2025
El Señor tiene un propósito para cada uno de nosotros
Julio de 2025


Voces de los miembros

El Señor tiene un propósito para cada uno de nosotros

El día que recibí mi llamamiento fue emocionante. Me sentí profundamente agradecida y un poco nerviosa por el desafío que tenía por delante. Al salir para la misión experimenté una mezcla de emociones, tristeza por dejar a mi familia, pero también alegría y paz al saber que estaba haciendo lo que el Señor esperaba de mí. Lamentablemente, debido a circunstancias fuera de mi control, tuve que regresar antes de lo planeado. Fue un momento difícil, lleno de preguntas e incertidumbre. Sin embargo, encontré consuelo al recordar que el Señor tiene un propósito para cada uno de nosotros y que Su plan es perfecto, aunque a veces no lo entendamos completamente. Como mi presidente de misión solía decir: “Tendremos momentos de dolor y pesar como Jesucristo lo tuvo en el Getsemaní”, y este era mi Getsemaní. Mis días de misión no terminaron y se me permitió continuar como misionera de servicio.

Al reflexionar sobre mi experiencia, siento una profunda gratitud. A pesar de los desafíos, he visto cómo el Señor ha guiado mi vida y me ha fortalecido en cada paso del camino. Mi testimonio ha crecido y he aprendido a confiar más en Él. Servir a los demás sigue siendo una fuente de alegría y propósito en mi vida. El haber conocido a tantas personas que hoy en día tienen un rol muy importante en mi vida me ayuda a comprender que no estoy sola, que el Padre Celestial estaba complacido con lo que logré hacer en el tiempo que estuve en la misión y que ahora Él quería que yo sanara al estar rodeada de Su infinito amor por medio de compañeros, presidentes de misión, familia y líderes.

Ahora, como misionera de servicio, ayudo a miembros y no miembros. He visto cómo pequeños actos de servicio pueden tener un impacto profundo en la vida de las personas, ya sea una palabra de consuelo, un acto de bondad o simplemente estando presente. Esto me llena de gozo, me acerca más a mi Salvador y me inspira a seguir dando lo mejor de mí, y a ser las manos de Jesucristo acá en la tierra, ayudando a los que ya no están por medio de la historia familiar.