Voces de los miembros
El Señor tiene un propósito para cada uno de nosotros
El día que recibí mi llamamiento fue emocionante. Me sentí profundamente agradecida y un poco nerviosa por el desafío que tenía por delante. Al salir para la misión experimenté una mezcla de emociones, tristeza por dejar a mi familia, pero también alegría y paz al saber que estaba haciendo lo que el Señor esperaba de mí. Lamentablemente, debido a circunstancias fuera de mi control, tuve que regresar antes de lo planeado. Fue un momento difícil, lleno de preguntas e incertidumbre. Sin embargo, encontré consuelo al recordar que el Señor tiene un propósito para cada uno de nosotros y que Su plan es perfecto, aunque a veces no lo entendamos completamente. Como mi presidente de misión solía decir: “Tendremos momentos de dolor y pesar como Jesucristo lo tuvo en el Getsemaní”, y este era mi Getsemaní. Mis días de misión no terminaron y se me permitió continuar como misionera de servicio.
Al reflexionar sobre mi experiencia, siento una profunda gratitud. A pesar de los desafíos, he visto cómo el Señor ha guiado mi vida y me ha fortalecido en cada paso del camino. Mi testimonio ha crecido y he aprendido a confiar más en Él. Servir a los demás sigue siendo una fuente de alegría y propósito en mi vida. El haber conocido a tantas personas que hoy en día tienen un rol muy importante en mi vida me ayuda a comprender que no estoy sola, que el Padre Celestial estaba complacido con lo que logré hacer en el tiempo que estuve en la misión y que ahora Él quería que yo sanara al estar rodeada de Su infinito amor por medio de compañeros, presidentes de misión, familia y líderes.
Ahora, como misionera de servicio, ayudo a miembros y no miembros. He visto cómo pequeños actos de servicio pueden tener un impacto profundo en la vida de las personas, ya sea una palabra de consuelo, un acto de bondad o simplemente estando presente. Esto me llena de gozo, me acerca más a mi Salvador y me inspira a seguir dando lo mejor de mí, y a ser las manos de Jesucristo acá en la tierra, ayudando a los que ya no están por medio de la historia familiar.