salvador nos ayuda a superar estas cosas para que podamos obtener la vida eterna. Los miembros de la clase podrían escribir sus referencias de las Escrituras bajo uno o varios de los encabezados de la pizarra y compartir sus testimonios del Salvador y Su expiación.
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Muchos himnos dan testimonio del poder de la expiación del Salvador (véase “Recursos adicionales” para tener más ideas). A los miembros de la clase podría gustarles cantar algunos de ellos y leer los pasajes de las Escrituras que se citan en la parte inferior de cada uno. ¿Qué pensamientos y sentimientos les inspiran estos himnos y pasajes de las Escrituras?
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¿Qué aprendemos de los siguientes versículos acerca del precio que pagó Jesucristo por nuestra salvación: Isaías 53:3–5; Mosíah 3:7; Doctrina y Convenios 19:16–19? ¿Qué precio pagó nuestro Padre Celestial? (véase Juan 3:16).
Gracias a que el Salvador venció la muerte, también nosotros viviremos de nuevo.
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Considere repasar en las Escrituras el relato de la primera Pascua: la resurrección de Jesucristo. Podría invitar a un miembro de la clase a que cuente la historia en sus propias palabras (véase Juan 20:1–17). También podría mostrar uno de los videos de la Biblia, tal como “Ha resucitado” (biblevideos.lds.org). Los miembros de la clase podrían compartir sus sentimientos acerca del Salvador.
7:36 -
A fin de ayudar a la clase a apreciar los muchos testimonios que tenemos de Jesucristo, podría invitarlos a hacer una lista de los personajes de las Escrituras que testificaron del Cristo resucitado (véase, por ejemplo, Mateo 28:1–10, 16–20; Marcos 16:1–14; Lucas 24:13–40; Juan 20:1–17; 1 Corintios 15:3–8; Apocalipsis 1:13–18; 3 Nefi 11:8–17; 17:5, 25; Éter 12:39; D. y C. 76:22–24). ¿Qué aprendemos en cuanto al Salvador y Su resurrección por medio de estos testigos? ¿Qué hemos aprendido en cuanto al Salvador y Su resurrección por medio de los profetas y apóstoles de los últimos días? (Algunos de sus mensajes se hallan en “Recursos adicionales”).
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Una manera de profundizar nuestro aprecio por la resurrección del Salvador es pensar en cómo sería explicarle nuestras creencias a otras personas. Podría invitar a los miembros de la clase a que compartan sus testimonios de Cristo y la Resurrección en las siguientes situaciones: a un familiar se le ha diagnosticado una enfermedad incurable; un amigo ha perdido un ser querido; un vecino le pregunta por qué celebra la Pascua de Resurrección. Aliéntelos a referirse a las Escrituras (como las que hay en “Recursos adicionales”) mientras planifican sus respuestas. Invite a algunos miembros de la clase a compartir sus pensamientos.
El Salvador nos ayuda a vencer nuestros pecados y debilidades.
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Antes de la clase, considere invitar a algunos miembros a que lleven una cita de un discurso de conferencia que testifique del poder del Salvador para ayudarnos a superar el pecado y la debilidad (véanse ejemplos en “Recursos adicionales”). ¿De qué manera las palabras de los profetas modernos han fortalecido nuestro testimonio del poder redentor de la expiación del Salvador?
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Los relatos y las analogías pueden ayudarnos a entender la expiación de Cristo. Por ejemplo, podría invitar a un miembro de la clase a que comparta el relato de los escaladores del discurso del élder Jeffrey R. Holland “Merced, justicia y amor” (Liahona, mayo de 2015, págs. 104–106). ¿Qué otros relatos pueden encontrar los miembros de la clase en los discursos que hay en “Recursos adicionales” o en otros discursos de conferencia?
Gracias a la expiación del Salvador, podemos regocijarnos.
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Todos podemos tener esperanza y ser de buen ánimo gracias a la expiación del Salvador. Podrían leer Juan 16:33 y analizar la manera en que la expiación de Jesucristo nos ayuda a tener gozo a pesar de las pruebas.
Alentar el aprendizaje en el hogar
A fin de inspirar a los miembros de la clase a que lean Génesis 5 y Moisés 6 para la clase de la próxima semana, podría decirles que en estos capítulos aprendemos acerca de cómo se accede al poder expiatorio de Cristo en nuestra vida.
Recursos adicionales
Escrituras sobre la Expiación
Discursos sobre la Expiación
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Thomas S. Monson, “¡Ha resucitado!”, Liahona, mayo de 2010, págs. 87–90.
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Dieter F. Uchtdorf, “El don de la gracia”, Liahona, mayo de 2015, págs. 107–110.
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Dallin H. Oaks, “Fortalecidos por la expiación de Jesucristo”, Liahona, noviembre de 2015, págs. 61–64.
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D. Todd Christofferson, “La resurrección de Jesucristo”, Liahona, mayo de 2014, págs. 111–114.
Himnos sobre la Expiación
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“Qué firmes cimientos”, Himnos, nro. 40.
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“¿Dónde hallo el solaz?”, Himnos, nro. 69.
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“Asombro me da”, Himnos, nro. 118.
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“Himno de la Pascua de Resurrección”, Himnos, nro. 121.
El testimonio del élder Bruce R. McConkie sobre la Expiación
En su último discurso de conferencia general, el élder Bruce R. McConkie testificó: “La expiación de Cristo es la doctrina más básica y fundamental del Evangelio; y de todas las verdades reveladas, es la que menos comprendemos…
“Quisiera invitarlos a unirse conmigo para obtener un conocimiento firme y verídico de la Expiación…
“En lo que concierne a esta Expiación perfecta, realizada mediante el derramamiento de la sangre de Dios, testifico que tuvo lugar en Getsemaní y en Gólgota. Y con respecto a Jesucristo, testifico que es el Hijo del Dios viviente y que fue crucificado por los pecados del mundo. Él es nuestro Señor, nuestro Dios y nuestro Rey. Esto lo sé por mí mismo, independiente de cualquier otra persona.
“Soy uno de Sus testigos, y en un día cercano palparé las marcas de los clavos en Sus manos y en Sus pies y bañaré Sus pies con mis lágrimas.
“Pero en ese momento mi conocimiento no será más firme de lo que actualmente es, de que Él es el Hijo Todopoderoso de Dios, que es nuestro Salvador y Redentor, y que la salvación se logra por Su sangre expiatoria y mediante ella, y por ningún otro medio.
“Dios permita que todos andemos en la luz, tal como Dios nuestro Padre está en la luz, a fin de que, de acuerdo con las promesas, la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpie de todo pecado” (“El poder purificador de Getsemaní”, Liahona, abril de 2011, págs. 58–59).