2025
El Evangelio de Jesucristo: El mejor regalo
Julio de 2025


Voces de los miembros

El Evangelio de Jesucristo: El mejor regalo

Siempre deseé tener una relación cercana con Dios, pero no sabía a qué iglesia ir; no conocía ninguna que me ofreciera lo que buscaba. Soy la octava de doce hermanos. Crecí dentro del catolicismo porque mi abuela paterna nos llevaba y mi madre también me inculcó valores cristianos y, sobre todo, con su ejemplo me predicó que debía ser obediente a los mandamientos de Dios. En enero de 2017, el élder Zelaya y el élder Goodman fueron guiados a nuestro hogar y así conocimos La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Al llegar a nuestra casa, fueron recibidos por mis dos hermanas menores y luego yo me incorporé. Mi cumpleaños es el 1 de enero, así que ese fue el mejor regalo que he recibido.

El primer domingo que asistimos a la iglesia, siete integrantes de mi familia asistieron; fue un momento hermoso. Al final, solo mi hermana menor y yo fuimos bautizadas el 25 de febrero de 2017. ¡Fue un día especial y emocionante! Nunca terminaré de agradecerles a esos dos misioneros todo lo que hicieron por mí y el cambio que generaron en mi vida.

Tiempo después de mi bautismo, mi hermano falleció y fue una de las pruebas más difíciles que hemos enfrentado. No obstante, he aprendido que, gracias al plan que Dios tiene para nosotros, un día volveré a ver a mi hermano otra vez. En el año 2020, fui llamada a servir en una misión de tiempo completo en la Misión México Hermosillo. Aunque mi familia no estaba de acuerdo, fue algo que decidí desde que conocí la Iglesia. Yo quería compartir la felicidad que este Evangelio dio a mi vida y si no lo hacía, sabía que lo lamentaría toda la vida.

Poco después, debido a la pandemia del COVID-19, se dio la orden a todos los misioneros extranjeros que estaban sirviendo de regresar a su país. Así fue como regresé a mi país después de cinco meses y medio. Poco después, fui reasignada a la Misión San Salvador Oeste y Belice, donde terminé el tiempo que me restaba.

Sé que Jesucristo vive y que nos ama, sé que el Evangelio cambia vidas y sé que Dios tiene un plan para nosotros. Amo a mi familia y sé que ellos me aman. Amo esta obra y ser parte de ella. Servir en una misión ha sido la mejor experiencia de mi vida.