Sintamos el amor del Señor por medio de la obediencia
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Mensaje de las Maestras Visitantes

Sintamos el amor del Señor por medio de la obediencia

Por medio de la oración, seleccione y lea de este mensaje los pasajes de las Escrituras y las enseñanzas que mejor satisfagan las necesidades de las hermanas a las que visite. Comparta sus experiencias y su testimonio, e invite a las hermanas a la que enseñe a hacer lo mismo.

Presidente Gordon B. Hinckley: “¿Por qué somos gente tan feliz? Es por motivo de nuestra fe, de la serena certeza que mora en nuestro corazón de que nuestro Padre Celestial, que todo lo ve, cuidará de Sus hijos e hijas que andan ante Él con amor, con gratitud y con obediencia. Siempre seremos gente feliz si guiamos así nuestra vida” (“¿Qué pregunta la gente acerca de nosotros?”, Liahona , enero de 1999, pág. 85).

¿Cómo podemos hallar la fortaleza para ser obedientes?

Presidente Spencer W. Kimball (1895–1985): “En ocasiones en que nos inclinemos a pensar que es por demás servir al Señor, debemos estimular nuestra fe, creer en las ricas promesas de Dios, y obedecer; y luego esperar pacientemente. El Señor cumplirá todas las grandes promesas que nos ha hecho… A los fieles se ofrecen pródigos galardones. Vendrán bendiciones que sobrepujan nuestro entendimiento… Pese a lo grande que son las bendiciones en el estado terrenal que acompañan la justicia, son como nada al lado de las que nos esperan en el mundo venidero” ( El Milagro del Perdón , 1969, págs. 313–314).

Élder Henry B. Eyring, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Precisarán la ayuda del cielo para guardar los mandamientos; la precisarán cada vez más según pasen los días… Pero pueden invocar sobre ustedes los poderes protectores del cielo simplemente al decidir acudir al Salvador, y esperar en Él” ( To Draw Closer to God , 1997, pág. 98).

¿De qué forma ha sido la obediencia una bendición en su vida?

Mosíah 2:41: “…quisiera que consideraseis el bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios. Porque he aquí, ellos son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo, para que así moren con Dios en un estado de interminable felicidad”.

Élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Por medio de la obediencia… llegamos a saber cuánto nos ama Dios como hijos inmortales Suyos que somos. Sucede tal y como dijo el presidente Brigham Young: ‘¿Cómo podemos saber si… obedecemos [a Dios]? Existe sólo un método para saberlo y es mediante la inspiración del Espíritu del Señor que testifica a nuestro espíritu que le pertenecemos, que lo amamos y que Él nos ama. Es mediante el Espíritu de revelación que lo sabemos’ ( Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young , 1997, pág. 82). Si logramos recibir ese testimonio por nosotros mismos… podremos soportar y sobrellevar lo que sea que nos sobrevenga” (“The Pathway of Discipleship”, Ensign , septiembre de 1998, pág. 7).

Susan W. Tanner, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes: “Cada semana, renovamos nuestros convenios bautismales de ‘tomar Su nombre sobre nosotros’, de ‘recordarle siempre’ y de ‘guardar Sus mandamientos’ (véase D. y C. 20:77). Tenemos firmeza en Cristo cuando hacemos esas cosas, y nuestro espíritu se eleva y nuestro corazón se llena de amor… Los convenios ensanchan nuestro corazón y nos permiten sentir ‘amor por Dios y por todos los hombres’ (2 Nefi 31:20)” (“Firmeza en nuestros convenios”, Liahona , mayo de 2003, págs. 101–102).

Juan 15:10: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”.