Uso individual y familiar
27 septiembre – 3 octubre. Doctrina y Convenios 109–110: “Es tu casa, lugar de tu santidad”

“27 septiembre – 3 octubre. Doctrina y Convenios 109–110: ‘Es tu casa, lugar de tu santidad’”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar Doctrina y Convenios 2021 (2020)

“27 septiembre – 3 octubre. Doctrina y Convenios 109–110”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar 2021

El Templo de Kirtland, por Jon McNaughton.

27 septiembre – 3 octubre

Doctrina y Convenios 109–110

“Es tu casa, lugar de tu santidad”

En relación a Doctrina y Convenios 109:24–28, el élder David A. Bednar dijo: “Les invito a estudiar reiteradamente y a meditar con espíritu de oración el significado de estos pasajes de las Escrituras en su vida y para su familia” (“Honorablemente [retener] un nombre y una posición”, Liahona, mayo de 2009, pág. 99). Considere esa invitación mientras estudie.

Anote sus impresiones

Las puertas del Templo de Kirtland no debían abrirse sino hasta las 8:00 de la mañana del 27 de marzo de 1836, pero los santos que esperaban asistir a los servicios de dedicación comenzaron a formarse desde las 7:00 h. Cuando las bancas y los pasillos se llenaron rápidamente con fieles entusiastas, José Smith sugirió un lugar para dar cabida al excedente de asistentes. Cuando ese se llenó, se planificó una segunda sesión. Y no fueron solo los vivos que estaban ansiosos de estar presentes; varios testigos declararon que vieron ángeles, adentro del templo e incluso sobre el techo, durante y después de la dedicación. Realmente parecía que las “huestes del cielo” habían venido a “cant[ar], [y] grit[ar]” con los Santos de los Últimos Días (“El Espíritu de Dios”, Himnos, nro. 2).

¿Por qué hubo tan gran entusiasmo en ambos lados del velo? La promesa de que los santos serían “investidos con poder de lo alto” fue una razón por la que se congregaron en primer lugar en Ohio (Doctrina y Convenios 38:32). Y se prometieron cosas más grandes para el futuro. “[E]ste”, declaró el Señor, “es el principio de la bendición que se derramará sobre la cabeza de los de mi pueblo” (Doctrina y Convenios 110:10). La época en la que ahora vivimos —con la aceleración en la obra del templo y las ordenanzas disponibles a millones de los vivos y los muertos— tuvo su inicio en Kirtland, cuando “el velo del mundo se v[io] descorrer” (“El Espíritu de Dios”).

Véanse también Santos, tomo I, págs. 236–245; “Una Casa a nuestro Dios”, Revelaciones en contexto, págs. 180–183.

Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Doctrina y Convenios 109

El Señor desea bendecirme en Su santa Casa.

En muchas formas, el Templo de Kirtland fue diferente de los templos que conocemos hoy en día. No tenía altares ni pila bautismal, y las ordenanzas como el bautismo por los muertos y el sellamiento todavía no habían sido restaurados; sin embargo, las bendiciones que se describen en la sección 109, que es la oración dedicatoria del Templo de Kirtland, son las bendiciones que recibimos en la Casa del Señor en la actualidad. Repase los siguientes versículos a fin de hallar algunas de esas bendiciones. Mientras lea sobre ellas, medite en por qué son importantes para usted y su familia.

Versículos 5, 12–13 (véase también Doctrina y Convenios 110:6–8): En el templo, el Señor se nos puede manifestar y podemos sentir Su poder.

Versículos 9, 17–19, 26, 78–79: En el templo tomamos sobre nosotros el nombre del Señor.

Versículos 22–23: Al hacer convenios en el templo y honrarlos, el Señor nos da poder para llevar a cabo Su obra.

Versículos 24–33: Cuando asistimos al templo dignamente, podemos recibir la protección del Señor.

Otras bendiciones:

¿Qué le inspira el Espíritu a hacer para recibir esas bendiciones?

Doctrina y Convenios 109

La oración dedicatoria del Templo de Kirtland puede enseñarme en cuanto a la oración.

La sección 109 es una oración dedicatoria que le fue dada a José Smith por revelación (véase el encabezamiento de la sección). ¿Qué aprende sobre la oración en esta sección? Al leer, podría pensar en sus propias oraciones. ¿Qué impresiones recibe que le puedan ayudar a mejorar su comunicación con el Padre Celestial? Por ejemplo, ¿sobre qué oró el Profeta en esa oración?

Doctrina y Convenios 110:1–10

El Señor se me puede manifestar en el templo.

¿Qué siente por el Salvador después de leer Doctrina y Convenios 110:1–10? ¿De qué manera se le ha manifestado a usted en el templo? ¿En qué formas le ayuda Él a saber que acepta los esfuerzos y sacrificios que usted hace?

A ambos extremos del Templo de Kirtland hay púlpitos para los líderes del sacerdocio.

Doctrina y Convenios 110:11–16

Las llaves del sacerdocio necesarias para llevar a cabo la obra de Dios se encuentran en la Iglesia en la actualidad.

A fin de entender las llaves del sacerdocio que Moisés, Elías y Elías el Profeta entregaron a José Smith y a Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland, podría leer el mensaje del élder Quentin L. Cook, “Prepárense para presentarse ante Dios” (Liahona, mayo de 2018, págs. 114–117). El élder Cook describió cómo esas llaves corresponden con la obra de la Iglesia en la actualidad. También podría considerar aprender sobre esos profetas antiguos al estudiar “Moisés”, “Elías” y “Elías el Profeta” en la Guía para el Estudio de las Escrituras (escrituras.ChurchofJesusChrist.org). Medite sobre lo que usted pueda hacer para colaborar en la obra relacionada con esas llaves.

