La Bendición de Papá
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    La Bendición de Papá

    “Creemos que el hombre debe ser llamado por Dios, por profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad” (Artículo de Fe 1:5).

    K atie se sentó con sus padres en la oficina del obispo. El obispo, sus consejeros y el presidente Barlow hablaron con papá y mamá. El presidente Barlow era miembro de la presidencia de la estaca. La abuela y el abuelo Chadwick, los padres de papá, también estaban allí.

    Papá iba a ser apartado como presidente del quórum de élderes del barrio. Katie, que tenía cinco años, no entendía lo que significaba ser apartado.

    Mamá le dijo que cuando se llama a alguien a un cargo en la Iglesia, nuestro Padre Celestial quiere que esa persona reciba una bendición especial de aquellos que tienen la autoridad del sacerdocio.

    Papá se sentó en una silla que estaba en medio del cuarto. “Papá, ¿participarás en el apartamiento?”, le preguntó al abuelo.

    Los ojos del abuelo se llenaron de lágrimas. “Sería un honor”, dijo.

    El abuelo se unió a los demás hombres en un círculo alrededor de la silla donde estaba sentado papá y pusieron las manos sobre su cabeza.

    Katie vio que mamá y la abuela Chadwick cerraban los ojos y cruzaban los brazos. Katie también cerró los ojos y cruzó los brazos.

    El presidente Barlow ofreció una oración, pero una oración diferente de las que Katie estaba acostumbrada a oír. Le pidió a nuestro Padre Celestial que bendijera al papá de Katie para cumplir con sus obligaciones.

    Cuando la bendición acabó, todos dijeron amén. Katie también dijo amén.

    Su papá se levantó y se limpió las lágrimas. “Gracias”, les dijo a los hombres. “Haré todo lo que pueda para ser de ayuda a los élderes de nuestro barrio”.

    Todos los hombres del círculo se dieron la mano.

    Katie se sentó en una silla y cruzó los brazos. “Estoy lista, papá”.

    “¿Para qué estás lista, cariño?”, le preguntó.

    “También quiero una bendición”, dijo Katie.

    Los padres de ella se miraron el uno al otro. Las demás personas sonrieron.

    “Me parece una buena idea”, dijo papá. “No vamos a apartarte, pero puedes recibir una bendición de padre”. Entonces, colocó sus manos sobre la cabeza de Katie. La bendijo para que fuera capaz de escoger lo correcto y obedecer a sus padres. Al final de la bendición, todos dijeron amén.

    Katie se bajó de la silla y alargó la mano. Papá se la estrechó. Katie tuvo un sentimiento cálido y feliz.

    Jane McBride Choate es miembro del Barrio Big Thompson, Estaca Loveland, Colorado.