Alerta
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    Alerta

    Una tarde de junio de 1996, mientras estaba sentado en mi coche patrulla al acecho de conductores que viajaban con exceso de velocidad, escuché por la radio el informe de una discusión que ocurría entre el dependiente de un comercio y algunos clientes. Se habían enviado a la tienda a dos jóvenes oficiales pero, dado que yo no veía conductores que estuviesen infringiendo el límite de velocidad, decidí pasar por la tienda para ayudar. Sentí la impresión de ir hacia allá por una carretera poco frecuentada.

    Al poco rato escuché por la radio que el primer oficial que llegó al lugar de los hechos era Ben, lo cual me preocupó, porque a él apenas se le había contratado y carecía de experiencia.

    Al continuar por la carretera secundaria, escuché el informe de que los clientes del comercio estaban borrachos y se estaban poniendo agresivos. Sentí alivio cuando escuché que el segundo oficial, Rocky, que tenía un poco más de experiencia, había llegado al lugar.

    Entonces se recibió la noticia de que cuatro de los clientes se habían ido en un auto pequeño azul. Mientras todavía me dirigía hacia el lugar de los hechos, escuché la transmisión de la policía de otra jurisdicción emitir una descripción del auto y de sus ocupantes, y solicitar la ayuda de más oficiales para buscarlos. Oí la voz de Rocky en la radio dando la dirección en que viajaba el auto, según los últimos informes.

    Momentos después vi el auto que se dirigía a toda velocidad hacia mí. Se me cayó el alma a los pies cuando escuché a alguien advertir que un oficial había sido agredido. Supuse que Ben, el joven oficial que había llegado primero al lugar de los hechos, era el que había sido atacado.

    Rápidamente di la vuelta y empecé a seguir al auto, que se hizo a un lado y se detuvo como para dejarme pasar. Pensando que las personas que iban en el auto acababan de agredir a un oficial de policía, utilicé una táctica diferente a la que por lo general hubiera empleado, y todos mis sentidos estaban en sentido de alerta. Encendí las luces de emergencia y me detuve a cierta distancia detrás del vehículo. Después de informar por radio que había detenido el vehículo de los sospechosos, saqué mi arma y aguardé a que llegaran los refuerzos. Alrededor de un minuto después llegó Rocky para ayudarme.

    A punta de pistola dimos órdenes de que cada persona saliera del auto, de una en una, y Rocky los fue interrogando. Mientras tanto, llegó nuestro sargento con un oficial que había acabado el turno; resultó que era él el que había sido agredido, aunque sólo verbalmente, por dos de los ocupantes del auto azul. Ben no estaba herido y todavía se encontraba en la tienda interrogando a los testigos.

    Los cuatro hombres fueron arrestados. En el interior del automóvil había un rifle semiautomático de asalto y varias cajas de munición. Más tarde descubrimos que el rifle había sido modificado para funcionar como una ametralladora. También averiguamos que uno de los hombres arrestados era miembro de una banda que tenía un largo historial de violencia, especialmente contra la policía.

    Después de terminar los informes policiales, nos reunimos para hablar de lo sucedido, ocasión en la cual narré los acontecimientos tal como los recordaba. Conté a los demás que había escuchado que las personas del auto azul habían agredido a un oficial de policía. Por un momento, todos en la habitación permanecieron callados; entonces el sargento dijo que nadie en ninguna frecuencia de radio había dicho nada sobre un policía agredido. Miré a todos los presentes quienes estuvieron de acuerdo en que nadie había dicho nada de un oficial agredido. Les dije que sin duda había escuchado a alguien decirlo.

    Finalmente llegué a la conclusión de que el Espíritu Santo me había hablado de manera que prestase atención en un momento tan crítico. De no haber escuchado que un oficial había sido agredido, probablemente hubiera sido menos cauteloso y hasta podría haber perdido la vida.

    Estoy profundamente agradecido por la voz de inspiración que me alertó aquel día.

    Joel Fairfield es miembro del Barrio Stevensville 1, Estaca Stevensville, Montana.