Véase también “Llaves del sacerdocio”, Leales a la Fe, págs. 166–167.

Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la Noche de Hogar

Doctrina y Convenios 109.

Como familia, encuentren algunos versículos en la sección 109 que les inspiren a dedicar más tiempo en el templo (por ejemplo, véanse los versículos que se encuentran bajo “Ideas para el estudio personal de las Escrituras”). Hablen sobre cómo pueden hacer lo que el presidente Russell M. Nelson sugirió: “[E]ncuentren la manera de fijar con regularidad una cita con el Señor para estar en Su sagrada casa, y después asistan a esa cita con exactitud y gozo” (“Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 114). Si usted o su familia todavía no han entrado en el templo, podrían visitar temples.ChurchofJesusChrist.org a fin de ayudarles a prepararse para hacerlo.

Doctrina y Convenios 109:78–80.

El himno “El Espíritu de Dios” (Himnos, nro. 2) fue escrito para la dedicación del Templo de Kirtland, y desde entonces se ha cantado en cada dedicación de templo. Podrían cantar juntos ese himno y encontrar frases que aumenten su gratitud por los templos de los últimos días. ¿Cómo se relaciona ese himno con el mensaje de Doctrina y Convenios 109:78–80?

En temples.ChurchofJesusChrist.org se puede encontrar la oración dedicatoria del templo más cercano.

Doctrina y Convenios 110.

A medida que los miembros de su familia lean la sección 110 y vean la ilustración al final de esta reseña, invítelos a imaginar cómo se hubieran sentido si hubieran estado presentes con José Smith y Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland. Conceda a su familia la oportunidad de expresar lo que sienten por el Salvador.

Doctrina y Convenios 110:15.

¿Qué podría ayudar a “hacer volver el corazón” de sus hijos a sus antepasados? En FamilySearch.org/discovery encontrará algunas ideas divertidas. Podrían trabajar juntos para identificar a antepasados que necesiten ordenanzas del templo y planificar realizarlas en el templo. También podrían hablar sobre cómo la obra que Elías el Profeta restauró en el Templo de Kirtland aumenta el amor que usted tiene por sus antepasados.

Para ver más ideas sobre la enseñanza de los niños, véase la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.

Canción que se sugiere: “El Espíritu de Dios”, Himnos, nro. 2.

Voces de la Restauración

Manifestaciones espirituales en el Templo de Kirtland

Tal como un fuego se ve ya ardiendo, por Glen S. Hopkinson.

A continuación figuran las palabras de Santos de los Últimos Días que estuvieron en el Templo de Kirtland durante su dedicación y en otras reuniones que le siguieron. Muchos de ellos compararon sus experiencias con lo que los santos de la antigüedad vivieron cuando fueron “investidos con poder de lo alto” el día de Pentecostés (Lucas 24:49; véanse también Hechos 2:1–4; Doctrina y Convenios 109:36–37).

Eliza R. Snow

“Las ceremonias de aquella dedicación se pueden narrar, pero no hay lenguaje terrenal que describa las manifestaciones celestiales de ese día memorable. A algunos se les aparecieron ángeles, mientras que todos sentimos una presencia divina y todo corazón estaba lleno de un gozo inefable y pleno de gloria”1.

Sylvia Cutler Webb

“Uno de mis primeros recuerdos es la dedicación del templo. Mi padre nos puso en su regazo y nos dijo por qué íbamos y lo que significaba dedicar una Casa de Dios; y aunque yo era muy pequeña en ese entonces, recuerdo claramente la ocasión. Puedo ver en retrospectiva, con el transcurso de los años, y ver como vi entonces a José el Profeta, de pie con las manos levantadas hacia el cielo, su rostro muy pálido, las lágrimas rodándole por las mejillas mientras hablaba en ese día memorable. Casi todos parecían estar llorando. La casa estaba tan llena que los niños se sentaban mayormente en el regazo de personas mayores; mi hermana se sentó en el de mi padre y yo en el de mi madre. Incluso puedo recordar los vestidos que llevábamos puestos. Mi mente era demasiado joven en ese momento para comprender todo el significado de ello, pero con el paso del tiempo, me fui dando cuenta cada vez más, y estoy agradecida de que tuve el privilegio de estar allí”2.

Oliver Cowdery

“En la tarde me reuní con los oficiales de la Iglesia en la Casa del Señor. Se derramó el Espíritu; vi la gloria de Dios, como una enorme nube, que descendió y reposó sobre la casa y la llenó como con un viento fuerte e impetuoso. También vi que descendieron sobre muchos lenguas repartidas como de fuego […], mientras hablaron otras lenguas y profetizaron”3.

Benjamin Brown

“[Se] vieron muchas visiones. Alguien vio una almohada o nube descender sobre la casa, tan brillante como cuando el sol brilla sobre una nube como el oro. Dos más vieron a tres personajes flotando en la sala con llaves resplandecientes y también una cadena brillante en las manos”4.

Orson Pratt

“Dios estuvo presente, Sus ángeles estuvieron allí, el Espíritu Santo estaba entre las personas […], y fueron llenas desde la coronilla de la cabeza hasta las plantas de los pies con poder e inspiración del Espíritu Santo”5.

Nancy Naomi Alexander Tracy

“[Cuando] el templo se terminó y fue dedicado […], fueron dos de los días más felices de mi vida. El himno idóneo que se compuso para la ocasión fue ‘El Espíritu de Dios’. Es absolutamente cierto que la influencia divina estuvo en esa casa […]. Sentí que era el cielo en la tierra”6.

Moisés, Elías y Elías el Profeta se aparecen en el Templo de Kirtland, por Gary E. Smith.