2025
Ministrar a las personas que tienen alergias a las fragancias
Julio de 2025


“Ministrar a las personas que tienen alergias a las fragancias”, Liahona, julio de 2025.

Ministrar a las personas que tienen alergias a las fragancias

Las adaptaciones requieren tacto y compasión por parte de todas las personas en cuestión.

Ilustración de una mujer que inhala muchas fragancias potentes

Ilustraciones por Elia Sampo

La invitación del Salvador se extiende “a todos [nosotros] a […] ven[ir] a él y particip[ar] de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha” (2 Nefi 26:33). Una manera importante de venir al Salvador es asistiendo a la iglesia y participando en las actividades de la iglesia. A veces, asistir a la iglesia puede ser un desafío por varias razones. Puede ser especialmente difícil para alguien que vive con alguna discapacidad, alergia u otras afecciones médicas.

Como discípulos de Jesucristo, queremos que todos se sientan bienvenidos y puedan asistir a la iglesia y a las actividades. Por ejemplo, demostramos nuestra consideración por las personas que tienen alergias alimentarias al preparar la Santa Cena con productos sin gluten. Esto proporciona una manera para que esas personas participen de la Santa Cena y renueven convenios sagrados con el Señor.

A algunos miembros les resulta difícil asistir a la iglesia o a otras reuniones públicas debido a su sensibilidad a los aromas de sustancias químicas como perfumes y colonias. Las personas con afecciones como asma, alergia a las fragancias o sensibilidad química múltiple son más sensibles a los aromas de los químicos y pueden tener alguna reacción. Al igual que con las alergias alimentarias, no se puede saber que una persona tiene sensibilidad química simplemente mirándola. Como resultado, esta afección a menudo pasa desapercibida, pero afecta en gran medida la capacidad de esa persona de realizar las actividades normales de la vida.

Síntomas

Los síntomas son variados y pueden incluir náuseas, mareos, dolor de cabeza, fatiga, ansiedad, problemas respiratorios, dolor de pecho y garganta, y más.

Los síntomas varían de leves a graves. Mientras que una persona puede tener un dolor de cabeza que desaparece después de unas dos horas, otra persona puede tener una reacción importante que puede durar días o que provoque una visita de emergencia al hospital.

Las sensibilidades a las sustancias químicas pueden alterar la vida de la persona y causar sentimientos de aislamiento. Un miembro que experimenta síntomas graves explicó: “Las actividades cotidianas, como ir de compras, visitar amigos, asistir a las reuniones de la iglesia o salir a cenar, pueden convertirse en desafíos abrumadores. Esto ocasiona sentimientos de frustración, alienación y soledad abrumadora. Además, a menudo nos sentimos incomprendidos y juzgados por aquellos que nos rodean que no pueden ‘ver’ nuestra enfermedad y que sienten que estamos siendo egoístas y ridículos porque ‘no nos gusta el olor’”.

Un padre y su hijo tienen asma grave provocada por olores químicos. El hijo se estaba preparando para hablar en la reunión sacramental antes de salir a la misión. Una semana antes de su discurso, el obispo les dijo a los miembros del barrio que el joven había tenido graves problemas respiratorios cuando estuvo expuesto a perfumes fuertes y pidió a los miembros que tuvieran eso en cuenta cuando asistieran a la iglesia la semana siguiente. El resultado fue el mejor domingo que el padre y el hijo habían tenido en la iglesia.

Adaptaciones

En el entorno de la Iglesia, las personas con sensibilidad química leve pueden optar por sentarse lejos de otras personas. Para otros, podrían ser necesarias medidas más extremas, como usar un respirador con filtro, llevar un purificador de aire a la iglesia o ver la reunión sacramental en línea.

Cualquiera sea el grado de sensibilidad de la persona a los aromas químicos, es importante recordar que se trata de un problema real. Las adaptaciones requieren tacto y compasión por parte de todas las personas en cuestión. Las personas usan perfumes y otras fragancias por una variedad de razones, como preferencias o higiene personales. Se requerirá respeto y comprensión mutuos para atender las necesidades de todas las partes.

Si tiene sensibilidad química, hable con un miembro de su obispado. Aunque puede que no sea posible hacer adaptaciones en todas las circunstancias, es útil informar a los líderes del barrio acerca de sus necesidades. El consejo de barrio puede trabajar con usted para hacer todo lo posible por adaptarse a sus sensibilidades químicas. El método correcto variará dependiendo de las circunstancias y deberá equilibrarse teniendo presente que no todas las situaciones pueden satisfacer las necesidades de todos.

Ilustración de productos que producen olores fuertes

Algunas ideas para los líderes:

  • Ayude a los miembros a entender que las sensibilidades químicas son un problema real para las personas afectadas.

  • Haga anuncios y recuerde a las personas periódicamente cómo podemos ser compasivos con quienes padecen sensibilidad química y otras afecciones médicas que provocan aislamiento, e indique cómo podemos ayudar a todos a adorar juntos al Señor.

  • Considere llamar a un especialista en discapacidades de barrio o estaca para que ayude a tratar este y otros problemas.

  • Considere organizar una sesión de capacitación para líderes y miembros sobre la sensibilidad química y otras condiciones que puedan afectar la capacidad de alguna persona determinada de participar en las reuniones de la Iglesia.

Algunas ideas para hacer adaptaciones:

  • Brinde oportunidades para que las personas con sensibilidad química mencionen sus necesidades e inquietudes a los líderes del barrio.

  • Donde sea posible, haga todo lo posible por implementar pautas para reuniones y actividades que permitan que las personas con sensibilidades o alergias asistan cómodamente.

  • Considere proporcionar la transmisión en línea de las reuniones para aquellos que no puedan asistir y ofrezca maneras de que estas personas participen de la Santa Cena.

  • Utilice únicamente productos aprobados y proporcionados por el equipo de propiedades de centros de reuniones de la Iglesia. Si alguno de los productos estándar ocasionara problemas, hable con el gerente local de propiedades para examinar las alternativas. Si los miembros llevan sus propios desodorantes ambientales o productos de limpieza, estos podrían causar reacciones en las personas sensibles.

  • Tenga en cuenta la sensibilidad química cuando se planifiquen actividades.

  • Recuerde que a algunas personas con sensibilidad química les gustaría servir en algún cargo que sea seguro para ellas.

El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: “Para aquellos que se sienten dejados de lado o al margen, la calidez de [nuestra] bienvenida será crucial. Básicamente, podemos preguntarnos cómo querría el Salvador que fuera nuestra hora sacramental. ¿Cómo querría Él que cada uno de Sus hijos fuese bienvenido, cuidado, nutrido y amado? ¿Cómo querría Él que nos sintiéramos cuando venimos a ser renovados mediante el recordarlo y adorarlo a Él?”.

Al crear conciencia sobre este problema, las personas que tienen sensibilidad química pueden sentirse escuchadas, respetadas y participar más plenamente en su barrio o rama. Cuando los obispados y los consejos de barrio trabajan con compasión y espíritu de oración con las personas afectadas por este tipo de problemas de salud, más hijos del Padre Celestial se fortalecen a medida que se les brindan mayores oportunidades de acercarse más a Jesucristo. Cuando un barrio se une, “teniendo entrelazados sus corazones con unidad y amor” (Mosíah 18:21), los corazones se conmueven y sanan.